viernes, 2 de noviembre de 2007

La Sentencia: Valoración

La autoría: el terrorismo yihadista

 

«Según el fallo de ayer, no hay ninguna duda de que El Chino, El Tunecino, Lamari y sus compañeros yihadistas colocaron las bombas en los trenes, pero lo que no está nada claro es quién les indujo a hacerlo. Ello no sólo deja profundamente tocada la versión oficial de la Fiscalía y del Gobierno, sino que además pone en evidencia que existen aspectos sustanciales sobre la masacre que seguimos sin conocer». Editorial de El Mundo (1 de Noviembre de 2007).

 

«Los que siempre hemos defendido que el 11-M no podía explicarse sólo por la concurrencia criminal de unos delincuentes de poca monta con unos fundamentalistas de medio pelo sin conexiones con ninguna red criminal del tipo Al Qaeda, tenemos razones para seguir investigando lo que ocurrió aquel día terrible que cambió nuestra historia». Casimiro García-Abadillo en El Mundo (1 de Noviembre de 2007).

 

La Sentencia sí es cerrada; completamente cerrada. Una célula islamista fue la que mató a 192 personas e hirió a casi 1.900 más, y uno de los condenados (Jamal Zougham) fue quien colocó la bomba en el tren de Santa Eugenia junto a los siete terroristas que se suicidaron en Leganés y otra persona más de la que no se sabe su identidad, que se encargaron de colocar las otras 12 bombas; quedan pendientes de juzgar los integrantes de esa misma célula islamista que consiguieron huir o que están encarcelados en prisiones de otros países, pero todos ellos pertenecen a esa misma célula islamista.

 

La absolución, por los cargos de conspiración para delitos terroristas, de tres de los acusados (todos ellos pertenecientes, según considera probado el propio Tribunal, a organizaciones terroristas -incluida Al Qaeda- y uno de ellos dirigente del GICM) ha sido aprovechada por los teóricos de la conspiración para intentar justificar su actitud durante los tres años y medio que han seguido a los atentados y, cómo no, para amenazar con seguir con sus delirios. Se equivocan otra vez.

 

La célula islamista que cometió los atentados del 11-M era una célula terrorista completamente autónoma. Tenía a un responsable de buscar posibles objetivos en los que cometer atentados terroristas (Mohamed Bouharrat, como ha declarado probado el Tribunal) y que ponía los datos a disposición del resto de la célula islamista (se encontraron futuros objetivos terroristas en el piso de Leganés, escritos a mano por el propio Mohamed Bouharrat); la propia célula buscaba y seleccionaba los objetivos más fáciles, por lo que no necesitaba de la ayuda externa de nadie más para ejecutar sus acciones terroristas. Tal vez buscar una estructura similar a la del resto de organizaciones terroristas conocidas (una estructura piramidal muy definida) haya sido lo que llevó a acusar de inductores erróneamente a Mohamed El Egipcio, a Youssef Belhadj y a Hassan El Haski; dado que los tres disponían de información previa y posterior a los atentados (Mohamed El Egipcio a través de El Tunecino, Youssef Belhadj a través de Abdelmajid Bouchar y Mohamed Afalah, y Hassan El Haski a través de Jamal Zougham) y este hecho, en organizaciones terroristas como ETA, suele suponer una implicación en las decisiones acerca del atentado de quienes tienen conocimiento del mismo, se intentó aplicar esta misma idea en el caso del terrorismo yihadista. El Tribunal no ha considerado probado que los tres supuestos inductores (los tres, en cualquier caso, terroristas) participaran activamente en la elección de los objetivos ni en la forma de ejecutar los atentados, por lo que, como ocurre con cualquier otro delito no probado, tuvo que absolverles de esos cargos; este hecho es, en sí mismo, una clarísima prueba de que el Tribunal ha actuado con absoluta independencia, sin aceptar las tesis expuestas por la Fiscalía (y supuestamente defendidas por el Gobierno) que no podían ser probadas sin ningún género de dudas. Es decir, una Sentencia dictada sin presiones y ajustada al Estado de Derecho.

 

En cualquier caso, es cierto que la Sentencia no ha podido fijar el nombre concreto de los terroristas que eligieron los trenes como objetivo; las razones, aunque obvias y de sentido común, están perfectamente recogidas en este breve artículo de Javier Jordán (a quien ya he citado en otras ocasiones por sus trabajos en materia de terrorismo yihadista) titulado «¿Por qué no se conoce la autoría intelectual del 11-M?» y publicado hoy mismo en Athena Intelligence.

 

Y para que a nadie se le olvide:

 

«Os quiero comunicar que vuestra mercancía os ha sido devuelta a través de lo que ocurrió el 11 de Septiembre y el 11 de Marzo». Osama Ben Laden en una grabación sonora emitida por Al Jazeera el 15 de Abril de 2004 (un mes después de los atentados).

 

Las pruebas falsas

 

«Lo que verdaderamente importa de la sentencia de mañana es la valoración que los jueces hagan de las distintas pruebas practicadas. Lo que importa es si los jueces dan carta de naturaleza a la mochila de Vallecas, o si dan por buenos los efectos encontrados dentro del Skoda, o si admiten tales o cuales datos extraídos de los informes de conexiones telefónicas. Es ahí donde se juega la partida. Es ahí, en realidad, donde se ha jugado desde el principio, aunque algunos quisieran fijarnos otro terreno de juego». Luis del Pino en su bitácora de Libertad Digital (30 de Octubre de 2007).

 

Todas las pruebas que fueron puestas en entredicho por los conspiracionistas, excepto el Skoda Fabia (del que, al no haber constancia documental de su presencia el día de los atentados en los alrededores de la Estación de Alcalá y al no ser una prueba imprescindible -todos los datos identificativos, incluidos los de Allekema Lamari, que ha aportado ese vehículo ya estaban presentes en la Renault Kangoo o en otros escenarios-, no se ha considerado probado que haya sido uno de los medios de transporte utilizados por los terroristas la mañana del 11-M), han sido validadas sin ningún género de dudas por el Tribunal: la mochila de Vallecas, la Renault Kangoo, las autopsias de Leganés, la investigación de los móviles y de las tarjetas, el origen del explosivo...

 

Y no sólo eso, sino que el Tribunal (como se ha expuesto en los tres artículos anteriores) ha explicado lo falaz, incongruente y absurdo de los razonamientos aducidos para intentar demostrar la falsedad de todas esas pruebas.

 

La Goma-2 ECO de los trenes

 

La presencia del ftalato de dibutilo (el gran olvidado de los medios conspiracionistas, que se han negado a citarlo en sus artículos), presente en todos los focos de los trenes y un componente exclusivo de la Goma-2 ECO (no lo tiene ninguna otra dinamita), ha sido lo que ha decantado al Tribunal a considerar que esa dinamita fue la que estalló, sola o mezclada, en todos los trenes; varios albaranes de 2004, en los que consta la compra de cientos de kilos de Goma-2 EC en Mina Conchita, han resuelto la aparición de uno de los componentes que no pertenecía a la Goma-2 ECO (el DNT, presente en la Goma-2 EC), quedando indeterminado el origen de la nitroglicerina encontrada en una de las muestras de uno de los focos de la explosión (en ese mismo foco había otras muestras que no presentaban restos de nitroglicerina, por lo que no puede afirmarse que este componente provenga del explosivo): toda o gran parte de la dinamita utilizada en los atentados procedía de Mina Conchita.

 

Los análisis químicos han servido de ayuda al Tribunal para determinar el explosivo, pero los jueces se han apoyado también en el resto de evidencias para llegar a alguna conclusión; en la Sentencia hay un apartado dedicado a explicarlo (Fundamento Jurídico III.5, en las páginas 536 y siguientes), aunque otros ya hicimos los deberes hace más de un año (y a algunos ya no le gustó).

 

¿Por qué?

 

Es curioso. Se dicta una Sentencia en la que se considera probado que siete suicidas pusieron varias bombas en cuatro trenes distintos que asesinaron a 191 personas la mañana del 11 de Marzo de 2004; tras ese suicidio se encuentran dos reivindicaciones de los atentados grabadas en vídeo, que estuvieron precedidas por otra del día 13 de Marzo de 2004, más otra reivindicación manuscrita remitida por fax a ABC el mismo día del suicidio y escrita por uno de los suicidas (El Tunecino).

 

«Los archivos informáticos y las cintas de vídeo encontradas prueban el carácter radical yihadista de la célula terrorista y su vinculación directa con los atentados del 11 de Marzo y del 2 de abril de 2004, ocho de los cuales se suicidaron. [...] En cuanto a las cintas de vídeo también halladas tras la explosión acaecida en la calle Martín Gaite núm. 40, planta 1ª, puerta 2ª de Leganés, estas conducen también a afirmar la existencia de una relación directa de los habitantes del inmueble con los atentados, pues todas las cintas -tres- con reivindicación de los atentados han sido grabadas por una cámara JVC encontrada en la inspección ocular de Leganés y presentan grandes similitudes». Sentencia 65/2007 de la Audiencia Nacional (Juicio por el 11-M), Fundamento Jurídico III.8.3 (páginas 573 y 574), que da lugar al Hecho Probado 8.3.5 (páginas 210 y 211).

 

En esas reivindicaciones (incluídas como prueba en la Sentencia) los terroristas explican con la suficiente claridad cuáles son sus razones. ¿Que era imprescindible dar publicidad en la Sentencia a las razones esgrimidas por unos terroristas como justificación a sus deleznables actos? Pues el Tribunal ha considerado que no, lo que no significa que esas razones hayan desaparecido como por arte de magia. De todas formas, y por si a alguien le interesa saber las razones esgrimidas por esos terroristas para justificar el asesinato de 192 personas, puede encontrar las traducciones de las reivindicaciones (reivindicaciones incluidas, aunque no reproducidas, dentro de la propia Sentencia) en las páginas 339 y siguientes (reivindicación del 13 de Marzo de 2004), 336 y siguientes (reivindicaciones recuperadas en el desescombro del piso de Leganés y grabadas el 27 de Marzo de 2004, aunque nunca fueron hechas públicas por los terroristas) y 284 y siguientes (fax remitido a ABC el 3 de Abril de 2004) del Auto de Procesamiento de Abril de 2006.

 

¿Y los conspiracionistas?

 

Las teorías de la conspiración surgieron por motivos que nada tienen que ver con la búsqueda de la verdad del 11-M, por lo que esas teorías, mientras sigan sin cumplirse los objetivos por los que nacieron, seguirán su curso, aunque (dado que han sobrevivido hasta ahora gracias al apoyo de una parte de la sociedad civil) cada vez en ámbitos más reducidos.

 

No podemos olvidar que los motivos de los conspiracionistas y de todas sus supuestas dudas son exclusivamente políticos: han girado siempre en torno a la detención, en pleno día de reflexión, de Jamal Zougham, lo que desequilibró la balanza de la autoría hacia el terrorismo islamista. Se pusieron en duda la Renault Kangoo (por la cinta con caracteres árabes) y la bolsa de deportes de Vallecas (porque llevó al locutorio donde trabajaba Jamal Zougham) porque eran pistas encontradas antes de las Elecciones que no conducían hacia la principal línea de investigación sostenida por el Gobierno hasta el día 13 de Marzo por la noche; esas pistas no podían ser parte de los atentados.

 

Pues bien. Con la Sentencia, Jamal Zougham, el detenido en pleno día de reflexión, era uno de los terroristas islamistas que asesinó dos días antes a 191 personas; con la Sentencia, la bolsa de deportes que llevó a su locutorio era una de las mochilas que utilizaron los terroristas para asesinar a 191 personas; y con la Sentencia, la Renault Kangoo fue la primera pista que conducía ya, pocas horas después de los atentados, hacia el terrorismo islamista. Son hechos probados.

 

Nadie plantó pruebas para confundir al Gobierno: los terroristas dejaron pistas y la policía las aprovechó. Nadie fue detenido antes de las Elecciones como cabeza de turco para ocultar otra u otras autorías y así poder cambiar el sentido del voto de los españoles: Jamal Zougham es un terrorista que asesinó a 191 personas inocentes a tres días de unas Elecciones Generales.

 

¿Queremos saber la verdad? Pues ya tenemos a quién preguntarle. Que canten los que saben la verdad. Que nos digan los asesinos quién les dio la orden de matar. Que nos digan los asesinos por qué razón mataron. Que nos digan los asesinos cómo organizaron, planificaron y ejecutaron el asesinato de 191 personas inocentes.

 

¿O es que ahora los únicos inocentes son los terroristas asesinos y esos, que han sido ya condenados, no saben nada de la masacre que cometieron?

 

La única pregunta que deberían responder ahora, con la Sentencia hecha pública, los conspiracionistas es ésta:

 

¿A quién coño buscáis?

La Sentencia: Extractos básicos (III)

Youssef Belhadj

 

Acusado de conspiración para delito de terrorismo y por pertenencia a organización terrorista. Absuelto de la primera y condenado por la segunda (pertenencia a Al Qaeda), está acusado de facilitar la huida a Bélgica (donde residía) de Mohamed Afalah, Mohamed Belhadj y Abdelmajid Bouchar.

 

«Es miembro de uno de los grupos que forman la red Al Qaeda, ha realizado labores de proselitismo y justificado los actos de terrorismo contra los infieles, además de recaudar fondos a través de la mezquita para financiar la actividad yihadista internacional». Sentencia 65/2007 de la Audiencia Nacional (Juicio por el 11-M), Hecho Probado 11 (página 215).

 

«El procesado Mohamed Moussaten estuvo alrededor de quince días en Bélgica a principio de diciembre de 2004 y se alojó en casa de su tío Youssef Belhadj. Durante su estancia el tío del procesado le dijo que era miembro de Al Qaeda, le mostró páginas web de acceso restringido con imágenes de preparación de individuos para cometer atentados suicidas y en las que se veía el degollamiento de una persona y le propuso ir a Afganistán a hacer la yihad». Sentencia 65/2007 de la Audiencia Nacional (Juicio por el 11-M), Hecho Probado 11.3 (página 216).

 

«Youssef Belhadj trataba de aleccionar a su sobrinos explicándoles que los opresores son los que van contra el islam, que tenían que ser hombres, pues esta vida no vale para nada, e ir a hacer la yihad - f. 36923-, comentarios que también hizo en la calle delante de Abdelmajid Bouchar, al que conocía. [...] Mohamed Moussaten declaró dos cosas: una, que su tío Youssef Belhadj le dijo que Abdelmajid Bouchar había encontrado el camino (para huir de España) y que Dios le había ayudado, la otra, que estaba de acuerdo con los atentados, que le parecía poco lo que había pasado. [...] La imbricación de Youssef Belhadj en las redes terroristas intenacionales y la actividad de estas en España está acreditada por otros datos periféricos, singularmente por su relación con los huidos tras el atentado de Leganés el 3 de abril de 2004, Abdelmajid Bouchar y Mohamed Afalah. [...] En la madrugada del lunes 5 de abril de 2004, sólo dos días después del suicidio de los ocupantes del piso de la calle Martín Gaite núm. 40, planta 1ª, puerta 2ª de Leganés, Ibrahim Afalah recibe una llamada de su hermano -que se había marchado precipitadamente de España con Abdelmajid Bouchar- en la que le encarga que vaya a casa de Ibrahim Moussaten en Leganés y que le pida los números de teléfono de Youssef Belhadj y de Momoun Belhadj en Bélgica y se los de, tal como declara Ibrahim Afalah en instrucción y en la sesión del plenario del 13 de marzo, Mohamed Moussaten y su padre Allal Moussaten, éste la sesión del 8 de mayo. Este dato, en relación con el comentario que Youssef Belhadj hace a su sobrino M. Moussaten en diciembre de 2004 sobre que Abdelmajid Bouchar ha sabido encontrar el camino para huir de España, demuestra que Youssef Belhadj estaba al corriente de las actividades ilícitas de ambos y que les auxilió en su huida, lo que constituye prueba de cargo adicional sobre su pertenencia a banda armada». Sentencia 65/2007 de la Audiencia Nacional (Juicio por el 11-M), Fundamento Jurídico IV.11.1 (páginas 641 a 643).

 

«Ni uno solo de los testigos que han comparecido en el juicio o que han declarado en alguno de los procesos seguidos en Bélgica e Italia o las investigaciones llevadas a cabo en Francia e incorporados por vía de comisión rogatoria, afirma haber oído ese alias. De otro lado, aunque fuera el nombre en clave que usa Youssef Belhadj, no hay posibilidad alguna de enlazar ese alias con el de el Abou Dojanah al Afgani en cuyo nombre se reivindican los atentados de Madrid. [...] El exhaustivo esfuerzo investigador hecho en torno a los teléfonos hallados en el registro de la plaza Duchesse de Brabant- Molenbeek St. Jean de Bruselas, donde residía Youssef Belhadj, sólo nos permiten llegar por vía de inferencia e interpretación de abreviaturas a la conclusión de que éste pudiera usar el alias de Abu Dujana -no Dojanah-, pero no existe ninguna prueba de que usara ese sobrenombre con la adjetivación "al afgani". [...] Hay sospechas, hay indicios, pero estos son equívocos, pues incluso está probado que las reivindicaciones hechas en nombre de Abou Dojanah fueron efectuadas por Jamal Ahmidan, el Chino, y Serhane el Tunecino». Sentencia 65/2007 de la Audiencia Nacional (Juicio por el 11-M), Fundamento Jurídico IV.11.2 (páginas 644 y 645).

 

«No está probado que Youssef Belhadj sea dirigente de uno de los grupos teroristas que se engloban bajo la denominación, cada vez más genérica, de Al Qaeda. Tampoco se acredita la existencia de una dependencia jerárquica entre los autores y cooperadores necesarios de los atentados de Madrid y el procesado. Y, más allá de todo esto, no consta siquiera la existencia de un “canal de transmisión de órdenes” a uno de cuyos lados esté el procesado y al otro uno o varios individuos subordinados a él. Por último, la inferencia que se pretende hacer de los datos de registro proporcionados por el comprador del terminal Sansung encontrado en el dormitorio de Youssef Belhadj en el registro de Bélgica, tampoco conduce, de forma lógica y sin forzamiento alguno, en conjunción con otros datos, a afirmar la responsabilidad del procesado. Dicho aparato se compra el 19 de octubre de 2003 y se hizo constar que el adquirente era Catherina Paquet, nacida el 11-03-1921, con domicilio en el número 84 de la calle Léscaut de Molenbeek St.Jean. De ahí las acusaciones extraen que la fecha de nacimiento es una clave que contiene la fecha de los atentados -el 11 de marzo- y los dos últimos números del año -1921- hacen referencia a la sura 21 del Corán. Desconociéndose quién hizo la compra y no constituyendo un indicio unívoco contra Belhadj, debe operar el principio in dubio pro reo». Sentencia 65/2007 de la Audiencia Nacional (Juicio por el 11-M), Fundamento Jurídico IV.11.3 (páginas 646 y 647).

 

Mohamed Larbi Ben Sellam

 

Acusado de conspiración para delito de terrorismo y por pertenencia a organización terrorista. Absuelto de la primera y condenado por la segunda, se le acusa de haber facilitado la huida de Mohamed Afallah y Mohamed Belhadj a través de Barcelona la noche del 3 al 4 de Abril de 2004.

 

«Como miembro de una de las células terroristas, tenía por misión adoctrinar, reclutar y auxiliar a individuos para hacer la yihad, entendida como comisión de actos violentos de todo tipo contra aquel que no comparta su visión radical y extrema del islam. [...] Conocedor de que Mohamed Afalah se había ido a Iraq y pretendía sucidarse en una acción terrorista, encargó a un discípulo suyo, Mohamed El Idrissi -al que había propuesto que se marchara también a Iraq- que comprase un teléfono móvil para hacérselo llegar al padre de Afalah con el fin de éste pudiera despedirse de él». Sentencia 65/2007 de la Audiencia Nacional (Juicio por el 11-M), Hecho Probado 10 (página 213).

 

«Respecto de la inexistencia del delito de conspiración para delinquir, [...] habiéndose ejecutado los delitos planeados, no constando la autoría o participación del procesado en ellos y no existiendo tampoco prueba alguna de que estuviera en la ideación de los mismos, procede absolverle respecto a él. [...] Fue Mohamed Larbi Ben Sellam quien le encarga [a Mohamed El Idrissi] la compra y entrega a la familia Afalah de un teléfono móvil con objeto de que Mohamed Afalah, huido de Leganés y entonces en Iraq, pudiera despedirse de su familia antes de suicidarse cometiendo un atentado». Sentencia 65/2007 de la Audiencia Nacional (Juicio por el 11-M), Fundamento Jurídico IV.10 (páginas 636 a 638).

 

Las autopsias de los suicidas de Leganés

 

Como ya dictaminó el Tribunal Supremo en dos ocasiones (en el archivo de una denuncia contra el Juez Juan del Olmo y contra la Fiscal Olga Sánchez por parte de Manos Limpias y en el archivo del recurso posterior), las autopsias sí se realizaron y constan en el Sumario; sin embargo, y dado que este Tribunal se ha esforzado en desmontar todas las falacias al respecto, tantas veces tratadas en esta bitácora (en esta o en otras "dudas"), merece la pena trasladar la opinión que le merecen a un Tribunal este tipo de argumentos que podemos encontrar contínuamente entre los conspiracionistas.

 

«Afirman [algunas defensas] que para ocultar lo realmente ocurrido -sea esto lo que sea, pues no lo dicen- no se han realizado autopsias o que éstas no se han hecho conforme a norma, por lo que se desconoce realmente la causa de la muerte de los ocupantes del piso de la calle Martín Gaite núm. 40, planta 1ª, puerta 2ª de Leganés. Y dejan entrever - pero nunca afirman- que lo que ocurrió el 3 de abril de 2004 en Leganés no fue consecuencia de la detonación voluntaria de una cargas de explosivo por parte de los inquilinos de la citada vivienda, sino obra de una mano desconocida que, como parte de un plan maquiavélico más amplio, ideó y ejecutó los atentados del 11 de marzo. En ese plan sus clientes son meras cabezas de turco. En resumen, el argumento -soterrado, poco claro y siempre confuso- es que si no se han practicado regularmente las autopsias a los cadáveres de Leganés, no se conoce la causa de la muerte y si no se sabe la causa de la muerte es porque se ha querido ocultar lo realmente acaecido -sea esto lo que sea- por lo que existe una duda razonable sobre qué paso que exculpa a los procesados. El argumento es falaz y parte de premisas falsas, con lo que la conclusión es, necesariamente, errónea. Como en muchas otras ocasiones a lo largo de este proceso, se aísla un dato -se descontextualiza- y se pretende dar la falsa impresión de que cualquier conclusión pende exclusivamente de él, obviando así la obligación de la valoración conjunta de los datos -prueba- que permita, mediante el razonamiento, llegar a una conclusión según las reglas de la lógica y la experiencia. Desde luego, hubo autopsia en sentido legal, se conoce la data y causa de la muerte, y no se aprecia infracción de norma jurídica alguna». Sentencia 65/2007 de la Audiencia Nacional (Juicio por el 11-M), Fundamento Jurídico I.2.1 (páginas 444 y 445).

 

«El art. 343 sólo ordena que se practique la autopsia para conocer la causa de la muerte en los sumarios por causa de muerte violenta o sospechosa de criminalidad -art. 340 LECr.- [...] Ni el RD 1619/1997, ni ninguna otra norma reglamentaria establecen la forma de realizar la autopsia. Es más, toda la argumentación de las defensas parte de otro error de principio: que toda autopsia debe describir absolutamente todos los restos y sustancias que haya en el cadáver y que deben abrirse al menos las tres cavidades tradicionales, cabeza, tórax y abdomen. Esto no es cierto. Sólo se hará así en tanto que lo buscado y/o hallado tenga relevancia para determinar la causa de la muerte, su data y su etiología, consignándolo en el respectivo informe. En el mismo sentido, sólo se procederá a la apertura de cavidades si estas están cerradas o si existen las partes respectivas del cuerpo. [...] Como argumento secundario o subsidiario, pero reiteradamente expuesto a lo largo de la vista oral, bien durante los interrogatorios a testigos o a peritos, o bien en los informes, diversas defensas -incluso, sorprendentemente, alguna acusación- cuestionaba los resultados y la exhaustividad de los exámenes medicolegales porque no se había detectado "humo o restos de gas" en los pulmones de los suicidas a pesar de que los GEO usaron bombas lacrimógenas antes de la explosión. Este argumento padece también del mismo defecto: toma un dato aisladamente -la ausencia de él, en este caso- para, omitiendo cualquier otro que lo explique, elucubrar sobre hipótesis puramente imaginativas, pues carecen del más mínimo sostén probatorio. La respuesta a esa cuestión está documentada y obra unida a los autos, como veremos, en el folio 985 de la pieza separada de Leganés». Sentencia 65/2007 de la Audiencia Nacional (Juicio por el 11-M), Fundamento Jurídico I.2.1.1 (páginas 445 y 446).

 

«En la práctica, las técnicas, extensión, modo de analizar los órganos, etc. aplicadas en ambos tipos de autopsias [las clínicas y las médico-legales] son las mismas, pero no existe obligación legal de practicar la autopsia judicial conforme a las normas de la autopsia clínica y, en todo caso, el mandato legal contenido en la Ley de Enjuiciamiento Criminal se cumple con que -sea cualesquiera las técnicas usadas- los forenses faciliten al juez los datos suficientes para conocer, con la mayor precisión posible, la etiología legal de la muerte y su data, pudiendo el juez ordenar cuantos exámenes complementarios estime necesarios y adecuados». Sentencia 65/2007 de la Audiencia Nacional (Juicio por el 11-M), Fundamento Jurídico I.2.1.3 (página 448).

 

«El Tribunal no encuentra defecto alguno con entidad anulatoria y, valorando según las reglas de la sana crítica dicha prueba pericial en relación con el resto de las practicadas, conforme se expondrá en el apartado correspondiente, estima que sus conclusiones son certeras». Sentencia 65/2007 de la Audiencia Nacional (Juicio por el 11-M), Fundamento Jurídico I.2.1.5 (página 452).

jueves, 1 de noviembre de 2007

La Sentencia: Extractos básicos (II)

Mohamed Bouharrat

 

Acusado y condenado por pertenencia a organización terrorista. Era el encargado de buscar los objetivos para cometer atentados.

 

«Mohamed Bouharrat, como miembro del grupo yihadista, realizaba las labores de captación y recopilación de información sobre posibles objetivos para los ataques violentos, información que ponía a disposición de la célula». Sentencia 65/2007 de la Audiencia Nacional (Juicio por el 11-M), Hecho Probado 15 (página 226).

 

«Respecto de la imputación de pertenencia a banda armada u organización terrorista, en las declaraciones que va prestando a lo largo de la fase de instrucción y posteriormente en el plenario, Mohamed Bouharrat incurre en numerosas contradicciones. Todas bajo un mismo hilo conductor: acomodarlas a los nuevos indicios y datos objetivos de contenido incriminatorio que se le ponen de manifiesto. [...] 3. La atribución, sin duda alguna, de la escritura de la nota aparecida en Leganés con referencia al colegio Brains de Alcobendas, según los informe periciales caligráficos unidos a los folios 22329 de la pieza principal y 1535 y siguientes del tomo 6 de la pieza separada de Leganés, ratificados en la vista oral el día 16 de mayo. Ésta anotación sólo puede ser interpretada como selección de posibles lugares contra los que atentar al ponerla en relación con el contenido de las memorias USB, y en concreto con la GENX, con número de serie 2, encontrada en el piso de Leganés. En los archivos de esta memoria aparecen numerosas consultas sobre lugares y centros culturales, religiosos o sociales vinculados a la comunidad judía que dan lugar a otras anotaciones manuscritas en las que aparecen referencias al centro de recreo "Masada", de Hoyo del Manzanares, o la "hospedería Sinagoga", sita en la calle Reyes Católicos 22 de Ávila. [...] De la valoración conjunta de los datos anteriores, el Tribunal llega a la convicción de la pertenencia de este procesado al grupo o grupos terroristas de carácter yihadista que perpetran los atentados del 11 de marzo y 3 de abril de 2004». Sentencia 65/2007 de la Audiencia Nacional (Juicio por el 11-M), Fundamento Jurídico IV.27 (páginas 698 y 699).

 

La mochila de Vallecas

 

El Tribunal considera plenamente válida como prueba la bolsa de deportes y todo su contenido (Hecho Probado 3 de la Sentencia 65/2007, en las páginas 181 a 185).

 

«Las partes mezclan en "totum revolutum" la cadena de custodia con la insinuación de que la bolsa con explosivo no estaba en realidad en el tren que explosiona en El Pozo y con la valoración de la prueba y consiguiente credibilidad de la misma en orden a formar la convicción del Tribunal [...] Los tribunales no pueden atender a especulaciones, insinuaciones, elucubraciones o hipótesis basadas en hechos negativos que no han sido explícitamente planteadas y de los que no aportan el más mínimo indicio». Sentencia 65/2007 de la Audiencia Nacional (Juicio por el 11-M), Fundamento Jurídico III.3 (páginas 511 a 513).

 

«La existencia de la cadena de custodia es exigible desde que se aprehende el efecto, vestigio u objeto y se tiene conocimiento de su relación con el delito, debiendo entonces recogerse o asegurarse su existencia -su integridad- para que puede surtir pleno valor como prueba». Sentencia 65/2007 de la Audiencia Nacional (Juicio por el 11-M), Fundamento Jurídico III.3.1 (páginas 513 y 514).

 

«No hay indicio alguno de un deficiente control de los efectos que, en todo momento, estuvieron bajo custodia de funcionarios policiales determinados o fácilmente determinables, habiendo depuesto en la vista aquellos que fueron propuestos como testigos por las partes. [...] No se puede obviar que no existió una orden homogénea y general sobre qué hacer con los objetos recogidos en los distintos lugares de los atentados puesto, que salvo los recogidos en Santa Eugenia, los de los demás escenarios -la calle Téllez y Atocha- fueron llevados directamente a IFEMA. Se trata, en definitiva, de un caso de descoordinación y mala transmisión de la información que debe corregirse en el futuro pero que carece de efectos jurídicos relevantes, siendo comprensible atendidas las extraordinarias circunstancias concurrentes esa mañana y la prioridad absoluta que se dio a la identificación de los cadáveres, que pudo ser inadecuada para la investigación, pero sin duda indiscutible desde el punto de vista humano. [...] Lo más correcto hubiera sido que, tras interrumpir apresuradamente el inventario y desalojar la comisaría, una vez recuperada la normalidad y reanudado el mismo, se hubiera hecho constar en qué momento preciso se produjo la incidencia, con indicación de los efectos inventariados inmediatamente antes y después de ella. No se hizo así. Pero, no obstante, no hay duda de cómo se produce el hallazgo». Sentencia 65/2007 de la Audiencia Nacional (Juicio por el 11-M), Fundamento Jurídico III.3.2 (páginas 515 a 517).

 

«El artefacto explosivo cuestionado, los hallados en el andén de El Pozo frente al vagón 3 y el neutralizado en la estación de Atocha, son visualmente iguales, tienen los mismos componentes y la misma estructura. [...] El detonador que ceba el explosivo de la bolsa de deportes es del mismo fabricante y de las mismas características y modelo que otros encontrados en tres escenarios distintos. [...] Todos los detonadores tienen un punto de conexión común, además del fabricante español "Unión de Explosivos - Ensign Bickford": Mina Conchita. [...] La bolsa de basura de color azul traslúcido que contiene la masa explosiva del artilugio desactivado en el parque Azorín es igual a la que aparece en la furgoneta Kangoo y en Chinchón/Leganés. [...] En consecuencia, existe un enlace múltiple, unívoco, preciso y directo entre el explosivo desactivado en el parque Azorín y los distintos escenarios de los atentados». Sentencia 65/2007 de la Audiencia Nacional (Juicio por el 11-M), Fundamento Jurídico III.3.3 (páginas 519 a 522).

La Sentencia: Extractos básicos (I)

Mohamed El Egipcio

 

Acusado por conspiración para delinquir y por pertenencia a organización terrorista. Absuelto de la primera por falta de pruebas y aplicado el principio non bis in idem (no se puede juzgar dos veces por un mismo delito, pues ya está condenado en Italia por pertenencia a la misma organización terrorista que El Tunecino, Basel Ghalyoun y Fouad El Morabit) en la segunda.

 

«La conspiración constituye una forma de actos preparatorios del delito que no pertenecen aun a la ejecución misma y cuya criminalización ha de ser interpretada de forma restrictiva. Por lo tanto, no es preciso que se inicie la ejecución material del delito, pero sí que los conspiradores desarrollen una actividad precisa y concreta, con realidad material y tangible que ponga de relieve la voluntad de delinquir, sin recurrir a meras conjeturas o suposiciones, debiendo el Tribunal tener en cuenta la intencionalidad de los acusados en el caso concreto». Sentencia 65/2007 de la Audiencia Nacional (Juicio por el 11-M), Fundamento Jurídico II.3.1 (páginas 490 y 491).

 

«Se le imputa [en Italia], entre otros cargos, la asociación con personas de otros países y se cita expresamente a Sarhane Ben Abdelmajid Fakhet, que se suicidó en Leganés el 3 de Abril de 2004, y a los procesados en esta causa Fouad El Morabit Anghar y Basel Ghalyoun, con alusión expresa a "los estragos de Madrid del 11 de Marzo de 2004". Dicha condena lo es por actividades que se prolongan hasta el momento de su detención el 7 de Junio de 2004. La excepción de cosa juzgada es consecuencia del principio "non bis in idem", que enlaza con los principios de legalidad y tipicidad de las infracciones, incluido en el artículo 25 de la Constitución Española, y que impide castigar doblemente por un mismo delito. [...] El delito de pertenencia a banda armada, organización o grupo terrorista es un delito permanente, existiendo identidad objetiva y subjetiva entre la presente causa y aquella por la que ha sido condenado el procesado en Italia, por lo que debe operar la pohibición de ser juzgado dos veces por el mismo hecho». Sentencia 65/2007 de la Audiencia Nacional (Juicio por el 11-M), Fundamento Jurídico IV.9.1 (páginas 631 y 632).

 

«La investigación de las autoridades italianas ha sido encomiable y han permitido probar sin duda alguna la pertenencia del procesado a células terroristas de tipo yihadistas, en las que realizaba, entre otras, una fuerte labor de proselitismo y captación. Sin embargo, respecto a los atentados de Madrid del 11 de Marzo de 2004, no aportan, con la certeza exigida por el derecho penal, prueba de la intervención como autor o partícipe del acusado. Los escasos datos que hay son ambiguos y equívocos y, a lo sumo, acreditan que tenía información general sobre la posible producción de atentados, no que los ordenara, coordinara o dirigiera». Sentencia 65/2007 de la Audiencia Nacional (Juicio por el 11-M), Fundamento Jurídico IV.9.2 (páginas 635 y 636).

 

La Renault Kangoo

 

Se considera hecho probado que tres miembros de la célula terrorista (sin poder determinar con absoluta certeza sus identidades) se desplazaron a primera hora de la mañana en este vehículo hasta Alcalá de Henares, portando varias bolsas de deporte y/o mochilas que contenían artefactos explosivos (Sentencia 65/2007 de la Audiencia Nacional -Juicio por el 11-M-, Hecho Probado 1 -página 173-).

 

«Más allá de meras interpretaciones voluntaristas, lo cierto es que la experiencia enseña que la detección de explosivos, droga o seres humanos por perros no es infalible. Si a esto añadimos la escasa cantidad y ubicación del explosivo hallado en la furgoneta -restos en papel parafinado en una bolsa debajo de un asiento al que no acceden los perros porque hay una rejilla de separación-, que los detonadores no desprenden olor y que, con una alta probabilidad, el explosivo transportado por los tres individuos iba dentro de bolsas de basura y éstas dentro de mochilas o bolsas de deporte, según se pudo constatar por la configuración de los artefactos que no explosionaron en Atocha y El Pozo, la conclusión es que el rastreo con los perros con resultado negativo no significa que en la furgoneta no se transportaran explosivos. Es más, de hecho había un resto, como dijimos escaso o insuficiente, y no lo detectaron». Sentencia 65/2007 de la Audiencia Nacional (Juicio por el 11-M), Fundamento Jurídico III.2.1 (página 507).

 

«Se cuestionó por algunas defensas que esos objetos estuvieran realmente allí. Decían que ninguno de los policías que intervienen en Alcalá de Henares los ve ni los hace constar en sus declaraciones y que el perro que entra por el portón trasero no tiene dificultades para deambular por el interior. Estas alegaciones, a las que las partes no asocian consecuencia jurídica alguna de modo explícito, no tiene base real alguna. Ya se ha expuesto y razonado más arriba sobre lo que declaran y ven los distintos funcionarios que realizaron las inspecciones oculares externas y los guías caninos (FJ 2.1 y 2.2), todos los cuales dijeron que buscaban un artefacto explosivo o cualquier otra cosa que entrañara un riesgo, no llamándoles la atención nada en particular. El guía canino con número 28.226 especificó que vio un chaleco reflectante y el oficial de policía número 79.858, a preguntas de la defensa de Zougham y Ghalyoun, que vio diversos objetos dentro de la furgoneta, pero que no eran significativos y por eso no les prestó atención. Pero es que sobre estos testimonios coherentes, claros y no contradichos por prueba alguna, se alza la realidad de la minuciosa relación de objetos que había dentro de la furgoneta hecha en el complejo policial de Canillas, de cuya lectura se comprueba sin dificultad que las más de 60 evidencias que se encuentran son papeles, cartas, pequeños objetos como linternas, prendas menores, etc. que, desde luego, no contradicen siquiera la genérica y usual acepción que en el lenguaje ordinario significa que una furgoneta está vacía». Sentencia 65/2007 de la Audiencia Nacional (Juicio por el 11-M), Fundamento Jurídico III.2.3 (páginas 510 y 511).

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