martes, 24 de julio de 2007

La autoría intelectual (y IV)

Algunas preguntas conspiracionistas

¿Por qué no está imputado Osama Ben Laden en los atentados del 11-M?

Porque Osama Ben Laden no colaboró en los detalles de los atentados del 11-M; Osama Ben Laden forma parte de una organización terrorista (Al Qaeda) y puede ser acusado en España de integración en banda armada en calidad de dirigente (porque dispuso que España podía ser un posible objetivo de la yihad internacional); sin embargo, Ben Laden ya está acusado por ese delito en otra causa (por la célula de Abu Dahdah), y en España nadie puede ser juzgado dos veces por un mismo delito.

¿Por qué no están imputados otros activistas conocidos de Al Qaeda?

Por la misma razón que en el caso de Ben Laden: Mustafá Setmarian ya está acusado también de integración en banda armada en la causa seguida contra la célula de Abu Dahdah, igual que el dueño de la casa de Chinchón (en este caso, además de acusado está ya condenado) o el caso de Abu Qutada. De ninguno de ellos se ha podido probar su participación directa en la organización concreta de los atentados del 11-M, de forma que ya están acusados (y algunos de ellos condenados) por el mismo delito del que se les podría acusar en el 11-M. Y, como ya se ha dicho, en España nadie puede ser juzgado dos veces por pertenencia continuada a una misma organización terrorista.

A este respecto, cabe destacar (para entender quién puede y quién no puede ser acusado de autor intelectual de unos atentados terroristas) la actuación del abogado defensor de Rabei Osman El Sayed en el juicio oral, al intentar demostrar que Mohamed El Egipcio podía conocer previamente las intenciones de los terroristas (dado que conocía a muchos de ellos), pero desconocería los detalles de los atentados: en caso de conocer las intenciones pero no conocer los detalles, sólo podría ser acusado de pertenencia a organización terrorista, algo por lo que ya está condenado en Italia y, por lo tanto (dado que no se le podría condenar por el mismo delito dos veces), no habría condena para él respecto al 11-M.

Pero la Fiscalía dice que el atentado fue de Al Qaeda

Pues no. Ni la Fiscalía ni el Juez Instructor han acusado a Al Qaeda como tal de los atentados del 11-M; sí se investigó en un principio la posible relación directa de algunos de los imputados con la cúpula de Al Qaeda (Ayman Al Zawahiri, Abu Qutada ó Al Zarqawi), pero ninguna de las relaciones detectadas pudieron probar una relación directa con los atentados.

Lo que afirman tanto el Juez Instructor como la Fiscalía es que quienes cometieron los atentados del 11-M fueron una célula terrorista influenciada por Al Qaeda, no que fuera Al Qaeda quien cometiese o planificase los atentados:

«La Red Al Qaeda (o el Movimiento de la Yihad Global o Internacional) está dividida en tres estructuras escalonadas:

1. Centro de la Red AQ [Al Qaeda], liderado por OBL [Osaman Ben Laden] y constituido por operativos bajo su control directo.

2. Redes ligadas a AQ: comparten la ideología y objetivos de la Red, aunque operan sin órdenes ni control directo por parte de OBL (Red ZARQAWI, operando en Iraq).

3. Células influenciadas por AQ, compartiendo su ideología, pero sin contacto personal ni frecuente con el Centro de AQ (célula autora del 11-M).».

Entonces, ¿Al Qaeda no tiene nada que ver con el 11-M?

Sí tiene mucho que ver con el 11-M: es quien ha conseguido unir a doctrinas fundamentalistas en un objetivo común, es quien ha marcado los objetivos genéricos, es quien ha determinado las estrategias generales a seguir por la yihad internacional...

Sin embargo, penalmente sólo se le puede acusar a la cúpula de Al Qaeda de integración en una organización terrorista en grado de dirigentes (acusación que ya pesa sobre esa cúpula desde el año 2001); la acusación de organizar los atentados del 11-M (y de ser, por lo tanto, autores intelectuales de los mismos) necesita de pruebas de la participación directa de su cúpula en la determinación de los detalles (elección de fechas, determinación de las líneas de trenes a atacar, elección de los autores materiales...), y esas pruebas no han podido ser obtenidas.

Que el salafismo yihadista y el movimiento takfir compartan objetivos (al menos en estos momentos) sí es obra de la cúpula de Al Qaeda, que ha sabido utilizar una interpretación radical del Corán y de la Sharia para unificar y justificar un sentimiento de odio generalizado hacia un único punto (Estados Unidos y sus aliados, se llamen como se llamen), dejando en un segundo plano las posibles divergencias entre grupos radicales (que también las hay).

Entonces, ¿está clara la autoría intelectual del 11-M?

Las pruebas que se han podido obtener apuntan de forma clara al GICM y grupos afines como promotor y autor intelectual de los atentados del 11-M a través de tres destacados líderes del fundamentalismo en Europa: Hassan El Haski, Youssef Belhadj y Rabei Osman El Sayed (Mohamed El Egipcio). Que esas pruebas obtenidas sean suficientes para condenar a estas tres personas es lo que está deliberando ahora el Tribunal; sin embargo, aunque la Sentencia fuese condenatoria -y si no lo fuese, todavía más-, no puede obviarse que la complejidad de las redes terroristas del fundamentalismo islamista no permiten afirmar con total rotundidad que estos tres acusados sean los únicos autores intelectuales de los atentados.

Esa complejidad de estas redes terroristas será la que, con total probabilidad, utilizarán los medios conspiracionistas para incluir dentro de la autoría intelectual a los más variopintos personajes según las necesidades económicas o políticas de cada momento, continuando con su particular visión de la realidad mientras siga existiendo audiencia dispuesta a leer o escuchar la implicación de gobiernos, servicios secretos, jueces, fiscales y policías en la autoría intelectual del 11-M.

Fuentes

El Auto de Procesamiento

El propio Auto de Procesamiento del 11-M abunda en toda la información que aquí se ha utilizado, por lo que dicha información estaba al alcance de cualquiera desde Abril de 2006. Las páginas 1357 y siguientes detallan la evolución de los distintos grupos que confluyeron en la célula terrorista del 11-M, incluyendo sus relaciones tanto con la célula de Abu Dahdah (también en las páginas 1341 y siguientes) como con otros activistas fundamentalistas (incluyendo las relaciones con el GICM y con el salafismo yihadista). Respecto a las declaraciones testificales completas contra los considerados autores intelectuales del 11-M, pueden consultarse las páginas 1241 y siguientes del Auto de Procesamiento (las declaraciones testificales e intervenciones telefónicas y medioambientales se extienden hasta la página 1297; a partir de la página 1298 se realiza el análisis de las Comisiones Rogatorias).

Sobre las diferentes organizaciones terroristas relacionadas con el 11-M, pueden consultarse las páginas 1378 y siguientes.

Al tratarse de una compilación de informes periciales aportados a otras causas judiciales contra el terrorismo fundamentalista, esta es la principal fuente de la que se han tomado los datos para elaborar los últimos artículos, pues dichos informes periciales han sido incorporados como prueba documental al Sumario del 11-M.

Sentencias anteriores contra el terrorismo fundamentalista

En el Auto de Procesamiento del 11-M se recopila gran parte de la información aportada por otras causas contra el terrorismo fundamentalista en España; dado que una de las Sentencias más importantes (y con mayor información) dictadas en España es la que se refiere a la célula de Abu Dahdah (Sentencia de casi 450 páginas, dictada, además, con Gómez Bermúdez como Presidente del Tribunal), es ésta de la que se han tomado la mayor parte de los datos.

Publicaciones especializadas

Jihad Monitor. De esta fuente de documentación se han consultado varios documentos. Perfil sociocomportamental y estructura organizativa de la militancia yihadista en España. Análisis de las redes de Abu Dahdah y del 11-M, de Javier Jordán, Fernando M. Mañas y Humberto Trujillo, es uno de los que más datos se han extraido para complementar los datos de la Sentencia contra la célula de Abu Dahdah; Internet y actividades terroristas. El caso del 11-M, de Javier Jordán y Manuel R. Torres se ha utilizado como complemento a la explicación sobre el funcionamiento del proselitismo a través de Internet; Breve guía sobre la amenaza yihadista, de Luis de la Corte, ha sido utilizado para elaborar la información sobre las bases ideológicas de la yihad internacional, al igual que Reflexiones acerca del terrorismo y sus justificaciones ideológicas, de Francisco Galvache. Finalmente, el artículo El reclutamiento yihadista: colaboración con banda armada y prueba pericial de inteligencia, de Luis Aparicio, permite comprobar el debate existente entre los juristas para combatir de forma preventiva y efectiva el desarrollo de nuevas células terroristas.

Safe Democracy. De esta fuente se ha consultado el artículo El modus operandi del nuevo yihadismo, de Javier Jordán, para elaborar la parte correspondiente a la obra en la que Setmarian determina las bases organizativas y estructurales de la tercera generación de yihadistas. Este artículo se ha complementado con el artículo en inglés Abu Mus'ab al-Suri and the Third Generation of Salafi-Jihadists, de Murad Batal al-Shishani y extraido de otra publicación especializada en terrorismo internacional: Terrorism Monitor (en esa misma Web puede encontrarse otra publicación especializada: Terrorism Focus).

Global Terror Alert. Se ha consultado el artículo Abu Musab al-Suri and his Plan for the Destruction of America: "Dirty Bombs for a Dirty Nation", de Evan Kohlmann, para complementar la biografía de Mustafá Setmarian y sus declaraciones respecto a los atentados del 11-S y del 11-M (declaraciones que podían consultarse en la página Web http://www.fsboa.com/vw, inexistente en la actualidad).

El resto de documentación se ha extraido de otras publicaciones y de medios de comunicación de todo el mundo. PBS (Public Broadcasting Service) y el Emergency Response and Research Institute han sido utilizados para obtener las traducciones al inglés de las fatwas de Ben Laden de 1996 y de 1998, respectivamente (de la primera publicación se han extraido también la entrevista a Ben Laden que realizó en 1998 la cadena norteamericana ABC y la traducción al inglés de la misma); la información publicada por El Mundo respecto a Mustafá Setmarian con motivo de su detención en Paquistán ha sido utilizada para complementar la biografía de este estratega de Al Qaeda; de la edición digital de este mismo diario se ha extraido la noticia del reportaje de Jon Sistiaga para Cuatro sobre Mustafá Setmarian y la expansión de Al Qaeda en Internet. Finalmente, del Real Instituto Elcano se ha extraido un artículo (Las redes del terrorismo islamista en España. Balance y perspectivas de futuro, de Javier Jordán) advirtiendo del peligro del terrorismo fundamentalista en nuestro país cinco días antes de que Ben Laden pusiera a España como objetivo de la yihad internacional.

lunes, 23 de julio de 2007

La autoría intelectual (III)

Ahora ya tenemos la base teórica del funcionamiento actual de la red terrorista Al Qaeda, base teórica elaborada por uno de los estrategas de la propia Al Qaeda que, además, es parte de los takfires (él mismo huyó de Siria cuando su Gobierno inició su persecución), ha recibido abundante instrucción militar (en Irak y en Jordania), ha creado una célula terrorista en España (la de Abu Dahdah), ha sido ideólogo del GIA argelino (fue director de Al Ansar, su órgano de expresión), ha sido instructor en al menos un campo de entrenamiento (Al Guraba, en Afganistán)...

Podemos ahora adentrarnos en el proceso de creación de la célula terrorista del 11-M.

Los enlaces entre la célula de Abu Dahdah y el 11-M

Abu Dahdah y Mustafá Setmarian (ambos sirios y takfires) eran, respectivamente, el líder y el ideólogo de la célula terrorista desarticulada en 2001; su líder realizó, tras la marcha de Mustafá Setmarian a Londres, al menos 20 viajes a Inglaterra (siendo Setmarian director de Al Ansar, el órgano de expresión del GIA argelino, y hospedándose en el domicilio del redactor jefe de esa publicación, Abu Qutada, donde se encontraron más de 5 millones de pesetas -en moneda española- que iban a ser destinados a Chechenia), así como otros viajes a Turquía, Indonesia, Jordania, Bélgica y Alemania. Ambos integrantes de la célula terrorista ejercieron también de adoctrinadores, el primero hasta que fue detenido y el segundo hasta que salió de España.

Mustafá Maymouni fue quien continuó la labor de adoctrinamiento y de proselitismo que se vio truncada tras la desarticulación de la célula de Abu Dahdah; Serhane Ben Abdelmajid Fakhet (El Tunecino, uno de los suicidas de Leganés) estaba casado con una de las hijas de Mustafá Maymouni. Mustafá Maymouni (marroquí detenido por los atentados de Casablanca de Mayo de 2003), Serhane El Tunecino (suicidado en el piso de Leganés), Mohamed El Egipcio (imputado como autor intelectual del 11-M), los hermanos sirios Almallah Dabas (Moutaz detenido por los atentados de Casablanca y Mouhannad imputado por el 11-M) y el propio Abu Dahdah formaban un grupo compacto en el que compartían viviendas (El Tunecino y El Egipcio vivieron juntos hasta 2003, las mujeres de Mustafá Maymouni y de Mouhannad Almallah Dabas compartieron casa por exigencia de sus maridos, la mujer de Mouhannad Almallah Dabas estuvo a punto de compartir casa con la mujer de El Egipcio -no lo hizo porque ésta se negó-, en el local de Virgen del Coro coincidieron casi todos ellos...), asistían juntos a eventos familiares y acudían juntos a las distintas mezquitas en las que se han dado a conocer actividades de captación de yihadistas y de proselitismo (la mezquita de la M-30 o la mezquita de Toledo, por ejemplo).

Este grupo, sin embargo, no es el único con relaciones entre ambas células terroristas; el papel del marroquí Mustafá Maymouni como aglutinador de musulmanes radicales también se dio entre sus paisanos (el anterior grupo estaba compuesto en su mayoría por sirios provinientes del movimiento takfir, según reconocían ellos mismos): Amer Azizi (médico personal de Osama Ben Laden, en este caso libio, sobre quien pesa una orden internacional de búsqueda por su pertenencia a la célula de Abu Dahdah), Said Berraj (en la misma situación que el anterior, pero también buscado por su relación con el 11-M), Mohamed Afallah (en busca y captura por el 11-M) ó Jamal Zougham (considerado autor material del 11-M) también formaban parte del entorno habitual de Maymouni.

La célula terrorista del 11-M

La base ideológica de la célula del 11-M la encontramos, como ya se ha indicado, en las directrices de Al Qaeda (la fatwa de 1998 -que justifica las acciones terroristas a objetivos civiles de los aliados de Estados Unidos-, la obra de Setmarian -que sienta las bases de la nueva estructura del yihadismo internacional- y el comunicado de Ben Laden del 18 de Octubre de 2003 -que especifica sin lugar a dudas que España es uno de los aliados de Estados Unidos contra los que están justificados los ataques de la yihad internacional-), en el salafismo yihadista (cuya labor de proselitismo en España data de mediados de los 80 y cuyos máximos responsables son de sobra conocidos para la justicia española) y en el movimiento takfir (movimiento con amplia cobertura tanto entre los integrantes de la célula de Abu Dahdah como en el entorno de Mustafá Maymouni y de la célula terrorista del 11-M).

Como ya se ha citado en los dos últimos artículos, las redes sociales tejidas en torno a determinadas mezquitas fueron las que pusieron en contacto a la mayoría de los acusados de haber participado en los atentados del 11-M; los diferentes grupos que participaron en estos atentados tienen todos un origen común: las reuniones proselitistas de la célula de Abu Dahdah y la labor de proselitismo que continuó Mustafá Maymouni. El Tunecino, Mohamed Afallah y Jamal Zougham formaban parte de todo el entorno de ambas etapas de adoctrinamiento; las relaciones del resto de miembros de la célula terrorista se llevan a cabo a través de los contactos de estos tres presuntos terroristas, incluyendo a Allekema Lamari (a través de Mohamed Afallah) o a Mohamed El Egipcio (a través de El Tunecino y de otros miembros que compartían la visión radical del Islam propugnada por el salafismo yihadista que predica la propia Al Qaeda), a lo que cabría añadir la influencia que el GIA argelino y sus máximos exponentes ideológicos (Setmarian y Abu Qutada) tuvo sobre muchos de sus miembros (Allekema Lamari, Mohamed El Egipcio ó Mohamed Afallah).

El Chino tuvo una incorporación tardía a este entorno radical nacido y desarrollado en España, aunque no por ello se han dejado de estudiar las razones que llevaron a este delincuente común y a parte de su entorno a convertirse en uno de los puntales básicos de los atentados, por cuanto facilitó la financiación de la que carecían los miembros más veteranos de la célula terrorista; es aquí donde entra en juego la labor de proselitismo que se realiza en algunas cárceles españolas (la de Topas, en Salamanca, es el caso más conocido), pero también (y sobre todo) en algunas cárceles marroquís (donde estuvo detenido El Chino hasta su vuelta a España). Esta labor proselitista (también estudiada en otros casos de terrorismo fundamentalista, por lo que tampoco es en absoluto desconocida para la justicia española) se basa en el perdón de los pecados a través del martirio, de forma que la contribución a combatir a los infieles haciendo la yihad se convierte en la mejor redención de los pecados cometidos durante una vida poco acorde con las doctrinas más radicales.

Los autores intelectuales del 11-M

Empezaremos por Youssef Belhadj, acusado de ser miembro del GICM (recordemos que este grupo terrorista fue creado como una red de apoyo para refugiar a yihadistas, tanto en su huida de las autoridades policiales -tras haber cometido alguna acción terrorista o tras ser descubiertos en labores proselitistas- como en sus viajes hacia las zonas de conflicto) y autor intelectual del 11-M.

Su hermano Mimoun Belhadj fue detenido en Siria y extraditado a Marruecos también por su pertenencia al GICM (se integró en la red liderada por Mohsen Khaibar, otro de los miembros de la célula de Abu Dahdah); en el domicilio que ambos compartían en Bélgica se alojaron Mohamed Afallah y Abdelmajid Bouchar entre Noviembre y Diciembre de 2003. Mohamed Afallah huyó a Bélgica, junto a Mohamed Belhadj, la misma noche que se suicidó Allekema Lamari en Leganés; Abdelmajid Bouchar fue localizado y detenido un año y medio después de los atentados en Serbia; es decir, que los dos presuntos terroristas que estuvieron en casa de los hermanos Belhadj en Bélgica conocían la forma de escapar de España y dónde buscar refugio (Mohamed Afallah fue directo a casa de los hermanos Belhadj y Abdelmajid Bouchar sobrevivió un año y medio sin ingreso alguno).

Hasta aquí, el papel jugado por Youssef Belhadj sería el que correspondería a la red tejida por el GICM en Europa: servir de apoyo y refugio para yihadistas huidos (es decir, que podría ser acusado de haber facilitado información a algunos de los presuntos terroristas para programar su huida en caso de ser necesaria, por lo que sólo cabría acusarle de colaboración o de integración en banda armada, pero nunca podría acusársele de autor intelectual de los atentados); sin embargo, el día 19 de Octubre de 2003 (un mes antes de la visita de Mohamed Afallah y de Abdelmajid Bouchar y al día siguiente del mensaje de Ben Laden poniendo a las tropas españolas en el punto de mira de la yihad internacional), Youssef Belhadj compra una tarjeta SIM y facilita como fecha de nacimiento de la titular (Catherina Paquet, un nombre ficticio) el 11 de Marzo de 1921 (Mohamed El Egipcio, en Italia, facilitaría el mismo día y el mismo mes -11 de Marzo de 1970- para registrar una dirección de correo electrónico con titular ficticio). El titular real del número de esa tarjeta SIM se encuentra anotado en una agenda localizada en la vivienda de los hermanos Belhadj: Aboudojanah (Abu Dujana, el nombre que se utiliza para reivindicar los atentados del 11 de Marzo), el mismo titular de otra tarjeta comprada con anterioridad bajo el nombre ficticio de Karim El Yazidi y cuya fecha de nacimiento facilitada fue el 16 de Mayo de 1985 (el mismo día y el mismo mes de los atentados de Casablanca). El usuario de la primera tarjeta era Youssef Belhadj; el de la segunda, su hermano Mimoun Belhadj.

En el registro que se realizó a la vivienda de los hermanos Belhadj se pudieron encontrar también anotados los números de teléfono tanto de Mohamed Afallah como de Abdelmajid Bouchar; cabe recordar, además, que Youssef Belhadj estuvo en España hasta el 3 de Marzo de 2004 (una semana antes de los atentados), día en que compró un billete de avión para salir del país esa misma noche. Durante sus estancias en Madrid, estuvo con Abdelmajid Bouchar y con Mohamed Afallah para adoctrinarles en la yihad.

El papel de Youssef Belhadj en los atentados del 11-M parece, por lo tanto, más destacado de lo que en un principio cabría esperar de una simple red de apoyo a yihadistas: registró una tarjeta SIM (6 meses antes de los atentados) a nombre de una persona inexistente cuyo aniversario sería el 11-M, utilizaba esa tarjeta SIM bajo el mismo pseudónimo que el que se utilizó para reivindicar los atentados del 11-M, adoctrinó al menos a dos de los presuntos terroristas del 11-M, les acogió en su domicilio de Bélgica durante el final del último Ramadán anterior a los atentados del 11-M, estuvo en España la semana anterior a los atentados del 11-M, al menos dos de los presuntos terroristas del 11-M utilizaron una ruta de huida que conducía hasta su domicilio en Bélgica...

El enlace internacional entre Youssef Belhadj y Mohamed El Egipcio era Mourad Chabarou (quien también residió en España en la misma época en la que Mohamed El Egipcio estuvo en nuestro país y a quien también se le encontró en su agenda el número de Fouad El Morabit), con residencia en Bélgica y detenido por su pertenecia al GICM; cuando Mohamed Afallah y Mohamed Belhadj huyeron hasta Bélgica para refugiarse en el domicilio de los hermanos Belhadj, Mimoun Belhadj había viajado a Irak para integrarse en la red de Mohsen Khaibar (antiguo miembro de la red de Abu Dahdah, como ya se ha mencionado antes) y Youssef Belhadj había sido detenido por la policía belga, por lo que no pudieron encontrarles en la vivienda. El destino final de Mohamed Afallah (el de Mohamed Belhadj se desconoce) fue la casa de Mourad Chabarou, donde se encontraron las huellas del huido en uno de los muebles. Mourad Chabarou (en Bélgica) y Mohamed El Egipcio (en Italia) mantenían abundante contacto por correo electrónico y ambos fueron detenidos en las mismas fechas (Junio de 2004).

El enlace entre ambos (Youssef Belhadj y Mohamed El Egipcio) y los presuntos terroristas del 11-M es, de nuevo, Mohamed Afallah, otro de los habituales (junto a Mohamed El Egipcio y otros imputados por el 11-M, como Mouhannad Almallah Dabas, Fouad El Morabit, Basel Ghalyoun ó Serhane El Tunecino) en las reuniones proselitistas que lideraba Mustafá Maymouni tras la desarticulación de la célula islamista de Abu Dahdah: el fallo en la ruta de huida de Mohamed Afallah fue solventado a través del enlace internacional de ambos (Mourad Chabarou), cerrándose así el círculo de la red de apoyo (Mohamed Afallah conoce a Youssef Belhadj y a Mohamed El Egipcio, y ante una cicunstancia no prevista en su huida, acaba ayudado por Mourad Chabarou, contacto común tanto de Youssef Belhadj como de Mohamed El Egipcio).

Sería una casualidad más (sospechosa, pero una simple casualidad) si no fuese porque Mohamed El Egipcio realizó una operación similar a la que realizó Youssef Belhadj meses antes de los atentados (facilitar el 11-M como aniversario de una persona inexistente para registrar una dirección de correo electrónico), si no fuese porque se le intervinieron numerosas conversaciones (telefónicas y ambientales, de las que sólo una de ellas ha suscitado dudas) en las que se refería al 11-M como una operación que conocía con antelación, si no fuese porque era quien facilitaba el material proselitista (del que tenía abundante variedad, como él mismo reconocería en varias de sus conversaciones intervenidas) a Mohamed Larbi Ben Sellam (otro de los imputados por el 11-M) para que pudiera ser visionado en el local de la calle Virgen del Coro (material proselitista basado en la visión salafista de Abu Qutada -una vez más, Setmarian, Al Ansar y el GIA en el punto de mira-, de quien utilizaba abundantes referencias), si no fuese porque su móvil estuvo inactivo durante varios días de los meses de Enero y Febrero de 2004 antes de recibir un mensaje de bienvenida a Italia en una tarjeta SIM española (de Amena) y justo durante el mismo período de tiempo en el que él mismo reconoció (en otra de sus conversaciones intervenidas) que tuvo el móvil en España y si no fuese porque ya ha sido condenado en Italia por su pertenencia a organización terrorista.

Respecto a Hassan El Haski, está imputado por considerarse uno de los líderes del GICM en Europa y haber puesto a disposición de los terroristas todos los recursos de la red creada por este grupo en Francia y en Bélgica para facilitar su huida; como ya ocurriera respecto a Youssef Belhadj, facilitar y organizar una ruta de huida a dos personas que todavía no han cometido un atentado terrorista presupone conocer con antelación que esas dos personas están planificando una acción de este tipo y que necesitarán una vía de escape, conociendo por lo tanto detalles tales como que el atentado terrorista no iba a ser realizado con suicidas (pues un suicida no necesita conocer ni disponer de una ruta de huida).

Conclusiones

Pretender obviar los antecedentes del fundamentalismo, cómo se ha desarrollado esa ideología radical en España, cómo se han establecido las bases de un terrorismo que no conoce las fronteras y pretender afirmar (obviando todo lo anterior) de forma rotunda que la célula del 11-M surgió de la noche a la mañana, sólo puede conducir a donde algunos iluminados han llegado: a no entender absolutamente nada del 11-M y a no ser capaces de asumir que hay otras formas de terrorismo cuyas estructuras y organización no son tan claras como las que hemos sufrido en España hasta ahora.

Al Qaeda, el GIA, el GICM, el GSPC, el salafismo yihadista o el movimiento takfir nos sonaban hasta ahora a siglas y nombres lejanos y sin nada que ver con nuestro país, a pesar de que muchos de ellos (como el movimiento takfir) han estado presentes entre nosotros desde hace más de 20 años; y el 11 de Marzo de 2004 nos mostró la cruda realidad.

Seguir negando día tras día la autoría integrista de los atentados del 11-M puede servir para vender más libros, para incrementar audiencias o para satisfacer las ansias de poder de algunos individuos. Pero para poco más: los elementos radicales estaban ya en España y sólo necesitaban una excusa para actuar; y la encontraron y actuaron.

P.D.: Quedan pendientes para el próximo artículo (último ya de la serie) las respuestas a algunas preguntas que se hacen los conspiracionistas y la recopilación de las fuentes en las que pueden encontrarse todos los datos que han aportado durante varios años expertos en terrorismo internacional, que son los datos que se han trasladado a este artículo y a los dos precedentes.

miércoles, 18 de julio de 2007

La autoría intelectual (II)

La evolución estratégica de la Yihad internacional

La cúpula de Al Qaeda y los líderes fundamentalistas que iniciaron la yihad son los que el propio Mustafá Setmarian clasifica dentro de los yihadistas de primera generación; estos yihadistas están en su mayoría muertos, encarcelados o escondidos.

Los yihadistas de segunda generación (entre los cuales se incluye Setmarian) serían los que han contribuido a expandir el yihadismo con posterioridad a través de organizaciones terroristas bien estructuradas y con líderes conocidos. Se trataría de los grupos terroristas como el Grupo Islámico Armado (GIA, al que pertenecía Allekema Lamari, uno de los suicidas de Leganés que fue visto en los trenes la mañana del 11 de Marzo), el Grupo Islámico Combatiente Marroquí (GICM, a cuyos líderes en Europa se les atribuye la autoría intelectual del 11-M) o el Grupo Salafista para la Predicación y el Combate (GSPC); estos tres grupos terroristas tienen relación directa tanto con la célula islamista de Abu Dahdah como con el 11-M.

El GIA argelino, integrado en Al Qaeda en 2003 (antes, por lo tanto, de los atentados del 11-M), ha realizado atentados terroristas en otras ocasiones fuera de sus fronteras (en Francia mató a 8 personas e hirió a otras 80 durante la década de los noventa), siendo además un grupo que no ha utilizado habitualmente a suicidas para cometer sus atentados; Mustafá Setmarian, tras salir de España en 1995, recaló en Londres para dirigir el órgano de expresión de este grupo terrorista (la publicación Al Ansar, cuyo redactor jefe sería, durante esa misma época, Abu Qutada, sobre quien también pesa una orden internacional de búsqueda por parte de las autoridades españolas), trabajo que abandonaría en 1998 tras varios atentados del GIA a líderes religiosos y a otros civiles musulmanes.

El GICM se creó en Afganistán en 1998 con la función de crear una red de apoyo, reclutamiento y adiestramiento de muyahidines, tanto para ser enviados a Afganistán (o a otras zonas en conflicto) como para protegerlos en una posible huida; esta red de apoyo se creó en Marruecos, pero se extendió rápidamente por algunos países europeos (España, Francia, Bélgica, Holanda, Alemania, Gran Bretaña e Italia, sobre todo).

También en 1998, y como consecuencia de discrepancias internas, del GIA se escinde otro grupo terrorista que acabará absorbiendo tanto a su grupo de origen (el GIA) como a la mayor parte de grupos terroristas desde Marruecos hasta Libia: el GSPC. Este grupo terrorista, tras las múltiples detenciones de los líderes de otras organizaciones fundamentalistas, ha acabado absorbiendo a activistas (de toda la zona del Magreb) y ha acabado asumiendo el liderazgo de las redes ya creadas (como la del GICM), siendo en la actualidad la organización terrorista con más implantación tanto en el Magreb (gran parte de sus adeptos se encuentran en el sur de Argelia y al sur del Sáhara) como en Europa; en este sentido, cabe recordar que fue el jefe del GSPC (Abu Musab Adbel Wadoud) quien anunció el nacimiento de Al Qaeda para las Tierras del Magreb Islámico, que sería el resultado de esa reestructuración de los grupos fundamentalistas de todo el Magreb.

Estos yihadistas de segunda generación han recibido la experiencia de los yihadistas originarios y han sido los que mayor instrucción militar han recibido, dado que han coincidido en el tiempo con el auge de los campos de entrenamiento creados por los yihadistas de primera generación; el caso de Setmarian puede servirnos como ejemplo, pues fue él mismo quien, en una entrevista concedida en Enero de 1999 al periódico La Opinión General de Kuwait, reconoció que visitó Bagdad en 1981 junto a otros takfires expulsados de Siria «para hacer un curso de entrenamiento militar. El Ejército Popular Iraquí me instruyó y me enseñó estrategia bélica e ingeniería de explosivos», además de haber pasado por Jordania «para otros cursos militares. El régimen jordano nos permitió abrir un instituto en Amman para entrenamientos militares».

Esta segunda generación de yihadistas ha aprovechado a su vez la experiencia adquirida para hacerse cargo, ellos mismos, de otros campos de entrenamiento (durante su estancia en España, Setmarian se ausentaba grandes períodos de tiempo para viajar a Afganistán, donde era uno de los instructores del campo de Al Guraba), así como de aprovechar las nuevas tecnologías para realizar esa misma instrucción de una forma mucho más descentralizada (este curso de 20 horas elaborado por el propio Setmarian y grabado en Kabul en 2000 -fue emitido parcialmente en un reportaje elaborado por Jon Sistiaga para Cuatro- es un ejemplo, en el que, además, se detallan posibles ataques -con avionestas kamikaze- y objetivos -trenes- que serían puestos en práctica muy poco tiempo después) y sin los riesgos que supone una infraestructura física de gran envergadura que puede ser atacada si es descubierta.

Los problemas a los que se enfrentaban los yihadistas de segunda generación eran los mismos a los que se enfrenta cualquier banda organizada que disponga de una estructura jerárquica clara: un golpe policial a la cúpula o a los mandos medios de esas estructuras puede suponer la caída irremisible de toda la organización, como así ha sucedido, por ejemplo, con el GIA o con el GICM; desde su salida de Londres (en 1998) hasta su desaparición de la vida pública (tras los atentados del 11-S), Setmarian tuvo tiempo de elaborar una obra (de unas 1.500 páginas) en la que se da una posible solución a esos problemas: una red terrorista completamente descentralizada, donde los yihadistas de primera generación determinan los objetivos, prioridades y estrategias principales (que se transmiten mediante el uso de las nuevas tecnologías) y donde los yihadistas de segunda generación transmiten su experiencia (también a través del uso de nuevas tecnologías, dado que la destrucción de los campos de entrenamiento es ahora un objetivo prioritario de las fuerzas antiterroristas y su uso ha descendido respecto a hace unos años) a los nuevos ejecutores (que son quienes eligen la fecha, la forma y la magnitud -y, en definitiva, todos los detalles- del atentado en base a las directrices de la primera generación y con los conocimientos transmitidos por la segunda): los yihadistas de tercera generación.

Los yihadistas de tercera generación

La filosofía principal de la estrategia que Setmarian propuso en su obra sería la de convertir a cualquier musulmán en un muyahidín en potencia; es decir, dar cumplimiento a la máxima que Osama Ben Laden y Ayman Al Zawahiri expusieron en su fatwa de 1998: el deber de todo musulmán es hacer la yihad allí donde esté.

Para dar cumplimiento a esta máxima son necesarios unos líderes que puedan determinar las estrategias, prioridades y objetivos de cada momento, algo reservado, en primera instancia, a los líderes de Al Qaeda, el máximo referente de la lucha armada contra Estados Unidos y sus aliados; estas mismas estrategias, prioridades y objetivos (publicitadas a través de Internet o a través de emisoras de radio ó televisión específicas), sin embargo, necesitan de una mayor difusión para que lleguen al mayor número posible de musulmanes.

Y aquí es donde entran en juego las mezquitas (por ser un lugar de reunión habitual), el salafismo radical (por ser capaz de reinterpretar el sentido religioso de los pasajes del Corán y de la Sharia) y el movimiento takfir (por tener años de experiencia en la transmisión de los mensajes radicales); los líderes radicales ya establecidos se integran en las diferentes comunidades y son los encargados de transmitir a los más proclives a interpretaciones radicales esas estrategias, esos objetivos y esas prioridades. Cuando esos líderes son los propios clérigos de las mezquitas, el mensaje llega con mucha más eficacia a la práctica totalidad de la comunidad de esa mezquita; del resto de la cadena de transmisión se encargan los primeros receptores del mensaje, que lo retransmiten a conocidos y allegados, quienes serán más o menos receptivos a ese mensaje, pero la finalidad de esa red se ve plenamente cumplida: que todo musulmán conozca las estrategias, los objetivos y las prioridades emanadas del referente principal de la yihad internacional (de hecho, y como se puede comprobar cada vez que se hace público un mensaje de Al Qaeda -retransmitido por todos los medios de comunicación-, no sólo los musulmanes radicales conocen esas estrategias, esos objetivos y esas prioridades: todos somos receptores del mensaje). La función de los yihadistas de primera generación es, por lo tanto, plenamente efectiva a través de esa estrategia, siendo el riesgo para la cúpula de Al Qaeda prácticamente nulo.

La transmisión de los conocimientos (función de los yihadistas de segunda generación) militares o financieros entraña un mayor riesgo, aunque no para los emisores del mensaje (que pueden utilizar también las nuevas tecnologías, borrando cualquier rastro sobre el origen de ese mensaje), sino para los transmisores; el uso de Internet para transmitir esos mensajes (cursos de adoctrinamiento y entrenamiento militar y estratégico como el elaborado por Mustafá Setmarian) eleva considerablemente el número posible de transmisores, por lo que la finalidad última de la elaboración del mensaje (llegar al mayor número posible de musulmanes) se vería muy poco afectada por la caída de uno de esos transmisores.

Para transmitir a los activistas esos conocimientos, las redes sociales son, una vez más, fundamentales; las mezquitas son el punto de encuentro donde contactar con posibles transmisores de esos mensajes de adoctrinamiento; los que ya han recibido el mensaje pueden tanto volverlo a transmitir como ponerse en contacto con otros conocidos suyos para que puedan recibirlo, actuando al mismo tiempo como filtro de seguridad para el transmisor inicial...

En la Sentencia de la célula de Abu Dahdah se detalla la intrincada red tejida en torno a los mensajes estratégicos y, sobre todo, a los mensajes proselitistas: reuniones iniciales en las que se habla genéricamente de las agresiones de los Estados Unidos o de sus aliados a civiles musulmanes en las zonas de conflicto, reuniones posteriores en las que se lanzan mensajes un tanto más agresivos y, finalmente (una vez comprobada la reacción de los asistentes a las anteriores reuniones), las reuniones donde se emiten los mensajes que realmente se quieren transmitir a quienes más proclives a la yihad se hayan mostrado.

Esos receptores de los mensajes de las dos primeras generaciones de yihadistas son los que Setmarian define como tercera generación de yihadistas: musulmanes adoctrinados, entrenados y dispuestos a hacer la yihad en el momento que ellos mismos determinen, con autonomía para elegir los objetivos concretos que estén a su alcance y siempre según los mensajes transmitidos por los líderes de la yihad internacional.

Estos yihadistas son los que se han considerado responsables del 11-M, del 7-J o de los atentados de Bali.

martes, 17 de julio de 2007

La autoría intelectual (I)

Si estuviésemos hablando de una incipiente organización terrorista, sin una motivación conocida, sin estrategas conocidos... y cuyos activistas desaparecen de repente en un acto de suicidio colectivo, podríamos seguir preguntándonos cómo surgió la idea de matar a 192 personas en unos trenes de cercanías, por qué razón asesinaron a 192 personas, qué mente perversa pudo indicar los trenes como objetivo...

Pero estamos hablando del terrorismo fundamentalista, con estructuras conocidas, con motivaciones conocidas y con estrategas conocidos; todo tiene sus inicios, todo tiene sus motivaciones y todo responde a una misma estrategia, evolucionada según la experiencia que dan varias décadas de existencia de ese mismo terrorismo.

Los takfires y el yihadismo salafista

En la década de los setenta surge en Siria un movimiento radical, dentro de los Hermanos Musulmanes, que aboga por la destrucción total (dentro de los propios Estados musulmanes, pero también en el exterior al más puro estilo imperialista) del mundo impío que les rodeaba para así poder levantar de los escombros el Estado Islámico; es la corriente conocida como Takfir wal Hijra, una corriente fundamentalista (cuyo ideólogo principal fue Sayed Qutub, que también la bautizó como Yahiliya, cuya traducción sería barbarie anterior la islamismo) que, para poder conseguir sus objetivos (destruir el sistema desde dentro para construir su propio sistema), utiliza lo que comúnmente se denomina infiltración (es decir, el uso del engaño y la mentira, teóricamente prohibidos por los preceptos islámicos). A pesar de algunas voces que hablan de que esa corriente es una invención del Gobierno sirio para expulsar a algunos indeseables (esta corriente fue perseguida en Siria y muchos de sus miembros tuvieron que huir de su país), lo cierto es que siguen los métodos que el propio Mahoma utilizó y aprobó para asesinar al poeta Kab Ben Al Ashraf (pueden consultarse el último párrafo y siguientes de la página 126 de esta obra para conocer el relato al completo), por lo que el fundamento de sus estrategias emana del propio profeta (es decir, tiene la justificación religiosa que algunos pretenden negar). Mustafá Setmarian Nasar (Abu Musab Al Suri, sirio), Imad Eddin Barakat Yarkas (Abu Dahdah, sirio), Serhane Ben Abdelmajid Fahket (El Tunecino) ó Rabei Osman El Sayed Ahmed (Mohamed El Egipcio) serían cuatro de los más conocidos takfires que han pasado por España, los dos primeros huidos directamente de Siria durante la época de su persecución; las mezquitas de Abu Bakr y la de la M-30 (donde acudían la mayor parte de los sirios huidos de su país) serían sus máximos exponentes en Madrid.

El yihadismo salafista es una doctrina que, idealizando el estilo de vida de Mahoma y de sus primeros seguidores (los salaf), pretende imponer la Sharia y crear un Estado Musulmán a imagen y semejanza de ese estilo de vida primigenio; esta interpretación radical (pues pretende imponer un estilo de vida) del salafismo es la que ha dado sustento ideológico a la inmensa mayoría de organizaciones terroristas fundamentalistas (éstas volcadas en su mayoría en tratar de imponer su doctrina dentro de sus propios países, cuyos Gobiernos son considerados apóstatas) y a la propia Al Qaeda (ésta volcada en responsabilizar de la situación de decadencia de los países islámicos a Occidente).

Al Qaeda como referente

La actividad terrorista de Osama Ben Laden se remonta a la guerra entre los talibanes afganos, apoyados entonces por Estados Unidos (a través de Paquistán), y el ejército ruso; la guerra de guerrillas y los mismos actos terroristas utilizados en Palestina consiguieron echar del poder (en 1989) a un Gobierno comunista apoyado por una potencia mundial como Rusia y llevaron a los talibanes (tras una larga guerra civil que se extendió hasta 1996) al Gobierno de Afganistán. Esos guerrilleros, además de ser apoyados económica y políticamente por Estados Unidos (fruto entonces de la Guerra Fría), consiguieron implicar a un buen número de islamistas ante la posibilidad de crear en Afganistán un Estado Islámico puro.

En 1988 funda Al Qaeda, nombrando al español Mustafá Setmarian emir de los islamistas sirios; en 1990, con el despliegue estadounidense en Arabia Saudí con motivo de la primera Guerra de Irak (con el Gobierno comunista de Afganistán ya derrocado y con los Estados Unidos desentendidos de la guerra civil que produjo ese derrocamiento), Osama Ben Laden (ya convertido en héroe por el reclutamiento de miles de árabes y por sus éxitos militares contra las tropas rusas en Afganistán) rompe sus relaciones con el que pasaría a ser poco tiempo después el principal enemigo de la yihad internacional.

En 1996, con el Gobierno talibán ya establecido en Afganistán, Ben Laden fija su residencia en este país tras haber sido expulsado (por presiones estadounidenses) de Arabia Saudí (su país de origen) y de Sudán, inicia su colaboración con el mulá Muhammad Omar y publica una extensa fatwa (aparecería íntegra, en Agosto de 1996, en el diario londinense Al Quds Al Arabi) bajo el título Declaración de Guerra contra los americanos invasores de los dos Lugares Sagrados; esta primera fatwa (la legitimidad de Osama Ben Laden para emitir fatwas, unos edictos reservados a los sabios -ulemas-, es una cuestión a parte) está claramente dirigida a las tropas norteamericanas desplegadas en Oriente próximo.

Sin embargo, el 23 de Febrero de 1998 se publica una nueva fatwa (también aparecida íntegramente en el diario londinense Al Quds Al Arabi -las dos imágenes que se muestran corresponden a la publicación original-, bajo el título Declaración instando a la yihad contra los judíos y los cruzados) que sentaría las bases de lo que se conoce actualmente como yihad internacional (esta declaración de guerra se firma en nombre del Frente Islámico Mundial tras una cumbre de varias organizaciones terroristas de Egipto, Paquistán y Bangladesh); en este caso ya no es Ben Laden el único firmante: se le une (entre otros) el líder de la yihad egipcia, Ayman Al Zawahiri. Es en esta fatwa donde se extiende la obligación de hacer la yihad en cualquier lugar y contra cualquier objetivo: «La misión de matar a los americanos y a sus aliados -civiles y militares- es un deber individual de todo musulmán que puede llevarse a cabo en cualquier país en el que sea posible hacerlo»; en una entrevista de ese mismo año (1998) a la cadena norteamericana ABC, Ben Laden ratificaría sin ninguna duda esa amenaza: «No vamos a distinguir entre militares o civiles. Por lo que a nosotros respecta, todos ellos son objetivos, y eso es lo que dice la fatwa».

Las bases para realizar atentados indiscriminados contra cualquier objetivo de cualquier país aliado de Estados Unidos estaban establecidas; y tres años después, un 11 de Septiembre, se puso en práctica en toda su extensión: 3.000 civiles son asesinados en el corazón financiero de Nueva York en nombre de la yihad. El éxito de los atentados del 11-S puso a Ben Laden (quien se congratularía de los atentados en un vídeo grabado el 16 de Septiembre de 2001 y emitido el 7 de Octubre por Al Yazira, si bien no asumiría públicamente su autoría -algo que se repetiría en Mustafá Setmarian tanto respecto a los atentados del 11-S como a los atentados del 11-M-, aunque en privado, en un vídeo recuperado en Noviembre de 2001 en Afganistán, reconociera su relación directa con los mismos) y a Al Qaeda como referentes absolutos del yihadismo internacional: los objetivos, las intrucciones y las estrategias de Al Qaeda serían asumidas, desde aquel instante, como propias de la práctica totalidad de organizaciones terroristas fundamentalistas.

El 18 de Octubre de 2003, Ben Laden incluye a España, por su participación en la Guerra de Irak, dentro de los objetivos de la yihad internacional; sin embargo, el apoyo incondicional de España a Estados Unidos para iniciar la Guerra de Irak ya fue advertido por algunos analistas como un incremento del riesgo de atentados fundamentalistas con anterioridad a ese vídeo de Ben Laden (cinco días antes, el 13 de Octubre, se publicó en el Real Instituto Elcano un artículo en este mismo sentido, no sólo basado en la participación de España en la Guerra de Irak, sino, sobre todo, basado en la fatwa de 1998).

blog counter