lunes, 25 de junio de 2007

Las cloacas del Estado

El 11 de Marzo de 2004, España despierta con 191 muertos y más de 1.800 heridos en el atentado más sanguinario de nuestra Historia.

El 20 de Junio de 2007, ya en la recta final del primer juicio oral por esos atentados, uno de los columnistas de El Mundo (el conspiracionista Luis del Pino) escribe: «Desgraciadamente, cada vez va quedando más claro que el 11-M se diseñó, se organizó y se ejecutó desde las cloacas del Estado».

Esa expresión del ex-Presidente Felipe González durante los primeros compases del escándalo del terrorismo de Estado de los GAL y que ha estado en boca de casi todos desde entonces cada vez que hay alguna actuación poco clara de los servicios secretos españoles, vuelve a la actualidad por boca de quienes, habiéndolo intentado con ETA sin demasiado éxito, intentan incriminar en el atentado del 11-M a cualquiera que no tenga relación aparente con el terrorismo islamista.

Esas cloacas del Estado que tantas páginas y tantos argumentos produjo y que acabó con el que fuera Ministro del Interior (José Barrionuevo) y con el que fuera Secretario de Estado para la Seguridad (Rafael Vera) en la cárcel (es decir, esas cloacas controladas por la cúpula del Ministerio del Interior) se han adaptado en el 11-M y han pasado a ser ahora las cloacas de la Oposición (si entonces era terrorismo de Estado financiado por el propio Estado, en 2004 fue terrorismo de Oposición financiado por -tendremos que suponerlo- La Caixa).

Pero ese salto de las cloacas del todopoderoso Estado a las exiguas cloacas de un partido en la oposición supone tener que retirar de la circulación casi todos los argumentos esgrimidos durante los años en los que los GAL estuvieron de actualidad. Y como habrá quien no recuerde muy bien qué argumentos son los que hay que retirar de la circulación para no responsabilizar del 11-M a la cúpula del Ministerio del Interior que estaba en el poder el día que se produjeron los atentados (tendríamos en ese caso al Ministro del Interior -Ángel Acebes- y al Secretario de Estado para la Seguridad -Ignacio Astarloa- en el centro de la diana, junto a una X marcada en la persona del Presidente -José María Aznar-, y no es eso lo que pretende, ni mucho menos, Luis del Pino), podemos obtener una pequeña recopilación de dichos argumentos con la ayuda de la hemeroteca de El Mundo.

Luis del Pino (que debe ser muy inteligente) ya ha eliminado todos estos argumentos de un plumazo:

«No le queda más remedio al presidente del Gobierno que presentar inmediatamente su dimisión. Porque, a la vista de todo lo ocurrido en este año, no caben más que dos posibilidades: o bien conocía y autorizó las actividades del Ministerio del Interior o bien las ignoraba irresponsablemente» (Jorge de Esteban en El Mundo, 29 de Diciembre de 1994).

«Sus subordinados organizaron, financiaron y ampararon la comisión de 27 asesinatos, utilizando para ello el aparato de Seguridad del Estado» (El Mundo, 21 de Julio de 1995).

«El propio concepto jerárquico que desde el Ministerio del Interior emana hasta la Policía da respuesta a estas preguntas y dibuja por sí mismo la escala de responsabilidades en la acción, organización y financiación de los GAL [...] ¿Qué tipo de mecanismos de control existían en Interior para que eso sucediera y no se detectara?» (Ricardo Arques en el suplemento 7 Días de El Mundo, 23 de Julio de 1995).

«Resulta asombroso el descaro de estos personajes que permanecen atrincherados en su silencio y posición mientras sus subordinados están en prisión, probablemente, por cumplir las órdenes que ellos dieron y que ahora niegan haber dado» (Pablo Sebastián en El Mundo, 19 de Julio de 1995).

«Se ha vulnerado gravemente la Constitución, al mancillar el derecho a la vida, atentado directamente contra el manantial de la Norma que regula todas nuestras fuentes del derecho. Sentar en el banquillo a un presidente puede resultar escandaloso, pero más escandaloso resultaría que la jurisprudencia del Tribunal Supremo no ahondase en el mandato constitucional» (Ignacio Alcorta en El Mundo, 25 de Febrero de 1994).

«Ahí está en todo su esplendor y podredumbre el auténtico «sindicato del crimen» español. La trama de los crímenes de los GAL urdida, según las últimas investigaciones del juez Baltasar Garzón, desde los más altos cargos de la Seguridad del Estado, con la complicidad, encubrimiento o conocimiento del Gobierno -o de alguno de sus ministros, como lo denuncian Amedo y Domínguez- y por supuesto de su presidente, Felipe González, y financiada por los fondos reservados del Estado» (Pablo Sebastián en El Mundo, 22 de Diciembre de 1994).

«Mucho huele a podrido en La Moncloa y «la pestilencia de las cloacas ha llegado al salón principal de la casa», como ha declarado implacable el vicepresidente del Consejo General del Poder Judicial, José Luis Manzanares, en relación con el caso de los GAL y en clara alusión al Gobierno o al presidente, dado que el «salón principal» no puede ser otro que el Consejo de Ministros o el despacho de Felipe González» (Pablo Sebastián en El Mundo, 27 de Diciembre de 1994).

Sin embargo, en 2004 el Ministerio del Interior no tenía jerarquía alguna (una vez ha vuelto el PSOE al poder, en cambio, vuelve a estar vigente esa escala jerárquica que apunta siempre al Ministro del Interior y al Presidente del Gobierno como responsables últimos de lo que acaece en la Policía o en la Guardia Civil), el Ministerio del Interior no se enteró de nada de lo que sus subordinados estaban tramando (la responsabilidad por el asesinato de 191 personas recaería, según Luis del Pino, exclusivamente en algunos subordinados, aunque, una vez el PSOE en el poder, el entorpecimiento de las investigaciones posteriores sí volvería a ser responsabilidad del Ministro del Interior y del Presidente del Gobierno)...

Y con esta lógica argumentativa, pretenden, además, que no se les tache de conspiracionistas.

sábado, 16 de junio de 2007

Una carta de apoyo

En Desiertos Lejanos han puesto en marcha una iniciativa que suscribo por completo: una carta de apoyo a esas personas (porque ante todo son personas) con las que se ceban todos los días esos autores conspiracionistas que viven en un mundo paralelo y que pretenden que el resto nos adaptemos a su realidad porque ellos son incapaces de adaptarse a los hechos.

Reproduzco aquí la carta, que además puede ser firmada desde este enlace.

«Al Sr. Juez de Instrucción No. 6 de la Audiencia Nacional, Don Juan del Olmo.
A la Sra. Fiscal de la Audiencia Nacional, Doña Olga Sánchez.
A los miembros de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado.

Somos un grupo de ciudadanos que nos dirigimos a ustedes para expresarles nuestra gratitud y nuestro más profundo reconocimiento por la labor que han desarrollado durante los últimos tres años para llevar ante la justicia a los responsables de los criminales atentados del once de marzo, el más horrible ataque terrorista que ha sufrido España. Queremos rendir homenaje público a la honradez, la entereza, la constancia, el valor y la humanidad que han demostrado ustedes a lo largo de estos años, virtudes que son aún más admirables si tenemos en cuenta la plétora de agresiones malignas y miserables de que han sido objeto, de forma inmisericorde y continua, durante todo este tiempo. Agresiones tanto más repugnantes cuanto que no sólo se originan en intereses espurios, sino que se intentan disfrazar hipócritamente bajo los mantos de la libertad de expresión, la búsqueda de la verdad y el apoyo a las víctimas.

Con impotencia hemos asistido al espectáculo más vergonzoso de la historia del periodismo en nuestro país. Es inaudita y aberrante la forma como se ha cuestionado su honorabilidad; es indignante la forma como se han puesto sistemáticamente en duda, sin ninguna evidencia, el funcionamiento de las instituciones y el Estado de Derecho. La mala fe y la mentira han campado a sus anchas, sin apenas réplica. Pero la verdad termina por prevalecer siempre; y ustedes han luchado como ningún otro a favor de la verdad.

Palabras especiales merecen Don Juan del Olmo y Doña Olga Sánchez. Muchos los conocimos públicamente cuando el primero, en un acto con las víctimas, se emocionó profundamente y la segunda, solidaria, le cogió el brazo y le dio fuerzas. Días, meses, años de abnegada labor, aun a riesgo de su salud, que culminaron en un sumario tan acucioso que ha resultado inexpugnable ante los ataques de sus detractores y en una vista oral sin precedentes en la que el Ministerio Fiscal construyó sus argumentos con contundencia y eficacia, pero también con profunda y sincera empatía hacia las víctimas, a quienes queremos hacer llegar por este medio nuestro apoyo y solidaridad.

Queremos también recordar a los miembros de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado que, en pocas horas, lograron las primeras detenciones y evitaron con su diligencia que se cometieran nuevos y terribles ataques; y muy en especial a los peritos que pusieron su ciencia al servicio de la verdad sin imaginar que su labor sería impugnada algún día con los argumentos más peregrinos y las peores intenciones; y a los TEDAX y miembros del GEO que arriesgaron su vida, como siempre han hecho, para proteger las nuestras, y han recibido por todo agradecimiento la rastrera sospecha de su colusión con los asesinos. Hacemos extensivo este homenaje a todos los policías, guardias civiles y agentes del CNI que han sido injustamente calumniados por el imperdonable delito de no dar la razón en sus declaraciones a las delirantes teorías de la conspiración.

Finalmente, queremos honrar la memoria de Don Francisco Javier Torronteras Gadea (DEP), cuyo sacrificio no ha sido por desgracia obstáculo para que algunos infames intenten ensuciar su nombre.

Ninguno de ustedes merece las palabras hirientes y mentirosas de periodistas abyectos, de políticos cobardes, que –no nos queda duda de ello– pronto extenderán su sevicia y mendacidad a los miembros del tribunal. No merecen ni la calumnia ni el sarcasmo ni el cuestionamiento continuo y gratuito de su capacidad profesional ni de su honorabilidad. Lo que merecen, y es lo que intentamos en la medida de nuestras posibilidades hacerles llegar, es gratitud, reconocimiento y solidaridad. Tengan por seguro que en caso de que decidan ustedes emprender acciones por la vía legal en contra de los calumniadores, les daremos todo nuestro apoyo. Por la salvaguarda del honor, por el bien de la justicia y por salud democrática. Y porque ofendiéndoles a ustedes nos han ofendido a todos. Tengan por seguro que somos muchos los que caminamos a su lado, confiados en que la verdad prevalecerá, orgullosos de tenerles como conciudadanos, como funcionarios que con su desempeño dignifican las instituciones a las que pertenecen, y como garantes de la justicia en España.

Gracias. De corazón.
»

martes, 5 de junio de 2007

La prueba estrella (y III)

En los dos artículos anteriores se han tratado los aspectos más destacables sobre la pericial de explosivos; en éste, vistos los últimos coletazos de los medios conspiracionistas para mantener sus indefendibles posturas a estas alturas del juicio, se intentarán poner de manifiesto los errores argumentales esgrimidos por estos medios, que convierten en mentiras y ocultaciones (a estas alturas ya se puede hablar de manipulación intencionada de algunos periodistas) las noticias que han publicado estos días los buques insignia conspiracionistas.

Reseñas históricas a falta de datos presentes

Fernando Múgica recurre a los GAL (eso sí, a martillazos: «La Goma 2 EC que ellos han fabricado dejó de tener nitroglicerina en el año 1992, -antes incluso de que los responsables del GAL vivieran sus peores momentos-») y Casimiro García-Abadillo al asesinato de Kennedy para dar solidez a sus afirmaciones sobre la participación de los servicios de inteligencia en la elaboración y ejecución de los atentados del 11-M, autoerigiéndose este último como un visionario al que seguirán el 70% de los españoles, que será el porcentaje de compatriotas que dentro de 40 años dudarán de la autoría de los atentados del 11-M («La última versión de la Fiscalía recuerda demasiado a la teoría de la bala zigzagueante elaborada por la Comisión Warren para sostener que a Kennedy lo mató un solo hombre, Lee Harvey Oswald. Cuarenta años después, el 70% de los norteamericanos sigue sin creerse esa historia»).

No deja de ser una patética muestra de vanidad, cinismo e hipocresía, advirtiendo a sus lectores de la que se les viene encima con la Sentencia (una Sentencia, claro está, falsa), pero dejando la puerta abierta a verdades ocultas que nadie va a poder sacar a la luz, aunque ellos, los elegidos (los iluminados), saben que esas verdades ocultas existen y que, tarde o temprano (más bien tarde -o nunca-, vistos los augurios de Casimiro García-Abadillo), la mayoría de los españoles acabará reconociendo las inmensas dudas sobre la autoría real de los atentados del 11-M.

Hay que reconocer que es la salida más digna que podían encontrar los conspiracionistas, asegurándose un futuro como escritores de libros (¡¡¡40 años como mínimo alimentando la teoría de la conspiración!!!) y dejando abierta una pequeña puerta a su credibilidad (han intentado mostrarnos la verdad, pero la conspiración está tan bien urdida que no es posible augurar que nos la puedan mostrar en breve): «La operación de inteligencia -según expertos internacionales- implicada en los atentados y el manejo posterior del encubrimiento y la desinformación tenía todas las trazas de quedar impune. Miembros de las Fuerzas de Seguridad, de uno y otro bando, aceptaron, aunque por razones estratégicas muy diferentes, cualquier cosa para que cuadrara el puzle, aunque fuese a martillazos. Los que idearon el atentado programaron también la pantalla de los sospechosos lógicos, la ruta de sus caravanas, las oportunas reivindicaciones internacionales. Previeron la reacción de la sociedad, gracias al manejo de los tiempos de las informaciones para que la mayor parte de la población tragara la píldora sin esfuerzo».

Esa operación de inteligencia de la que hablan unos expertos internacionales anónimos tiene todos los visos de hacer referencia a los inicios investigadores de Fernando Múgica; estaría bien conocer los nombres de esos expertos, para confirmar que no se trata de estudiosos del fenómeno OVNI (parece que Fernando Múgica ha intentado investigarlo todo, pero no todo debe ser igual de rentable para un escritor) o de los maestros conspiracionistas que hace poco estuvieron en Madrid exponiendo unas tesis curiosamente calcadas a las argüidas por estos dos periodistas de El Mundo (aunque en aquella ocasión fueron aviones y no trenes).

Nos ocultan pruebas

Es curioso (alguien podría calificarlo, no sin razón, de aberrante) haber asistido a tres años de teorías sobre ocultaciones de pruebas (es lo que supuestamente han venido denunciando desde El Mundo, desde la COPE o desde Libertad Digital) y estar asistiendo estos días a la misma táctica por parte de quienes se creen con la exclusividad de buscadores de la verdad.

Vaya chasco se deben estar llevando esos anónimos buscadores de la verdad que se hartan de escribir insultos a los medios del Grupo PRISA por ocultar datos o mentir descaradamente para apuntalar la Versión Oficial viendo que los medios conspiracionistas que ellos leen todas las mañanas también ocultan datos y mienten descaradamente para poder desacreditar (porque hay datos bastante incómodos que es mejor ocultar) esa misma Versión Oficial.

Parece que algunas palabras (o alguna sustancia) se les ha atragantado más a los medios conspiracionistas que el DNT o la nitroglicerina a la fiscal Olga Sánchez; porque la fiscalía busca una explicación a la aparición de ese DNT y de esa nitroglicerina, pero estos buscadores de la verdad prefieren ocultar cualquier dato incómodo antes que asumir que los razonamientos que están siguiendo son igual o más absurdos que los que ellos tildan cada día con ese mismo calificativo o con otros de similar naturaleza.

El DNT y la nitroglicerina no son componentes de la Goma-2 ECO, por lo que en los trenes no pudo estallar Goma-2 ECO; la contaminación es completamente inverosímil (imposible, improbable y científicamente indemostrable); y un largo etcétera de argumentos rimbombantes, para acabar afirmando que la única hipótesis verosímil es la del uso de Titadyn, que sí contiene DNT y nitroglicerina.

¿Y el dibutilftalato? ¿Es demasiado complicado escribirlo y por eso no aparece en ninguno de los artículos de estos periodistas? Porque si la contaminación es completamente inverosímil (imposible, improbable y científicamente indemostrable), el ftalato de dibutilo también era un componente del explosivo. Pero hay un problema: el ftalato de dibutilo no es un componente del Titadyn, ni de la Goma-2 EC, por lo que en los trenes no pudo estallar ni Titadyn ni Goma-2 EC. Pero hay más: el ftalato de dibutilo es un componente exclusivo de la Goma-2 ECO, por lo que si la contaminación es inverosímil, en los trenes estalló Goma-2 ECO.

Desde luego, para evitar tener que dar explicaciones, es mucho más cómodo ocultar ese dibutilftalato y hacer como que no se ha encontrado; o achacar a las pinturas de los trenes o a las propias bolsas (ahora sí que les sirve la teoría de la contaminación) la aparición de ese ftalato de dibutilo.

Sólo hay un problema para esa teoría de la contaminación: se les ha olvidado demostrar que la pintura de los trenes de RENFE o las bolsas de polietileno de los TEDAX contuviesen ese ftalato de dibutilo. Porque ftalatos hay muchos, pero el que se ha detectado en todas las muestras de los focos de las explosiones (excepto en una) es el dibutilftalato, componente que sí está presente en la Goma-2 ECO. Y componente que no está presente ni en el Titadyn ni en ninguna otra dinamita conocida.

Menudo chasco para los buscadores de la verdad, que comprueban cómo los periodistas en los que confiaban son los primeros en ocultarles los resultados de la tan esperada prueba pericial sobre los explosivos cuando esos resultados les resultan incómodos.

Estamos de acuerdo

Para finalizar con esta serie, y centrándonos en la propia pericial, se hace imprescindible recopilar los puntos de coincidencia de todos los peritos, dado que esos puntos coincidentes serán sobre los que el Tribunal decidirá sobre la carga probatoria de los análisis periciales. Estas son las conclusiones en las que han estado de acuerdo:

* Todas las muestras intactas de explosivo analizado (mochila de Vallecas, Renault Kangoo, Leganés y AVE) corresponden a dinamita Goma-2 ECO contaminada con DNT y con nitroglicerina.

* En todos los focos de las explosiones de los trenes estalló algún tipo de dinamita, sin poder precisar su marca comercial concreta.

* El ftalato de dibutilo que se encontró en todos los focos de las explosiones (excepto en uno) y en todas las muestras intactas de explosivo es exclusivo de una única marca comercial de dinamita: la Goma-2 ECO.

* La participación humana, intencionada o no, en la contaminación de las muestras está completamente descartada.

* Las bolsas de polietileno analizadas son porosas y dejan traspasar los componentes volátiles como el nitroglicol, la nitroglicerina o el DNT.

viernes, 1 de junio de 2007

La prueba estrella (II)

La extensa declaración de la Jefa del Laboratorio de los TEDAX (que entregó al Tribunal, el mismo día que se le solicitaron, las notas -de carácter personal y a modo de borrador- que elaboró durante los análisis de los focos de las explosiones), junto con una de las periciales expuestas por dos peritos de la Guardia Civil (a la que, además, se han referido tanto El Mundo como El País), pueden clarificar ciertos aspectos sobre el explosivo utilizado en los atentados.

El ftalato de dibutilo ó dibutilftalato (DBP)

La Goma-2 ECO tiene entre sus componentes al ftalato de dibutilo; esta sustancia ha aparecido en todos los focos de las explosiones analizados en el último informe pericial, excepto en la muestra M-6-11 (correspondiente al tren de la calle Téllez).

La presencia de esta sustancia en todos los focos de las explosiones (excepto en uno) tiene exactamente la misma relevancia que la presencia de DNT en esos mismos focos, pues si éste último parece ser ajeno a la composición de la Goma-2 ECO (según las especificaciones del fabricante), el ftalato de dibutilo es (según esas mismas especificaciones) exclusivo de esa misma dinamita.

A preguntas del Ministerio Fiscal, la perito declaró que no se tiene constancia de que esta sustancia (el ftalato de dibutilo) forme parte de otros explosivos distintos a la Goma-2 ECO (minuto 38 del enlace anterior), una afirmación con la que coincidieron (a preguntas del Presidente del Tribunal) los ocho peritos que han elaborado el último informe pericial.

Por lo tanto, si esta sustancia, dentro de los explosivos, es exclusiva de la Goma-2 ECO, una posible consecuencia de su aparición en todos los focos de las explosiones (excepto en uno) es que en todos esos focos explosionó al menos esta marca comercial de dinamita, bien sea sola (en cuyo caso el DNT sería una contaminación ajena a las explosiones) o bien sea mezclada (en cuyo caso podría existir otro explosivo con DNT entre sus componentes, como es el caso de la Goma-2 EC).

Alguno de los peritos de parte alegó que el ftalato de dibutilo se encuentra presente en otros materiales (como pinturas o plásticos), algo completamente cierto; exactamente igual de cierto (aunque este hecho no lo puso de manifiesto ese perito) como el hecho de que el DNT se utiliza para lo mismo que el ftalato de dibutilo (como plastificante) y que también se encuentra presente en otros materiales (como los plásticos o los aislantes).

Las contaminaciones

Que el DNT y la nitroglicerina presentes en las muestras intactas (sin estallar) de Goma-2 ECO analizadas corresponden a una contaminación es algo con lo que también coincidieron (aunque El Mundo se encargue de negarlo en portada) los ocho peritos (uno de ellos especificó que no podía dar una explicación a la presencia de esas dos sustancias, aunque admitió que la contaminación es una posibilidad) que han elaborado el último informe pericial (hora y 27 minutos del enlace anterior); como paso previo a esa coincidencia, los ocho peritos tuvieron que coincidir también (aunque El Mundo se encargue también de negarlo en portada) en que todo el explosivo intacto (no explosionado) analizado y proveniente de los distintos escenarios de los atentados del 11-M correspondía a esa misma marca comercial de dinamita (hora y 26 minutos del enlace anterior).

Tenemos, por lo tanto, otras dos coincidencias unánimes de los ocho peritos (aunque El Mundo se encargue de negarlo en portada): las muestras intactas que analizaron correspondían a Goma-2 ECO, y esa Goma-2 ECO que analizaron estaba contaminada con sustancias ajenas a su composición (DNT y nitroglicerina). Es a partir de este punto cuando empiezan las discrepancias, aunque sin duda algunas de ellas tienen difícil encaje tras haber reconocido la existencia de muestras intactas de Goma-2 ECO contaminadas con las mismas sustancias que han aparecido (en cantidades ínfimas, del mismo orden que las sustancias encontradas en el explosivo intacto, tal y como se explica a la hora y 28 minutos del enlace anterior) en algunos focos de las explosiones.

Más que un ejercicio de química analítica (donde las contaminaciones pueden tener una explicación clara y única o pueden no tener ninguna explicación a la que se pueda llegar sin ningún género de dudas), de lo que se trata en este punto es de la aplicación de la lógica y el sentido común.

Si en los análisis realizados a los focos de las explosiones se buscaron componentes orgánicos de explosivos (nitroglicol, nitroglicerina y DNT) y sólo apareció, en un principio, el nitroglicol, tenemos un claro indicio (en este caso no reconocido por todos los peritos) de que cualquier otra sustancia orgánica que se pueda encontrar con posterioridad (como así ha ocurrido) pueda ser debida a una contaminación posterior de esas muestras (ya sea natural, accidental o intencionada).

Si en los análisis realizados al explosivo intacto (no explosionado) se buscaron componentes orgánicos de explosivos (nitroglicol, nitroglicerina y DNT) y sólo apareció, en un principio, nitroglicol, tenemos otro claro indicio (en este caso reconocido por todos los peritos) de que cualquier sustancia orgánica que se pueda encontrar con posterioridad (como así ha ocurrido también en este caso) pueda ser debida a una contaminación posterior de esas muestras (ya sea natural, accidental o intencionada).

En este último caso, los peritos que no reconocen como contaminación el DNT y la nitroglicerina encontrados en los focos de las explosiones sí han reconocido que no pueden encontrar una explicación a la contaminación de las muestras intactas, aunque esa contaminación, sin duda (en eso sí coinciden los ocho peritos), ha existido; nos encontramos, por lo tanto, ante un cambio de criterio ante la aparición de las mismas sustancias en cantidades contaminantes.

Este cambio de criterio (aceptar una contaminación de origen indeterminado en unos casos y negar que esa misma contaminación pueda ser la causa de la aparición de las mismas sustancias en otros casos) debe ser explicado de forma clara y concisa por quienes descartan un mismo origen de las mismas sustancias (es decir, por quienes cambian su criterio dependiendo de la muestra de la que se trate); la explicación sobre el lavado con agua y acetona que mantiene alguno de los peritos se diluyó en la declaración de la Jefa del Laboratorio de los TEDAX (que explicó que las muestra no se tratan en su totalidad con agua y acetona cuando es posible dividir esa muestra, como es el caso del polvo de extintor y de una tela azul, ambas analizadas por los ocho peritos), al igual que la pretendida aplicación literal del texto remitido por los propios TEDAX (según esa aplicación literal, los TEDAX afirmaron que todas las muestras fueron tratadas con agua y acetona, por lo que es la opinión de algunos peritos que si se refieren a todas las muestras es porque no hay ninguna excepción, aunque el problema con esa literalidad surge desde el momento en que esos mismos peritos sí tienen constancia de que el polvo de extintor, en contra de su opinión, es una excepción a esa literalidad).

Por otra parte, la ausencia de una explicación a la contaminación con nitroglicerina y DNT de las muestras intactas (los peritos de las partes simplemente han aceptado que se trata de una contaminación, si bien han rechazado sistemáticamente todas las explicaciones propuestas por los peritos de la Policía Científica y de la Guardia Civil, sin aportar explicación alternativa alguna, como se puso de manifiesto cuando el Presidente del Tribunal intentó, sin éxito, que uno de los peritos discrepantes aportase alguna explicación alternativa a la aparición de la metenamina como artefacto producido en la propia boca del cromatógrafo de gases) deja abierta necesariamente la puerta a que la nitroglicerina y el DNT de las muestras de los focos de la explosión provengan de esa misma fuente de contaminación indeterminada; sin embargo, algunos peritos descartan de forma automática esa posible fuente común y saltan a la conclusión de que la nitroglicerina y el DNT de algunas muestras pertenecen necesariamente a la composición del explosivo original, aunque sin llegar a dar explicación alguna por la que los componentes de esas muestras puedan ser descartados como contaminación cuando se tiene constancia de que las sustancias aparecidas en todos los casos son las mismas -nitroglicerina y DNT- y de que las cantidades en todas las muestras son ínfimas.

Respecto al tipo de contaminación en las muestras intactas (sin explosionar), en lo que también están de acuerdo los ocho peritos es en que la participación intencionada de alguna persona en dicha contaminación está completamente descartada; otro punto en común de los ocho peritos, a pesar de que El Mundo se haya encargado de negar esa coincidencia en alguna de sus portadas; de la misma forma, los ocho peritos también coinciden en que las bolsas de polietileno que han analizado sí son porosas y dejan traspasar los volátiles (nitroglicerina, DNT y nitroglicol) de los explosivos.

El error de empaquetado de la Goma-2 EC

En anteriores artículos se ha hecho referencia a un informe de la Guardia Civil en el que, al analizar un cartucho etiquetado como Goma-2 ECO y recogido en Junio de 2004 en Mina Conchita, en los resultados aparecía nitroglicerina; además, en otro de los cartuchos recogidos en esa mina, también etiquetado como Goma-2 ECO, la conclusión a la que se llegó fue que no se trataba de un cartucho de Goma-2 ECO, sino que se trataba de Goma-2 EC.

La aparición de nitroglicerina en uno de los cartuchos de Goma-2 ECO fue debida a un error en la técnica utilizada (FTIR); con posterioridad, tal y como se reflejó en el juicio oral (minuto 3:02 del enlace anterior), se comprobaría que lo que había aparecido no era nitroglicerina sino nitroglicol (esta sustancia no estaba en la base de datos FTIR, por lo que el resultado devuelto fue la sustancia que más se le asemejaba, que era la nitroglicerina). No hubo, por lo tanto, nitroglicerina en esa Goma-2 ECO encontrada en Mina Conchita.

Sin embargo, en el juicio oral sí se ha confirmado que un cartucho de los recogidos en Mina Conchita, etiquetado como Goma-2 ECO, resultó ser en realidad un cartucho de Goma-2 EC mal etiquetado, (minuto 1:26 del enlace del párrafo anterior) pues entre sus componentes mayoritarios estaba el DNT, pero no el ftalato de dibutilo.

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