jueves, 19 de abril de 2007

Bermúdez lo sabe

El texto que sigue a continuación, perteneciente a un espectador de un juicio distinto al del 11-M, podría ser perfectamente un reflejo de los artículos que se publicarán una vez se llegue a la parte final del juicio, en la fase de calificaciones definitivas. Este espectador ha seguido ese juicio de cerca y refleja en su artículo (al final está la fuente original del mismo) las impresiones que le han merecido las actuaciones, en este caso, de los abogados defensores; en el texto que transcribo he cambiado una palabra y dos nombres, para adaptarlo a lo que podría ser un artículo sobre el 11-M (más adelante indicaré cuales eran las palabras iniciales, además de dar el enlace al artículo original):

«Como es natural una parte importante del esfuerzo de los abogados se dedicó no a construir una versión de los hechos alternativa a la del fiscal, sino simplemente a cuestionar las bases en las que éste se había apoyado para establecer su relato. Todo lo que él había traído a la vista oral – documentos intervenidos, grabaciones telefónicas, declaraciones de los acusados, opiniones de los peritos, etc- fue sucesivamente objetado e impugnado hasta que al final llegaron a la conclusión de que ni una sola de las pruebas que se habían presentado tenía validez ante un tribunal.

El testimonio de los peritos, tanto los de la Guardia Civil como los de la Policía Nacional, fue rechazado en bloque por razones fundamentalmente técnicas ya que según dijeron –ya lo habían dicho en su momento- no tenían que haber sido nunca admitidos como peritos, sino como testigos en todo caso. Las declaraciones policiales de los acusados –las incriminatorias, claro, las otras no- tenían también que ser forzosamente rechazadas ya que habían sido obtenidas mediante tortura como todo el mundo sabe (esto último no es una ironía, es lo que ellos decían), y las declaraciones judiciales –esas que se realizan delante de un juez, abogados, etc- tampoco eran validas porque los acusados al realizarlas aún estaban confusos después de tanta tortura (sigue sin ser una ironía). Las grabaciones telefónicas no valían porque por una causa o por otra –fecha de las autorizaciones, titular del teléfono intervenido, etc.- todas eran ilegales. Los documentos informáticos tampoco podían ser tenidos en cuenta porque no habían sido volcados con las debidas garantías o por causas parecidas, los documentos que estaban en papel porque eran fotocopias, o porque no eran suficientemente legibles, o porque no constaban específicamente en los listados que se hacen al efectuar un registro, o por lo que sea. Las traducciones de documentos que en original constaban en árabe también fueron impugnadas en su totalidad por su mala calidad. Así que como digo todo, absolutamente todo lo que de una manera u otra podía incriminar a los acusados, carecía de cualquier validez legal en opinión de sus abogados.

Esto, creo yo, es algo bastante normal en cualquier juicio. Lógicamente la defensa no va a decir que una prueba que la acusación ha presentado es valida, sino que prácticamente está obligada a decir –con fundamento o sin él- que ninguna lo es. Es lógico, pero en este y en otros casos eso lleva a situaciones bastante ridículas. Por ejemplo aquí Juan García llegó a decir que el hecho de que un acusado llevara bajo el brazo un ordenador personal no quería decir que fuera suyo. No dio más explicaciones y lo dejo así, supongo que para que el tribunal llegara a la conclusión de que igual que hay gente a la que le introducen un paquete de coca en la maleta, a este señor le habían metido un portátil bajo el brazo. Otro ejemplo bastante claro de ese absurdo fue cuando Rodríguez habló de las traducciones y dijo que aunque ellos habían renunciado a una prueba pericial para cuestionarlas, el fiscal debería haber propuesto su propia pericial para demostrar que esas impugnaciones no estaban justificadas. O sea, que aunque yo no me moleste en intentar demostrar que una cosa está mal, tú sí tienes que molestarte en responder a esa argumentación que yo no he hecho (y que conste que no estoy diciendo que las traducciones estén bien o mal, sino que el argumento para desestimarlas es ridículo)».

Las similitudes de la actuación de esos abogados defensores con lo publicado hasta ahora por los medios conspiracionistas respecto al 11-M son apabullantes. Todas las pruebas son falsas (Renault Kangoo, mochila de Vallecas, Skôda Fabia, Leganés, muestras de los escenarios, asignación de los titulares de los teléfonos, llamadas...), no existen versiones alternativas (sólo hipótesis de trabajo), los testigos declaran bajo amenazas y torturas policiales, los peritos de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado mienten por orden de la superioridad, todos los datos incriminatorios se han obtenido ilegalmente... Exactamente los mismos argumentos que podemos encontrar en los Enigmas de Luis del Pino, en los Agujeros Negros de Fernando Múgica o en los artículos de Casimiro García-Abadillo, por no hablar de lo que podemos escuchar cada mañana en la Cadena COPE de la mano de Federico Jiménez Losantos.

Las similitudes de ese juicio seguido por ese espectador y el actual juicio por el 11-M se acrecientan si conocemos algún dato más al respecto: es un juicio que también tiene como tema central el terrorismo. Los nombres reales de los abogados defensores los transcribe también este espectador en su artículo:

«Todos y cada uno de los abogados que han tomado parte en el juicio intervinieron en algún momento de esta fase final -de hecho la mayoría lo hicieron en varios momentos- y para que conste en acta aquí va la alineación de ese equipo de nueve defensas: José María Elosua, Jone Goirizelaia, Aitor Ibero, Iñigo Iruin, Kepa Landa, Álvaro Reizabal, Zigor Reizabal, Carlos Trenor y Arantza Zulueta. (les nombro en orden alfabético y respetando como siempre la grafía que creo que ellos utilizan, pero si aún así cometo algún error ortográfico espero que eso sí me lo perdonen). Por su parte José Ramón Anchía, que se defiende a sí mismo con ayuda de otro abogado cuyo nombre desconozco, actuó como ha sido habitual por libre».

Efectivamente, todos tienen nombres vascos; el Juan García que menciono en la transcripción del artículo es en realidad Jone Goirizelaia, y Rodríguez es en realidad José María Elosua. La palabra que he cambiado es la que hace referencia a las traducciones impugandas por su mala calidad, cuyo idioma original no era el árabe, sino el euskera; se trata, como ya habréis adivinado, de un juicio al entorno etarra. Esos argumentos que se citan en el artículo y que tantas similitudes guardan con los que se publican desde algunos medios respecto al 11-M son, efectivamente, los que han esgrimido siempre los abogados que defienden a los terroristas etarras.

Gómez Bermúdez ya tiene experiencia en juicios por terrorismo etarra y ya conoce esos mismos argumentos que se están presentando en el juicio por el 11-M; es algo que llevan argumentando durante muchos años los abogados defensores del entorno etarra, argumentos a los que El Mundo o el Partido Popular no han prestado nunca ni atención ni credibilidad alguna. Sin embargo, en el juicio del 11-M estamos asistiendo a la elevación de esos argumentos a la categoría de verdades absolutas, a la consideración de esos argumentos como única forma posible de llegar a la verdad del 11-M...

¿Quién lo podía imaginar hace cinco años? Pedro J. Ramírez, Federico Jiménez Losantos o Ángel Acebes considerando que la única forma de llegar a la verdad de un atentado terrorista es utilizando los mismos argumentos de los abogados defensores de los terroristas etarras.

Nota sobre la fuente del artículo: La fuente del artículo original es la bitácora 18/98 Unplugged, que ha seguido el macrojuicio al entorno etarra (Sumario 18/98, de ahí su nombre) que quedó visto para sentencia el pasado 14 de Marzo.

miércoles, 18 de abril de 2007

Un índice para cien artículos

Con el anterior artículo son ya 100 los publicados en esta bitácora; manejar esos cien artículos se me hace difícil a mí, por lo que me imagino lo complicado que será para el resto, así que he decidio crear un índice con el que buscar la información de una forma más accesible.

Los enlaces que constan a continuación abren todos los artículos que se refieren a la palabra enlazada.

Datos en el Sumario sobre los sospechosos

Jamal Zougham, Allekema Lamari, Mohamed Afalah, Mohamed Belhadj, Abdelmajid Bouchar, Youssef Belhadj, Mimoun Belhadj, Rabei Osman El Sayed Ahmed (Mohamed El Egipcio ó Mohamed El Masri), Rachid Oulad Akcha, Mohamed Oulad Akcha, Abdennabi Kounjaa, Basel Ghalyoun, Asrih Rifaat Anouar, Otman El Gnaoui.

Sobre los medios conspiracionistas

* El Mundo: Fernando Múgica, Casimiro García-Abadillo.

* Libertad Digital: Luis del Pino (sus teorías sobre los pelanas o los moritos de Lavapiés), Pío Moa, Enrique Boto, Peones Negros (su comportamiento como secta, sus actitudes ultraderechistas, la censura al debate, los argumentos antisistema). Sus motivaciones políticas: la Campaña Electoral permanente y la vista siempre puesta en las Elecciones.

* Cadena COPE: César Vidal.

* CityFM.

Las ramificaciones de la gran conspiración

* La participación de ETA.

* La participación de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

* La segunda edición de los GAL.

* El gran complot mundial.

* El Golpe de Estado del PSOE.

Los escenarios

* Los trenes. Los vagones, el explosivo (dinamita, Goma-2 ECO, DNT).

* La Renault Kangoo. La manipulación de pruebas, la metenamina, la cinta coránica, los perros adiestrados.

* La mochila nº 13. La manipulación de pruebas.

* La finca de Chinchón.

* El piso de Albolote.

* Leganés. Los suicidas, las autopsias.

Habla la Justicia

* El Tribunal Supremo. Sentencias.

* Otras actuaciones judiciales. Por terrorismo en general, por terrorismo islamista (Operación Nova).

* El Juicio Oral. Los imputados, las pruebas, los indicios.

* El caso del ácido bórico. Los peritos, los informes periciales, la falsificación, los Autos, la actuación de Garzón.

Los personajes

* Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado: Jorge Dezcallar (CNI), Agustín Díaz de Mera (Director General de la Policía), Félix Hernando (UCO).

* Confidentes: Cartagena.

* Políticos: Ángel Acebes, José María Aznar.

martes, 10 de abril de 2007

¿Vuelve el sentido común?

Nos sorprendía ayer Casimiro García-Abadillo con un artículo (titulado «La última condena a ETA menciona las 4 sustancias halladas en un foco del 11-M») en el que reconoce que no existe problema alguno en condenar a los autores materiales de un atentado terrorista aunque no se haya podido determinar la marca comercial de la dinamita utilizada (es decir, aunque se desconozca el arma del crimen); y lo más sorprendente es que reconoce que la aparición de componentes ajenos a una marca comercial concreta de esa dinamita no ofrece ningún tipo de problema a la hora de determinar la marca comercial por otras vías distintas a los propios análisis químicos.

Se refiere Casimiro García-Abadillo a uno de los atentados de ETA contra el cuartel de la Guardia Civil de Intxaurrondo (cuatro años antes de los atentados del 11 de Marzo de 2004), cuya Sentencia se ha hecho pública recientemente; en dicha Sentencia, como en el caso del 11-M, se pone de manifiesto que sólo se pudieron encontrar componentes habituales de las dinamitas en el foco de la explosión (nitroglicerina, nitroglicol, nitrato amónico, DNT y TNT), por lo que con esos análisis no se pudo determinar la marca comercial a la que pertenecía la dinamita utilizada, pues esa combinación de cinco componentes no se corresponde con ninguna marca comercial conocida (la Sentencia, según el artículo de El Mundo, especifica que «se detecta en la tierra recogida de dos de los cráteres producidos por las explosiones, en unos calzoncillos, en una sudadera y en restos de cable la presencia de DNT, TNT, nitroglicerina, nitroglicol y nitrato amónico, componentes explosivos de naturaleza orgánica que forman parte de las dinamitas, como Titadyn»).

Efectivamente, esos cinco componentes forman parte de las dinamitas como el Titadyne, pero no forman parte, en conjunto, de ninguna de las marcas comercializadas bajo ese nombre: la nitroglicerina y el TNT no aparecen juntos en ninguna de las variantes de esa dinamita.

Pero hay algún dato más al respecto, pues dicho atentado fue reivindicado por ETA (como los del 11-M fueron reivindicados por la célula terrorista de Jamal Ahmidan), pero ETA no disponía en el año 2000 de Titadyne con nitroglicerina. Como podemos observar en esta Sentencia del Tribunal Supremo, ETA disponía en el momento de realizar el atentado de Intxaurrondo de Titadyne 30A (robado el año anterior en Plévin), en cuya composición constan nitroglicol (20%), DNT (10%), TNT (10%) y nitrato de amonio (40%); no sería hasta un año después, tras el robo de dinamita en Grenoble, cuando ETA dispondría de Titadyne 30 (como puede observarse en esta otra Sentencia del Tribunal Supremo), que sí contiene nitroglicerina (10% de nitroglicerina, 10% de nitroglicol, 10% de DNT y 40% de nitrato de amonio), aunque no TNT.

Estamos, por lo tanto, ante un atentado en el que, como ocurre con el 11-M, los terroristas han utilizado una dinamita que, según los informes periciales, consta de componentes que no entran dentro de su composición habitual, aunque esos componentes sí forman parte de otras dinamitas fabricadas por la misma empresa (en el caso del atentado de ETA tenemos Titadyne 30A con la nitroglicerina del Titadyne 30, mientras que en el caso del 11-M tenemos Goma-2 ECO con el DNT -y tal vez la nitroglicerina- de la Goma-2 EC); sin embargo, sí ha podido determinarse por otras vías, ajenas a los análisis químicos, que el explosivo utilizado fue el Titadyne robado por ETA (y, por lo tanto, a disposición de la banda terrorista) en 1999 en Plévin.

Es necesario hacer aquí un inciso sobre una parte del artículo de Casimiro García-Abadillo, en la que habla de la aparición extraordinaria de TNT en esos análisis químicos (según el artículo, la Sentencia concluye que «el TNT es un componente que incluyen algunos tipos de Titadyn en pequeña cantidad y que tiene gran capacidad explosiva. No se puede descartar que, en los tres casos, estemos ante el mismo tipo de explosivo»); teóricamente, no es el TNT la sustancia cuya aparición es extraordinaria, sino la nitroglicerina (el Titadyne 30A del que disponía ETA en 1999 sí contenía TNT). Al no disponer de la Sentencia completa del atentado etarra al cuartel de Intxaurrondo no es posible comprobar si Casimiro García-Abadillo ha adaptado ese dato para que cuadrara la composición del Titadyne utilizado en Intxaurrondo con el Titadyne encontrado en la furgoneta de Cañaveras y así añadir una coincidencia más a su artículo; sin embargo, si hemos de elegir entre lo especificado en una Sentencia del Tribunal Supremo y lo transcrito por un periodista en un artículo, la balanza se decanta hacia la nitroglicerina como sustancia extraña (aunque, dicho sea de paso, en aquel robo de 1999 pudieron sustraerse varios tipos de Titadyne, algo que, aunque no me consta, entra dentro de lo posible1).

Estamos, además, ante una Sentencia en la que, a pesar de la indeterminación de los análisis periciales en cuanto a la marca comercial del explosivo utilizado (sólo se encontraron componentes habituales de las dinamitas, por lo que el desconocimiento del arma del crimen que se aplica al caso del 11-M debería aplicarse también a este atentado de ETA), se ha condenado a los terroristas que cometieron ese atentado, evidentemente porque había otras pruebas y otros indicios que los relacionaban directamente como autores materiales del mismo.

Lástima que el sentido común de gran parte del contenido del artículo de Casimiro García-Abadillo se vea anulado casi por completo por el título interior de la noticia: «Y, sin embargo, no fue Goma 2 ECO». Un titular que sería equivalente, en el caso del atentado de Intxaurrondo, a «Y, sin embargo, no fue el Titadyne del que disponía ETA»; algunos insisten en echar por tierra el sentido común utilizando dos varas distintas de medir a la hora de exigir la verdad.

Notas ampliatorias

1: Según consta en un informe elaborado por el Comisario Ejarque, de la policía francesa (SRPJ de Rennes), de fecha 11 de Julio de 2002 y al que se hace referencia en este artículo, los 7.725 Kg. de Titadyne sustraído por ETA en Plévin en 1999 correspondían en su totalidad a la variedad 30A, fabricado en Austria por Dynamit Nobel Wien Saint Lambrecht Autriche e importado por Titanite Pontailler-sur-Saône. Por lo tanto, ETA no dispuso, según las especificaciones técnicas del fabricante, de Titadyne con nitroglicerina hasta el robo en Grenoble (2001).

lunes, 9 de abril de 2007

Las falsas dudas (IV)

¿Hay llamadas imposibles de los suicidas de Leganés?

Algunos comentaristas del artículo anterior afirmaban que en el listado de llamadas a familiares realizadas por los terroristas poco antes de suicidarse, había algunas que, desde un mismo número de teléfono, se iniciaban antes de haber finalizado la anterior, por lo que esas llamadas serían imposibles y, por lo tanto, falsas.

En ese listado, efectivamente, puede observarse (en la primera página), una llamada a un número internacional iniciada a las 19:27:00 desde el móvil 628469210 y con una duración de 63 (no se especifican las unidades en las que se contabiliza esa duración), mientras que la llamada siguiente (también a un número internacional) se inicia a las 19:27:46 desde ese mismo móvil (curiosamente, esa llamada tiene la misma duración que la anterior: 63).

Con estos datos en bruto es con los que la lógica conspiracionista inicia su patraña: si las unidades de duración son segundos, las llamadas son falsas, el juez no ha hecho nada para aclarar esos datos, la Versión Oficial miente y oculta datos y el Sumario se viene abajo. Lo de comprobar la primera condición (si las unidades de duración son segundos) para llegar al resto de conclusiones (falsedades, omisiones, prevaricaciones, mentiras y demás términos similares que utilizan algunos para referirse a la instrucción y a las investigaciones) no entra dentro de esa lógica conspiracionista: si son segundos, hay datos falsos (nos cuadran nuestras teorías), por lo que las unidades de medida son segundos. Dada la validez de esa primera premisa (porque cuadra con sus teorías, no porque hayan comprobado nada), se acaban las investigaciones de los conspiracionistas y pasan directamente a todas las conclusiones (falsedades, omisiones, etc.).

La mayor parte de las conclusiones conspiracionistas siguen esta misma lógica: afirmar la falsedad de una parte del Sumario mostrando datos del propio Sumario, aunque interpretados según las conclusiones a las que quieren llegar (la falsedad de esa parte del Sumario); el caso de estas llamadas es un asunto sin a penas relevancia mediática (es decir, queda dentro de las más o menos extravagantes dudas de la bitácora de Luis del Pino), pero es un ejemplo perfecto de la dificultad que conlleva rebatir algunas falacias cuando lo que se expone es ya la conclusión (hay llamadas falsas) y se desconoce si existe una premisa que se han saltado a la torera (que la unidad de duración no sean segundos).

Pues bien, para el caso de las llamadas supuestamente falsas (como en la inmensa mayoría de las afirmaciones conspiracionistas) hay una explicación fuera de la conspiración universal de jueces, peritos, medios de comunicación y etcétera, etcétera, etcétera. Una vez afirmada la falsedad de las llamadas de los suicidas a sus familiares, la primera pregunta que nos podemos hacer es por qué iban unos expertos a incluir unas llamadas imposibles en un informe pericial si esas llamadas eran imposibles; así que, como primer paso, observamos la totalidad de ese listado de llamadas y descubrimos que las seis llamadas con menor duración son todas de 63... ¿segundos? Otra pregunta más que hacerse: ¿cómo es posible que las seis llamadas de menor duración sean todas de 63 segundos? ¿Puede ser una simple coincidencia que seis terroristas necesiten 63 segundos para comunicarse con sus familiares? Podría ser, pero será necesario comprobar si se trata de una simple coincidencia (obviaremos -para evitar suspicacias respecto al recurso conspiracionista a las declaraciones testificales supuestamente pactadas con la policía para apuntalar la Versión Oficial- las declaraciones de esos familiares a los que llamaron los suicidas, que han confirmado que dichas llamadas existieron).

Vamos unas páginas atrás, intentando encontrar alguna referencia a qué unidad de duración se utiliza en las tablas de ese informe; no encontraremos nada en el Auto de Procesamiento, pero sí encontraremos otra tabla con unos datos que nos dan una pista interesante. En la página 580 encontramos numerosas llamadas con una duración expresada en números enteros, como en el listado de llamadas de los suicidas, pero encontramos otras llamadas expresadas en un formato diferente: 00.01.46 ó 00.02.23 (es decir, en horas, minutos y segundos); parece, pues, que se utilizan en las tablas dos unidades distintas para medir la duración de las llamadas.

Esas dos llamadas con formato de duración diferente, sin embargo, tienen otra entrada con el formato de duración en números enteros; la duración expresada en horas, minutos y segundos coincide en ambos casos con el número entero tomado como si fuesen segundos (los 1:46 minutos se corresponden con 106 teóricos segundos y los 2:23 de la segunda con 143). Pero observamos una diferencia en las llamadas: las expresadas en horas, minutos y segundos tienen una hora de inicio anterior (de 12 y 13 segundos) a las expresadas en números enteros, por lo que las llamadas expresadas en esas dos unidades de duración no se inician ni terminan a la misma hora (esos 12/13 segundos añadidos se aproximan casualmente al coste de establecimiento de llamada, por lo que podría ser una forma de registrar en ambas unidades los datos completos de facturación, siendo la hora de llamada real sólo la expresada en una de las dos unidades). Hay, por lo tanto, una relación entre ambas unidades (pues una llamada puede expresarse en ambas), pero las unidades no son las mismas.

Dado que ahora sabemos que se utilizan al menos dos unidades distintas (en esa misma página 580 encontramos otro formato, éste con dos decimales, algo que difícilmente podríamos encuadrar dentro de las unidades de duración en segundos, pues estaríamos hablando de centésimas de segundo), buscamos en las numerosas tablas con llamadas alguna referencia a esa otra unidad de duración; y en las páginas 1083 y siguientes encontramos la solución: pasos (la unidad de facturación utilizada habitualmente por las compañías telefónicas, pues no podemos obviar que las compañías telefónicas registran las llamadas para realizar su facturación). Como podemos observar en la página 1083, existen varias tablas, la segunda de ellas (que contiene sólo cuatro llamadas) con un formato similar a la tabla de las llamadas de los suicidas a sus familiares (con una unidad de duración no especificada, como puede observarse en la tercera columna: 33, 2, 3 y 1); sin embargo, en el listado al final de la página encontramos esas mismas cuatro llamadas expresadas con una unidad de duración específica que diluye cualquier tergiversación interesada sobre las unidades de duración utilizadas en las tablas cuando se miden las llamadas en el formato de números enteros: 33 pasos, 2 pasos, 3 pasos y 1 paso.

La correspondencia entre pasos y segundos dependerá, evidentemente, de las tarifas de cada compañía telefónica y del valor que cada una de ellas asigne a su unidad de facturación; lo que sí obtiene pleno sentido con los pasos es la misma duración de seis llamadas internacionales: 63 pasos era la tarifa mínima de esa compañía para las llamadas a Marruecos según la modalidad de tarifa del teléfono desde el que se realizaron esas llamadas (habitualmente, para todas las llamadas inferiores a un minuto de duración).

Por lo tanto, esas llamadas de los suicidas a sus familiares sí son posibles, los peritos no han incluido datos falsos en un Auto de Procesamiento, el juez no tenía que aclarar nada respecto a esas llamadas, el Sumario (una vez más) no se viene abajo... y la única falsedad es la interpretación sesgada de esos datos (la palabra correcta sería tergiversación) para cuadrar (a martillazos) las teorías de la conspiración.

¿Habló la Cadena SER de la bolsa de deportes de Vallecas una hora antes de ser descubierta?

Una constante en las teorías de la conspiración es intentar encontrar datos que permitan afirmar que había cuestiones sólo conocidas por los autores de los atentados que algunos (distintos a los actuales sospechosos) también conocían de antemano; la Cadena SER es uno de ellos, dado que fue el medio de comunicación que más datos aportó (algunos de ellos erróneos, como se demostraría con posterioridad) sobre la autoría real de los atentados.

Las noticias erróneas que se difundieron los primeros días tras los atentados fue algo habitual en todos los medios, incluida la Cadena SER (el Titadyne con cordón detonante, los supuestos coches-bomba desactivados en Atocha y El Pozo, la autoría de ETA...); sin embargo, en la lógica conspiracionista no entran los errores cuando quien los cometió fue la Cadena SER. Es necesario incidir en que las teorías de la conspiración requieren que al menos un medio de comunicación estuviera al tanto de toda la planificación del atentado, de forma que pudiese influirse en la opinión pública para lograr el objetivo último de los verdaderos terroristas; ese medio de comunicación ha sido designado por los conspiracionistas desde el mismo día 14 de Marzo: la Cadena SER y, por extensión, todo el Grupo PRISA, con Polanco a la cabeza, justo por esas informaciones que contradecían al propio Ministro del Interior.

El caso más significativo es el del supuesto terrorista suicida, que ya fue tratado en el último apartado de este artículo; sin embargo, son más las noticias emitidas por esta cadena de radio entre el 11 y el 14 de Marzo de 2004 que han sido objeto de tergiversación por parte de los conspiracionistas, como es el caso que ocupa este apartado.

A la 1:09 de la madrugada del día 12 de Marzo (es decir, una hora antes de que se localizara la bolsa de deportes que se desactivó en Vallecas), la Cadena SER informa de que se ha encontrado un teléfono móvil en una de las mochilas que no había estallado; esta noticia ha sido interpretada (tenemos otra vez más las interpretaciones sesgadas de los datos, en este caso incluso publicada en la emisora CityFM) por los conspiraiconistas como una referencia a esa bolsa de deportes que sería localizada una hora después de haberse emitido la noticia. Es decir: la Cadena SER sabía de la existencia de esa bolsa de deportes que se encontraría una hora después, pero por algún error en la planificación de las noticias, la exclusiva se les coló en la Cadena SER unas horas antes de lo previsto. Parece absurdo, cierto; pero es algo que utilizan con asiduidad los conspiracionistas: algunos (entre ellos el Grupo PRISA) conocían de antemano tanto la autoría como las pruebas que tenían que aparecer para detener a unos cabezas de turco que nada tenían que ver con los verdaderos autores de los atentados (con el único objetivo de hacer perder las Elecciones al Partido Popular a través de ese Golpe de Régimen del que habla Luis del Pino en su último rendimiento económico que le han reportado los atentados del 11-M -su tercer libro ya-).

Lo cierto es que, efectivamente, a la 1:09 de la madrugada del día 12 de Marzo se había encontrado una mochila sin estallar con un móvil en su interior: la mochila que encontró un policía municipal en el tren de El Pozo y que intentaría ser desactivada (sin éxito) por los TEDAX (y, dicho sea de paso, confundida esa misma mañana por los medios de comunicación con la desactivación de un supuesto coche-bomba); la noticia sobre la desactivación de la mochila de Vallecas se produce ese mismo día 12, pero no a la 1:09 de la madrugada (antes de ser encontrada), sino a las 13:10 del mediodía (después de ser desactivada).

De hecho, la Cadena SER entrevistaría el día 13 a las 11 de la mañana al policía municipal que encontró la mochila (con móvil incluido) a la que se refería la Cadena SER a la 1:09 de la madrugada del día 12.

martes, 3 de abril de 2007

El retorno de los expertos

No hace falta ser un experto para decir que si hay nitroglicerina en los focos de las explosiones no pudo ser Goma-2 ECO lo que estalló en los trenes (aunque una cosa es decirlo y repetirlo cada dos días, y otra muy distinta que eso sea cierto); de hecho, eso es lo que llevan diciendo y repitiendo desde hace tres años en El Mundo, que de forma periódica recurre a unos expertos (a los mismos expertos siempre) para intentar corroborar sus teorías.

Sin embargo, cuando hablan los expertos de El Mundo deberíamos esperar un razonamiento lógico y científico, basado al menos en unos datos mínimos que les permitan conocer las circunstancias básicas de los hechos de los que pretenden dar su opinión. Nada más lejos de la realidad en el caso de los expertos de El Mundo.

Nos brinda hoy el periódico dirigido por Pedro J. Ramírez una nueva ración de expertos, intentando corroborar que lo que estalló en los trenes no pudo ser Goma-2 ECO porque en uno de los focos (en el polvo de un extintor) ha aparecido nitroglicerina (la noticia lleva el título «El hallazgo de nitroglicerina descarta que el explosivo usado fuera Goma 2 ECO»); resulta cansino repetir una y otra vez que si químicamente resulta imposible determinar (sin ningún género de dudas) la marca comercial de lo que estalló, es una falacia descartar una marca comercial en base a esos mismos análisis, sobre todo si esa marca comercial contiene parte de los componentes detectados (nitroglicol y nitrato amónico): la determinación de la marca comercial (si es que eso tiene alguna relevancia suficiente y necesaria para determinar las responsabilidades penales de algún acusado) se realizará en base al resto de indicios (abundantísimos en el caso el 11-M) aportados por las investigaciones.

El caso del atentado en la terminal T4 del aeropuerto de Barajas es un ejemplo reciente en el que se podría utilizar esa misma falacia. La aparición de componentes del amosal y del amonal junto a hexógeno en los análisis del explosivo utilizado (que la policía ha determinado que se trataba de una carga principal de amosal o amonal reforzada con otro explosivo que contenía hexógeno) nos llevaría a un completo absurdo: buscar un explosivo comercial cuyos componentes fuesen los mismos que se han encontrado en los análisis, explosivo que no se fabrica a día de hoy. Es decir, que la conclusión sería que en la T4 no estalló ningún explosivo, porque no hay ningún explosivo que contenga todos los componentes que han aparecido en los análisis, ya que si la aparición de nitroglicerina descarta la Goma-2 ECO como carga principal utilizada en los trenes, la aparición de hexógeno debería descartar, siguiendo el mismo razonamiento, el uso de amonal o amosal como carga principal utilizada en el atentado de la T4. Utilizando datos cuantitativos, si los terroristas detenidos en Cañaveras hubiesen logrado cometer el atentado, la detección analítica de nitroglicerina o DNT provenientes de los 30 Kg de Titadyne encontrados en la furgoneta hubiese tenido que descartar, según ese mismo razonamiento, el uso de los otros 506 Kg de cloratita.

Pero siguiendo con los expertos y con El Mundo, llama poderosamente la atención que el periódico de Pedro J. Ramírez no haya puesto a disposición de sus expertos el informe (elaborado por la Guardia Civil) que blandió hace unas semanas (y que está incluido en el Auto de Procesamiento) para demostrar que la Goma-2 ECO no contiene DNT; en ese informe se analizan cuatro muestras de explosivo recogidas por la propia Guardia Civil en Mina Conchita, tres de ellas en bolsas etiquetadas como Goma-2 ECO y una etiquetada como Goma-2 EC. Y llama la atención que desde El Mundo no se les haya facilitado ese informe a los expertos porque en una de las muestras etiquetadas como Goma-2 ECO aparece nitroglicerina en su composición, y en otra aparece DNT (es decir, que en dos tercios de las muestras provenientes de Mina Conchita se encontraron los componentes de la otra dinamita que se utilizaba en esa mina: la Goma-2 EC), por lo que el ejemplo utilizado por uno de esos expertos («es como si analizas una muestra que contiene garbanzos: no puedes asegurar que sea cocido madrileño, pero sí puedes asegurar que no es fabada asturiana») queda absolutamente desacreditado por cuanto que esos garbanzos ya han aparecido otras veces en la fabada (y El Mundo, además, lo sabía).

Y un último inciso. Algunos pretenden que en el tráfico de explosivos (robados en una mina) exista un control de stocks o algo similar a un ticket de compra que certifique que todo el explosivo con el que se ha traficado sea de una marca concreta, considerando imposible que en ese tráfico se haya podido incluir la otra marca comercial que se podía encontrar en la misma mina; si las imágenes de esa mina vistas en el propio juicio oral nos hubiesen mostrado estantes con los cartuchos identificados y separados perfectamente (como si se tratase de un supermercado), podríamos dudar de la macedonia de la que hablaba el domingo Pedro J. Ramírez. El problema es que esas imágenes no muestran precisamente un control exhaustivo de los explosivos, lo que, unido al informe de la Guardia Civil citado anteriormente (con bolsas de Goma-2 ECO conteniendo cartuchos de Goma-2 EC o contaminados con nitroglicerina), puede darnos una idea de con qué se traficó en Mina Conchita.

Detección preventiva de células terroristas

La Sentencia sobre la primera parte de la Operación Nova, aun siendo un caso no comparable directamente con el 11-M, puede servirnos como ejemplo para mostrarnos las dificultades a las que se enfrentan nuestra justicia y nuestras Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado para detectar preventivamente células terroristas de islamistas antes de que lleguen a cometer algún atentado.

CityFM, una emisora de radio de la que han salido numerosos bulos intentando respaldar las teorías de la conspiración y que tiene el dudoso activo de tener a Luis del Pino como jefe de sus investigaciones, lanzaba el pasado jueves por la noche la exclusiva de esa Sentencia:

«La sección 1 de la Audiencia Nacional, presidida por Manuela Fernández Prado, ha absuelto a todos los imputados de la Operación Nova 1 excepto los hermanos Ouazzani. La declaración del confidente Cartagena, la misma que en el 11-M, ha sido un pilar fundamental para que se haya redactado esta sentencia. Abdelkader Farssaoui, más conocido por el alias de Cartagena, mantuvo en el juicio que la operación Nova, cuyo objetivo principal consistía en atentar contra los jueces Baltasar Garzón y Juan del Olmo con un camión cargado de explosivos, fue un montaje de la Policía».

No tardaron los más acérrimos seguidores de las teorías de la conspiración en dar brincos de alegría y dar plena credibilidad a la noticia tal y como la había redactado Javier Oyarzábal en CityFM: absuelven a más de 20 supuestos islamistas porque la Operación Nova fue, como denunció el confidente Cartagena, un montaje de la Policía (es decir: pruebas falsas a mansalva, como en el 11-M).

Poco les duraría la alegría a estos conspiracionistas. El Mundo publicaría en su edición escrita del mismo viernes los detalles de la Sentencia (eso sí, en páginas interiores y sin grandes titulares, a pesar del juego que le ha dado este confidente a El Mundo):

«Los ocho acusados por el fiscal Pedro Rubira fueron detenidos después del 11-M gracias a las informaciones aportadas antes de la masacre por el confidente Cartagena. Este testigo protegido declaró recientemente en el juicio por los atentados de Madrid, donde ratificó las «presiones» de la Policía que había denunciado en la Audiencia Nacional. Según explicó, sus controladores le indicaban lo que debía decir al juez Baltasar Garzón, instructor de la causa.

La Sección Primera no ha dado crédito a esas presiones, pero «puesto que en algunos aspectos el testigo ha rectificado sus declaraciones anteriores», sólo ha tenido en cuenta lo que podía corroborarse por otros medios de prueba.

La sentencia considera probado que Maimouni intentó reclutar en España musulmanes dispuestos a la yihad. Durante tres semanas se alojó en casa de Abdelkrim Ouazzani, donde también residía Mohamed. Allí mantuvo reuniones de proselitismo en las que estuvieron presentes otros enjuiciados. La Sala les absuelve porque no ha quedado probado que aceptasen integrarse en el grupo terrorista. Sobre dos de ellos no se puede afirmar que llegaran a asistir».

Así pues, no hay montaje alguno de la policía, sino falta de pruebas suficientes que certifiquen la integración de seis de los ocho imputados (y no más de 20, como daba a entender CityFM) en un grupo terrorista. Aclarado esto (y que las presiones de la policía denunciadas por Cartagena no han tenido credibilidad alguna para el Tribunal), podemos entrar sin el ruido conspiracionista en lo que realmente pone de manifiesto esta Sentencia.

La Operación Nova fue la primera operación de prevención contra el terrorismo islamista tras los atentados del 11-M; la Sentencia dictada el pasado 29 de Marzo hace referencia a la primera parte de esa operación, la de menor entidad (Mohamed Ackraf, el supuesto líder, fue detenido en la Operación Nova 2, de la que no hay Sentencia todavía y que, a pesar del nombre, tiene poco que ver con la primera parte). El hecho de que las informaciones sobre esa primera célula terrorista (con Maimouni, detenido por los atentados de Casablanca, de por medio) fueran facilitadas por el mismo confidente que ya había advertido sobre la peligrosidad de algunos de los suicidas de Leganés, debió tener su peso a la hora de tomar la decisión de llevar a cabo las detenciones; y los recientes atentados del 11-M (a penas seis meses antes) pudo ser, con casi total seguridad, otro aspecto a tener en cuenta a la hora de acelerar esas detenciones para evitar un nuevo atentado.

La policía, casi exclusivamente en base a las declaraciones del confidente Cartagena, decidió actuar y detuvo a ocho personas; de dos de ellas sí se ha probado (por otros medios distintos a la declaración del confidente) su pertenencia a una célula islamista o su colaboración con ella (aunque en el escalón más bajo de la misma, por lo que las penas han sido muy reducidas). Sin embargo, de las otras seis personas, tras el cambio en la declaración del confidente, no ha podido probarse absolutamente nada.

Ahora traslademos esos resultados a la célula islamista del 11-M antes de cometer los atentados (y antes, por lo tanto, de haberse comprobado la intención y la capacidad real de atentar dentro de nuestras fronteras); la pertenencia a una organización terrorista que no tiene una estructura clara (en el 11-M participaron distintos grupos que, en un principio, no parecían tener nada en común entre ellos), vista la Sentencia sobre esa primera parte de la Operación Nova, es algo realmente difícil de probar si el fin para el que se constituyen estos grupos (la comisión de un atentado) no se ha consumado todavía.

La descentralización e independencia casi absolutas de las diferentes estructuras necesarias para llevar a cabo la comisión de un atentado es una de las principales barreras con las que se encuentran la policía (en las investigaciones) y la justicia (en la determinación de las responsabilidades penales) para llevar a cabo su labor de prevención.

En el caso del 11-M, se conocía el radicalismo del grupo de El Tunecino y sus intenciones de realizar atentados; sin embargo, no tenían la infraestructura ni la financiación necesarias para llevarlos a cabo, por lo que una acusación en base a esos datos (tener la intención sin disponer de infraestructura ni de financiación) hubiese dado unos resultados muy similares a los que se han producido con la primera parte de la Operación Nova; esa infraestructura y esa financiación vinieron por parte de un grupo que nada tenía que ver en un principio con el radicalismo islamista (el grupo de El Chino se dedicaba al tráfico de drogas), de quien el confidente Cartagena no llegó a tener conocimiento de forma directa (se trasladó a Almería antes de que El Chino volviese a Madrid desde Marruecos), por lo que en este caso ni tan siquiera se les podría haber acusado de pertenencia a un grupo terrorista.

Si a ello añadimos que la infraestructura (dinamita y sistemas de activación) fue adquirida dentro de territorio español (sin necesidad de correr riesgos innecesarios en las fronteras) y a través de un tercer grupo (la trama asturiana) a quienes supuestamente se les solicitaba el explosivo para atracos a joyerías (nada que ver, por lo tanto, con el terrorismo), la detección preventiva de una célula islamista preparada para llevar a cabo un atentado (ya sea de las mismas dimensiones o a menor escala que el del 11-M) se convierte en una labor casi imposible.

Las dificultades para detectar células islamistas con capacidad para cometer atentados son suficientes, por lo tanto, como para no lanzar con demasiado énfasis teorías sobre las negligencias culposas (es decir, responsabilizar a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado de conocer las intenciones de los terroristas y no hacer nada para evitarlo) o sobre la falsificación (a nivel prácticamente industrial) de pruebas incriminatorias (de hecho, la Operación Nova debería servir, como mínimo, de reflexión sobre este último aspecto, dado que si han sido seis de los ocho imputados los que han sido absueltos, lo que se deduce sin lugar a dudas es que las pruebas -falsas o reales, plantadas o válidas- han brillado por su ausencia).

Finalmente, y en referencia al cambio en la declaración del confidente Cartagena en el juicio del 11-M, hay que tener en cuenta que en este caso estamos hablando de un atentado ya cometido y reivindicado, por lo que las intenciones del grupo terrorista estaban claras: tenían las intenciones, la infraestructura y la financiación necesarias para cometer los atentados, por lo que la existencia del grupo terrorista en sí no ofrece lugar a la duda (y el suicidio y las reivindicaciones, por si a alguien no le hubiese quedado suficientemente claro, sólo lo refuerzan).

Sólo cabe dilucidar ahora si los que están sentados en el banquillo en estos momentos pertenecían o no a ese grupo terrorista que cometió los atentados.

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