viernes, 30 de marzo de 2007

Por su amor a la policía

Agustín Díaz de Mera, Director General de la Policía y por lo tanto máximo responsable de ese cuerpo durante 22 meses (incluido el 11-M), negó a la justicia de este país los datos necesarios para investigar un supuesto informe que él mismo se encargó de airear unos meses antes (el 14 de Septiembre de 2006) en la Cadena COPE y que sería la prueba definitiva de que ETA tenía conexiones probadas con los atentados del 11-M.

En el programa La Mañana que dirige Federico Jiménez Losantos, Díaz de Mera afirmó que «es un informe encargado por el Comisario General de Información [Telesforo Rubio en aquellas fechas], hoy ascendido a los cielos, es un informe elaborado por la UCI, es un informe ocultado al juez Del Olmo, es un informe que contiene indicios y pruebas de esas conexiones, de las conexiones con ETA en un número significativo y muy preocupante» (hay una transcripción de la entrevista aquí) y que hacía estas declaraciones porque se tenía que saber toda la verdad sobre el 11-M. Siete días después (el 21 de Septiembre), El Mundo publicaría el artículo sobre la falsificación del informe del ácido bóricoInterior falsificó un documento para ocultar al juez lazos entre el 11-M y ETA»), que según Díaz de Mera no era el mismo informe del que habló él la semana anterior. Eran tiempos prósperos para apuntarse a las teorías de la autoría de ETA y del encubrimiento por parte de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado de esa autoría; eran tiempos de frenesí conspiracionista.

Dos días después, El País publicaba un informe de las mismas características que el mencionado por Díaz de Mera en la Cadena COPE (elaborado por un hombre y una mujer de la UCI y encargado por Telesforo Rubio); en él se estudiaban las relaciones entre ETA y diversos islamistas, constaba de 50 páginas de cuerpo principal y de otras 300 de anexos, pero las conclusiones eran completamente opuestas a lo que expuso Díaz de Mera en la Cadena COPE. Ese informe, además, obraba en el Sumario sobre el 11-M desde el 15 de Febrero de 2006 (siete meses antes de las declaraciones de Díaz de Mera, en las que dijo que el informe se le había ocultado al juez).

Recordemos que en esas fechas, Agustín Díaz de Mera no era ya Director General de la Policía, sino Europarlamentario por las listas del Partido Popular, por lo que sus declaraciones radiofónicas no tenían por qué responder a información interna de la propia policía. De hecho, esas declaraciones quedaron olvidadas en las hemerotecas (salvo algún comentario aislado en medios conspiracionistas recordando la existencia de ese informe) hasta que ha llegado su declaración en el juicio.

Lo sorprendente en su declaración ante el Tribunal que está juzgando el 11-M no es que se haya reafirmado en sus declaraciones radiofónicas ni que no se haya retractado de las mismas si consideraba que no fueron acertadas; lo sorprendente es que el máximo responsable de la policía durante los atentados del 11-M declaró ante el Tribunal que ese informe existía, pero que él no lo había visto, que no sabía quiénes eran los autores concretos, que sólo sabía generalidades que alguien le había explicado... y que no iba a facilitarle al Tribunal que está juzgando el asesinato de 192 personas ningún dato adicional que pudiera servir para determinar el contenido de ese supuesto informe supuestamente ocultado a la justicia. Es decir, el máximo responsable de la policía durante casi dos años reconociendo que tiene información que podría esclarecer los hechos del 11-M y negándosela al Tribunal. Evidentemente, la reacción del juez Gómez Bermúdez no pudo ser otra: multa y apertura de diligencias por desobediencia grave al Tribunal. Las razones esgrimidas por Díaz de Mera para negar esa información: su amor a la policía y preservar a la fuente que le había revelado la existencia de ese informe.

Sin embargo, ahora parece que ya no son tiempos de frenesí conspiracionista, al menos en lo referente a la autoría o colaboración de ETA en los atentados; de hecho, Luis del Pino (que todavía no había manifestado públicamente su espantada respecto a su tercer Enigma y todas sus secuelas) se apresuró a escribir un artículo en su bitácora afirmando que «si alguien piensa que a estas alturas resultaría creible una teoría que pretendiera explicar el 11-M recurriendo al contacto entre la banda de Edu el Moco y los asesinos de ETA, entonces es que ese alguien no ha entendido nada». Agustín Díaz de Mera se quedó solo defendiendo la existencia del supuesto informe que él mismo se encargó de airear y del que no quiso aportar dato alguno que permitiese al Tribunal comprobar su existencia o su relevancia para el esclarecimiento de los hechos.

El Sindicato Unificado de la Policía publicaría ese mismo día una nota de prensa en la que reconocía el extraordinario papel de Agustín Díaz de Mera cuando fue Director General de la Policía, pero en cuanto a su declaración ante el Tribunal estaban convencidos de que «la persona o personas que en su día le informaron de un supuesto informe que relaciona a ETA con los atentados del 11-M, no le dijeron la verdad».

El día siguiente, Ernesto Ekáizer, en El País, publicaba: «"Es un informe ocultado al juez Del Olmo", dijo De Mera en aquella intervención radiofónica. No debía De Mera estar muy seguro de lo que decía aquel día. Porque publicado en EL PAÍS un informe firmado por un hombre y una mujer sobre las relaciones entre etarras e islamistas en las cárceles españolas, el ex director general llamó a varios policías. Quería saber qué había ocurrido con el presunto verdadero informe. Algunos de estos funcionarios, según dijeron a este cronista, le señalaron que estaba en un error. Que el informe era el de etarras e islamistas en las cárceles. Y punto. Pero De Mera, porfiado, dijo que en ese caso se trataba de una manipulación».

Sin embargo, en medios conspiracionistas (donde cualquier atisbo de ocultación o manipulación de información es contestado de forma iracunda contra el supuesto autor), a pesar de reprobar su actitud ante el Tribunal (actitud que pudo comprobarse en directo y que puede comprobarse tantas veces como se desee consultando su declaración grabada), encuentran comprensible su argumento («Díaz de Mera invocó razones de tipo ético y afirmó que no quería perjudicar a un «honesto» funcionario policial, un argumento que resulta comprensible desde el punto de vista humano», como podía leerse ayer en el Editorial de El Mundo), comprensión que se ha echado de menos en el resto de numerosas acusaciones conspiracionistas a funcionarios policiales cuando las pruebas de ocultación de información no han estado ni tan siquiera mínimamente claras si lo comparamos con lo acaecido en la declaración de Díaz de Mera.

Hoy, El País abre con una noticia con el título «Díaz de Mera pide a varios policías que apoyen su acusación sin pruebas» en la que se clarifican algunos aspectos de lo publicado ayer por Ernesto Ekáizer (cuyo artículo finalizaba con la frase «De Mera busca desesperadamente a sus fuentes»): «Agustín Díaz de Mera mantuvo conversaciones con varios policías, miembros de la cúpula policial durante el mandato del PP, la noche del pasado miércoles 28 de marzo. [...] Dichos policías dijeron a Díaz de Mera que en las conversaciones que mantuvieron con él jamás habían afirmado que el contenido del informe avalara la participación de ETA en el 11-M».

En esa misma noticia, encontramos una explicación plausible a la actitud de Agustín Díaz de Mera y, además, se revela la posible fuente que Díaz de Mera se negó a revelar ante el Tribunal:

«El montaje que abanderó Díaz de Mera comenzó, según las fuentes consultadas, en diciembre de 2005. En aquel momento, la Unidad Central de Inteligencia (UCI), a cargo del comisario Domingo Pérez Castaño, elaboraba un informe sobre las relaciones entre ETA e islamistas. Dos funcionarios -un hombre y una mujer- eran los encargados de redactar el documento. Mientras se trabajaba en el mismo, Pérez Castaño fue relevado de la UCI por el comisario general de Información, Telesforo Rubio. A partir de esas fechas, mientras los oficiales trabajaban en el informe, Pérez Castaño, según fuentes policiales, comenzó a difundir rumores sobre un cambio de orientación o enfoque en el informe original.

Estos rumores llegaron a Díaz de Mera, quien entendió que podían ser favorables para el PP. El informe final fue enviado al juez Juan del Olmo en febrero de 2006 y en él se relataban los contactos entre presos etarras e islamistas, sin hallar ninguna vinculación entre ETA y los autores del 11-M que permitiera sostener la participación de la banda terrorista.

Díaz de Mera denunció los hechos en los medios de comunicación afines al PP en septiembre de 2006 y siguió investigando más sobre el citado informe a través de contactos con policías que habían trabajado bajo su mando. Sin pruebas, afirmó que, si el único informe en poder del juez era aquel en el que sólo se hablaba de relaciones en la cárcel, ello quería decir que había habido una manipulación, que en ese caso el original había sido triturado».

Todo parece indicar que a Agustín Díaz de Mera le pudo más el objetivo político de desgastar al Gobierno introduciendo ruido en el juicio del 11-M que la búsqueda de aquella verdad que decía buscar en Septiembre de 2006. Una actitud poco ejemplar para la policía y menos aun para los ciudadanos que han de confiar en ella. Es necesario recalcar, sin embargo, que Mariano Rajoy, Presidente del Partido Popular, instó a Díaz de Mera a que colaborase con la justicia, por lo que aun quedan esperanzas de que las cuestiones políticas no afecten de forma directa al juicio sobre el 11-M. Esperemos.

miércoles, 28 de marzo de 2007

Las falsas dudas (III)

Anoche nos visitó una anónima que realizó una batería de preguntas; lástima que hoy, al ver que hay respuestas, haya decidido abandonar (tras intentar rebatir parte de las respuestas), pero como el trabajo ya está hecho, y si se pierde entre los comentarios no sirve para nada, traslado aquí esa batería de preguntas con sus correspondientes respuestas, pues puede servir para sacar de dudas a algún despistado que pueda pasarse por aquí.

Pregunta: ¿Por qué ha habido que encargar un nuevo informe sobre el explosivo?
Respuesta: Porque lo solicitó la defensa de Jamal Zougham (garantía procesal para los acusados -podrían alegar indefensión en un recurso ante el Tribunal Supremo-, concepto presente en el juicio del 11-M y en cualquier otro juicio, ya sea de terrorismo o no).
Réplica: Como si lo solicita Benedicto XVI, si el informe inicial era correcto, ¿por qué hay que hacer otro?
Contrarréplica: En la página 6 del Auto de admisión e inadmisión de pruebas dictado por la Audiencia Nacional el 23 de Enero de 2007 encontramos la respuesta: «la admisión de la prueba propuesta en la forma que se dirá aparece como indiscutible al haber sido solicitada por una de las defensas».

Pregunta: ¿Por qué no se hizo un informe en su día y tema cerrado?
Respuesta: El informe.
Réplica: Si el Tribunal no tuviera dudas no lo habría autorizado, luego el primer informe no debe ser como debería.
Contrarréplica: Una vez confirmado que ese informe sí se hizo en su día, simplemente indicar que ninguna de las pruebas propuestas por la fiscalía (entre ellas ese informe con los análisis del mismo día 11 de Marzo de 2004) ha sido denegada.

Pregunta: ¿Por qué no se sabe aun cuántas mochilas fueron? ¿12, 13, 14? ¿Qué pasó con la mochila que descubrió el municipal y nadie más vio?
Respuesta: Los terroristas utilizaron 13 mochilas: 10 estallaron en los trenes, 2 estallaron al intentar ser desactivadas por los TEDAX y la otra se desactivó en Vallecas. La 14 la compró la policía para compararla con la mochila 13 e intentar averiguar dónde la compraron los terroristas. Según consta en el Auto de Procesamiento, la mochila que descubrió el municipal fue la que intentaron desactivar en El Pozo (si se le quiere dar un número, sería la 11 o la 12).

Pregunta: ¿Por qué las fotos y TV del parking de Alcalá no mostraban el Skoda?
Respuesta: Porque esas cámaras miraron siempre hacia la Estación de Alcalá, y la calle Infantado no se muestra en ningún momento hacia la dirección contraria, por lo que gran parte de esa calle no se vio ni por televisión ni en los periódicos y el Skoda podía encontrarse perfectamente en esa zona.

Pregunta: ¿Por qué en todos los informes de todos los coches del entorno no figuraba ese coche?
Respuesta: No existe ningún informe que diga que ese coche no figuraba en esa calle el 11 de Marzo de 2004; hay testimonios de policías que aseguran que se tomaron matrículas, pero no figura ningún listado por escrito de este hecho que permita asegurar sin ningún género de dudas que se comprobó toda la calle.

Pregunta: ¿Por qué los perros huelen explosivos en el Skoda (que según la fiscal transportó a 5 terroristas con sus mochilas) y no en la Kangoo (que según la fiscal transportó a 8 terroristas con sus mochilas?
Respuesta: Los perros, aquí (el propio guía canino que compareció como testigo confirmó que la detección de los perros depende de las condiciones, y que podría no ser efectivo para cantidades pequeñas; las preguntas de una de las acusaciones acerca de si el olor dejado por mochilas bien cerradas podría no ser detectable, aun cuando las mochilas contuvieran gran cantidad de explosivo, no pudo ser acabada de contestar, pues el juez cortó las preguntas al pertenecer a una pericial y no a una testifical); sobre los coches, que sólo se encontraran dos no significa que fueran los únicos utilizados por los terroristas para trasladarse (la fiscalía debe acusar en base a hechos reales, no en base a suposiciones, si bien una de las policías que ha comparecido como testigo sí ha confirmado que es muy posible que quede por determinar un tercer vehículo que pudo ser utilizado por los terroristas la mañana del 11-M).

Pregunta: ¿Se distribuyeron los terroristas de tal forma que las mochilas bien cerradas fueron en la Kangoo y las mal cerradas en el Skoda?
Respuesta: En el Skoda había nitroglicol en la alfombrilla del maletero; en la Kangoo no.

Pregunta: ¿Por qué llegan los GEO a Leganés a las 19 (al piso, no a la zona) y ya había inhibidor de ondas y los terroristas llamaron después?
Respuesta: Los GEO fueron llegando desde las 19:00 hasta las 19:30, y no actuaron hasta las 20:30, que es cuando vieron el inhibidor. La última llamada de los terroristas es a las 20:01.
Réplica: El GEO jefe dijo que el 'asalto' fue a esa hora, pero al piso o portal o escaleras o edificio, llegaron justo cuando los terroristas estaban llamando para despedirse.
Contrarréplica: En la declaración (en el juicio oral) del Jefe de los GEO puede oirse con total claridad que la aproximación al edificio por parte de los GEO se inicia a las 20:30, y es entonces cuando comprueban que hay un inhibidor, aunque desconocen desde qué momento estaba activado (su utilización corresponde a la Comisaría General de Información y no a los GEO).

Pregunta: ¿Cuántos coches volaron los TEDAX el 11M?
Respuesta: Ninguno; intentaron desactivar dos mochilas que acabaron estallando, una en la Estación de Atocha y otra en la Estación de El Pozo.
Réplica: Pues hay vídeos de CNN+ con las explosiones y el humo al fondo.
Contrarréplica: Correcto, y en ninguno de ellos se puede ver ningún coche estallando. Hay varios vídeos disponibles en Internet respecto a un Ford Fiesta rojo aparcado junto a una gasolinera en las inmediaciones de la Estación de Atocha que sí fue inspeccionado por perros-policía y que, muy probablemente, fue el causante de la confusión; sin embargo, en las múltiples imágenes en las que se habla de ese coche no se ve que estalle en ningún momento (en este vídeo se ve salir humo de un lugar indeterminado de la Estación de Atocha, en este se ve salir humo de la puerta de la Estación, en este se habla del Ford Fiesta pero no llega a verse en ningún momento, en este se escucha la explosión pero del coche no hay ni rastro y en este podemos escuchar los momentos anteriores al desalojo de los alrededores de la Estación), por lo que lo que se oyó no fue el estallido del Ford Fiesta rojo, sino de la mochila que se intentó desactivar. Respecto a la Estación de El Pozo, el coche que causó la confusión fue una Citroën C15 blanca, a la que al parecer se habrían acercado varios TEDAX; sin embargo, y como ocurriera en la Estación de Atocha, nadie consiguió ver cómo hacían estallar la furgoneta (como puede comprobarse en este vídeo), de forma que sólo se oyó una detonación, que se correspondería con la otra mochila que hicieron estallar los TEDAX en la Estación de El Pozo. Relatar las declaraciones periodísticas del mismo día 11 de Marzo de 2004 a las 10 de la mañana como si formasen parte de las investigaciones y haberse quedado anclado en ese momento cuando han pasado ya tres años y hay un Sumario de más de 100.000 folios podrá indicar cualquier cosa menos ansias por saber la verdad.

Pregunta: ¿Es cierto que la foto del explosivo de la Kangoo es la misma que la foto de la mochila de Vallecas?
Respuesta: En la Kangoo había unos gramos de dinamita (el culote de un cartucho de dinamita, que completo pesa menos de 150 gramos); en la mochila de Vallecas había 10 Kg. Si en algún periódico se han equivocado en algún pie de foto, es evidente que se trata de un error, porque ambas cantidades no son en absoluto comparables.

Pregunta: ¿Por qué los TEDAX se incautan del carrete de fotos que hizo la Policía Científica en el Parque Azorín?
Respuesta: Los TEDAX no se incautaron de nada: le pidieron el carrete a la Policía Científica y se lo dieron. Además, si el fotógrafo de la Policía Científica vio una cosa diferente mientras fotografiaba la mochila a lo que después consta en el Sumario, la declaración contradictoria o la denuncia correspondiente no consta en ninguna parte.

Pregunta: ¿Por qué a un atracador de banco que huye se le dispara al aire para pararle y al gamo que tiró la basura no?
Respuesta: ¿Porque estaban esperando que apareciese algún sospechoso por las inmediaciones de la vivienda? ¿Debemos considerar que es una buena opción disparar al aire cuando se está esperando que aparezca un terrorista?

Pregunta: ¿Por qué los terroristas montan las bombas y guardan los envoltorios? ¿Tiran la rama de dátiles pero no los envoltorios?
Respuesta: Pues eso tiene igual de difícil contestación que la razón por la que muchos asesinos dejan tirada una colilla con su ADN donde han cometido el asesinato. El crimen perfecto no existe.

Pregunta: ¿Cómo hizo Zoughan para tener tres ropas distintas en 10 minutos, según los testigos?
Respuesta: Las descripciones de las ropas de Zougham varían entre una chaqueta larga negra y una chaqueta larga marrón oscuro; confundirse en el color de esa ropa no parece que signifique cambiar completamente de ropa cada 10 minutos.

Pregunta: ¿Y cómo llevó las tres mochilas? Por pura lógica el primer testigo le debería haber visto con 3 mochilas, el 2º con 2 y el último con una.
Respuesta: En el tren de Santa Eugenia, Jamal Zougham sube (en la Estación de Torrejón de Ardoz, tras bajarse del tren de El Pozo) con otra persona. ¿Para qué necesitaba cargar con tres mochilas si le podían ayudar a transportarlas? La única contradicción real de los cuatro testigos que le ven subir, bajar o estando en el propio tren es la que cambió su declaración en el juicio oral (con anterioridad declaró que a quien vio fue a Abdelmajid Bouchar y en el juicio oral declaró que en realidad vio a Jamal Zougham en la Estación de Entrevías bajándose del tren que estalló en la calle Téllez, algo que sí es incompatible con su presencia en los dos trenes anteriores).

Pregunta: ¿Por qué Manzano dice que los TEDAX conocían la Goma 2 ECO y los TEDAX a su cargo dicen que nunca la habían usado y no la conocían?
Respuesta: Porque el tipo de explosivo se solicitaba directamente a la central de los TEDAX según en qué consistiera cada práctica a realizar; que los TEDAX que han pasado por el juicio no hayan practicado con Goma-2 ECO no significa ni que no tuvieran Goma-2 ECO a su disposición ni que ningún TEDAX de España haya realizado prácticas con Goma-2 ECO.

Pregunta: ¿Por qué Cartagena jura una barbaridad jugándose una condena por falso testimonio?
Respuesta: Evidentemente, sus razones tendrá.

Pregunta: ¿Por qué el libro de registro de ventas de móviles de los hindúes sólo tiene justamente los que interesan?
Respuesta: En este vídeo (al final) puede observarse cómo hay más IMEI anotados en ese libro registro. Una costumbre muy conspiracionista es saltarse partes completas de vídeos, audios y documentos que no hagan cuadrar sus datos predeterminados, y este es un ejemplo perfecto de ello.

Pregunta: ¿Por qué un móvil destruido en teoría en la explosión de Leganés fue detectado días mas tarde? ¿Copiaron el IMEI? ¿Lo hicieron estos tipos?
Respuesta: Es sabido que los IMEI se pueden manipular y se sabe que el IMEI de la carcasa del móvil de la mochila de Vallecas no correspondía con el que tenía el móvil en realidad (las carcasas estaban intercambiadas). No se hace muy complicado deducir varias posibilidades de por qué la policía pensó que ese móvil tenían un IMEI que después resultó no ser el suyo.

Pregunta: ¿Por qué el 14/03/04, ya con detenidos, el CNI insistía en que había sido ETA?
Respuesta: Esa nota de CNI es ésta del 11 de Marzo. No es lo mismo el 11 que el 14 de Marzo (el día 13 ese mismo CNI emitió otra nota descartando la colaboración entre ETA y los islamistas).

Pregunta: ¿Por qué le enseñaron a Acebes el plano incautado hacía tiempo a la caravana de la muerte de ETA el mismo día 11 por la mañana? (en ese plano había un circulo señalando el Corredor de Henares y un O-11 -jueves 11, en vasco-).
Respuesta: Ese plano hacía 10 días que se le había incautado a los etarras en Cañaveras, por lo que eso de "hacía tiempo" es una afirmación cuando menos interesada; que se le mostrara un plano de ETA a Acebes la mañana del 11-M sólo significa que en un primer momento se pensaba que había sido ETA (algo, por otra parte, que también pensábamos muchos en esos momentos iniciales). La marca sobre el Corredor de Henares señala la entrada a Madrid por la que tenían que pasar los etarras (y las estaciones en las que estallaron los trenes ni siquiera se quedan dentro de esa marca). Lo del "O-11" entre las manchas de sangre del mapa (el conductor tuvo un accidente), puede convertirse según la imaginación conspiracionista en lo que más interese para cada momento (O-11, 011, OH...); seguro que podríamos extraer multitud de coincidencias e interpretaciones.

Pregunta: ¿Por qué radió la investigación Acebes? ¿Qué asesor profesional-policial le aconsejó ir radiando los pasos de la policía?
Respuesta: Pues seguramente alguien nombrado por él y de su plena confianza, a ver si vamos a tener que creernos a estas alturas que un Ministro del Interior le pide opinión al primero que pasa por la calle.

Pregunta: ¿Por qué la Embajada USA filtró a la SER, entre otras fuentes, lo de los suicidas?
Respuesta: Lo del suicida consta en el Tomo 3 del Sumario (ver el último apartado de este artículo); alguien consideró que uno de los cuerpos (identificado en el hospital -donde ingresó ya cadáver- como una persona de nombre árabe) debía ser trasladado directamente al Anatómico Forense en lugar de ser trasladado, como el resto de fallecidos, a IFEMA. La SER sólo informó de ese dato (respaldado por un Auto en el que se ordena que dicho cuerpo no sea trasladado a IFEMA, sino directamente al Anatómico Forense) y finalmente resultó no ser el cuerpo de un suicidia, sino el de una víctima más. La Cadena SER sólo tuvo que preguntar (a tres fuentes distintas) si era cierto que uno de los cuerpos había sido trasladado -al contrario que todos los demás cuerpos- al Anatómico Forense.

Pregunta: ¿Por qué se falsificó el informe del ácido bórico? ¿No hubiera sido más fácil hacer otro con otros peritos?
Respuesta: Lo primero, advertir que fue justo eso lo que se hizo: realizar otro informe con otro perito; de todas formas, para entender un poco más el significado real de haber encontrado ácido bórico en tres registros distintos, puede consultarse este artículo. Por lo demás, habrá que esperar a que finalice ese juicio para saber si realmente se considera una falsificación o no.

Pregunta: ¿Que explotó en la T4?
Respuesta: Una pregunta totalmente relacionada con el 11-M, sin duda, pero contestaré: amonal o amosal junto a hexógeno.

Pregunta: ¿Por qué la Guardia Civil y la UCIE conocían la finca de Chinchón y no hicieron nada?
Respuesta: Porque en todo 2003 y hasta pasado el 11 de Marzo de 2004 se suponía que estaba deshabitada. ¿Deberían haber vigilado algo allí estando deshabitada? ¿Deberían haber controlado si se movían las paredes o los muebles?

Pregunta: ¿Por qué profanan la tumba del GEO asesinado, le queman y le cortan las manos? ¿No estaban muertos o presos todos los implicados o todos los fanáticos capaces de semejante atrocidad?
Respuesta: Esto es algo que habría que preguntárselo a quienes lo hicieron, que es evidente que ni estaban muertos ni estaban presos (por no hablar de que afirmar que no quedan fanáticos en España sólo puede hacerlo alguien que no ve las noticias de cada día).

Pregunta: ¿Por qué los profesionales TEDAX juran que revisaron todos los bultos de El Pozo y sin embargo no vieron la mochila de Vallecas?
Respuesta: Porque cuando llegaron los TEDAX ya se habían sacado objetos del tren; los TEDAX juran que revisaron ese tren cuatro veces (tras una orden de un superior que no estaba en esa Estación -orden específicamente destinada a revisar el interior de los vagones en busca de más bombas- y que, por lo tanto, desconocía que hubiesen objetos ya fuera del tren). Del exterior no citan la exhaustividad con la que buscaron ni si realmente buscaron algo.

Pregunta: ¿Por qué un TEDAX sin protección se pone a desactivar una posible bomba? ¿Hay alguna policía occidental que permita eso a sus hombres? ¿Por qué no le han expulsado tras darle mil medallas por valiente, pero expulsado por loco?
Respuesta: Porque lo intentaron a distancia y no pudieron; el TEDAX responsable de la operación era él mismo, así que fue él quien se lo permitió y lo decidió así. Parece que para algunos este TEDAX es un ser despreciable por haber podido desactivar una mochila que condujo al esclarecimiento de los hechos; menudos buscadores de la verdad.

Pregunta: ¿Por qué se suicidan antes de ser rodeados por los GEO? Todos hemos visto a estos terroristas cómo se meten en medio de gente para hacerse explosionar.
Respuesta: Porque parece ser que los GEO les echaron algún que otro bote de gas lacrimógeno allí dentro para que salieran, pero parece que aquéllos no querían salir, ni los GEO entrar, así que optaron por volarse por los aires.

Pregunta: ¿Por qué se visten para grabar el vídeo en el piso de Leganés con toda la parafernalia, incluidos los cinturones con cartuchos y luego sus cinturones-bomba eran chapuza-bricolaje con bolsas de basura?
Respuesta: Los cinturones-bomba con bolsas de basura fueron los que no estallaron; el resto de cinturones-bomba con catuchos o estallaron o no los tenían ese día allí (la grabación se realiza el día 27 de Marzo y se suicidan el 3 de Abril).

Pregunta: ¿Por qué todas las bolsas de basura de estos terroristas eran azul clarito menos justamente la bolsa que bajó el gamo, que era verde?
Respuesta: En Leganés se encontraron más bolsas de basura del mismo tipo que la que bajó Abdelmajid Bouchar (¿o es que los terroristas islamistas sólo pueden comprar bolsas de basura de color azul clarito?).

Pregunta: ¿Cómo un tío en busca y captura, el gamo de la basura, corre y corre, hasta Belgrado? ¿No funciona la INTERPOL? ¿Ni las fronteras? Haz la prueba: roba un banco y sal corriendo ante la policía a ver hasta dónde llegas y te concedo un coche para la huida o lo que quieras.
Respuesta: Falta en esa historieta del atracador de bancos algún que otro dato que no vendría nada mal conocer: las redes de acogimiento para terroristas islamistas huidos, muchos de cuyos responsables han sido detenidos por facilitar la huida (vía Barcelona) hacia Francia, Bélgica y Holanda; parece que tontos, tontos, no eran.

Pregunta: ¿Por qué los perros no huelen explosivo en Chinchón?
Respuesta: Por la misma razón que no olieron explosivo en la Kangoo: el olfato de los perros no es infalible.

Pregunta: ¿Por qué Víctor no paró el 11M? ¿Por qué Manolón no paró el 11M? ¿Por qué la UCO no paró el 11M? ¿Por qué la UCIE no paró el 11M?
Respuesta: ¿Por qué nadie ha sido capaz de parar los cientos de atentados de ETA durante 40 años? Pregunta impertinente.

domingo, 25 de marzo de 2007

Cómo se llegó a Leganés

Este artículo no pretende ser un relato fehaciente de la forma en la que la policía pudo localizar el piso de Leganés, sino una simple posibilidad, mucho menos intrincada que la que algunos tienen en mente (y que necesitaría de la participación de la policía y de los servicios secretos en el asesinato de los siete suicidas y del GEO Torronteras). Tras leer lo publicado en aquellos días por El País y por El Mundo y tras consultar tanto el Auto de Procesamiento como las declaraciones del juicio oral, podemos hacernos una idea de cómo la policía localizó una vivienda que resultó ser una de las bases de operaciones de los terroristas que cometieron los atentados del 11-M (para más información sobre lo ocurrido en Leganés, puede consultarse este artículo anterior).

El grupo de Allekema Lamari no estaba todavía entre los sospechosos

El día 1 de Abril de 2004 se publicaron las fotografías de 6 de los presuntos terroristas que participaron de alguna forma en los atentados del 11-M y que eran buscados por la policía: Said Berraj, Serhane Ben Abdelmajid Fakhet (El Tunecino), Jamal Ahmidan (El Chino), Abdennabi Kounjaa y los hermanos Oulad Akcha. Hasta ese mismo día, los encarcelados por ser presuntos autores de los atentados o relacionados con los mismos eran 16: Jamal Zougham, Basel Ghalyoun, Hamid Ahmidan, Otman El Gnaout, Fouad El Morabit, Mohamed Chaoui, Mohamed Bakali, Abderrahim Zbakh, José Emilio Suárez Trashorras, Abdelouahid Berrak, Mohamed Chedadi, Rafá Zouhier, Naima Oulad Akcha, Faisal Alluch, Suresh Kumar y Vinay Kohly (a otros de los actualmente imputados se les detuvo en un principio, se les tomó declaración y se les puso en libertad inicialmente al no existir pruebas suficientes contra ellos).

Mohamed Belhadj (la persona que alquiló el piso de Leganés) se relacionaba directamente con Allekema Lamari, con Mohamed Afalah y con Abdelmajid Bouchar. Ninguno de ellos era sospechoso en aquellos momentos de haber participado en los atentados del 11-M.

De hecho, el nombre de Allekema Lamari no aparecería en relación con otros imputados por el 11-M hasta el mes siguiente, y no sería hasta el mes de Agosto cuando realmente se tuvieron sospechas fundadas de su participación en los atentados (sus restos no pudieron ser identificados hasta meses después del suicidio).

Cuatro zonas de Madrid estaban vigiladas ese día en busca de los terroristas del 11-M

Según se publicó el día 4 de Abril de 2004, la policía inició el día 2 de Abril de 2004 una operación relacionada con el 11-M (y de la que fueron informados por parte del Ministro del Interior en funciones -Ángel Acebes- la mañana del día 3 de Abril -sobre las 11- tanto Alfredo Pérez Rubalcaba como María Teresa Fernández de la Vega) en cuatro zonas distintas de Madrid (esta información fue publicada tanto por El País como por El Mundo): Alcalá de Henares, Leganés, Villaverde y Vallecas. En esas cuatro zonas existían dispositivos especiales de seguridad para localizar y detener a algunos de los presuntos autores materiales del 11-M.

Según lo publicado ese mismo día, la policía estuvo indagando en el barrio de Zarzaquemada de Leganés desde el día 1 de Abril, mostrando fotografías de los presuntos terroristas, según declararon algunos vecinos; lo más probable (y lo más lógico) es que alguna identificación positiva fuera la que incluyó a ese barrio en las cuatro zonas en las que se ubicaron los dispositivos policiales de seguridad y búsqueda de los terroristas de los que se publicaron las fotografías el día 1.

Las actuaciones sospechosas de la policía según los conspiracionistas

Según publicaba El Mundo hace unos meses, Safwan Sabagh (que regentaba una pollería en Valencia y que supuestamente sería un miembro del CNI que controlaba a Allekema Lamari en sus pasos por Valencia) se trasladó a Madrid la noche del 2 de Abril de 2004 (El Mundo sugiere algún tipo de actuación sospechosa de la policía en todo lo referente a ese traslado); sin embargo, la ausencia de una orden de busca y captura específica por la participación de Allekema Lamari en los atentados del 11-M sólo indica que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado podían estar oliéndose algo, pero no tenían en aquellos momentos un indicio claro de su relación con la masacre, por lo que la presencia de su supuesto controlador en Madrid cobraría pleno significado si entendemos que la policía buscaba confirmar esas sospechas.

El nombre de Mohamed Belhadj pudo ser facilitado la noche del 2 de Abril por Safwan Sabagh (el supuesto controlador de Allekema Lamari), y de ahí que se realizaran las gestiones con la inmobiliaria con la que Mohamed Belhadj alquiló el piso de Leganés; sin embargo, la relación entre Allekema Lamari y el resto de sospechosos de los que se publicaron las fotografías (entre ellos El Tunecino) no estaba acreditada fehacientemente el día 3 de Abril, por lo que se necesitaba una actuación que pudiese confirmar o descartar la relación entre ambos grupos.

Ese podría haber sido el papel que se le intentó encomendar al confidente Cartagena (dando por supuesto que su última declaración es completamente verídica) cuando se le trasladó la mañana del 3 de Abril desde Almería a Madrid: confirmar si en un piso de Leganés alquilado por una persona del entorno de Allekema Lamari podría estar El Tunecino (una de las posibles personas identificadas al mostrar la policía su fotografía en el barrio de Zarzaquemada), opción que tuvo que ser descartada al negarse el confidente a ir a ese piso.

La localización de la vivienda según el juez y la fiscal

Es sobre las 15:15 de la tarde cuando una de las tarjetas compradas en el locutorio de Jamal Zougham y relacionadas con la mochila de Vallecas se activa en el repetidor de la calle Holanda de Leganés (a unos dos kilómetros del piso de Leganés); sin embargo, los escasos efectivos enviados a las inmediaciones del piso alquilado por el entorno de Allekema Lamari no parece indicar que fuese esa la zona prioritaria de las cuatro que se estaban controlando aquel día.

La huida de Abdelmajid Bouchar (no relacionado con el 11-M todavía el día 3 de Abril de 2004) tampoco pudo confirmar esa relación entre ambos grupos, aunque sí sirvió (tras los disparos que se produjeron desde el interior del piso) para solicitar una orden de entrada y registro. Aquí es necesario hacer hincapié en un dato importante. El dispositivo de seguridad de Leganés fue ordenado para localizar a los supuestos terroristas autores del 11-M; sin embargo, la orden de entrada y registro al piso de Leganés no se tramitó en relación al 11-M (que era instruido por el Juzgado Central de Instrucción nº 6), pues la orden llegó del Juzgado de Instrucción nº 3.

Este hecho pone de manifiesto que ese piso no fue localizado, en un primer momento, en relación con el 11-M; sólo la persecución y el tiroteo en los alrededores de la Estación de Zarzaquemada y las llamadas de teléfono posteriores de los terroristas amenazando con volarse por los aires y despidiéndose de sus familiares pudieron confirmar que quienes estaban en su interior podían tener relación con el terrorismo integrista. De esta forma puede entenderse que el cordón policial inicial pudiese ser bastante reducido y que, según el escrito de calificación provisional de la fiscalía, dos de los terroristas pudieran entrar por el garaje de la vivienda (que tal vez estuviese fuera de ese cordón) tras un tiroteo y una persecución en los alrededores de la Estación de Zarzaquemada, pues los efectivos policiales debían estar ese día destinados a la localización de los terroristas del 11-M, y en el piso en cuestión no se pudo detectar inicialmente a ninguno de los entonces sospechosos.

De hecho, no fue hasta pasadas las 19:00 (tras el tiroteo y la persecución en los alrededores de la Estación de Zarzaquemada) cuando la zona empezó a llenarse de policías (los GEO llegarían a Leganés entre las 19:00 y las 19:30).

miércoles, 21 de marzo de 2007

Donde dije ETA, dije jeta

Parece ser que con el juicio oral toca retirada parcial de la conspiración; durante las últimas semanas han sido varios los mensajes de retirada en todo lo referente a la autoría de ETA, sobre todo en El Mundo, que ha cedido un espacio diario a Luis del Pino para sus particulares comentarios sobre el atentado. Y lo más curioso es que niegan (como hace hoy Víctor de la Serna en El Mundo cuando dice que «lo que propalan esos periódicos [se refiere en el artículo a El País y al Periódico de Catalunya] es que los conspiracionófilos pretenden demostrar la autoría de ETA, cosa rigurosamente incierta») haber ni tan siquiera insinuado jamás una posible autoría material o intelectual de ETA en relación con el 11-M.

Esa rigurosidad de la incerteza que pregona Víctor de la Serna ahora en El Mundo choca de frente con todo el ruido y con gran parte de los titulares de Libertad Digital y del propio diario dirigido por Pedro J. Ramírez (por no hablar de Federico Jiménez Losantos y la cadena COPE), empezando por la nitroglicerina (componente del Titadyne robado por ETA), pasando por la metenamina (supuesto componente -aunque esto es completamente falso- del SEMTEX checo robado por ETA), pasando por el ácido bórico (El Mundo tituló la noticia de portada del 21/09/2006 con el texto «Interior falsificó un documento para ocultar al juez lazos entre el 11-M y ETA»), pasando por el coche robado por ETA en la puerta de la casa (dato también falso) de Emilio Suárez Trashorras o pasando por los habitantes (supuestamente etarras) de la casa de Chinchón.

Respecto a este último aspecto, tal vez no venga nada mal recordar lo dicho en el Editorial de El Mundo del 18 de Septiembre de 2006, titulado «Los 'artistas invitados' de Morata, nueva clave del 11-M»:

«¿Quién sino ETA llevaba desde 2001 intentado montar bombas con móviles como indican la cinta de Cancienes y los recientes testimonios de Lavandera y Trashorras? ¿Quién sino ETA había logrado con posterioridad a esa fecha resolver ese problema técnico, tal como lo demuestran el aviso de la policía francesa sobre los trabajos del ingeniero Elorriaga Kunze y la propia incautación al último comando Madrid de un móvil preparado como los del 11-M? ¿Quién sino ETA había mantenido contactos con El Chino en la prisión y fuera de ella, tal y como queda directamente establecido en los testimonios de su ex lugarteniente Omar y del propio Trashorras e indirectamente sugerido por los de Zouhier y su propia esposa? Y, sobre todo, ¿a quién sino a ETA le habría convenido tanto que se cometiera un atentado de apariencia y ejecución islamista contra el detestado Gobierno de Aznar?».

Sin olvidar que ya en su tercer Enigma, Luis del Pino nos ponía en la pista correcta para conocer su particular verdad:

«Si en el capítulo anterior decíamos que es prácticamente imposible que Al Qaeda contratara a los mercenarios que colocaron las mochilas, en el caso de ETA la respuesta no está tan clara. En vísperas de las elecciones, ETA estaba derrotada. Acosada policial y judicialmente, asfixiada desde el punto de vista económico, sin capacidad ya de convocatoria, su desaparición era cuestión de tiempo. Los únicos caminos posibles eran el abandono de las armas o emprender una huida hacia adelante con atentados masivos, que hubiera terminado por hacer de ETA un nuevo IRA-Auténtico. Otra victoria del Partido Popular hubiera sentenciado definitivamente a la banda y lo único que podía salvarla del desastre era un cambio de gobierno.

De hecho, el comportamiento de ETA en las semanas previas al atentado resulta inexplicable sin la masacre del 11-M. Si ETA hubiera querido tender un cebo para que el gobierno del PP picara el anzuelo, no habría podido encontrar nada mejor que el esperpéntico intento de atentado en Chamartín y la esperpéntica caravana detenida en Cañaveras, con un mapa en el que aparecía señalado el Corredor del Henares. Ambas operaciones fueron encargadas a etarras sin experiencia y ambas estaban tan chapuceramente organizadas que parece como si ETA hubiera enviado a ambos comandos únicamente para dejarse coger. En otras palabras: ambas operaciones parecen pensadas para que el gobierno del PP responsabilizara inmediatamente a ETA de la masacre de Madrid unos días después.

¿Fueron etarras los que colocaron las mochilas en los trenes? Según los datos que tenemos, no. ¿Participaron etarras en la logística de los atentados? No lo sabemos, pero hay extrañas casualidades que alguien nos debería aclarar. ¿Fue ETA quien realizó la contratación de los mercenarios? No tenemos datos que permitan demostrarlo, así que a lo mejor no lo hizo. Pero atribuir de nuevo a la simple casualidad los cebos tendidos por ETA en las semanas previas al atentado es cerrar los ojos a una de las pocas realidades incuestionables de todo el asunto 11-M: de entre todos los posibles sospechosos de haber contratado a los mercenarios que colocaron las bombas en los trenes, ETA es el único que no tenía nada que perder con la operación y sí mucho que ganar. Como los hechos posteriores han demostrado.

No sabemos si ETA es la responsable última del 11-M, pero sí nos consta que el gobierno ha hecho lo indecible porque no se investigue el papel que ETA jugó. Y para evitar que la opinión pública o el juez pusieran en duda la versión oficial, el gobierno no ha dudado ni siquiera en ocultar y manipular información fundamental sobre los atentados
».

Son tantos los hechos que han puesto de manifiesto el intento de implicar a ETA en el 11-M (no hay que olvidar que han sido citados como testigos del 11-M, a instancias de las dos acusaciones que más apoyan las teorías de la conspiración, tres etarras, sin olvidarnos tampoco del temporizador ST publicado por El Mundo y llevado a juicio por una de las defensas) que negarlo a estas alturas sólo significa una cosa: que tienen una cara más dura que una roca.

martes, 20 de marzo de 2007

Juicio parcial

Tras más de un mes de juicio ha quedado clara al menos una cosa: que es absolutamente imposible seguir el juicio leyendo sólo a los medios conspiracionistas. Luis del Pino dice que sobre Jamal Zougham no hay nada, a pesar de que cuatro testigos declararon haberlo visto en los trenes (uno de ellos incluso dejándose olvidada una mochila igual que la desactivada en Vallecas debajo de un asiento en el tren de El Pozo), mientras el acusado dijo en su declaración que aquella mañana estaba en casa durmiendo (ni una sola palabra -ni de Luis del Pino ni de El Mundo- sobre la contradicción que supone que cuatro personas vieran en los trenes a alguien que dice que estaba durmiendo a esas horas), Fernando Múgica sigue con Sánchez Manzano (elevándole a la categoría de perito cuando no lo es ni lo ha sido nunca) y Casimiro García-Abadillo sigue descartando la Goma-2 ECO cada vez que tiene ocasión de hacerlo.

A vueltas con la Goma-2 ECO

Respecto a este último asunto, es esclarecedor el análisis lógico del Editorial de El Mundo de ayer (que intenta acompañar al propio artículo de Casimiro García-Abadillo), todo una monumento a la falacia, a la manipulación interesada, a la ineptitud y a la ignorancia.

Se incide una vez más en la mayor credibilidad de los peritos de parte (que serán todo lo que se quiera menos «independientes», que es la palabra en la que incide una y otra vez ese periódico) y se concluye que «los técnicos con libertad para expresar su criterio van a mantener que el DNT hallado en los trenes era un componente específico del explosivo utilizado en ellos y eso descarta por lo tanto a la Goma 2 ECO».

En una sola frase se insta a la excarcelación de todos aquellos terroristas (incluidos los etarras) que hayan podido ser encarcelados en base a un informe pericial de explosivos realizado por peritos de Policía Científica y de Guardia Civil (es decir, casi todos), pues los peritos de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado no tienen «libertad para expresar su criterio» (el editorialista viene a decirnos que debió ser el propio Aznar quien determinó el explosivo utilizado en los atentados que se produjeron durante su mandato, por lo que en todos esos atentados no se sabe quién fue realmente quien puso las bombas y los encarcelados son inocentes), se insta a no creerse ni una sola palabra de lo que vayan a determinar quienes han dedicado años de experiencia a analizar explosivos (el editorialista viene a decirnos que esos peritos son unos completos ineptos) y se insta a creernos a pies juntillas lo que digan los peritos nombrados por las defensas de los imputados y por las acusaciones a las que el juez ha llamado la atención en repetidas ocasiones por introducir ruido en el juicio (llegando incluso a instarles a retirar los cargos contra los imputados y retirarse del juicio si persistían en su actitud).

Como aspecto más relevante de los análisis, se incide por enésima vez en que han aparecido dos sustancias presentes en el Titadyne (nitroglicol y DNT), y se oculta por enésima vez que una de esas dos sustancias está presente en la Goma-2 ECO y que ambas están presentes también en la Goma-2 EC que se utilizaba en la misma mina (Mina Conchita) de la que salieron los cientos de kilos de los que pudo disponer Jamal Ahmidan (la misma persona que reivindicó los atentados) gracias a Emilio Suárez Trashorras y Antonio Toro (condenados recientemente por tráfico de Goma-2 ECO y responsables de suministrarle Goma-2 ECO a El Gitanillo, condenado en Noviembre de 2004 por facilitarle esta dinamita a Jamal Ahmidan).

Como colofón a esta sarta de despropósitos, el editorialista de El Mundo se burla de las deducciones a las que se pueda llegar si el análisis pericial no puede determinar sin ningún género de dudas que lo que estalló en todos y cada uno de los focos de los trenes fue Goma-2 ECO; visto que este editorialista ignora por completo (a sabiendas, dada la facilidad con la que maneja los datos que más le interesan del 11-M) cualquier otra prueba del caso (reivindicaciones, tráfico probado de Goma-2 ECO, testimonios incriminatorios de algunos de los propios imputados...), es fácil saber lo que le va a importar qué diga la sentencia que vaya a dictar el Tribunal (es decir, nada), y mucho más fácil saber lo que le va a importar cómo se llegue a dicha sentencia (es decir, absolutamente nada).

Aunque ello suponga que, siguiendo su misma lógica, deberíamos pedir la inmediata puesta en libertad de todos aquellos terroristas que hayan sido condenados sin conocer con exactitud el explosivo utilizado (como sería el caso del etarra que asesinó al teniente Miguel Peralta Utrera el 23 de Mayo de 1994) o en base a informes periciales de expertos no independientes, de los que hay numerosos ejemplos y cuyas viudas e hijos de quienes asesinaron esos etarras forman parte de la AVT desde hace bastante tiempo.

El comodín de Sánchez Manzano

Cuando Fernando Múgica (o cualquier otro conspiracionista) se queda sin nada con lo que poder sacar provecho de una semana de juicio, siempre les queda el recurso al comodín de Sánchez Manzano, a quien pueden atribuirle capacidades, negligencias o cualquier otra cuestión que haga tambalear lo que ellos llaman Versión Oficial.

En el resumen semanal del pasado domingo, Fernando Múgica dedicó un monográfico a su corrupto preferido, que tan pronto se convierte en perito cuando así conviene (aunque sea amparado en las ansias de notoriedad del propio Sánchez Manzano) como se convierte en testigo de primera mano de lo que ocurrió en Leganés.

La primera de las dos atribuciones (la de perito especialista en análisis químicos de explosivos) es fruto en gran parte de la notoriedad que el propio Sánchez Manzano se quiso atribuir en la Comisión de Investigación del Congreso cuando habló de la nitroglicerina como el componente que se detecta en todas las explosiones de dinamita (incluso en las de aquellas dinamitas que no contienen nitroglicerina, como es el caso del Titadyne incautado en la furgoneta de Cañaveras o de la Goma-2 ECO y de la Goma-2 EC); aquel error (recordemos una vez más que Sánchez Manzano ni es perito ni lo ha sido nunca, sino que era especialista en desactivación de explosivos, no de su análisis, y así lo reconoció tanto ante el juez instructor como en el juicio oral) ha servido a los conspiracionistas para mantener viva la llama de las mentiras policiales, que de forma recurrente se utiliza para justificar el descrédito hacia todas las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

El segundo recurso (nominarle como testigo de mayor credibilidad en cuantas operaciones haya participado, independientemente de que su labor real ni tan siquiera haya sido secundaria) es utilizado con asiduidad por Fernando Múgica (aunque también por el resto de conspiracionistas en no pocas ocasiones) para encontrar cualquier viso de contradicción no en los imputados (a quienes en cualquier otro juicio es a quienes se les buscan las contradicciones), sino en las declaraciones de los autores principales de cada actuación policial. En el caso del resumen semanal de Fernando Múgica se le atribuye a Sánchez Manzano la revelación de que el piso de Leganés era conocido antes de mediodía, basándose no en las declaraciones de quien advirtió de la localización de la llamada que llevó al piso de Leganés (a primera hora de la tarde), sino en una llamada que dijo Sánchez Manzano que recibió a las 12 de la mañana (aproximadamente) del 3 de Abril para intervenir en un piso de Leganés, aunque los TEDAX no aparecieron por el piso de Leganés (la distinción entre un piso y el piso es del propio Luis del Pino en su programa del jueves pasado en Libertad Digital, aunque también forma parte de la declaración de Sánchez Manzano) hasta bien entrada la tarde (debió ser el tráfico el que les hizo retrasarse seis horas).

Sin embargo, hay que distinguir claramente entre la primera atribución (única y exclusiva del comodín Sánchez Manzano) y la segunda, pues este es un recurso habitual y general de los conspiracionistas, de forma que siempre tiene más validez la declaración de quien vea una furgoneta completamente vacía a 20 metros de distancia que quien la vea con objetos revueltos o con chalecos reflectantes a un metro escaso; es el mismo caso del TEDAX que desactivó la mochila de Vallecas, cuya credibilidad por haber estado a escasos centímetros de la bolsa no tiene comparación (es decir, no tiene ninguna validez) si la comparamos con el TEDAX que estuvo a varios metros de distancia.

Es la curiosa (y única) forma de mantener las mentiras conspiracionistas a buen recaudo, basándose en testimonios secundarios pero no completamente coincidentes con los testimonios de primera mano; lástima que los tribunales tengan la mala costumbre de atribuir mayor credibilidad a quienes mayores detalles pueden dar en cada caso, no por la memoria fotográfica de cada persona individual, sino por la función que cada cual desempeña según su especialidad. Lástima también que esa distinción de funciones sea una de las mayores carencias de todo conspiracionista que se precie.

Luis del Pino, ciego, sordo y mudo

Luis del Pino sigue con su particular causa: exculpar a toda costa a alguien que fue visto por cuatro personas distintas en los trenes mientras el acusado insiste que él estaba en su casa durmiendo; para alguien que ha insistido durante meses en la clara autoría de ETA, tal vez no le vendría nada mal recordar una Sentencia por la que fueron condenados dos etarras por uno de los atentados más sangrientos de esta banda terrorista: Hipercor.

Ninguno de los dos etarras condenados fueron ni tan siquiera vistos por los alrededores del lugar de los atentados por ningún testigo; fueron condenados por su pertenencia a ETA y por una huella en el piso en el que supuestamente se prepararon los explosivos. La composición exacta de esos explosivos fue conocida gracias al registro de un piso de Castelldefels y a la declaración de dos etarras condenados con anterioridad, si bien este último aspecto ni tan siquiera fue tenido en cuenta a la hora de condenarles.

Es decir, que si de Jamal Zougham no se tiene nada a pesar de haber sido visto por cuatro testigos en los trenes, esos dos etarras condenados por los atentados de Hipercor nunca deberían haber pisado la cárcel, pues fueron condenados por meros hechos circunstanciales; sin embargo, no parece que Luis del Pino esté demasiado interesado en salvarles el culo a dos personas que ni tan siquiera fueron vistas por los alrededores de Hipercor, seguramente porque en aquella ocasión Aznar no perdió unas elecciones.

Es triste (y lamentable) taparse los ojos ante las evidencias, viendo sólo aquellos aspectos de las declaraciones que son totalmente accesorios (si uno de los testigos vio a Jamal Zougham arriba o abajo, cuando en ese tren había cuatro mochilas, dos en los pisos de arriba -que estallaron-, otra en el piso de abajo -que intentó ser desactivada sin éxito por los TEDAX- y una más cuya ubicación exacta dentro del tren no se conoce -aunque sí se sabe que estaba en ese tren, dado que se encontró entre los efectos personales recogidos de su interior-, o si las otras dos testigos que le vieron en el tren siguiente -el que estalló en Santa Eugenia- no le vieron depositar la mochila -cuando la contradicción más flagrante es que Jamal Zougham dice no haber estado en los trenes, mientras que ambas testigos afirman que le vieron con una mochila a cuestas pasando apresuradamente de un vagón a otro-) y olvidando (tal vez la palabra a utilizar sea obviando, dado que no parece tratarse de un olvido involuntario) los datos relevantes (como por ejemplo que la mochila que se encontró en Vallecas pudo haber sido sacada de los vagones antes de la llegada de los TEDAX -que fueron los que revisaron el interior del tren de El Pozo cuatro veces en busca de más bombas-, igual que sucedió con la primera que se encontró en ese mismo tren, que ya había sido depositada en el andén por un policía municipal cuando los TEDAX llegaron a la estación).

Pero claro, las próximas Elecciones son en Mayo y no interesa destapar tan pronto a qué han venido tantas sandeces seguidas sin prueba alguna que sustente ninguna de ellas, no vaya a ser que rendirse ante las evidencias suponga un varapalo electoral para el Partido Popular (y Luis del Pino ya se ha cuidado mucho de cortar de raíz o desvincularse rápidamente de cualquier iniciativa política que pudiera haber surgido del entorno teóricamente liberal que dice defender para no perjudicar a ese partido político).

Lo único que nos queda por saber de este predicador es qué hará cuando se dicte Sentencia (lo más probable es que la tache de decepcionante y continúe queriendo saber por qué su verdad no coincide con la verdad de una justicia supuestamente corrupta) y si continuará predicando su particular verdad si las Elecciones Generales del año próximo las gana el Partido Popular.

De todas formas, y por lo visto hasta ahora, no podemos descartar una adaptación de las sandeces de Luis del Pino a lo que se dicte en la Sentencia, de forma que su particular e interesada conclusión acabe siendo que la Sentencia recoja todo lo que este predicador ha venido denunciando durante estos años (en su última misiva en su bitácora nos dice ahora que «cuando denunciamos (hace ya muchos meses) que nos estaban ocultando los análisis de los trenes, se nos dijo que era imposible detectar componentes concretos después de una explosión», algo que nunca se ha recogido en informe pericial alguno, pues lo único que se recoge en los informes periciales es que es imposible signar la marca comercial de una dinamita que ha explosionado, dado que algunos componentes desaparecen, y algo que, por otra parte, ya sabíamos desde el mismo día 11 de Marzo de 2004, a pesar de que Luis del Pino nos intente contar ahora que «la decisión del tribunal que está juzgando el 11-M de realizar nuevos análisis permitió demostrar la falsedad de esa justificación», cuando lo que criticaba Luis del Pino era el propio informe pericial -por ser supuestamente una chapuza- que llegó a la misma conclusión que el informe pericial que se está concluyendo ahora: que no se puede conocer la marca comercial de la dinamita que estalló en los trenes).

miércoles, 14 de marzo de 2007

Testigos directos

Por fin, las declaraciones de los testigos (y víctimas en muchos casos) que vieron a los imputados en los trenes. Y con alguna que otra sorpresa, aunque la mayor, sin duda, es la que nos ofrece Luis del Pino en su artículo diario en El Mundo: «En resumen: que en realidad no existe ningún testigo que haya visto a Zougam depositar una bomba. Eso es, exactamente, lo que algunos venimos denunciando desde hace mucho tiempo». Lo de este señor es de psiquiatra o, por lo menos, de otorrinolaringólogo.

Las contradicciones de dos testigos

De los testigos que pasaron ayer a declarar, uno de ellos cambió su declaración inicial para sumarse a los testimonios que vieron a Jamal Zougham en los trenes (en su primera declaración dijo reconocer a Abdelmajid Bouchar bajarse, en la estación de Entrevías, del tren que estalló en la calle Téllez, preguntándole a la testigo si la próxima parada era Atocha); el denostado juez instructor Juan del Olmo decidió no considerar autor material a Abdelmajid Bouchar, justo porque el testimonio que sustentaba la presencia de este imputado en los propios trenes no le debió parecer suficientemente consistente, como finalmente ha podido comprobarse en el juicio oral. Con este cambio en la declaración de la testigo, por lo tanto, los cargos contra Abdelmajid Bouchar respecto a su autoría material (es decir, respecto a su presencia física en los trenes la mañana del 11-M), tal y como mantenían la fiscalía y algunas acusaciones, quedan temporalmente sin cobertura probatoria, a falta de que el Tribunal tenga en consideración ese cambio de declaración.

Esta misma testigo, en base al pelo rizado que sobresalía por debajo del gorro de quien le preguntó por la próxima parada, ha considerado que a quien en realidad vio esa mañana era a Jamal Zougham (las otras características físicas -alto, fornido, de nariz grande y rasgos árabes y con los pómulos marcados- coinciden más, sin embargo, con Abdelmajid Bouchar); en este caso sí existiría una absoluta incompatibilidad con el resto de testigos que vieron a Jamal Zougham en los trenes, dado que si esta testigo hubiese visto a Jamal Zougham bajar en Entrevías (la estación anterior a Atocha) del primer tren que salió de Alcalá de Henares (el que estalló en la calle Téllez) significaría que hizo todo el recorrido en el mismo tren hasta Entrevías, haciendo imposible su presencia en los trenes que estallaron en las estaciones anteriores (El Pozo y Santa Eugenia). Algunos, como Luis del Pino, se han apresurado a dar mayor credibilidad a este cambio de declaración de un testigo que a los otros cuatro que han mantenido desde el principio que a quien vieron en los trenes fue a Jamal Zougham; sin duda, será un testimonio que el Tribunal deberá sopesar para determinar si realmente aporta una duda razonable a las otras declaraciones, aunque el propio cambio en la declaración es en sí mismo una merma en la credibilidad de esta testigo.

Otra de las testigos que cambió su declaración respecto a otro de los imputados fue la que dijo reconocer en un principio a Basel Ghalyoun en los trenes; una vez más, el juez instructor Juan del Olmo se adelantó a lo visto en el juicio oral y no consideró que el testimonio aportado tuviese la suficiente consistencia como para acusar a Basel Ghalyoun como autor material de la masacre, si bien la fiscalía sí mantuvo esta imputación en su escrito de calificación provisional. Ayer, la testigo consideró que a quien vio dejar una mochila debajo de un asiento cercano al que estaba ella (y que al estallar se llevó por delante a una amiga suya y le llevó a ella a un hospital) no era el imputado Basel Ghalyoun, sino el huido Daoud Ouhnane; se basó para ello en el color de la piel del individuo que pudo ver en los trenes, con una tez más oscura que la de Basel Ghalyoun.

En este caso, sin embargo, existe un dato adicional que también deberá ser tenido en cuenta por el Tribunal, y es que la testigo cambió su declaración tras comprarse uno de los libros que defienden las teorías de la conspiración. Según declaró ante el Tribunal, una de las fotografías incluidas en ese libro (11-M: La venganza, de Casimiro García-Abadillo) es la de la persona que realmente vio en los trenes; sin duda, la compra del libro puede haber servido para confirmar que la persona a la que realmente vio no fue a Basel Ghalyoun, aunque tampoco puede obviarse que, de la lectura de ese mismo libro, la testigo puede haber sacado conclusiones preconcebidas acerca de lo que realmente vio, dado que son conocidos los encaminamientos que ciertos periodistas (entre los que se encuentra Casimiro García-Abadillo) han pretendido y pretenden dar a las investigaciones.

Las declaraciones no contradictorias

A pesar de la insistencia de algunos medios, los otros cuatro testigos que comparecieron ayer para declarar que vieron a Jamal Zougham en los trenes o en las estaciones aquella mañana del 11 de Marzo de 2004 no tienen, en un principio, versiones contradictorias entre sí, pues uno de ellos le vio en la estación de Alcalá junto a dos personas más manipulando una mochila, otro le vio dejando una mochila en el tren de El Pozo y dos más le vieron con otra mochila en el tren de Santa Eugenia. Con lo que sí son contradictorias estas declaraciones es con la declaración del propio Jamal Zougham, que alegó que aquella mañana (en contra de lo declarado por cuatro personas) estaba durmiendo en casa; la increible credibilidad que le dan algunos a la declaración de alguien que puede mentir para defenderse, muy por encima de la credibilidad que le dan a cuatro personas que están obligadas a decir la verdad por ser testigos presenciales, rompe cualquiera de las lógicas a las que nos tienen acostumbrados ciertos periodistas, que no dudan en declarar culpables a diestro y siniestro a las propias Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en base a meras conjeturas.

En el caso del primer testigo, el reconocimiento no es en absoluto preciso (señala a cuatro personas como las que más se parecen a las que él consiguió ver manipulando la mochila, pero no pudo precisar de forma indubitada qué tres de esas cuatro personas eran las que realmente estaban en la estación de Alcalá); por lo tanto, que haya reconocido a Jamal Zougham, a Hamid Ahmidan, a Driss Chebli y a Mohamed Haddad será difícil de asumir (aunque no imposible) como prueba incriminatoria para el Tribunal.

Sin embargo, la declaración que más chirría una vez se ha leido la conclusión de Luis del Pino que se ha transcrito al principio de este artículo («no existe ningún testigo que haya visto a Zougam depositar una bomba») es la del testigo que vio a Jamal Zougham depositar una bolsa de deportes debajo de un asiento (declaró que «la bolsa que vi en el tren, si no era la misma, era el alma gemela de la desactivada», es decir, la misma que la famosa mochila nº 13) y dejársela olvidada antes de llegar a la estación de San Fernando; la única duda que pudo quedar respecto a su declaración es si estuvo en el piso de abajo del tren (como declaró ante el juez de instrucción) o en el de arriba (como dijo en un principio en la declaración de ayer, si bien finalmente reconoció que no podía recordar su ubicación exacta, algo que entra dentro de lo completamente normal, dado que a los pisos de arriba o de abajo se accede desde la misma puerta de entrada a los trenes), aunque esta circunstancia no tiene excesiva importancia dado que en el tren en el que iba el testigo estallaron dos bombas en los pisos de arriba, pero quedaron sin estallar dos bombas más (una en el piso de abajo, que estalló con posterioridad al intentar ser desactivada por los TEDAX, y otra en un lugar indeterminado del tren y que aparecería ya por la noche entre los efectos personales recogidos en la estación de El Pozo). Lo que sí llama la atención es que en las noticias sobre el juicio que se publican hoy en El Mundo, esa similitud entre la mochila que vio el testigo y la que se consiguió desactivar después no haya quedado reflejada ni tan siquiera de forma indirecta en ninguno de los artículos de su edición impresa.

Las otras dos testigos que vieron a Jamal Zougham en el tren inmediatamente posterior (ambas personas iban juntas esa mañana en el mismo tren) no dudaron un ápice en reconocerle portando otra mochila y pasando de un vagón a otro apresuradamente; otro de los testigos que tenía que comparecer para declarar que vio a Jamal Zougham subirse a ese tren acompañado de otra persona (lo que hace aun más creible la posibilidad de que Jamal Zougham pudiese haber sido quien depositó ambas mochilas en dos trenes distintos) no estaba presente, por lo que el Tribunal deberá decidir en los próximos días qué se hace con dicho testimonio.

¿Y los conspiracionistas?

La cada vez más deplorable bitácora de Luis del Pino dejó entrever ayer la catadura moral y la bajeza intelectual de quienes allí escriben; los comentarios iban todos destinados a considerar mentirosos a los testigos (recordemos que algunos de ellos son parte de esas víctimas a las que los Peones Negros dicen defender), a considerar que sus declaraciones son mentiras deliberadas para incriminar a los actuales imputados y destinadas a apuntalar la Versión Oficial. Una actitud que confluye a la perfección con la del abogado defensor de Jamal Zougham y Basel Ghalyoun (el mismo que incluyó una fotografía de un temporizador de ETA como si fuese el mismo temporizador que se encontró en un registro relacionado con el 11-M), a quien el juez Gómez Bermúdez le tuvo que llamar la atención por sus impertinencias («en el sentido amplio de la palabra») hacia los testigos (a los que intentó acusar de declarar contra sus defendidos para obtener beneficios económicos o de cualquier otro tipo, es decir, a los que intentó acusar de mentir deliberadamente).

Ni una sola mención de los Peones Negros (los supuestos buscadores de la verdad) a las contradicciones que supusieron las declaraciones de ayer respecto a la declaración de Jamal Zougham; ni una sola mención a la posibilidad de que la mochila que vio uno de los testigos (y que portaba Jamal Zougham) pudiera ser la misma que la desactivada y que contenía 10 Kg de Goma-2 ECO; ni una sola mención a las razones por las que consideran más verídica la declaración de un acusado (que no me cansaré de repetir que puede mentir para defenderse) que la declaración de cuatro testigos.

Lamentable actitud de unos supuestos buscadores de la verdad que adoptan la misma postura del avestruz cada vez que algo les contradice sus ideas precondebidas: esconder la cabeza bajo tierra esperando que si ellos no ven nada, los demás tampoco les pueden ver a ellos. Por no hablar de aquellos que intenta repartir mierda a todas las instituciones para justificar sus propios errores. Lamentable.

jueves, 8 de marzo de 2007

El otro juicio

Desde que se iniciara el juicio del 11-M el pasado 15 de Febrero hasta hoy, y habiendo declarado ya todos los acusados, podemos echar la vista hacia atrás y observaremos, sorprendidos, quiénes son realmente los que se sientan en el banquillo de los acusados por los atentados del 11-M.

Unos supuestos terroristas simpáticos, ocurrentes y dicharacheros

Mohamed El Egipcio es, según El Mundo, «Un tipo modesto», tal y como publicaba este periódico tras el primer día de juicio; el Editorial clarificaba las cosas un poco más: «Una apariencia diminuta para una acusación monumental». La portada se abría con un titular más neutro: «El supuesto 'cerebro' del 11-M niega su intervención y condena la masacre», mientras que Luis del Pino (a quien El Mundo le ha cedido un espacio en el que comentar las incidencias diarias del juicio) realiza su particular presentación del acusado: «No estaba en España el 11 de marzo de 2004 y ni siquiera sabía cuánta gente había muerto en Leganés, pero le acusan de ser el autor intelectual de la masacre». Por si a alguien le quedaba alguna duda, varios días después se publica otra noticia bajo el titular «"Es una persona tolerante, no odia a nadie"», una frase extraída de una conversación con sus familiares; nada que objetar salvo que sea esa la frase elegida para el titular y que la propia periodista que firma la noticia concluye que «son una familia sencilla, musulmana pero "en absoluto radical"».

Sobre Youssef Belhadj y Hassan El Haski, El Mundo dedica una única noticia a sus declaraciones: «Yusef Belhadj y Hasan Haski niegan su participación y condenan los atentados»; la actuación estrella del día, Jamal Zougham, no permitió más comentarios ese día sobre estos dos acusados de ser autores intelectuales de la masacre, exceptuando el breve comentario de Luis del PinoNo parecen ideólogos, ni líderes religiosos, sino más bien personas de escasa formación intelectual y doctrinal. Tampoco nos hemos enterado de cómo o cuándo organizaron los atentados: viajaban y hablaban por teléfono, sí, pero eso lo hacemos todos»), que parece haberse olvidado de un Sumario que dice conocerse al dedillo (como todo buen investigador que se precie) y que parece que esperaba la gran revelación al segundo día de juicio.

Con la primera parte de la declaración de Jamal Zougham, El Mundo abre con un poco neutro «Zougam rebate las acusaciones y la fiscal no logra ponerle en apuros»; el Editorial tiene cierta dosis de euforia («La Fiscal pierde el primer 'round' ante uno de los acusados clave») y Luis del Pino, en un artículo titulado «Cara a cara con el monstruo», deja meridianamente claro el significado real de las noticias del día: «se trata de una persona normal a quien algunos decidieron, por algún motivo, asignar el ingrato papel de cabeza de turco». El domingo, Pedro J. Ramírez se preguntaba en su carta dominical: «¿De Juana inocente? ¿Zougam culpable?», esperando una igual y sin duda poco meditada respuesta a ambas preguntas.

Los únicos que al parecer de El Mundo se salvan de ser excusados son Basel Ghalyoun y Abdelmajid Bouchar, el primero por llevar su defensa escrita en papeles y el segundo por sentarse con cara de enfado; incluso a Luis del Pino le ha parecido sospechoso lo de Basel Ghalyoun y a Fernando Múgica (en su primer resumen semanal, bajo el título «Cuando los culpables no dan el perfil») ha dudado del testimonio de Abdelmajid Bouchar.

De la declaración de Fouad El Morabit, lo más destacable para El Mundo es que «Sus amigos ven a 'El Tunecino' como un fanático 'sin nivel' para montar el 11-M», aunque Luis del Pino considera que éste acusado sí da el perfil de un «auténtico islamista», si bien aclara que «el único problema es que el ser un musulmán religioso no te convierte necesariamente en terrorista islamista».

De Mouhannad Almallah Dabas destaca El Mundo sus desavenencias con su mujer y las obras de teatro, que en teoría era para lo que se reunían en la vivienda de la calle Virgen del Coro gran parte de la célula islamista.

Otman El Gnaoui merece un artículo a parte, pero para recalcar que «Gnaoui admite que «una familia» estuvo en Morata la semana previa a los atentados»; para Luis del Pino, lo más destacable es que El Chino no viajaba en el Toyota Corolla después de ser multado en Quintanaortuño para concluir: «Pregunta para iniciados: ¿qué parte de la historia del transporte de los explosivos desde Asturias es falsa? Respuesta: probablemente todas». Lástima que Otman El Gnaoui confirmara en su declaración que fue a buscar a El Chino ese 29 de Febrero cuando volvían de Asturias y que sólo viera a dos de los tres terroristas (en el Volkswaagen Golf) que realizaron el viaje (que el tercero pudiera estar conduciendo el Toyota después de que a El Chino le pusieran la multa no entra en los cálculos de Luis del Pino).

La lista de virtudes (o defectos, dependiendo de lo que interese en cada momento) de los imputados y parabienes hacia ellos por parte de El Mundo es casi interminable; sirvan como ejemplo para el resto de imputados los artículos dominicales de Fernando Múgica resumiendo la semana judicial o los comentarios diarios de Luis del Pino. En el caso de Fernando Múgica, podemos observar cómo ya en el primer resumen semanal (titulado, como se ha citado más arriba, «Cuando los culpables no dan el perfil») los subtítulos son bastante elocuentes: «Los acusados no forman un grupo homogéneo, como muchos habían asegurado / Todos los observadores destacan las respuestas lógicas de Zougam / El albañil de la obra en la casa de Morata dice que nunca vio explosivos / El joven universitario desbarata la competencia de 'El Tunecino' como líder de la conspiración / Parecen carecer de formación para cometer un gran atentado» (es decir, ni era grupo terrorista, ni tenían explosivos, ni tenían capacidad ni formación para cometer un gran atentado); en el segundo resumen semanal (bajo el título «La verdad selectiva de Iván Granados») se dedica a desmontar lo que Fernando Múgica considera incongruencias en sus declaraciones (algo que no ha sido capaz de hacer con el resto de imputados), pero en este caso lo hace, cómo no, para exculpar a otro de los imputados (al que El Mundo le ha dedicado varias portadas por sus declaraciones y a quien Iván Granados ha acusado de proponerle el traslado de explosivos a finales de 2003): Emilio Suárez Trashorras (para defenderle, considera que son incongruentes sus declaraciones ante la Guardia Civil frente a sus declaraciones en el juicio oral, obviando que Emilio Suárez Trashorras ha dado hasta ahora seis versiones diferentes a lo largo de sus múltiples declaraciones). Concluye, cómo no, que a Emilio Suárez Trashorras «no pudieron pillarle en una contradicción», destaca su «firmeza», su «naturalidad» y su «serenidad» y finaliza con un patético «nadie pondrá en duda que al menos cree profundamente en su versión y está dispuesto a defenderla contra todo y contra todos». Luis del Pino, en su apartado diario, además de lo apuntado anteriormente, considera que Zouhier es inteligente, aunque ni por asomo se le ocurre relacionar su inteligencia con los atentados, sino exclusivamente para sus propios intereses económicos.

Así que tenemos a una serie de acusados de terrorismo que son unas bellísimas personas, inmigrantes que vinieron a trabajar a nuestro país con toda la buena intención del mundo y que, por alguna extraña razón, han sido incriminados por un Sumario de casi 100.000 folios del que nadie parece acordarse.

Claro, que podemos pensar que es política habitual de El Mundo tratar a los acusados de terrorismo en los mismos términos hasta que no se dicte sentencia, así que no hay nada más eficaz que echar mano de la hemeroteca (reciente) y comprobarlo.

«Viendo esos rostros desafiantes, esa pose chulesca, ese animoso puño en alto que se alza sobre la foto que hoy publicamos en primera página, nadie diría que estamos ante los miembros de una banda terrorista a punto de deponer las armas y de pedir perdón por sus crímenes. Los ojos de Irkuz Badillo y Gorka Vidal y los de su comparsa Beñat Barrondo no dejan entrever un ápice de arrepentimiento».

El párrafo anterior corresponde a un Editorial referido a la vista oral del juicio contra los etarras que fueron detenidos en Cañaveras con una furgoneta cargada de explosivos (es decir, antes de ser declarados culpables). Rostros desafiantes, pose chulesca, animoso puño... Parece que en este caso no se trata de terroristas simpáticos y dicharacheros, a pesar de la fotografía y a pesar de tratarse de terroristas no condenados por delitos anteriores.

Y entonces, ¿quiénes son los culpables que han de sentarse en el banquillo de los acusados?

La respuesta nos la han dado a lo largo de varios años, pero es ahora cuando se pone de manifiesto con mayor claridad, dado que cuando declaran los acusados sólo encuentran veraces esas declaraciones y las portadas y titulares no versan sobre sus contradicciones e incongruencias, sino sobre sus acusaciones a la policía.

No es necesario incidir demasiado; simplemente una lista de titulares (y la consulta a los artículos de Luis del Pino y Fernando Múgica) será suficiente:

* «El CNI niega al tribunal del 11-M el informe sobre lo que dijo Trashorras» (Portada de El Mundo del 18/02/2007). Ocultación de información del CNI; lo que en realidad dice el CNI es que ha de ser el Gobierno quien autorice la remisión de ese informe clasificado como secreto. El informe sería desclasificado por el Gobierno el 02/03/2007, aunque El Mundo no hace referencia a ello en portada, sino sólo en las páginas interiores de la sección nacional.

* «Zougam relata otro intento de captarle como confidente» (El Mundo del 20/02/2007). Confidentes policiales por todas partes; lo cierto es que, a pesar del ruido al respecto, son tres los confidentes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado los imputados por los atentados. Los medios conspiracionistas han tratado el tema de los confidentes equiparándolos a la figura de los infiltrados (es decir, considerando erróneamente que se trata de agentes de la autoridad que se integran en bandas de delincuentes), cuando la realidad de la figura de los confidentes -chivatos que pueden aportar datos sólo si les interesa aportarlos- no tiene absolutamente nada que ver con la figura del infiltrado; sin embargo, obvian el hecho de que un confidente -como ha demostrado Rafá Zouhier en el jucio oral- llega a tener cierta sensación de impunidad respecto a sus actos, con la esperanza de poder ser absuelto por cualquier acto que realice poniendo como excusa que estaba ayudando a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado infiltrándose -algo que no es función de los confidentes- en las bandas de delincuentes.

* «Harrak niega que el suicida Kounjaa le entregase la carta que apareció en Canillas» (Portada de El Mundo del 22/02/2007). Falsificación de pruebas; resulta cuanto menos chocante ver cómo algunos (curiosamente los que pretenden tener la exclusiva en la búsqueda de la verdad) dan más credibilidad a una declaración de un acusado (a quien se le permite mentir en sus declaraciones), en referencia además a una de las pruebas que le incriminan directamente en un atentado, que al hecho de haber encontrado esa prueba en una mochila de su propiedad (entregada además por la empresa en la que trabajaba).

* «Cuando los culpables no dan el perfil» (El Mundo del 25/02/2007). Mentiras policiales; la particular interpretación de los datos aportados por los investigadores es algo a lo que nos tienen habituados los medios conspiracionistas para acercar la realidad a sus propias teorías. Lo cierto es que en ningún momento, al contrario de lo que afirma Fernando Múgica en ese artículo («Los acusados no forman un grupo homogéneo, como muchos habían asegurado»), se ha dicho que el grupo formara un grupo homogéneo ni que los actuales imputados fueran por la calle escupiendo a los infieles como muestra de su radicalidad; de hecho, las investigaciones han tenido en cuenta y han admitido la existencia de varios grupos independientes entre sí y que consiguieron unirse exclusivamente para cometer los atentados, al tiempo que se admite también la vida aparentemente normal que llevaban los acusados para evitar sospechas policiales, dado que algunos de ellos estaban inmersos en otras causas judiciales (algunas ajenas al terrorismo y otras directamente relacionadas).

* «Policías que seguían a 'El Tunecino' no entienden por qué Garzón no le detuvo» (Portada de El Mundo del 26/02/2007). Jueces incompetentes, prevaricadores y corruptos; tanto Garzón (desde que no consideró oportuno incorporar al Auto de la Operación Nova una información de El Mundo que relacionaba a Mohamed Achraf con el etarra Rego Vidal en base a las notas del confidente Cartagena) como el juez instructor del 11-M (Juan del Olmo) o la Fiscal del caso (Olga Sánchez) han sido contínuamente denostados desde los medios conspiracionistas por no incorporar a las causas las revelaciones periodísticas que se iban publicando respecto a las supuestas relaciones entre ETA y el 11-M. Todas esas acusaciones van cayendo con las correspondientes Sentencias del Tribunal Supremo, tanto en el caso de Garzón como en el caso del 11-M, aunque esto parece importarles bien poco a estos medios.

* «Sólo la Goma 2 ECO que custodiaban los TEDAX está contaminada con DNT» (Portada de El Mundo del 28/02/2007). Manipulación de pruebas; esta ha sido una de las contínuas acusaciones de los medios conspiracionistas, sobre todo en lo referente a los TEDAX dirigidos por Sáchez Manzano (el comodín al que acusar ante cualquier duda sobre 11-M). En el caso concreto de este titular, como en tantos otros casos similares, se obvia un dato básico, y es que todas las muestras de explosivos estuvieron custodiadas por los TEDAX, tanto las contaminadas como las no contaminadas (Auto de Febrero de 2005, páginas 13 a 19).

* «Trashorras dice que denunció a policías de Oviedo que 'El Chino' quería dinamita» (Portada de El Mundo del 01/03/2007). Negligencia policial; otra de las acusaciones recursivas de los medios conspiracionistas, aunque utilizada con menos asiduidad e insistencia, dado que los responsables últimos de esas negligencias (siempre anteriores a los atentados) podrían ser altos cargos del Partido Popular (Luis del Pino ha evitado en la medida de lo posible hablar de negligencias policiales, pasando directamente a la colaboración policial en ocultar la verdadera autoría de los atentados, de forma que cualquier responsabilidad terminaría dentro de la propia policía y no afectaría a los cargos políticos del Partido Popular, que sería contra quienes habrían actuado las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado).

Todas estas noticias se producen durante las declaraciones de los imputados, a los que El Mundo no parece haberles detectado incongruencia ni contradicción alguna si tenemos en cuenta las portadas y noticias principales; una vez iniciadas las declaraciones de los testigos, las portadas de El Mundo insisten en la actuación supuestamente delictiva de las instituciones públicas, obviando por completo los datos que incriminan a los imputados («Un jefe policial reconoce que Garzón investigó a los islamistas antes del 11-M», «La Policía alertó a Garzón en abril de 2003 de la existencia de la célula de 'El Tunecino'», «La Policía obtuvo datos del 11-M sin orden judicial y de forma inverosímil», «Un jefe policial declara que la casa de Morata estaba vigilada desde 2002», «El "caos" permitió que la Policía hiciese pasar por la 'mochila de Vallecas' otra que ellos compraron» ó «'Cartagena' declara que vio reunirse a 'El Tunecino' con la Policía en 2003»).

Conclusiones

Pedro J. Ramírez lleva varias semanas advirtiendo que El Mundo no tiene (a día de hoy) ninguna versión alternativa a los hechos de la Versión Oficial, e incluso ha llegado a afirmar (hoy mismo, en el programa La Mañana de Federico Jiménez Losantos en la COPE) que muchos de los actuales imputados sí participaron en los atentados, aunque no fueron todos los que están ni están todos los que fueron (una buena forma de cubrirse las espaldas visto que el Sumario ni se derrumba ni se derrumbará).

Es evidente, sin embargo, que lo que se publica en el periódico que él mismo dirige no se corresponde en absoluto con lo que predica en otros foros: o los actuales imputados son presuntos terroristas (y, por lo tanto, merecerían el mismo trato dispensado a los terroristas etarras) o son unas bellísimas personas. Y de todos los artículos publicados en portada o como noticia principal del 11-M, se desprende sin lugar a dudas que todas sus declaraciones son absolutamente creíbles (no tienen nada que ver con los atentados y realmente los condenan), dado que las incongruencias y contradicciones que supuestamente sí se han detectado no han sido las de los imputados, sino las de quienes les han investigado: policías, jueces y fiscales.

¿A quién se está juzgando? ¿A quién se le buscan contradicciones en sus declaraciones? ¿A quién se le encuentran esas contradicciones? ¿Qué incriminaciones son las grandes olvidadas en los titulares de El Mundo? ¿Qué incriminaciones son las únicas que aparecen en los titulares de El Mundo? ¿El periodismo de investigación consiste ahora en ocultar a los lectores los datos que incriminan a unos presuntos terroristas? ¿Qué declaraciones son tomadas como veraces por ese periodismo de investigación? ¿Las declaraciones de traficantes de explosivos ya condenados? ¿Las segundas, terceras, cuartas, quintas ó incluso sextas declaraciones que contradicen a las primeras?

¡¡¡Y lo que queda de juicio!!!

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