lunes, 26 de febrero de 2007

Química contra la intoxicación informativa

Sólo unas frases extraídas de El Mundo de hoy y algunos breves comentarios:

«EL MUNDO revela hoy que los peritos independientes -designados por la partes que requirieron el nuevo análisis de los explosivos- se inclinan por dar por sentado que el dinitrotolueno (DNT) hallado en los restos de los focos era un componente básico del explosivo que estalló en los trenes».

«Los peritos independientes tienen, al parecer, pocas esperanzas de que con estos restos las pruebas cuantitativas logren determinar la proporción exacta de DNT que tenía el explosivo».

Así que, señoras y señores, los peritos independientes (pagados por las defensas de los acusados) no pueden determinar la proporción exacta de DNT que tenía el explosivo, pero sí pueden asegurar que era un componente básico de ese explosivo. O los peritos independientes tienen algún interés en dar la razón a alguna de las partes o acaban de determinar un porcentaje del explosivo sin poder saber el porcentaje del explosivo.

«En ningún análisis de control de calidad de Unión Española de Explosivos -con una precisión de 50 partes por millón- se ha detectado nunca contaminación por DNT en la Goma 2 ECO».

Está muy bien que UEE realice análisis de control de calidad sobre sus explosivos con una precisión de 50 partes por millón (es decir, en los que se puede detectar una sustancia que esté diluida en una proporción, pongamos por caso, de 50 litros por cada millón de litros); sólo hay una pequeña pega, y es que con la técnica utilizada ahora (microextracción en fase sólida) la precisión es de 0,07 partes por millón (es decir, que se pueden detectar componentes diluidos en una proporción de 0,07 litros por cada millón de litros).

Como este tema ya ha sido tratado sobradamente en esta misma bitácora (en este artículo y en este otro), no es necesario incidir más en este asunto hasta que se haga público el informe pericial definitivo; simplemente comentar que los peritos de la policía y de la guardia civil son los que se consideran objetivos a todos los efectos en sus conclusiones periciales (digan lo que digan en El Mundo y lo digan las veces que lo quieran decir), por lo que esos peritos independientes de los que habla El Mundo serán todo lo independientes y todo lo profesionales que se quiera, pero son peritos de parte y, por lo tanto, sus conclusiones siempre serán subjetivas e irán en beneficio de quien les paga.

P.D.: Y recordar que la Kangoo no es una prueba falsa.

domingo, 25 de febrero de 2007

La Kangoo: punto y final

Que la Renault Kangoo que se localizó en Alcalá de Henares a las pocas horas de los atentados no estaba vacía, como venía afirmando El Mundo, era algo que muchos habíamos entendido a partir de las declaraciones de los policías en la Comisión de Investigación del Congreso (no había nada sospechoso o que les llamara la atención en el interior de la furgoneta, que no es lo mismo que decir que no había absolutamente nada) y que nos confirmó el propio Luis del Pino con su Enigma nº 31.

Dos de los tres indicios sobre los que los conspiracionistas sustentaban la supuesta falsificación de esta furgoneta (la metenamina, el rellenado de la furgoneta en dependencias policiales y la inspección de su zona de carga por parte de un perro policía) han caído estrepitosamente, a pesar de que algunos se empeñen en permanecer en la inopia e intenten cuadrar los nuevos datos con las falsedades publicadas meses atrás por los mismos autores.

La cinta coránica

Merece una mención la cinta con caracteres árabes que se encontró en la Renault Kangoo conteniendo pasajes de la Sura 3 del Corán; son dos los aspectos a destacar. El primero de ellos es el referente a la entrega por error de la cinta al dueño de la Renault Kangoo, hecho que efectivamente ocurrió; sin embargo, la cinta está a disposición judicial, como el resto de vestigios recogidos en los distintos escenarios investigados (contestación del Ministerio del Interior a una pregunta de la Diputada Alicia Castro, en la página 279 del Boletín Oficial de las Cortes Generales del 2 de Noviembre de 2006):

«En relación con la información solicitada por Su Señoría se señala que, en fecha 14 de noviembre de 2005, se hizo entrega al propietario del vehículo Renault Kangoo de los efectos que en el interior del mismo se intervinieron por la Policía Científica en el momento de la inspección ocular, hecho que se documentó mediante el Acta de entrega correspondiente, instruida por el Inspector con carné profesional 84.128. Debido a un error involuntario, la cinta se incluyó en la caja que contenía el resto de objetos de los que se hacía entrega.

La citada cinta de casete fue sometida, junto con los demás efectos, a los análisis periciales oportunos, no resultando concluyente ninguno de ellos.

No obstante, la cinta se encuentra actualmente en las dependencias del Juzgado Central de Instrucción número Seis de la Audiencia Nacional, junto con el resto de los efectos.»

El otro aspecto es su contenido, sobre el que se ha dicho que era completamente pacífico y que no se correspondería con el extremismo de unos terroristas suicidas; lo cierto es que, como todos los textos religiosos, sí existen pasajes que podrían ser utilizados por extremistas como excusa para cometer un atentado contra los infieles:

«151) Infundiremos el terror en los corazones de quienes se empeñan en negar la verdad[...]».

«(157) Y si os matan o morís por la causa de Dios, ciertamente, el perdón de Dios y Su misericordia son mejores que cuanto uno puede acumular [en este mundo]: (158) pues, ciertamente, si morís u os matan, seréis sin duda congregados ante Dios».

Queda claro, por lo tanto, que ni la cinta coránica está desaparecida ni que su contenido estaba referido exclusivamente a las flores y a los pajaritos, como algunos pretenden hacer creer.

Furgoneta vacía, furgoneta llena

Nos centraremos en esta ocasión en el supuesto rellenado de la furgoneta en dependencias policiales y, más concretamente, en la salida que ha intentado darle Luis del Pino a la flagrante contradicción que supone haber hablado durante meses de una furgoneta completamente vacía e intentar convencernos ahora de que lo que querían decir es que se trataba de una furgoneta prácticamente vacía. No voy a entrar a dilucidar qué significado tiene la palabra "vacía" en solitario, porque queda suficientemente claro que si una furgoneta está vacía significa que en su interior no hay absolutamente nada; sin embargo, sí voy a entrar en el significado que le han querido dar tanto Luis del Pino como los Peones Negros a la palabra "vacía" precedida de un oportuno "prácticamente".

Recordemos que ese "prácticamente vacía" lo escribe Luis del Pino basándose en las declaraciones (no transcritas, cosa extraña en quien pretende mostrarnos toda la verdad) de los dos operarios de grua que remolcaron la Kangoo y que pudieron ver su interior cuando uno de los policías entró por su portón trasero para poder abrir la puerta del copiloto desde el interior; repasemos la anterior frase, porque es muy importante dejar claras varias cosas antes de continuar.

Dejando a un lado la ausencia de una transcripción de las declaraciones exactas que los dos operarios de la grua le transmitieron a Luis del Pino, es necesario recalcar que los dos operarios, según Luis del Pino, pudieron ver el interior de la Kangoo (su zona de carga, que era donde supuestamente no había nada de nada); sin embargo, no aclara la distancia a la que la pudieron ver ni la posición desde la que la vieron. Es necesario resaltar también que no fueron los operarios de la grua los que entraron en el interior de la Kangoo, pues ésta se encontraba precintada y, por lo tanto, ese precinto sólo podía ser traspasado por algún agente de la autoridad (para evitar la destrucción de pruebas). Finalmente, es necesario resaltar que Luis del Pino no utiliza en ningún caso "mirar en el interior" ni "asomarse al interior", sino "ver el interior", una frase extremadamente imprecisa que denota la imprecisión de quien las pronuncia inicialmente, que no son otros que los dos operarios de la grua (de ahí la crítica a la ausencia de una transcripción exacta de las palabras de los dos operarios, que podrían clarificar definitivamente qué es lo que pudieron y qué es lo que no pudieron ver del interior de la furgoneta).

Así que, a falta de una mayor claridad en las palabras de Luis del Pino, tendremos que ser nosotros los que nos imaginemos lo que pudieron ver y lo que no pudieron ver los operarios de la grua y cómo lo ha interpretado Luis del Pino para adaptarlo convenientemente a su negocio (la venta de libros).

Con las medidas facilitadas por Renault y con una fotografía tomada a una Kangoo cualquiera con un portón de las mismas características que el de la encontrada la mañana del 11 de Marzo de 2004, he realizado varios esquemas para comprobar el campo de visión que los dos operarios de la grua que remolcó la furgoneta pudieron tener cuando la policía abrió el portón para abrir desde el interior la puerta del copiloto.

En la primera de las fotografías de este artículo se muestra la famosa fotografía publicada en portada por El Mundo en dos ocasiones para demostrar el rellenado de la furgoneta; en la segunda fotografía pueden verse las medidas exactas de la furgoneta (1.672 mm de ancho) y el traslado de las medidas del portón (1.013 mm, el 60,60% del total) y de la parte fija (659 mm, el 39,40% del ancho total).

La imagen que puede observarse en el primer esquema corresponde a las medidas exactas de la Kangoo, con la zona de carga en color verde, las puertas traseras en color rojo y el punto de separación entre el portón y la parte fija marcada en amarillo.

Los dos esquemas siguientes pertenecen a los campos de visión que pudieron tener los dos operarios de la grua con el portón completamente abierto (el tope de apertura es el que se muestra en los esquemas): el copiloto (que bajó de la grua cuando la policía abrió el portón trasero de la Kangoo) y el conductor (que pudo ver por el retrovisor la zona de carga de la Kangoo o, en caso de haber bajado por la parte derecha, hubiese podido divisar una parte muy reducida de la zona de carga, pues el ángulo desde ese lado no permite mucho más).

Como puede observarse, en caso de haber estado en los dos puntos de visión que se muestran (que son los más benévolos en cuanto a superficie vista), quedan amplias áreas de la zona de carga que no pudieron ser vistas de ninguna de las maneras por parte de ninguno de los dos operarios (en caso, repito, de haber sido ambos los que pudieran observar parte del interior de la zona de carga de la Kangoo, algo que tampoco queda claro en el artículo de Luis del Pino), por lo que divisar unas herramientas y una bolsa no puede significar en ningún caso que eso era lo único que había en el interior de la Kangoo.

Pero hay algo más; como puede observarse en la fotografía que acompaña al Enigma de Luis del Pino, el operario copiloto tenía un ángulo de visión bastante más reducido del que se muestra en los esquemas, porque al quedar abierto el portón (y siempre dando por supuesto que para entrar en la Kangoo la policía lo abrió del todo, algo completamente innecesario) quedaría una zona bastante amplia de la parte izquierda de la Kangoo que no quedaría bajo su campo de visión.

Por lo tanto, seguir con la falacia de una Renault Kangoo que se ha demostrado que no estaba vacía ni en Alcalá ni en Canillas es enrocarse en un auténtico absurdo, sobre todo cuando se ha comprobado de primera mano que dentro de la Kangoo sí había al menos algunas herramientas y alguna bolsa y que en ningún caso ha podido demostrarse que esos eran los únicos objetos que habían en su interior.

Los perros conspiradores

El único argumento utilizado por los conspiracionistas que quedaría en pie para intentar demostrar que la Renault Kangoo fue rellenada en sede policial son los dos perros que no detectaron ningún explosivo cuando fue supervisada de forma preliminar en los alrededores de la estación de Alcalá de Henares.

Hasta ahora, la mayor parte de los datos aportados hacían referencia a demostraciones de las capacidades de los perros realizadas ante cámaras de televisión en exposiciones al efecto o a noticias periodísticas anteriores; sin embargo, también existen estudios al efecto que se refieren en concreto a los porcentajes de acierto de los perros en la búsqueda de pequeñas cantidades de explosivos, no para lucirse ante las cámaras, sino para demostrar el problema real que supone depender de un ser vivo (con sus fallos y sus aciertos) para detectar explosivos.

Como puede comprobarse en la tabla que se adjunta (extraída del artículo «Identification of dominant odor chemicals emanating from explosives for use in developing optimal training aid combinations and mimics for canine detection», publicado en la revista Talanta nº 67, en las páginas 313 a 327, por Ross J. Harper, José R. Almirall y Kenneth G. Furton, del Instituto Internacional de Investigación Forense del Departamento de Química y Bioquímica de la Universidad Internacional de Florida), que en Alcalá de Henares se diera traslado a dos perros en lugar de a uno para detectar posibles explosivos no responde más que a un hecho comprobado: que en cantidades bajas de explosivo, las sustancias que emanan los olores que son detectables por los perros (1 gramo de nitroglicerina en el caso del estudio mencionado) no son suficientes, en una inmensa mayoría de los casos (sólo consiguieron detectar ese gramo de nitroglicerina un 25% de los perros del estudio), para confiar plenamente en los resultados mostrados por unos perros adiestrados al efecto.

Ampliación de este apartado (04/03/2007):

En el Fondo Documental de los Peones Negros han abierto un hilo bajo el título «Demostrado que Elkoko miente deliberadamente. ¿Por qué?». Un tal Germanicus (que escribe como Sertorius en Desiertos Lejanos y como anónimo en los comentarios a este mismo artículo) considera que las pruebas con pólvora sin humo ("smokeless powder", que es a lo que corresponde la tabla mostrada en este apartado) no son extrapolables a las pruebas con dinamita o con explosivos plásticos, además de acusarme de ocultar el resto de tablas del estudio en las que supuestamente se podría observar la eficacia real en esos otros tipos de explosivos. Simplemente para ratificar los resultados mostrados más arriba, incluyo una serie de puntos para rebatir las falsas acusaciones de este individuo:

1. Las pólvoras sin humo se llaman así porque los componentes de los que constan son gaseosos (nitrocelulosa, nitroglicerina y/o nitroguanidina), en contraposición a los componentes sólidos de las pólvoras negras (sulfato o carbonato de potasio, por ejemplo). En la tabla que se incluye en el artículo se realizan pruebas, como puede observarse, sobre varios componentes (por separado) de las pólvoras sin humo.

2. La trinitroglicerina que se menciona en la tabla es otro nombre de la nitroglicerina (número CAS 55-63-0); la nitroglicerina, de hecho, es una simple abreviación del nombre utilizado en el estudio (glicerina nitrada tres veces). Lo que se detecta en todas las pruebas realizadas son los componentes más comunes de cada tipo de explosivo, no el explosivo en sí; en el caso de las pólvoras sin humo se estudia la nitroglicerina porque es uno de sus componentes, aunque este mismo componente podría haberse incluido entre las pruebas a los explosivos comerciales y el resultado hubiese sido el mismo (porque, repito, las pruebas se realizan para comprobar el porcentaje de aciertos de los principios químicos activos de los explosivos).

3. Los perros distinguen los explosivos por sus principios químicos activos, no por cómo vienen mezcladas las sustancias (con nitrocelulosa en el caso de las pólvoras sin humo o con nitrato de amonio en el caso de la Goma-2 ECO encontrada en la Renault Kangoo); la nitroglicerina y el nitroglicol comparten el mismo principio químico activo al ser ambos ésteres del ácido nítrico (el TNT o el DNT, por ejemplo, tienen un principio químico activo distinto, al pertenecer a los nitratos aromáticos). En el propio estudio citado en este apartado se clarifica suficiente este aspecto: «Unlike narcotic detection canines, which are expected to face a predictable line-up of 5 or 6 drug odors, the explosive detection canine is expected to face dozens of different explosive products during its service. Narcotics detection canines are typically trained on cocaine (HCl and base), heroin and marijuana. In addition, they may be trained on additional drugs depending on the training agency and the locations where they are deployed including methamphetamine, MDMA, hashish, opium, mescaline, L.S.D. While there are six principle chemical categories of explosives including aliphatic nitrates (C-NO2), aromatic nitrates (Ar-C-NO2), nitramines (C-N-NO2), nitrate esters (C-O-NO2), peroxides (C-O-O-C) and acid salts (NH4+, NO3-), there are dozens of individual explosive chemicals which must be detected».

4. El resto de tablas que supuestamente he ocultado no tienen ninguna relación con la Goma-2 ECO (cuyo componente químico activo es el nitroglicol) encontrada en la Kangoo, por lo que sería absurdo reproducirlas en este artículo. La primera tabla del estudio corresponde a las características de los explosivos más comunes (masas moleculares, fórmulas y presión a 25 ºC); la segunda tabla corresponde a la composición de los explosivos militares y comerciales más comunes; la tercera tabla corresponde a pruebas realizadas sobre muestras de dinitrobenceno (50% de aciertos), dinitrotolueno (50% de aciertos) y trinitrotolueno (33,3% de aciertos); la cuarta tabla corresponde a pruebas realizadas a componentes de explosivos plásticos como el 2-etil-1-hexanol (10% de aciertos para 0,5 µL, 70% de aciertos para 10 µL y 8,3% de aciertos para 25 µL) o la ciclonita (0% de aciertos para 0,5 µL y 10 µL y 16,7% de aciertos para 25 µL); la quinta tabla muestra los resultados para otros explosivos como la difenilamina (0% de aciertos), el 2-etil-1-hexanol (88,9% de aciertos para 50 µL) y el 2,3-dimetildinitrobutano (0% de aciertos); la séptima tabla muestra los resultados de la prueba realizada sobre explosivos (las anteriores se realizan sobre los componentes de los explosivos) mezclados con petróleo (3 gramos al aire libre y 20 gramos en el interior de una caja eléctrica), obteniendo un 0% de aciertos en todos los casos (clorato, nitrato, PETN, RDX y TNT), excepto para cordón detonante (éste sin mezclar con petróleo), cuyos aciertos fueron del 91,7%.

Espero que con esto quede suficientemente aclarada la validez de las pruebas aportadas por el estudio científico mencionado.

La Kangoo en la finca de Chinchón

Y por si todo esto no fuese suficiente, el juicio oral ha aportado otro dato más contra las tesis conspiracionistas que se han referido a esta furgoneta como una prueba plantada por los servicios secretos o por la propia policía para encaminar las investigaciones hacia el islamismo radical y ocultar así una oscura autoría.

En la declaración de Otman El Gnaoui, la Fiscal le pregunta (minuto 10:35 del vídeo) si utilizaron una furgoneta Renault Kangoo para realizar traslados de material a la finca de Chinchón (Otman El Gnaoui estuvo trabajando allí como albañil para realizar algunas obras, contratado por Jamal Ahmidan), tal y como consta en su declaración incluida en el Sumario; a la pregunta de la fiscal responde que, efectivamente, utilizaron una furgoneta blanca, pero que no recordaba la marca y el modelo. La Fiscal le pregunta si recuerda que se le mostró una fotografía de esa furgoneta y si reconoció que era la furgoneta con la que realizaron esos traslados de material, contestando afirmativamente.

Conclusiones

Parece que la Renault Kangoo estuvo en la misma finca de Chinchón de la que salió la mañana del 11-M cargada de mochilas-bomba y de terroristas, por lo que los que la condujeron esa mañana fueron los actuales sospechosos, los que la aparcaron en Alcalá fueron los actuales sospechosos, los que iban cargados con mochilas y se dirigieron hacia la estación de Alcalá eran los actuales sospechosos y los que se dejaron los restos del cartucho de Goma-2 ECO fueron los actuales sospechosos.

La metenamina no ha resistido los análisis químicos de la Guardia Civil, la furgoneta llena/vacía no ha resistido los testimonios de dos operarios de grua entrevistados por el propio Luis del Pino y la fiabilidad de los perros ante pequeñas cantidades de explosivo se aleja bastante de ese 100% de efectividad que algunos pretendían.

Tendrán que inventarse otras patrañas para convencernos de que fue la policía la que puso esa furgoneta en Alcalá la mañana del 11-M y no los terroristas que asesinaron a 192 personas, porque todas las pruebas apuntan en una misma dirección y no es precisamente hacia Canillas.

Rodillo, brocha y pincel

Un juego arriesgado

La supuesta falsificación de las muestras de explosivo añadiendo DNT tiene un buen grado de imaginación y muy poco de todo lo demás.

El DNT es sólido hasta los 70 ºC, por lo que para poder pintar con él (las muestras de explosivo sin estallar habrían sido pintadas para hacer cuadrar el DNT de los focos con esas muestras) es necesario que esté, como mínimo, a esa temperatura; el único problema que hay es que el nitroglicol sobre el que ha de pintarse el DNT se convierte en gas a los 60 ºC, por lo que coger la brocha con DNT a 70º C para pintar una dinamita es algo temerario.

Sin duda podrían buscarse otros métodos para contaminar con DNT todas las muestras de explosivos ya analizadas con anterioridad; sin embargo, y dado que hubiese sido más efectivo y mucho más simple eliminar el DNT de las muestras que lo contenían (sometiendo por ejemplo los clavos y tornillos que lo contuviesen a una fuente de calor), la explicación a la aparición de un componente que no forma parte de la Goma-2 ECO habremos de buscarla en otras causas en las que no intervenga la retorcida mente de policías corruptos (y chapuceros, dada la tendencia a buscar complicaciones eligiendo siempre el método más laborioso para eliminar pruebas).

A falta de las conclusiones del informe pericial definitivo, que parece que se demorarán más de lo previsto, habrá que tener en cuenta algunos aspectos que puedan darnos alguna pista sobre la aparición de ese DNT; sin duda, una de las opciones posibles (y probables) es la contaminación en el proceso de fabricación, pero hay más.

Sin pretender dar una explicación definitiva que sólo el informe pericial, con todos los elementos de juicio analizados, podrá darnos, lo que sigue son algunos aspectos a tener en cuenta para encontrar una explicación (no astrológica) a los resultados de unos análisis químicos.

La sustancia persistente

El DNT es de los pocos explosivos cuya descomposición por pirólisis (en una atmósfera de gas argón) mantiene activa la mezcla original (es decir, que no se emiten sólo los gases derivados) a lo largo de más de 15 segundos.

En un artículo publicado en el número 27 de la revista Propellants, Explosives, Pyrotechnics bajo el título «Thermal Decomposition of Energetic Materials 83. Comparison of the Pyrolisis of Energetic Materials in Air versus Argon» (elaborado por Reiko I. Hiyoshi y Thomas B. Brill, del Departamento de Química y Bioquímica de la Universidad de Delaware), se le aplica al DNT una temperatura de 600 ºC y una presión de 2,1 MPa y se mide el fraccionamiento de moles de cada sustancia emanada, que se va analizando a lo largo de varios segundos, y se realiza esa misma operación con nitroglicerina (a 350 ºC y 0,5 MPa, pues ésta es más inestable) y con otros explosivos.

A los 0 segundos se detecta una actividad de fraccionamiento de moles del 37% en el caso del DNT que corresponden a la sustancia original (en torno a ese mismo porcentaje lo que se emite es CO); sin embargo, en el caso de la nitroglicerina lo que se emite en ese momento inicial es un 33% de NO, un 36% de CO y un 18% de CO2, no detectándose ninguna emisión de la sustancia original superior al 1%. A los 15 segundos, se sigue detectando fraccionamiento de moles de DNT (a un ritmo del 10%, junto a la emisión de un 50% de CO y de cantidades superiores al 10% de CO2 y HCN), mientras que en el caso de la nitroglicerina sigue sin detectarse la sustancia original por encima del 1% (los porcentajes de emisión se mantienen constantes en prácticamente toda la prueba en el caso de la nitroglicerina).

El significado de esto aplicado a nuestra atmósfera (las reacciones ocurren mucho más rápido) es que la nitroglicerina tiene una reacción inmediata (se transforma directamente en compuestos), mientras que la reacción del DNT es más sostenida (se va descomponiendo en compuestos, pero se sigue manteniendo la sustancia original), de forma que las probabilidades de encontrar restos de DNT tras una explosión son infinitamente superiores a las de encontrar restos de cualquier otro material explosivo.

Como dato adicional, las reacciones químicas de transformación básicas tras un proceso de termólisis en explosivos de base orgánica son las siguientes:

1. 2NO + O2 <-> 2NO2
2. 2CO + O2 -> 2CO2
3. CO + H2O <-> CO2 + H2

En el caso del DNT, la primera de las reacciones no llega a producirse nunca (a diferencia del caso de la nitroglicerina y de otros compuestos explosivos, en los que se dan siempre las tres reacciones).

Los restos alejados del foco de explosión

En el análisis preliminar de los explosivos llama poderosamente la atención que los clavos y tornillos clasificados como pertenecientes a alguno de los focos concretos de la explosión (y pertenecientes, con casi total seguridad, a la metralla de las propias bombas) sólo contengan DNT y no nitroglicol; sin embargo, este extraño fenómeno también se da en los clavos y tornillos que pertenecían a la metralla incluida en la bolsa de deportes desactivada en Vallecas (muestras M-7-1-C y M-7-2-A a M-7-2-E) y que estaban en contacto con el exposivo sin detonar (cuatro de ellos sólo presentan DNT, otro sólo presenta nitroglicol y el otro presenta ambas sustancias). Es destacable también que el resto de material encontrado más alejado de los focos de explosión sí contienen restos de nitroglicol (junto a DNT).

Existen al menos dos factores que han podido influir en ambos casos. Por lo que respecta a los focos de la explosión, y como puede comprobarse en el gráfico que se adjunta (perteneciente a un artículo titulado «A detonation model of high/low velocity detonation», publicado por Shaoming Hu, Chenfang Li, Yunhua Ma y Junmin Cui -del Instituto de Investigación Química Moderna de Xian, en China- en el número 32 de la revista Propellants, Explosives, Pyrotechnics), los restos encontrados a más distancia del foco de la explosión (los que han escapado de la zona de expansión y reacción) son los que tienen más probabilidades de estar impregnados con los componentes originales del explosivo.

Las dos zonas anteriores al frente de la explosión reciben la presión de éste, de forma que la presión y temperaturas internas alcanzan niveles extremos (la entropía interior es muy alta, alcanzando su máximo justo detrás del frente); en un espacio sin obstáculos, siempre habrá una zona en la que puedan escapar restos del explosivo original. Sin embargo, cuando el frente de la explosión encuentra un obstáculo, la presión sobre la zona en la que se encuentran esos restos intactos aumenta (y, por lo tanto, su temperatura y su entropía también), de forma que, dependiendo de la resistencia de ese obstáculo, los componentes originales que habían escapado de las zonas de mayor entropía (las situadas delante del frente) sufrirán también las mismas reacciones químicas hasta que el frente consiga seguir su camino rompiendo el obstáculo.

Si hablamos de una masa compacta de explosivo (como fue el caso de los trenes), las partículas que pudieran haber escapado a la zona de máxima entropía se encuentran justo delante del frente (una masa compacta de explosivo tiende a estallar por completo al estar todas sus partículas en contacto), de forma que ante cualquier obstáculo que impida su paso pueden ser absorbidas por esa zona; de ahí que los restos en los focos de explosión de los trenes sean simples impregnaciones, pues el frente de la explosión encontró las paredes de los trenes como obstáculo. Estas impregnaciones, además, contendrán los componentes que hayan podido escapar a una reacción completa, de forma que será mucho más probable encontrar los elementos más estables (como el DNT, que estalla a los 300 ºC, es muy poco sensible a la fricción y es insensible a los golpes) que los menos estables (como el nitroglicol, que estalla a los 114 ºC, es muy sensible a la fricción y es muy sensible a los golpes).

Totalmente diferente es el caso en que no tenemos una masa compacta, sino cartuchos individuales o varias masas distantes entre sí, pues en ese caso las partículas del explosivo no están en contacto y, por lo tanto, la explosión de los cartuchos no es simultánea; esto es lo que ocurrió en Leganés, donde hubo una explosión principal y después se encontraron restos de explosivo con un detonador insertado en la masa (según la policía, se trataba muy probablemente de cartuchos adosados al cuerpo de alguno o algunos de los suicidas), lo que indica que esos restos pudieron escapar de las zonas de máxima entropía de la explosión al estar alejados del foco principal.

El segundo factor a tener en cuenta es que los materiales en los que el DNT queda mejor fijado es justo en los metales (como es el caso de los clavos y tornillos).

Nuevas técnicas, nuevos problemas

Aun cuando desde los medios conspiracionistas se pone en duda que el uso de nuevas técnicas en los análisis que se están realizando ahora a las muestras sean las responsables de la aparición del DNT, lo cierto es que la microextracción en fase sólida (SPME en sus siglas en inglés) con desorción en cromatografía de gases acoplada a espectrometría de masas (GC-MS) y la cromatografía de líquidos de alta de presión con haz de diodos (HPLC-DAD) son capaces de detectar sustancias (sobre todo la primera) a niveles tan bajos que se hace difícil distinguir si los resultados pertenecen a la sustancia original o a sustancias existentes en el propio entorno.

El uso de técnicas cada vez más precisas ha hecho necesario que los principales laboratorios de todo el mundo (no sólo los españoles) hayan de tener en cuenta la posible contaminación de los análisis por las sustancias existentes en el propio ambiente. Sirva como ejemplo este texto, publicado en la revista Chemical Society Reviews nº 34 (páginas 1021 a 1030) y elaborado por David F. Rendle (con varios años de experiencia en el Servicio de Ciencia Forense del Reino Unido):

«Any detection of explosives or explosive residues must take into account the background level at a specific site. A recent survey of background levels of explosives in public places was undertaken in four major UK cities: Birmingham, Cardiff,Glasgow and Manchester. The survey concentrated mainly on public means of transport (taxis, buses and trains), but also included samples collected from airports, hotel rooms, privatehouses, private vehicles, and clothing purchased from charity shops. Samples were collected by wiping non-porous surfaces with swabs impregnated with 1:1 ethanol:water, and by vacuuming porous surfaces. GC-TEA and GC-MS were used to detect, identify and confirm the presence of traces of NG, TNT, PETN and RDX. LC-MS was used to analyse samples for the presence of cyclotetramethylene tetranitramine (HMX). Only one low-level trace (7.5 ng) of RDX was detected on a collective swab of nine train seats. Nitroglycerine (3.6 ng), possibly associated with the use of firearms, was found on the floor of a taxi, and 2,4-dinitrotoluene (15.2 ng) was detected on the back of an X-ray machine at Glasgow airport».

Dado que el entorno de producción de la propia dinamita puede ser propenso a la contaminación (una contaminación, por otra parte, que no tiene por qué afectar a las características básicas de los componentes iniciales de la Goma-2 ECO), que el almacenamiento de la propia dinamita en el exterior de la mina para ponerla a disposición de Trashorras es otro elemento más a tener en cuenta, que la elaboración de las mochilas bombas se llevó a cabo justo al lado de una finca en la que se utilizan armas de fuego (es un coto privado de caza), que en la propia finca de Chinchón se encontró munición (las balas suelen contener DNT), que los tornillos utilizados como metralla se sospeche que provengan de una empresa de tabiquería donde trabajaba uno de los hermanos Oulad Akcha (en los aislantes térmicos o en las paredes de pladur se pueden encontrar trazas de DNT), que el material de los vagones de los propios trenes puede contener trazas de ese mismo compuesto, que entre los compuestos resultantes tras el incendio de un material plástico estén presentes tanto los toluenos y bencenos como sus derivados (precursores del DNT) o que los medios de transporte de las grandes ciudades sean los principales candidatos (en entornos públicos) en los que se puedan encontrar trazas tanto de DNT como de cualquier otro explosivo orgánico (el oxígeno y el nitrógeno del aire, el CO2 y el agua, junto a los motores de millones de vehículos quemando gasolina, son fábricas contínuas de compuestos orgánicos, entre los cuales podremos encontrar cualquier traza de un explosivo si disponemos de la técnica que nos permita detectar cantidades mínimas de algunos compuestos), descartar cualquier tipo de contaminación que explique la aparición de DNT en una dinamita que teóricamente no lo contiene y optar directamente por la manipulación delictiva de una prueba por parte de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado es, cuando menos, descartar demasiadas cosas de una sola tajada.

El lavado con agua y acetona

Aunque sería de falsificadores tontos manipular unos restos y después dejar por escrito y publicar cómo se ha llevado a cabo la falsificación, la advertencia de los TEDAX (trasladada por escrito a los peritos que están realizando los nuevos análisis) sobre el tratamiento que se les ha dado a las muestras de los focos de las explosiones (agua y acetona) ha levantado ciertas suspicacias sobre la eliminación de posibles restos de sustancias supuestamente incómodas para lo que llaman Versión Oficial.

Es evidente que la eliminación de sustancias por una parte (en los focos de las explosiones) y la adición de sustancias por otra (el DNT en los explosivos intactos) no tiene mucho sentido; si se eliminaron las sustancias incómodas de los clavos y tornillos de los focos de las explosiones (como sugieren quienes buscan extrañas explicaciones a la aparición de DNT), es del género tonto dejarse justo la sustancia incómoda (DNT) para tener que añadirla después al resto de muestras.

La solución al uso del agua y la acetona es mucho más simple: son dos de los elementos más usados para realizar análisis químicos, que es justo lo que hicieron los TEDAX el día 11 de Marzo de 2004 y lo que están haciendo ahora los peritos; es importante hacer notar, además, que los análisis que se han realizado ahora se hacen sobre las mismas muestras que se analizaron en su día por dos razones fundamentales: porque una prueba pericial contradictoria ha de realizarse sobre las mismas muestras en las que se realizó la primera pericia y porque el resto de muestras recogidas en los trenes han de ser guardadas para poder ser utilizadas en posteriores juicios. Sólo en caso de no poder obtener resultados sobre las primeras muestras analizadas sería lógico que se utilizasen el resto de muestras de los focos de la explosión.

Una cuestión a tener muy en cuenta es que todos los compuestos orgánicos de la Goma-2 ECO o del Titadyne son igual de insolubles en agua e igual de solubles en acetona, por lo que el tratamiento (que no lavado) con ambas sustancias debería haber dejado los mismos restos de todos los compuestos, pudiendo afirmar por lo tanto que los compuestos que se han encontrado ahora son los mismos que se pudieron encontrar antes del tratamiento con agua y acetona.

Las muestras caprichosas

Sean cuales sean los motivos de la aparición de DNT en las muestras de explosivos (tanto las que estallaron como las que se recuperaron intactas), quienes lo van a poder determinar van a ser los peritos en cuanto procedan a acabar los análisis (el informe presentado es preliminar, sin haber acabado de realizar las pruebas y, en cualquier caso, en base a los resultados cualitativos, lo que supone que se desconocen por completo los porcentajes presentes de cada sustancia).

Sí llama la atención un dato que ha pasado desapercibido (evidentemente, no porque no hayan sido capaces de detectarlo, sino porque a algunos no les interesa mostrarlo): el hecho de que sean dos las muestras de Goma-2 ECO intactas en las que el DNT aparece en unos análisis y no lo hace en otros; los medios conspiracionistas sólo han hecho pública esta discrepancia en la muestra de explosivo recuperada en el AVE, dando a entender que la parte de la muestra que quedó custodiada por la Guardia Civil no está contaminada de DNT y la que se custodió en Canillas (al parecer, una fábrica de pruebas falsas) sí.

Pues parece que las muestras son más caprichosas de lo que les gustaría a algunos, porque una de las muestras recuperadas en Leganés ha sido dividida en dos (M-10-4-B-3-A y M-10-4-B-3-B), y los análisis han revelado que hay DNT en la Goma-2 ECO de la primera muestra y no lo hay en la segunda; y lo mismo ocurre con los clavos y tornillos que formaban parte de la metralla del explosivo desactivado en la mochila de Vallecas (muestras M-7-1-C y M-7-2-A a M-7-2-E), en los que hay DNT en cuatro de ellos, nitroglicol en otro y ambas sustancias en otro.

Llama la atención también que entre los elementos a analizar se encuentre un tornillo de la empresa de tabiques en la que trabajaba uno de los suicidas, algo que puede indicarnos un elemento más al que estar atentos para conocer el origen de la presencia de DNT en los clavos y tornillos de la metralla.

Parece evidente que el uso de una técnica de análisis extremadamente precisa (tal vez demasiado para lo que se está buscando) es una de las causas de la aparición de DNT (aunque podría no ser la única); de hecho, la aparición o ausencia de DNT en una misma muestra que se ha analizado dividiéndola en dos, podría indicar que una de las dos partes en las que ha sido dividida se ha analizado con los anteriores métodos para comprobar la aparición de metenamina, y de ahí que, al ser métodos menos precisos, el DNT no haya sido detectado.

La identidad del DNT como último recurso

La solicitud de muestras de Titadyne a Francia podría tener una única finalidad, dado que un análisis cuantitativo de las muestras ya explosionadas (los clavos, tornillos y otros restos de los focos de las explosiones) no logrará determinar con la exactitud requerida el porcentaje que teóricamente debería estar presente en el explosivo original.

De hecho, y en contra de lo que ha aparecido publicado en algunos medios, la presencia de DNT en mayor porcentaje que nitroglicol no haría sino corroborar que esos análisis cuantitativos no se corresponderían con los porcentajes reales de ningún explosivo, pues el DNT supone un 10% tanto del Titadyne 30A (el robado por ETA en 1999) como del Titadyne 30 (el robado por ETA en 2001), mientras que el nitroglicol supone un 20% del primero (es decir, debería encontrarse en mayor cantidad que el DNT, algo que ya está completamente descartado teniendo en cuenta el número de muestras en las que aparece uno y no aparece el otro) y un 10% del segundo (es decir, que debería encontrarse en la misma cantidad que el DNT, algo también descartado por el mismo motivo).

Existe, sin embargo, una última posibilidad para identificar el origen del DNT (o por lo menos para descartar alguno de los posibles orígenes): el estudio de los isómeros existentes en las muestras de los focos de las explosiones, comparando los resultados con los isómeros existentes en la Goma-2 ECO analizada y en el Titadyne que se ha de analizar.

Existen estudios (como el plasmado en el artículo «Characterization and origin identification of 2,4,6-trinitrotoluene through its by-product isomers by liquid-chromatography-atmosferic pressure chemical ionization mass spectrometry», publicado en el número 946 de la revista Journal of Chromatography A por Xiaoming Zhao y Jehuda Yinon, del Centro Nacional para la Ciencia Forense de la Universidad de Florida Central) para identificar el origen de explosivos que utilizan TNT estudiando los isómeros de su precursor (DNT), dado que dependiendo de la forma de elaboración, las moléculas de DNT tienen una estructura u otra (es decir, son un isómero u otro); los resultados podrían no ser concluyentes (hay que tener en cuenta que los métodos para elaborar DNT pueden ser los mismos en España que en Francia, dado que ambos países suelen compartir numerosos conocimientos científicos), pero tal vez sí (teóricamente, el DNT utilizado por UEE corresponde a los isómeros con número CAS 121-14-2 y 606-20-2, mientras que el utilizado por Titanite es el DNT con número CAS 25321-14-6).

viernes, 16 de febrero de 2007

Rabei Osman El Sayed Ahmed (Mohamed el Egipcio)

También conocido por el nombre de Mohamed El Masri, sus implicaciones en el 11-M están detalladas en las páginas 101 a 107 del Auto de Procesamiento de Julio (ampliadas en varios puntos del Auto de Procesamiento de Abril, referenciados en el de Julio).

Aunque en los medios se suele hacer referencia, como principal prueba de cargo, a una conversación telefónica (se le grabaron varias conversaciones) en la que asume el liderazgo del grupo terrorista de Madrid («la operación entera de Madrid fue mía... Fueron de los más queridos amigos... cayeron mártires, que Alá les tenga en su misericordia»), lo cierto es que Mohamed el Egipcio ha sido ya condenado en Italia por su pertenencia a una red de reclutamiento y adoctrinamiento de jóvenes yihadistas que eran enviados a Irak o Afganistán para inmolarse (ver la Comisión Rogatoria Internacional a Italia y la Comisión Rogatoria Internacional a Bélgica); dicha red no se limitaba a Italia, sino que se extendía por varios países europeos (entre ellos España, Francia o Bélgica).

Son conocidas sus relaciones con El Tunecino, con Mohamed Larbi Ben Sellam, con Basel Ghalyoun, con Mouhannad Almallah Dabas o con Fouad El Morabit Amghar, pero también con destacados líderes islamistas condenados por otros atentados (como Abu Dadah, condenado por los atentados de Casablanca) o pertenecientes al entramado europeo del entorno radical islamista (como Mourad Chabarou, condenado en Bélgica y en cuya casa se encontraron las huellas del huido Mohamed Afallah).

Al contrario de lo que contestó Mohamed el Egipcio en el juicio a preguntas de su abogado (y de lo que consta en su declaración ante el juez Juan del Olmo), Basel Ghalyoun afirmó en una primera declaración (el 29 de Marzo de 2004) que la última vez que vio a Mohamed el Egipcio en España fue en Enero o Febrero de ese mismo año (fechas que coinciden con un período en el que el teléfono de Mohamed el Egipcio no presenta ningún tipo de actividad y que se confirmaría con otra conversación telefónica en la que reconocía que durante esas fechas no era posible contactar con él porque tenía el teléfono en España); con posterioridad (18 de Abril de 2005), Basel Ghalyoun cambia su declaración y dice que la última vez que le vio fue en 2003 (coincidiendo con lo declarado por Mohamed el Egipcio en el juicio oral).

De la misma forma, existe una flagrante contradicción entre lo declarado ante la justicia española sobre material proselitista (libros, vídeos, etc.) y algunas conversaciones grabadas en Italia (así como por lo declarado por algunos testigos en España, que reconocen que Mohamed el Egipcio era quien facilitaba todo tipo de material proselitista a Mohamed Larbi Ben Sellam y a El Tunecino); mientras en el juicio negó que dispusiera o pusiera en disposición de otros material proselitista, en varias conversaciones grabadas en Italia comunica a sus interlocutores que puede acceder a más de 3.000 grabaciones en vídeo y que dispone de numeroso material proselitista «Tengo ahora "La fuerza de los mártires", y tengo otra que habla sobre el mártir... Pero escúchame, tienes que ver también las películas de vídeo... Existen tres mil vídeos grabados sobre los muyahidines de Chechenia, Argelia, Cachemira, Afganistán... y de otros países. Son vídeos de gran importancia... aprenderás muchas cosas... son vídeos especiales...».

Asimismo, la sentencia italiana a Mohamed el Egipcio considera probado que era especialista en explosivos del ejército egipcio y que, además, los servicios secretos de este país lo clasificaron como afiliado a la yihad egipcia de Ayman Zawahiri, todo ello negado ante el tribunal (dijo que no era especialista en explosivos, sino oficinista, y que no pertenecía a ninguna red integrista). Y como ya ocurriera con Abu Dadah (condenado por los atentados de Casablanca), Mohamed el Egipcio también condenó todos los atentados integristas (11-S, 11-M y 7-J incluídos).

Algunos medios consideran que las respuestas dadas por Mohamed el Egipcio a las preguntas de su abogado demuestran sin lugar a dudas que no es un terrorista: «Después de oir la declaración de "Mohamed El Egipcio" en la primera sesión del juicio del 11 de marzo podemos decir que este hombre no es islamista radical a parte de ser un apostata para los grupos terroristas islamistas como Al Qaeda lo que supone una condena de muerte a nivel internacional sobre su persona. Lo mismo podemos decir del supuesto portavoz de Al Qaeda en Europa, Youssef Belhadj».

Se olvidan, claro, de esto:

«Lo importante es que nosotros tengamos la intención de morir por el camino de Alá... nuestra fe en Alá es buena ahora... aunque, desgraciadamente, no tenemos papeles (documentos) para ir a los países del Yihad... quien quiera morir por Alá. Su tierra es extensa... y Alá ve y sabe todo...

Cualquier siervo de Dios que tenga la posibilidad del Yihad tendrá que hacerlo... Debe haber una Nación Islámica... y cada musulmán tiene que donar, en el nombre del Yihad, incluso materialmente... si es un trabajador con sueldo, que done 50 euros al mes...

[...]

El Yihad es lo más bonito y valioso, y es una obligación para todos los musulmanes.

[...]

No... no, yo me quedaré en la cárcel. Informa a los hermanos que me traigan un abogado... vosotros vais a salir, yo me quedo en la cárcel estoy seguro... lo presiento... sólo necesito un abogado».

Como curiosidad, en una de las conversaciones detalla cómo grabarse en vídeo con una iluminación y un fondo exactamente iguales a los que se utilizaron en las tres reivindicaciones de los atentados del 11-M.

Próxima declaración: Youssef Belhadj.

miércoles, 14 de febrero de 2007

Consecuencias de un informe preliminar

El nuevo informe pericial sobre los explosivos del 11-M ha hundido las múltiples ramificaciones de las teorías conspirativas; estas son las principales consecuencias de ese informe.

¿Doble atentado con el mismo explosivo?

Las teorías del doble atentado (en sus más diversas variantes, desde una colaboración islamistas - ETA hasta una colaboración PSOE - ETA, pasando por un pequeño atentado del CNI al estilo GAL-2 que aprovecharía ETA -que habría descubierto las intenciones de las cloacas del Estado- para causar la masacre, aunque todos ellos con el claro objetivo político de causar un Golpe de Estado para echar del poder al Partido Popular) se basaban en gran medida en las ubicaciones de las bombas en los trenes (vagón 1 por una parte y vagones 4, 5 y 6 por otra); para confirmar esas teorías se basaban en la existencia de dos tramas (independientes o en colaboración) que habrían utilizado sus propios explosivos, de forma que en los análisis aparecerían, por fin, las dos diferentes tramas al detectar diferentes explosivos en los trenes.

En los análisis, sin embargo, se detectan los mismos componentes orgánicos en todos los focos de las explosiones (nitroglicol y dinitrotolueno) y, por si fuera poco, las ausencias de alguno de los dos componentes en los focos de las explosiones no siguen ninguna pauta.

Así, en el tren de Atocha se detecta dinitrotolueno en los cuatro vagones en los que estalló alguna bomba (incluida la bomba que estalló en el vagón 1 al intentar ser desactivada por los TEDAX pensando que se trataba de un explosivo militar), según los resultados de los análisis de las muestras M-6-1 a M-6-4 (una de cada foco de explosión); además, en restos recogidos en los alrededores (de los que no se puede determinar el foco exacto al que pertenecen) se detectan dinitrotolueno y nitroglicol. Por lo tanto, en el tren de Atocha sólo se utiliza un tipo de explosivo.

En el tren de la calle Téllez se detecta dinitrotolueno en los focos 1 y 3 (vagones 1 y 5), mientras que en los restos recogidos en los alrededores (de los que no se puede determinar el foco al que pertenecen) se detecta tanto dinitrotolueno como nitroglicol.

En el tren de El Pozo se detecta dinitrotolueno en el vagón número 4, mientras que en el resto de muestras (recogidas en los alrededores y, por lo tanto, sin que se pueda determinar el foco al que pertenecen) se detectan dinitrotolueno y nitroglicol. A destacar que también se encuentra nitroglicol en una muestra de polvo de extintor recogida en el vagón nº 5.

Finalmente, en el tren de Santa Eugenia se detectan dinitrotolueno y nitroglicol en todas las muestras recogidas (todas ellas pertenecientes al único foco de la explosión existente en este tren).

Estas dos sustancias (dinitrotolueno y nitroglicol) han sido detectadas también en todas las muestras intactas de dinamita Goma-2 ECO que se localizaron en el exterior de los trenes (Renault Kangoo, Mochila nº 13, vías del AVE y Leganés) y en los análisis de trazas del resto de escenarios (como es el caso de Morata de Tajuña), si bien en cantidades minoritarias.

El doble atentado pierde completamente sus ya de por sí exiguas bases, pues la existencia de dinitrotolueno y de nitroglicol (ambos juntos o por separado) en todos los focos de las explosiones indican un único tipo de explosivo utilizado en todos ellos (no entro a determinar ahora si sería una dinamita, una mezcla de explosivos o cualquier otra combinación de ellos). Las consecuencias de este descalabramiento del doble atentado son prácticamente irreversibles si las unimos a las consecuencias de la explicación química de la aparición de la metenamina.

El explosivo utilizado es el mismo en todos los focos de las explosiones, por lo que nada indica que existan dos tramas distintas que hayan cometido el atentado en paralelo; la existencia de una única trama que haya cometido los atentados facilita la labor de identificación de sus autores materiales, dado que la presencia de varios miembros de la misma trama en el lugar de los hechos y portando mochilas (Allekema Lamari, Abdelmajid Bouchar, Jamal Zougham o Basel Galyoun) es suficiente para determinar qué grupo terrorista depositó todas las bombas en la misma línea de trenes y en un espacio de tiempo muy corto, sobre todo teniendo en cuenta que ese mismo grupo terrorista fue el que pudo disponer de hasta 300 Kg de Goma-2 ECO proveniente de Avilés.

Como ya ocurriera con la metenamina, alguna salida encontrarán los autores conspiracionistas, pero cada vez se hace más difícil mantener la credibilidad de unas hipótesis que van cayendo una tras otra a base de pura y simple realidad.

Los componentes ausentes

Los análisis realizados hasta ahora han ido dirigidos a detectar los componentes orgánicos de los explosivos (es decir, nitroglicol, nitroglicerina, hexógeno, dinitrotoluenos o trinitrotolueno); de todos ellos sólo han aparecido nitroglicol y dinitrotolueno (DNT) en los focos de las explosiones.

La Goma-2 ECO tiene como componente orgánico principal al nitroglicol (26-31%); la Goma-2 EC contiene nitroglicerina y DNT; el Titadyne 30A (robado por ETA en 1999) contiene nitroglicol (20%), DNT (10%) y TNT (10%); y el Titadyne 30 (robado por ETA en 2001) contiene nitroglicerina (10%), nitroglicol (10%) y DNT (10%).

Ni el TNT ni la nitroglicerina han aparecido en los análisis, como tampoco lo han hecho ni el hexógeno ni otros componentes de explosivos militares, algo que descartaría, en un principio, la presencia de explosivos que contuviesen esas sustancias (como la Goma-2 EC, los dos Titadyne robados por ETA y el explosivo militar); sin embargo, descartar explosivos en base a lo que no se ha detectado es un error en el que han caído los conspiracionistas y en el que no voy a caer yo ni puede caer tampoco el Tribunal, ya que el hecho de no haberse encontrado una sustancia no significa que esa sustancia no hubiese existido en el explosivo original y que no haya podido detectarse (con la posibilidad añadida de que pudiese haberse utilizado una mezcla de explosivos, como ya ocurriera en el atentado de Barajas, del que se sabe que se utilizó algún explosivo conteniendo hexógeno mezclado con amosal o con amonal, pero no puede descartarse la utilización de otro explosivo adicional -como Titadyne- que no haya podido detectarse): ausencia de evidencia no significa evidencia de ausencia.

Por lo tanto, a partir de los resultados analíticos preliminares de los focos de las explosiones no puede excluirse ningún tipo de explosivo; simplemente puede afirmarse que estalló algo que en algunos focos resultó contener nitroglicol, en otros dinitrotolueno y en otros ambos. Tal vez con dos ejemplos será más fácil entender la diferencia entre un análisis cualitativo (que sólo permite saber qué componentes hay) y otro cuantitativo (que permite saber qué porcentaje de cada sustancia hay).

Si en un plato de sopa encontramos un pelo y realizamos un análisis cualitativo, como resultado obtendremos pelos, fideos, agua y aceite; o si en una cerveza sin alcohol realizamos un análisis cualitativo, encontraremos cerveza y alcohol. En el primer caso, podemos concluir tanto que se trata de una sopa de fideos con un pelo dentro como que se trata de una peluca a la que le ha caído un fideo de la sopa encima, porque no sabemos los porcentajes de cada elemento; en el segundo caso, concluiremos que se trata de una cerveza con alcohol -y que, por lo tanto, han manipulado la etiqueta y nos están engañando. Estas serían las conclusiones de un análisis cualitativo, en el que sólo sabemos los elementos que hay, pero no su importancia porcentual.

Sin embargo, si realizamos un análisis cuantitativo a la sopa con el pelo, podremos determinar que el pelo es una sustancia irrelevante y ajena a la sopa y que no es representativo de esa sopa, de forma que no vamos a concluir que se trata de una sopa de fideos con pelos, sino que concluiremos que se trata de una sopa de fideos (el pelo no es necesario ni tan siquiera nombrarlo, porque sabemos que es irrelevante y claramente ajeno a la sopa); y si realizamos un análisis cuantitativo a la cerveza sin alcohol, observaremos que el porcentaje de alcohol es inferior al 1%, con lo cual aun tendríamos dudas sobre si nos están mintiendo, al menos hasta que comprobáramos que en las cervezas sin alcohol (a pesar del nombre) se permite hasta un 1% de alcohol.

Los dos primeros razonamientos -una peluca con un fideo y una etiqueta con una mentira- son los que articulan los conspiracionistas en torno a la aparición de DNT en los focos de las explosiones (por un error en el planteamiento), aunque también encontramos casos de razonamientos articulados en torno a la falsedad de la etiqueta (por una falta de información).

El gran problema de los focos de las explosiones es que los análisis cuantitativos es prácticamente imposible que puedan dar unos resultados definitivos, dado que se desconoce si los restos analizables son una muestra representativa del explosivo original (es decir, que en una impregnación ha podido ir a parar más cantidad de una sustancia minoritaria que de otra mayoritaria, bien sea porque los restos de esa sustancia minoritaria tras una explosión -es decir, tras pasar por un proceso de varios miles de grados de temperatura- permanecen con más facilidad que los de la sustancia mayoritaria o bien por cualquier otra causa achacable a una reacción en cadena como es una explosión); de ahí que los resultados del informe de los TEDAX (hablando de componentes de dinamitas en general) sea absolutamente correcto y sea exactamente el mismo resultado que se obtendrá con los nuevos análisis.

Las demostraciones de El Mundo

Resulta curioso (por no decir patético e insultante) que El Mundo utilice para demostrar la inexistencia de DNT en la Goma-2 ECO un informe de la Guardia Civil que concluye erróneamente que un cartucho de Goma-2 ECO es de Goma-2 EC, justo por la aparición de DNT en ese cartucho de Goma-2 ECO (muestra, además, proveniente de Mina Conchita).

En ese informe (que está incorporado al Auto de Procesamiento de Abril en las páginas 219 y 220), la Guardia Civil detalla la diferencia entre la Goma-2 ECO y la Goma-2 EC: «La diferencia entre ambos tipos de dinamitas es que la "Goma 2 EC" contiene dinitrotoluenos en su composición, usados como anticongelante y aglutinante, cosa que no ocurre con la "Goma 2 ECO", que añade ftalato de dibutilo como combustible y carbonato de calcio como materia inerte».

El problema es que al realizar el análisis cualitativo de la muestra 04/2854/24, cuyo envoltorio la identificaba como Goma-2 ECO04/2854/24.- Una bolsa de plástico de color verde que contiene en su interior varios envoltorios de papel. Identificada como "Goma 2 ECO". 17 cartuchos»), aparece DNT (la sustancia que distingue ambas dinamitas) en dos de las pruebas (FTIR y HPLC), por lo que la Guardia Civil concluye que no se trata de Goma-2 ECO, sino de Goma-2 EC; teniendo en cuenta los nuevos análisis realizados a las sustancias explosivas procedentes de Mina Conchita, queda claro que lo que analizó la Guardia Civil en aquella ocasión fue, como ha ocurrido con los explosivos del 11-M, una muestra de Goma-2 ECO con DNT, lo que les llevó a concluir erróneamente que se trataba de Goma-2 EC.

Existe, por lo tanto, un precedente de aparición de DNT en los análisis de Goma-2 ECO procedente de Mina Conchita, pues dicho informe pericial (incorporado al Sumario del 11-M) está fechado el 25 de Enero de 2005; además, en el caso Pípol existe otro antecedente de aparición de componentes de la Goma-2 EC (DNT y almidón) en muestras de Goma-2 ECO, como puede comprobarse en esta noticia, sin olvidar que también ha aparecido, tanto en algunos análisis incorporados al Sumario del 11-M (los del piso de Leganés) como en los nuevos análisis periciales (en varias muestras), almidón (componente de la Goma-2 EC, no de la Goma-2 ECO).

Estamos, por lo tanto, ante un problema proveniente de la fabricación de la dinamita (como ha reconocido la propia UEE al afirmar que pueden aparecer restos de componentes de la Goma-2 EC en la Goma-2 ECO -y viceversa-, pues los depósitos no son limpiados cuando se cambia la producción de una a otra dinamita) y no ante una cadena de falsificaciones y manipulaciones policiales, como insisten en afirmar algunos. Desde los medios conspiracionistas se ha aportado algún documento en el que se afirma que la Goma-2 EC dejó de fabricarse en 2001; ese documento es un informe de la Fundación Entorno (que nada tiene que ver con la empresa UEE) realizado sobre varias empresas que han mejorado sus líneas de producción y han eliminado sustancias tóxicas de sus productos. El documento, por lo tanto, no es una comunicación de la empresa, sino una forma de publicitarse a través de una organización ecologista (ver páginas 51 y siguientes del documento).

Un último inciso: el terrorista suicida de la Cadena SER

La Cadena SER llegó a afirmar, el mismo 11 por la tarde, que podía haberse detectado un terrorista suicida; los medios conspiracionistas (y en este caso en concreto, sobre todo el Partido Popular) han estado acusando a la Cadena SER de haber lanzado un bulo para manipular los resultados electorales de tres días después.

Lo cierto es que en el Tomo 3 del Sumario del 11-M (hecho público hace bastante tiempo), podemos comprobar que el juez emitió varias órdenes para que todos los fallecidos en hospitales fuesen trasladados al Pabellón nº 6 de IFEMA para ser identificados (ver, por ejemplo, la página 145); sin embargo, para uno de los cuerpos se ordenó judicialmente (entre las 15 y las 17 del mismo día 11) su traslado directo al Anatómico Forense, emitiéndose un Auto (ver páginas 151 a 160) completamente diferente (y mucho más amplio) a los Autos emitidos para el resto de fallecidos (ver, por ejemplo, las páginas 138 y 139); y por si esto no fuese suficiente, el cuerpo pertenecía a un ciudadano identificado con un nombre árabe.

La Cadena SER, por lo tanto, sólo trasladó a la opinión pública una sospecha tanto de la policía como del juez; finalmente resultaría ser una víctima más del atentado que estaba muy cerca de uno de los focos de explosión.

martes, 13 de febrero de 2007

Tercer (y último) aviso (dinamita pa' los pollos)

La furgoneta de Cañaveras no era para los trenes

Otra vez hablan los Tribunales; esta vez la Audiencia Nacional, que ha condenado a 22 años de cárcel a Gorka Vidal e Irkus Badillo, los integrantes de la caravana de la muerte que, según Fernando Múgica y Luís del Pino, iban a facilitar el explosivo que transportaban (506 Kg de cloratita y 30 Kg de Titadyne) para ser utilizado en los trenes (por la propia ETA o por otros terroristas).

En la zona de carga de la furgoneta «se había dispuesto anclado al chasis un cajón metálico con una ventana cuadrada con bisagra que permitía el acceso a una caja que contenía un dispositivo de iniciación compuesto por temporizador y tres pilas de 9 voltios, unido por cordón detonante que conectaba con 506 kilos de explosivo casero cloratita, 30 kilos de titadyne y 90 metros de cordón detonante». Se trataba, pues, de una furgoneta preparada para estallar, como la que utilizó ETA en el aeropuerto de Barajas el 30 de Diciembre; la furgoneta no era un medio de transporte del explosivo, sino que era la propia bomba. Una bomba, por cierto, imposible de introducir en un vagón de tren.

Como datos adicionales, la Audiencia Nacional ha considerado probado que el lugar en el que se pretendía hacer estallar la furgoneta era un polígono industrial de Madrid.

La trama asturiana existía

La Sentencia del caso Pípol (donde debían ser juzgados Toro y Trashorras, los supuestos suministradores de dinamita para los terroristas del 11-M, por tenencia y tráfico de explosivos) ha demostrado que la trama asturiana existía; y lo ha demostrado condenando por tráfico de explosivos (concretamente, dinamita Goma-2 ECO) tanto a Toro como a Trashorras (páginas 184 a 187):

«14.— ANTONIO TORO CASTRO, como autor responsable del delito contra la salud pública relativo a sustancias que causan grave daño a la salud (cocaína) y que no causan grave daño a la salud (hachís), ya definido, sin la concurrencia de circunstancias modificativas de la responsabilidad penal, a las penas de CINCO AÑOS Y SEIS MESES DE PRISIÓN, con la accesoria de inhabilitación especial para el derecho de sufragio pasivo por el mismo tiempo y multa de doscientos dieciocho mil euros (218.000 €), y como autor responsable del delito de tenencia, depósito y tráfico de sustancias y aparatos explosivos, igualmente definido, y sin concurrencia de circunstancias modificativas de la responsabilidad penal, a la pena de SEIS AÑOS DE PRISIÓN con la accesoria de inhabilitación especial para el derecho de sufragio pasivo por igual tiempo, y al pago de 1/20 parte de las costas procesales.

15.— JOSÉ-EMILIO SUÁREZ TRASHORRAS, como autor responsable del delito contra la salud pública relativo a sustancias que causan grave daño a la salud (cocaína) y que no causan grave daño a la salud (hachís), ya definido, sin la concurrencia de circunstancias modificativas de la responsabilidad penal, a las penas de CUATRO AÑOS DE PRISIÓN, con la accesoria de inhabilitación especial para el derecho de sufragio pasivo por igual tiempo, y multa de doscientos dieciocho mil euros (218.000 €), y como autor responsable del delito de tenencia, depósito y tráfico de sustancias y aparatos explosivos, igualmente definido y sin concurrencia de circunstancias modificativas de la responsabilidad penal, a la pena de SEIS AÑOS DE PRISIÓN, con la accesoria de inhabilitación especial para el derecho de sufragio pasivo por igual tiempo, y al pago de 1/20 parte de las costas procesales
».

La trama asturiana facilitó dinamita a los islamistas

Por sí misma, esa Sentencia de la Audiencia Provincial de Asturias sólo significa que Toro y Trashorras tenían acceso a dinamita y que traficaban con ella; sin embargo, hay que tener en cuenta que en Noviembre de 2004 fue condenado El Gitanillo por transportar dinamita suministrada por Trashorras desde Avilés hasta Madrid para ser entregada a Jamal Ahmidan (el mismo que reivindicó en sendas grabaciones de vídeo los atentados del 11-M y el mismo que se suicidó en el piso de Leganés el 3 de Abril de 2004 con dinamita). Esta última Sentencia corresponde al primer juicio sobre el 11-M celebrado hasta ahora, de forma separada al próximo juicio oral debido a que el condenado era menor (17 años) cuando cometió el delito (en Enero de 2004); en la misma se reconoce como hecho probado que El Gitanillo acompañó a Trashorras y a Jamal Ahmidan, la noche del 28 al 29 de Febrero de 2004, a cargar dinamita en un coche a Mina Conchita.

Dinamita pa' los pollos

Ni rastro del explosivo militar que, según Luís del Pinotenemos, entonces, que el 11-M se utilizó explosivo militar y que quienes cometieron el atentado fabricaron tres mochilas-señuelo para que la investigación se orientara en la dirección incorrecta») y Fernando Múgicala metenamina se utiliza también para la fabricación del HMX, High Melting Explosive, uno de los explosivos militares más potentes. Después de leer estas últimas líneas, ¿no se les ponen los pelos de punta al comprobar que la dinamita del 11-M estaba «contaminada» según el informe de los Tedax con este producto?»), se utilizó en los trenes: se utilizó algún tipo de dinamita, tal y como determinó el denostado Laboratorio de los TEDAX el mismo 11 de Marzo de 2004.

Una dinamita que no venía por Cañaveras, como han determinado los tribunales; una dinamita a la que ya tenían acceso desde 2001 Trashorras y Toro, como han determinado los tribunales; una dimamita que fue trasladada desde Avilés a Madrid y que fue puesta a disposición de Jamal Ahmidan, como han determinado los tribunales; y una dinamita cuyos componentes han aparecido en los focos de los trenes: Goma-2 ECO.

Nunca aceptarán una sentencia de un tribunal

A pesar de todas las sentencias directa o indirectamente relacionadas con el 11-M que ya han sido dictadas por los tribunales de justicia (las citadas aquí y en este artículo anterior), los conspiracionistas siguen su camino, cada vez más alejados de la realidad, cada vez más alejados de los hechos probados, cada vez más alejados de la justicia y cada vez más alejados de la verdad. Es lo habitual en quien sólo busca su particular e interesada verdad: acaba creyendo que todos están locos (en este caso, que todos mienten y manipulan) porque él es el único que va en el sentido correcto, y aunque para el resto se trate de un suicida, lamentablemente siempre se suele llevar a alguien por delante.

Pueden seguir buscando el explosivo militar que nunca apareció o el proveedor del Titadyne que nunca tuvieron los islamistas, pero cada vez tendrán que alejarse más y más de los hechos. Y algunos puede que no vuelvan.

lunes, 12 de febrero de 2007

Las pruebas en el juicio

Dado que es inminente el inicio del juicio sobre el 11-M, será necesario tener una base más o menos básica para entender lo que habitualmente utilizan los tribunales para determinar las pruebas válidas (métodos de prueba) y, sobre todo, para no asombrarse ante la aceptación por parte del Tribunal de las declaraciones de testigos, pruebas periciales, reivindicaciones y demás pruebas que, según nos han venido contando insistentemente los conspiracionistas, está sobradamente demostrado que son falsas.

Para empezar, utilizaremos la Sentencia 836/1991 del Tribunal Supremo, en la que se resumen, a grandes rasgos y en un solo párrafo, esos métodos de prueba: «En materia de presunción de inocencia, son constantes jurisprudenciales: a) que los medios de prueba dignos de tal nombre son los practicados en el juicio oral, pero cabe también otorgar dicha naturaleza a las pruebas sumariales cuando la persona de que procedan comparece en el acto del juicio, de suerte que las anteriores confesiones, testimonios o dictámenes puedan ser debidamente contrastados, y el Tribunal se halle por ello en condiciones de optar por una u otra versión (sentencias del Tribunal Constitucional, entre otras, de 23 de febrero y 28 de abril de 1988); b) si bien el atestado policial carece de valor probatorio, no dejan de reconocerse excepciones basadas en la objetividad de lo que aparezca reflejado, y en datos o informaciones de imposible reproducción posterior (sentencias del Tribunal Supremo de 23 de septiembre y 7 de noviembre de 1988); c) que en atención a las garantías técnicas y de imparcialidad que ofrecen los Gabinetes y Laboratorios oficiales se propicia la validez, "prima facie", de sus dictámenes e informes, siempre que no hayan sido objeto de impugnación expresa en los escritos de conclusiones, en cuyo caso han de ser sometidos a contradicción en juicio oral como requisito de eficacia probatoria (sentencias de 5 de junio y 5 de octubre de 1989, entre otras); d) asimismo, la validez probatoria de las declaraciones de los coimputados, siempre que no aparezca razón o motivo de venganza, resentimiento, deseos de autoexculpación o de recibir un trato favorable (sentencias del Tribunal Supremo de 5 de mayo y 23 de septiembre de 1988 y 30 de enero de 1989); e) aptitud de las manifestaciones de los agentes policiales en juicio oral para ser consideradas pruebas de cargo (sentencia del Tribunal Supremo de 18 de junio de 1990); y f) que la validez de las declaraciones en el atestado o las prestadas con incumplimiento de las garantías reconocidas al imputado no trascienden o se propagan a la restante actividad sumarial, quedando incólume la presunción de inocencia cuando constituyan el único fundamento de la inculpación (sentencia del Tribunal Constitucional de 19 de julio de 1989, y sentencia del Tribunal Supremo, entre otras, de 4 de octubre de 1990)».

En base a esta recopilación que nos brinda el Tribunal Supremo, comprobaremos cómo serán tratadas las pruebas que han sido aceptadas para el juicio oral por la Audiencia Nacional.

Pruebas testificales

Las pruebas testificales entran dentro de los apartados a) y f) del texto extractado de la Sentencia del Tribunal Supremo citada con anterioridad, que remite a tres Sentencias del Tribunal Constitucional (25/1988, 82/1988 y 135/1989) y a una del propio Tribunal Supremo (6885/1990) en las que se tratan con mayor detalle ambos apartados.

Vamos a ampliar el significado de ese apartado a) según las Sentencias a las que se hace referencia: «si bien es cierto que los medios de prueba válidos para desvirtuar la presunción de inocencia son, en principio, los utilizados en el juicio oral y los preconstituidos de imposible o muy difícil reproducción, ello no puede entenderse en un sentido tan radical que conduzca a negar toda eficacia probatoria a las diligencias sumariales practicadas con las formalidades que la Constitución y el ordenamiento procesal establecen, siempre que puedan constatarse en el acto de la vista en condiciones que permitan a la defensa del acusado someterlos a contradicción. [...] no ha existido en realidad una contradicción o rectificación en el juicio oral de las anteriores declaraciones de los testigos, en relación a la circunstancia fáctica de que el vehículo había sido dejado debidamente cerrado. En concreto el usuario del vehículo se limitó a matizar sus anteriores manifestaciones en el sentido de no poder afirmar con la misma certeza que anteriormente el extremo de si el vehículo sustraído estaba o no cerrado en el momento de la sustracción. El órgano judicial, ante cuya presencia inmediata se formuló esta declaración, ha podido llegar a la convicción de la certeza de que ese vehículo estaba cerrado, contando para ello también con las anteriores declaraciones en que ello se había afirmado con un mayor grado de rotundidad. Ha existido así una suficiente actividad probatoria que ha permitido a la Audiencia Provincial de Palencia llegar a la libre convicción del juicio de culpabilidad sobre el delito de robo» (Fundamento Jurídico 2º de la STC 25/1988); en este mismo sentido: «Lo que sí resulta evidente de nuestro análisis, y es decisivo para la cuestión suscitada en el presente recurso, es que con toda esta actividad, iniciada con la negativa de la hoy recurrente a confesarse culpable en el acto del juicio y la contradicción de los testigos con respecto a sus anteriores declaraciones, se pone de manifiesto que existió en el acto del juicio actividad probatoria de cargo, que permitió a los órganos de la jurisdicción ordinaria, en el proceso previo, a la vista de las declaraciones hechas en el sumario, reconocidas como tales por la hoy recurrente en amparo y los coinculpados, y las del plenario, en contradicción con aquéllas, a la vista también de lo dicho por los demás testigos, llevar a cabo una confrontación entre unas y otras y formar como consecuencia de ésta un juicio en conciencia acerca de su respectiva veracidad, y llegar a una conclusión acerca de la culpabilidad de la procesada, expresada en resoluciones fundadas, en las cuales esta Sala no puede entrar. Esta actividad probatoria y la ponderación de todos sus elementos por las dos instancias juzgadoras excluyen, por vía de consecuencia, que se haya producido en este caso vulneración de la presunción de inocencia, lo que conduce a la desestimación del recurso por este motivo» (Fundamento Jurídico 3º de la STC 82/1988).

Este apartado necesita una breve aclaración, dado que se refiere a las pruebas aportadas por el Sumario (en la fase de instrucción, cuyo colofón es el Auto de Procesamiento): «ni se puede confundir un Auto de procesamiento, que en sí mismo no encierra declaración de culpabilidad, con una Sentencia condenatoria; ni la actividad probatoria de cargo exigible en el juicio oral para disipar la presunción de inocencia es trasladable a la fase sumarial, pues, salvo excepción, en el sumario no se practican pruebas. Ello no significa que la presunción de inocencia no pueda ser vulnerada en un Auto de procesamiento, pues tal lesión podría producirse si el órgano judicial dictase su resolución de modo arbitrario, caprichoso o notoriamente infundado, pero siempre hay que tener en cuenta que, por las razones antes expuestas, al autor del Auto de procesamiento no se le puede exigir el mismo grado de certeza que al juzgador que condena, si bien sí le es exigible que razone de dónde emanan los indicios de criminalidad» (Fundamento Jurídico 6º de la STC 135/1989).

Y ampliamos también la información referida al apartado f): «la invalidez de las declaraciones sumariales prestadas con incumplimiento de las garantías reconocidas al imputado en el art. 118 de la L.E.Crim. sólo trascenderán con efecto difusor a otros actos del procedimiento, cuando se produzca una efectiva indefensión del imputado por ser su declaración irregular el único fundamento de su procesamiento. Si no se da tal circunstancia, aquella irregularidad no debe trascender por sí sola hasta causar la nulidad del juicio y menos aún la anulación de la declaración indiciaria de criminalidad a la que se refiere el art. 384 de la L.E.Crim., siempre que pueda decirse que el procesamiento se adoptó con abstracción de las manifestaciones del imputado en su declaración irregular, y que los correspondientes indicios racionales de criminalidad en que debe basarse todo Auto de procesamiento resultan de otros elementos o diligencias sumariales distintos de aquella declaración viciada y respecto de los cuales no se formule tacha de invalidez alguna» (Fundamento Jurídico 3º de la STC 135/1989); «las posibles irregularidades cometidas en el trámite de instrucción, no determinan la nulidad de toda la actividad sumarial, sino la irrelavancia jurídica de los actos practicados sin cumplimentar las exigencias constitucionales o procesales, sin trascender a la validez del juicio oral, estableciendo, por otra parte, el artículo 238.3 de la Ley Orgánica del Poder Judicial el supeditarse la declaración de nulidad a que del vicio o defecto procesal cometido se haya derivado o podido producir indefensión. [...] Respecto a la diligencia de reconocimiento en rueda, que se aduce se efectuó sin las prescripciones legales, por la inasistencia de Abogado, y sin la comparecencia de otras personas de circunstancia físicas exteriores similares a la de los recurrentes, hay que tener presente para la debida resolución de tal cuestión, que una doctrina jurisprudencial de esta Sala -cfr. Sentencias 30 Enero y 24 Febrero 1.990- expresa que tal prueba obtenida de forma no ajustada a las precisiones normativas contenidas en los artículos 368, 369 y 370 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, no puede ser adornada con las condiciones necesarias para que se le repute prueba de cargo obtenida en forma regular. Es evidente que la efectuada en el supuesto aquí enjuiciado, ni se practicó a presencia de Letrado, ni se hizo constar que intervinieron otras personas de caracteristicas somáticas y de hábito externo semejantes a los procesados, pues no se menciona a ninguna otra persona además de aquellos para constituir la preceptiva rueda que exigen los preceptos procesales citados. Ello no obstante, no afecta como en el apartado anterior a la validez del juicio oral, sino en todo caso a la presunción de inocencia de los procesados al indagar sobre la existencia de pruebas practicadas con garantías procesales» (Fundamento de Derecho Primero de la STS 6885/1990).

Vamos a aplicar estos conceptos a algunas declaraciones testificales del juicio sobre el 11-M. En lo referente al apartado a), podemos aplicarlo, por ejemplo, a las declaraciones de los testigos que vieron a Jamal Zougham en los trenes; la mayor o menor concreción de esas declaraciones en el juicio oral dependerá de lo que recuerden los testigos tres años después de la masacre. Si se diese el caso, por ejemplo, de un testigo que no recordara el vagón en el que estuvo el día 11 de Marzo de 2004, se tendría en cuenta también la declaración recogida en el Sumario, no como base de la declaración en el juicio oral, sino para complementar lo que el testigo responda a las preguntas tanto de las defensas como de las acusaciones; las contradicciones en las que pueda incurrir cada testigo serán tenidas en cuenta en función del tiempo transcurrido, de forma que una contradicción accesoria (por ejemplo, el color exacto del abrigo que llevaba Jamal Zougham el día 11 de Marzo de 2004) no tiene por qué convertirse en una contradicción flagrante que invalide su testimonio como prueba de cargo. Evidentemente, todo ello según las propias consideraciones de los tres jueces del Tribunal.

En cuanto al segundo apartado mencionado (el f)), lo aplicaremos a este mismo caso (los testigos que reconocieron a Jamal Zougham) y, concretamente, a las ruedas de reconocimiento que, según Jamal Zougham y Luís del Pino, podrían haber supuesto una indefensión para el acusado (recordemos que, según Jamal Zougham, en su primera rueda de reconocimiento era el único árabe, por lo que la considera inválida); a pesar de ser un asunto ya solventado por el juez instructor en el Auto de Procesamiento de Julio (la queja se realizó meses después en una carta de Jamal Zougham a su abogada, que estuvo presente en las ruedas y no interpuso ninguna queja al respecto, considerando además el juez instructor que esas ruedas fueron absolutamente correctas), insistiremos en él (dado que la defensa, con toda seguridad, lo volverá a plantear en el juicio oral). En caso de que esa rueda de reconocimiento fuese considerada nula por el Tribunal, esa nulidad sólo afectaría a esa rueda de reconocimiento, y no a los reconocimientos fotográficos anteriores ni a las declaraciones de los testigos, como tampoco al resto de ruedas de reconocimiento referidas al acusado, y mucho menos a otras pruebas que puedan referirse a Jamal Zougham (como las tarjetas y llamadas telefónicas, las reuniones proselitistas con algunos de los suicidados en Leganés o las reuniones con islamistas fundamentalistas encarcelados por los atentados de Casablanca).

Hemos de ser consicentes, por otra parte, de que las pruebas testificales tienen una parte de subjetividad (cada persona puede tener una mayor o menor capacidad de retener datos, tiene sus propios prejuicios...) que ha de ser tenida en cuenta por el Tribunal (y los jueces también son conscientes de ello); sin embargo, esa subjetividad puede contrarrestarse, como sería el caso de los cuatro testigos que vieron a Jamal Zougham en los trenes o de los siete testigos que reconocen la voz de Jamal Ahmidan en los vídeos de reivindicación encontrados en Leganés, a través de la coincidencia de declaraciones no contradictorias entre sí. Que la inocencia de un acusado dependa exclusivamente de la declaración de un único testigo requiere mucha mayor cautela a la hora de tomar una decisión sobre su culpabilidad, por lo que la más mínima duda en la declaración del testigo podría ser suficiente para descartarla como prueba de cargo; sin embargo, en los dos ejemplos expuestos son siete y cuatro los testigos que confirman, respectivamente, quién es el locutor de los vídeos de reivindicación y dónde estaba Jamal Zougham la mañana del 11 de Marzo de 2004.

Los jueces son conscientes de la subjetividad que lleva implícita cualquier declaración testifical, por lo que tendrán en cuenta la consistencia de cada una de esas declaraciones, comparando y comprobando los datos contradictorios o incompatibles, pero también los datos coincidentes; y siempre teniendo en cuenta que una declaración testifical en raras ocasiones es completamente fiel a la realidad (por su subjetividad), por lo que se incidirá en los detalles que realmente interesan para el juicio (si Jamal Zougham fue visto en el lugar de los hechos o si es la voz de Jamal Ahmidan la que se oye en las reivindicaciones) y se obviarán aquéllos detalles accesorios que no sean completamente incompatibles entre sí (si la chaqueta que llevaba Jamal Zougham era negra o marrón oscuro). En base a ello, y no en base a las afiliaciones políticas de los testigos (argumento ad hominem) ni en base a elucubraciones sobre posibles sobornos a los mismos (argumentos profusamente manidos por los conspiracionistas), el Tribunal decidirá si las declaraciones son válidas como pruebas de cargo o no y, en consecuencia, las utilizará para declarar culpables o inocentes a los acusados.

Incluyo, como ampliación de información, las declaraciones de los testigos que vieron a Jamal Zougham en los trenes el 11-M (estas declaraciones están disponibles en las páginas 125 a 129 del Escrito de Acusación de la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M):

«Sobre las siete horas y cinco minutos del día de ayer, llegó a la estación de tren de cercanías de Renfe de Alcalá de Henares. Que tras esperar unos cinco minutos, llegó a la estación un convoy procedente de Guadalajara y con destino Alcobendas-San Sebastián de los Reyes. El declarante se introdujo en el vagón que estaba situado aproximadamente en el centro del convoy, el cual consta de dos plantas.

Que el declarante se ubicó en el piso bajo del vagón, aproximadamente en la zona central, justo en el lado derecho según el sentido de la marcha y sentado junto a la ventana. En ese momento los asientos que había a su alrededor se encontraban vacíos y el declarante aprovechó para recostarse pegado a la ventana y cerrar los ojos para descansar.

Que tras breves instantes, sintió como alguien le empujaba desde lado izquierdo, y al abrir los ojos para mirar pudo observar cómo un individuo se encontraba sentado junto a él e intentaba introducir una bolsa de deportes de color azul oscura justo debajo del asiento que había en frente de el desconocido.

Que las características de la bolsa de deportes eran: azul oscuro, de unos cincuenta centímetros de longitud y unos treinta de altura, con asas y dando la sensación de albergar contenido no muy pesado, aproximadamente 10 o 15 kilos.

Que el desconocido, tras introducir la bolsa debajo del asiento, se colocó en posición agachada, con la cabeza entre las manos y mirando hacia el suelo, como descansando, lo cual extrañó bastante al declarante. Es por eso por lo que no pudo observar el rostro de esta persona.

Las características físicas del varón mencionado eran: pelo rizado moreno no muy corto, complexión normal, de tez oscura, dando la sensación al declarante de ser gitano o árabe, vistiendo una chaqueta de color marrón no muy claro, sin que pueda precisar la edad, aunque la sensación que obtuvo es que era un hombre joven. Que como dato característico, el declarante pudo observar que el desconocido portaba una cedula de escayola en la nariz, como si estuviera lesionado.

Tras los hechos relatados, el declarante recuerda que el desconocido se apeó del tren en la estación de Torrejón o San Femando, aunque sí pudo observar que una vez que el desconocido abandonó el tren, la bolsa de deportes seguía en el lugar donde había sido depositada, incluso cuando se apeó el declarante en la estación de Vicálvaro.

Tras caminar con dirección a su trabajo, y abandonar la estación de Vicálvaro, el declarante pudo escuchar una explosión que provenía de la zona de la estación de Santa Eugenia, sin darle mayor importancia. Cuando por fin llegó a su trabajo y se introdujo en un vestuario, pudo sentir como las paredes del mismo se movían bruscamente, sin motivo aparente».

Este testigo viajaba en el tren de El Pozo y se subió a él en Alcalá de Henares; Jamal Zougham se bajó, según el testigo, en la estación de Torrejón o de San Fernando.

«El pasado día once de los corrientes, se dirigió a la estación de tren de Alcalá de Henares, con el fin de ir a su trabajo en la localidad de Aravaca (Madrid), tomando para ello el tren que parte de Alcalá de Henares a las 07:15 horas.

Que se introdujo en el segundo o tercer vagón del convoy (donde explosionó un artefacto) y comprobó que había poca gente a esas horas. Se subió en la parte derecha del vagón, últimos asientos mirando hacia el sentido de la marcha, exactamente en el lado del pasillo.

Que observó como en la estación de Torrejón de Ardoz, entre otras personas, se introdujeron en el tren dos hombres que hablando en árabe, portando uno de ellos una mochila muy grande de color negra. Entonces, ambos sujetos mantuvieron una breve conversación en idioma árabe y se separaron, sentándose uno de ellos (en adelante, INDIVIDUO N° 1) justo delante del declarante, dándole la espalda.

Que el otro individuo (N°2) que portaba la gran mochila, se sentó en otro lugar más cerca de la puerta, en unos asientos abatibles laterales del lado izquierdo según el sentido de la marcha, junto a una papelera.

Que el declarante quedó extrañado al comprobar que ambos individuos, se separaron, pudiendo haberse sentado juntos, debido a que junto al INDIVIDUO N° 2, había dos asientos libres.

Además, el declarante recuerda como el INDIVIDUO N°1, cuando se dispuso a sentarse, se quitó la chaqueta, y giró sobre sí mismo observando el resto del vagón, y emitió una tos anormal, que le dio la sensación de que podía ser algún tipo de contraseña.

Que el INDIVIDUO Nº 2 respondía a la siguiente descripción: 1,80 aproximadamente, complexión normal, pelo despeinado, moreno, largo hasta los hombros y liso, con cara alargada y gran nariz, con piel morena, con rasgos del tipo de un gitano o un indio. Que vestía un tres cuartos de color negro y pantalones vaqueros.

Además, este INDIVIDUO Nº 2 portaba una gran mochila de color negro, la cual se encontraba bastante llena y con cierto peso. Era una mochila que, pudiendo llevarse a la espalda, el desconocido la llevaba en la mano.

PREGUNTADO por como situó el INDIVIDUO 2 la mochila que portaba, en el momento de sentarse, MANIFIESTA que la colocó junto al su pie izquierdo, al lado de la papelera.
Que el declarante no pudo seguir observando a los desconocidos, debido a que entró bastante gente en el vagón con posterioridad, hasta que finalmente, en la Estación de Santa Eugenia, tras la parada del tren, y cuando comenzó la marcha, a unos 20 metros recorridos sintió una fuerte explosión que provocó el caos en el interior del vagón
»

Este testigo subió también en Alcalá de Henares, pero al tren inmediatamente posterior al que cita el anterior testigo (aquél subió en el tren que estallaría en El Pozo y éste en el de Santa Eugenia); como podemos observar, Jamal Zougham se baja (según el primer testigo) del tren de El Pozo en la estación de Torrejón de Ardoz, espera al siguiente tren (el de Santa Eugenia, donde viajaba el segundo testigo) y sube junto a otro de los terroristas. No hay, por lo tanto, ninguna contradicción: Jamal Zougham sube al tren de El Pozo en Alcalá con una mochila, se la deja olvidada debajo de un asiento y se baja en Torrejón de Ardoz; espera, junto a otro terrorista (que podía perfectamente ser el portador de la segunda mochila), a que llegue el tren siguiente, suben ambos, se dejan olvidada otra mochila y se bajan en alguna de las tres estaciones siguientes (San Fernando, Coslada o Vicálvaro).

«El pasado jueves día 11 de marzo, cogió un tren de Cercanías en la Estación de Renfe de Alcalá de Henares, con dirección a Madrid-Atocha, a las 07:15 horas, tren que tenía su parada inicial en Alcalá de Henares.

Que la declarante se sentó en el quinto vagón contando desde la cabecera y, una vez en marcha, entre las estaciones de Torrejón de Ardoz y la de Coslada observó cómo un joven se hallaba apoyado en la puerta que comunica el segundo vagón con el primero a la vez que leyendo un libro, fue empujado violentamente por otro joven.

Que el segundo joven agarró el picaporte de la puerta que comunicaba los vagones y tiró bruscamente de ella, empujando al primer joven (el que leía el libro), sin pedirle permiso ni disculpas.

Que el segundo joven era de altura cercana a los 180 centímetros de complexión media y respecto al resto de rasgos, dice que podría reconocerlo en persona o en fotografía.

El segundo joven vestía una cazadora oscura y portaba una bolsa de deportes de color oscuro y de tamaño medio, la cual llevaba colgando del hombro.

La declarante viajaba en el tren con la intención de bajarse en Atocha, pero justo al ponerse en marcha alrededor de las 07:40 horas, el tren en la estación de Santa Eugenia, de repente estalló uno de los vagones del tren y los viajeros hubieron de bajarse mezclados con cuerpos muertos, mutilados y heridos de diversa consideración.

La declarante piensa que el joven que vio cambiar de vagón durante el trayecto portando una mochila pudiera tener algo que ver con la explosión e insiste en que sería capaz de reconocerlo si lo volviera a ver».

Recordemos de nuevo que Jamal Zougham subió al tren de Santa Eugenia (donde viajaba también este tercer testigo) en Torrejón de Ardoz, y es justo entre esta estación y la siguiente cuando ocurren los hechos que indica la testigo; el testigo anterior vio cómo subían al tren Jamal Zougham y otra persona (en el segundo o el tercer vagón, aunque también podría ser en el cuarto, dado que especifica que se sentó en el vagón que después estalló), cómo se sentaron separados uno del otro y cómo los perdió de vista cuando empezó a entrar gente en el vagón. Por lo tanto, en un principio tampoco son incompatibles las dos declaraciones, pues Jamal Zougham pudo perfectamente levantarse de su asiento ante la presencia de demasiada gente y recorrer varios vagones en busca de una mejor ubicación para dejar su mochila.

«Una persona le dio un golpe a su amiga en el hombro al pasar, y miraron para ver si lo conocía, no lo conocía. Que tenía una cara muy rara, de boca grande y nariz grande y reflejaba tensión en la cara».

Este es el último testimonio que consta en el Escrito de Acusación de la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M. En los cuatro casos, los testigos reconocieron fotográficamente a Jamal Zougham (el primero de ellos el día 13 por la mañana, antes de ser detenido) y también posteriormente en rueda de reconocimiento. Como ya se ha apuntado con anterioridad, será el Tribunal quien decida si estas declaraciones son o no son compatibles entre sí, pero lo que sí queda claro es que las principales pruebas de cargo contra Jamal Zougham no van a ser ni la mochila nº 13 (a no ser que el Tribunal considere que la mochila que detalla el primer testigo es la misma) ni una tarjeta telefónica comprada en su locutorio (a nadie se le acusa porque unos terroristas compren en su tienda, ya sean teléfonos móviles, tarjetas de teléfono o ácido bórico), sino estos cuatro testimonios que lo reconocen en los trenes.

Respecto a Abdelmajid Bouchar, en la página 131 del Escrito de Acusación de la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M puede leerse la declaración de otro testigo. Para finalizar este apartado, sin embargo, es más revelador el testimonio de un testigo que vio a Basel Galyoun; y es revelador, sobre todo, para aquellos que se atreven a incluir hasta a los testigos como parte de la conspiración (en los comentarios de artículos anteriores de esta misma bitácora, algún conspiracionista ha llegado a preguntar las razones por las que se protege a los testigos y ha preguntado, de forma maliciosa y torticera, quiénes serán esos testigos, dando a entender que son testigos comprados para que declaren en contra de los actuales imputados y, por lo tanto, para apuntalar la Versión Oficial):

«En la estación de Renfe de Alcalá de Henares, se subió con su amiga Tina a un tren que salía a la 07:05 horas, en dirección Madrid, teniendo intención de bajarse en la estación de Nuevos Ministerios.

Que en esta estación se subió un hombre joven, entre 25 y 30 años, de un metro y setenta y cinco centímetros de altura, de complexión fuerte, de unos 80 u 85 kg de peso, de tez morena, pero sin apariencia de árabe, guapo y de gesto "simpático", de cara redonda.

Que este hombre llevaba puesto en la cabeza un gorro de lana multicolor y una bufanda alrededor del cuello del mismo color, a juego. El gorro le tapaba todo el pelo y lo llevaba calado hasta las orejas y la bufanda la llevaba ceñida al cuello. Llevaba ropa de color oscura y gastada, como llevan las personas que toman el tren para ir trabajar.

Que también portaba una bolsa de tela de varios colores, oscuros, predominando entre ellos el rojo, que por la forma que se veía externamente, parecía que contuviese algo pesado y redondo, de unos 30 cm de diámetro aproximadamente.

(…) Que se sentó el final del vagón junto a la puerta que da acceso al siguiente vagón, ella en el pasillo y su amiga junto a la ventana, y que el hombre anteriormente citado se sentó diagonalmente a ella, en el centro de tres asientos que están adosados junto a una de las ventanas, dejando en un principio la bolsa en el suelo, junto a él.

Que en ese momento es cuando su amiga y ella comentaron el hecho de que iba muy abrigado para la temperatura que hacía y que además les llamó también la atención porque les parecía guapo.

Que posteriormente el hombre se levantó de su asiento portando la bolsa, pasó junto a ellas y se introdujo en el vagón siguiente.

Que a los quince minutos, más o menos, volvió de nuevo y se sentó en el asiento que estaba al otro lado del pasillo, justo a su izquierda, dejando la bolsa en el suelo, observando posteriormente que estaba metida muy atrás, tocando la pared del vagón.

Que en una de las paradas del tren, no recuerda cual, su amiga le dijo que el hombre se había bajado y se había olvidado la bolsa debajo del asiento y que podría ser la comida, respondiéndole la dicente que podría ser una bomba, no haciéndole mayor caso.

Que minutos después oyó una explosión en otro vagón y entonces se acordó de la bolsa y pensando que podría ser otra bomba, diciéndole a su amiga que echase a correr. Cuando habían corrido dos o tres metros explotó la bomba de su vagón, matando a su amiga que iba detrás de ella, no recordando nada más hasta que la ayudaron».

Los policías como testigos

Las declaraciones de los agentes de la autoridad se reconocen, según el apartado e) de la Sentencia que se cita al inicio del artículo, como aptas para ser tenidas como pruebas de cargo contra los acusados; ampliando la información con la sentencia que se cita, tenemos que «el derecho a la presunción de inocencia desenvuelve su eficacia cuando existe falta absoluta de pruebas de cargo o cuando las practicadas no reúnen las garantías procesales, y en los hechos a que se contrae el recurso ha existido prueba inculpatoria y de cargo practicada con todas las garantías, obtenida legítima y contradictoriamente en el acto del juicio oral, que enerva la presunción de inocencia constitucional; ciertamente la declaración del policía víctima de la agresión del recurrente, que narra, a preguntas del Ministerio Fiscal y de la defensa, cómo sucedieron los hechos, concretando que se encontraba de servicio, con el uniforme reglamentario, constituye prueba de cargo más que suficiente para desvirtuar la presunción de inocencia alegada; el recurrente pretende, sin fundamento, hacer una propia valoración de las pruebas, lo que le es vedado en cuanto desborda el ámbito de la presunción de inocencia» (Fundamento de Derecho Primero de la STS 4693/1990). En este caso, incluso siendo el policía parte afectada en el proceso (era él el agredido en acto de servicio), su declaración es suficiente como prueba de cargo contra el agresor; un relato de los hechos coherente y sin contradicciones por parte de un agente de la autoridad es, por lo tanto, suficiente, dado que sus declaraciones son consideradas veraces mientras no sean contradichas coherentemente, algo que es considerado generalmente para todas las declaraciones de funcionarios públicos, a los que se les presupone objetividad (reforzada en el caso de los agentes de la autoridad dadas las funciones que éstos desempeñan).

En el caso del 11-M, todas las declaraciones de agentes de la autoridad contenidas en el Auto de Procesamiento son, cómo no, consideradas falsas por Luís del Pino y por los Peones Negros, introduciéndose además el elemento fundamental de las teorías conspiracionistas: el policía que, con sus declaraciones, apuntala la Versión Oficial (es decir, aporta datos en contra de los actuales imputados) lo hace porque forma parte de la conspiración contra el Partido Popular; dado que todas las declaraciones de policías y guardias civiles incluidas en el Auto de Procesamiento aportan datos contra los actuales imputados, podemos ir haciendo cuentas sobre el número de personas implicadas en esa conspiración.

Como ya se ha dicho, la justicia española (como ocurre en el resto de países democráticos) concede un plus de credibilidad a las declaraciones tanto de agentes de la autoridad como a las declaraciones de funcionarios públicos, pues son consideradas declaraciones con mayor objetividad (la función pública lleva implícita esa objetividad); evidentemente, dado que se trata de testigos, el Tribunal habrá de tener en cuenta también en este caso esa subjetividad que llevan implícita todas las declaraciones testificales.

El Auto de Procesamiento abunda en las declaraciones testificales de agentes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, justo por esa mayor objetividad que se les presupone a esas declaraciones; sin embargo, Luís del Pino y los Peones Negros conceden el mismo grado de subjetividad a todas las declaraciones, considerándolas, de entrada, todas falsas: se han utilizado numerosas declaraciones de policías para demostrar supuestas contradicciones.

Uno de los casos más manidos por los conspiracionistas es la declaración del Jefe Provincial de los TEDAX (no confundir con Sánchez Manzano, Comisario Jefe de los TEDAX), que en un primer momento (minutos después de las explosiones) consideró que los efectos sobre los vagones podrían ser debidos al uso de un explosivo de tipo militar (con una alta velocidad de detonación); esa declaración ha sido utilizada por los autores conspiracionistas para demostrar que los explosivos utilizados no fueron Goma-2 ECO, sino explosivos militares. Pero veamos si esa declaración es, como desean los Peones Negros, contradictoria con los hechos.

El Jefe Provincial de los TEDAX no realiza esas declaraciones para identificar el tipo de explosivo utilizado en los trenes, sino para justificar la técnica utilizada (que resultaría errónea) para desactivar las dos mochilas que se localizaron en Atocha y en El Pozo: se utilizó un chorro de agua a presión para desactivarlas porque esa es la técnica que se usa para desactivar explosivos militares, y los efectos (visuales y preliminares) de las explosiones en los trenes llevaron a pensar al Jefe Provincial de los TEDAX (a falta de análisis químicos que confirmaran o desmintieran esa primera impresión) que eran debidos al uso de un explosivo militar. ¿Se contradice esa declaración con el hecho de que los análisis químicos determinaran que se utilizó dinamita en lugar de explosivos de tipo militar? El hecho es que esa declaración, lejos de ser contradictoria, queda reforzada por los análisis: las dos mochilas estallaron con una técnica que se utiliza para desactivar explosivos militares, por lo que no pudo ser explosivo militar el utilizado en los trenes, aunque sí tuvo que ser un explosivo de fabricación industrial (que son los que tienen mayores velocidades de detonación), como es el caso de las dinamitas.

Otro de los casos al que más jugo le han sacado los conspiracionistas es a la supuesta Renault Kangoo vacía en Alcalá y llena en el complejo policial de Canillas; el hecho es que los policías que realizaron la primera inspección ocular en Alcalá declaran que no vieron los detonadores ni la cinta coránica (no vieron nada que les infundiera sospechas) en el interior de la Renault Kangoo, no que la furgoneta estuviese vacía. ¿Son contradictorias esas declaraciones con las evidencias encontradas más tarde en sede policial? La literalidad de algunas declaraciones, sacada de su contexto (no había nada a la vista) podría parecer que sí lo son; sin embargo, dentro del contexto en el que se realizan las preguntas a los testigos (si vieron los detonadores o la cinta coránica en esa inspección ocular), se les da a esas declaraciones el sentido que les corresponde (no había a la vista ni detonadores ni cintas coránicas), como pudo confirmar el propio Luís del Pino cuando preguntó a los operarios de la grua que remolcó la Kangoo desde Alcalá hasta Canillas si pudieron ver algo en el interior de la furgoneta: efectivamente, pudieron llegar a ver una bolsa de plástico y algunas herramientas, por lo que en la Kangoo sí había objetos a la vista (pero no eran ni los detonadores -que estaban bajo el asiento del copiloto- ni la cinta coránica -que estaba introducida en la radio de la furgoneta-, que son los objetos a los que se refieren los policías en sus declaraciones).

Una vez más, será el Tribunal quien considere válidas o no válidas esas declaraciones, pero el punto de partida de los jueces (las declaraciones de los agentes de la autoridad van a ser consideradas inicialmente veraces) será justo el contrario del que han utilizado los conspiracionistas (las declaraciones de los agentes de la autoridad son falsas por definición).

Pruebas periciales

La primera cuestión que hemos de tener en cuenta, como en el caso de las declaraciones de funcionarios públicos, es que a un laboratorio público (en el que trabajan funcionarios públicos) se le presupone objetividad, por lo que los resultados de los análisis son considerados válidos por definición. Ampliamos la información del apartado c) de la Sentencia que se cita al principio del artículo: «La doctrina jurisprudencial, y de ella son muestra las recientes Sentencias de 21 de enero, 2 de marzo y 5 de junio de 1989, viene otorgando significación probatoria de cargo a los dictámenes dactiloscópicos, fundándose en la fiabilidad de esta prueba -la singularidad de las huellas dactilares y su invariabilidad en el transcurso de la vida-, y en las garantías técnicas y de imparcialidad que ofrecen prima facie los gabinetes de identificación de la Policía, en tanto no se haya formulado impugnación explícita por el acusado en el escrito de calificación, lo que exigiría -solamente en esta hipótesis- el sometimiento del dictamen al examen contradictorio que en el plenario se realiza. En el caso sub iudice, la identificación se realizó a través de las huellas papilares advertidas en un cenicero del domicilio asaltado, con anterioridad a la detención de la acusada, que resultó ser una mujer con antecedentes por delitos contra la propiedad y policialmente conceptuada como autora de robos en pisos, siendo detenida, precisamente, como inculpada en una serie de ellos. En definitiva, debe apreciarse la existencia de prueba de cargo suficiente, y entenderse enervada la presunción constitucional de inocencia con desestimación del motivo segundo del recurso en que se hizo valer» (Fundamento de Derecho Segundo de la STS 5089/1989).

Aunque esta Sentencia se refiere a las pruebas dactiloscópicas realizadas en los Laboratorios de la policía, la Sentencia que se cita al principio del artículo extiende esa validez (como prueba de cargo plenamente válida) a todos los Gabinetes y Laboratorios de la policía (siempre y cuando sus informes no hayan sido impugnados); dado que todos los informes periciales del Sumario del 11-M han sido realizados en sede policial, con los recursos y el personal de los Laboratorios públicos de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, todos aquellos informes que no hayan sido explícitamente impugnados forman parte ya de las pruebas de cargo contra los imputados, incluyendo los informes sobre huellas dactilares o sobre ADN.

Respecto a los informes impugnados (de los que se ha solicitado prueba pericial contradictoria), no significa en absoluto que sus resultados hayan sido invalidados; estos informes siguen formando parte de las pruebas contra los imputados, sólo que durante el juicio oral se confrontarán con los nuevos informes periciales realizados, de forma que, en caso de contradicción en los resultados, todos los peritos que hayan participado en los primeros y en los segundos informes serán preguntados acerca de esas contradicciones, siendo el Tribunal el que decidirá si la contradicción es óbice para descartar uno de los dos informes, ambos o incorporarlos todos como prueba de cargo. En caso de obtener resultados compatibles en ambos informes periciales (el inicial y el contradictorio), los dos serán incorporados como prueba de cargo contra los imputados.

Como ampliación a este apartado, puede consultarse este artículo; simplemente añadir, como ya se señalaba en el artículo enlazado, que la firma de un informe pericial elaborado en un Laboratorio de la policía (un Laboratorio oficial, como explícitamente cita la Sentencia transcrita al principio de este artículo) puede ser del Jefe de Laboratorio en solitario, teniendo la misma validez que la firma de dos o más peritos; aunque desde algunos medios conspiracionistas se insista en que la firma única sólo es válida para Laboratorios homologados, lo cierto es que no hay ni una sola Sentencia del Tribunal Supremo ni del Tribunal Constitucional que hagan referencia a esa homologación para dar plena validez a los informes periciales firmados por el Jefe de un Laboratorio público, sino que sólo se exige que esos Laboratorios formen parte de una Administración Pública (algo indudable en el caso de los Laboratorios pertenecientes al Ministerio del Interior, como es el caso de los Laboratorios de los TEDAX, de la Policía Científica y de la Guardia Civil).

Atestados policiales

Respecto a los atestados policiales, será suficiente con transcribir lo especificado en las Sentencias del Tribunal Supremo que se citan al principio del artículo (la 6427/1988 y la 7802/1988): «Es doctrina de esta Sala firmemente asentada desde la sentencia de 20 de enero de 1986 que si bien los atestados policiales sólo tienen el valor de denuncia a efectos legales, según preceptúa el artículo 279 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal , si de tales atestados se desprenden diligencias de carácter objetivo que llevan a la aprehensión de los efectos del delito como consecuencia de las declaraciones de los propios encartados, entonces se está en presencia de los llamados delitos cuasiflagrantes o testimoniales que presentan como rasgo esencial la inseparable percepción directa de los funcionarios de la Policía Judicial, por lo que tales datos objetivos, no acreditada su irrealidad, deben tenerse como probados (sentencias de 23 de enero, 31 de marzo, 22 y 23 de abril de 1967, 15 de marzo de 1988 y otras muchas)» (Fundamento de Derecho Segundo de la STS 6427/1988). «El acto del juicio oral es, efectivamente, la pieza esencial de proceso pero las cosas que han ocurrido antes y fuera de él pueden ser y son constantemente contenido de los juicios orales. Es legítimo preguntar en relación con declaraciones, diligencias u ocupaciones verificadas fuera de él para comprobar, a través de los principios de oralidad, contradicción, inmediación, acusatorio, defensa, etc., la veracidad o inveracidad de tales datos» (Fundamento de Derecho Primero de la STS 7802/1988).

Como ampliación a esta información, puede consultarse la reciente Sentencia 1215/2006 del Tribunal Supremo, en el que se considera prueba de cargo suficiente la declaración de un etarra ante la policía.

Declaraciones de coimputados

Ampliamos la información sobre las declaraciones inculpatorias de los coimputados (apartado d) de la Sentencia citada al principio del artículo: «En el presente caso uno de los acusados se confesó autor del hecho en unión de los otros tres coprocesados señalando la actuación de cada uno de ellos; esta declaración la hizo en presencia de Abogado y después la ratificó ante el Juez también asistido de Letrado y sólo después de la detención de tres de ellos -mediando una conversación en el local de detención que fue oída por la Policía Municipal de Guardia y que consta en el sumario (folio 84) en la que el recurrente y otro procesado decían a Esteban que debía reconocerse como autor único del hecho- cambió la declaración para culpar primero a uno de los procesados, entonces ausente y finalmente para inculparse a sí mismo, exculpando a los demás y afirmando que la muerte se había producido accidentalmente a causa de las relaciones sexuales que tenía con la víctima (un anciano que iba a cumplir al día siguiente de su muerte 83 años) habiéndole matado sin querer porque tal vez le golpeó algo más fuerte ya que le gustaba que le golpearan. En la causa no se ha alegado en ningún momento por los otros coacusados ni aparece por ninguna otra vía que existieron relaciones de enemistad con el procesado que los inculpó ni han invocado que existiera motivación alguna para hacer tal imputación ni incluso en la diligencia del careo (folio 81) con otro de los procesados. Esta declaración tiene, pues, virtualidad para destruir la presunción de inocencia de los acusados correspondiendo su valoración, con los demás elementos de prueba que se practican en el juicio, exclusivamente al Tribunal de instancia» (Fundamento de Derecho Quinto de la STS 3299/1988).

Si bien las declaraciones de algunos de los imputados han servido para inculpar a otros de los sospechosos, la autoinculpación más importante de todas las recogidas en el Sumario es sin lugar a dudas la que hace Jamal Ahmidan en nombre de todo el grupo terrorista a través de las dos grabaciones de reivindicación de los atentados encontradas en el desescombro del piso de Leganés.

La existencia de un grupo terrorista como ETA durante tantas décadas ha permitido desarrollar una legislación y una jurisprudencia capaz de llegar, manteniendo los derechos fundamentales de las personas (y entre ellos la presunción de inocencia), a prácticamente todas las formas organizadas de terrorismo (entendidas incluso por la mera existencia de un grupo sin una clara estructura jerarquizada); los grupos organizados (y entre ellos los terroristas) tienen un especial tratamiento en nuestra legislación y en nuestra jurisprudencia, de forma que los actos perpetrados por un miembro de un grupo terrorista son extensibles al resto de integrantes de ese grupo aun cuando la participación en los hechos haya sido circunstancial. En el caso del atentado de Barajas, por ejemplo, los responsables de la muerte de las dos personas asesinadas no se limitarán al conductor de la furgoneta (que fue quien realmente depositó el explosivo), sino que también lo serán los que esperaron a ese conductor para emprender la huída en otro vehículo, pues se entiende que cualquiera de ellos podría haber sido el conductor de la furgoneta y, por lo tanto, se estima que tienen la misma responsabilidad.

En el caso del 11-M, una vez comprobado que varios miembros del grupo terrorista estuvieron en los trenes la mañana de los atentados, bien poco importa el número de mochilas que depositaron cada uno de ellos, bien poco importa si simplemente las portearon y no las colocaron, bien poco importa si su función dentro del grupo terrorista fue el simple traslado de los terroristas o de las bombas hasta la estación de Alcalá: si pertenecen al grupo terrorista y estuvieron en el lugar de los hechos (aun cuando sea como mero apoyo logístico) serán considerados autores materiales de la muerte de todas las personas asesinadas en los trenes (de los 191, y no sólo de las muertes que hubiese causado la mochila que cada uno de ellos depositó), pues se considera que las funciones asignadas a cada uno de los integrantes del grupo terrorista pueden ser intercambiadas entre cualquiera de sus miembros.

Como ampliación, pueden consultarse este artículo (en el que ya se trataron anteriores condenas por terrorismo etarra) o este otro (en el que se trató la pertenencia al grupo terrorista de Jamal Zougham y de Abdelmajid Bouchar).

Un inciso adicional: los indicios como pruebas

Los indicios son una parte importante de las pruebas que ha de tener en cuenta un Tribunal a la hora de juzgar un delito, aunque han de venir respaldados siempre por un hecho probado (ya sea a través de un testigo, a través de una prueba pericial o a través de las declaraciones de los agentes de la autoridad); es importante destacar que aun sin una prueba directa en la que apoyarse, los indicios pueden ser suficientes para condenar a alguien (es necesario disponer al menos de un hecho probado -relacionado directamente con los hechos- que pueda desvirtuar la presunción de inocencia de un acusado).

El Fundamento de Derecho Segundo de la Sentencia 3176/1990 del Tribunal Supremo puede servirnos de ejemplo a este respecto; las conversaciones telefónicas enigmáticas, el intercambio de llamadas entre varios de los imputados (aun cuando no se sabe su contenido), la coincidencia reiterada en espacio y tiempo de varios imputados... son considerados indicios (pruebas indiciarias) que refuerzan a las pruebas directas. Los dos enlaces facilitados al final del apartado anterior pueden también servir para ampliar la información al respecto.

«El examen de los autos permite constatar la existencia de una serie de conversaciones telefónicas, intervenidas en virtud de la correspondiente autorización judicial (vid. folios 2, 102, 225), oportunamente transcritas bajo fe pública judicial (vid. folios 16, 184, 191, 236, 242, 246, 252), así como diversas diligencias de entrada y registro en los domicilios de los procesados, previos los correspondientes mandamientos judiciales (vid. folios 148 y siguientes), y declaraciones de los procesados y testigos, a presencia de Letrado, amén de las prestadas en el juicio oral.

Es de destacar que en varias conversaciones telefónicas se habla abiertamente de drogas y en la mayor parte de ellas en términos que lo hacen suponer claramente (vid. folios 4, 6, 7, 8, 9, 14, 15, 18, 19, 22, 23, 25, 26, 28, 30, 31, 35, 36, 40, 41, 50, 51, 55, 56, 59, 61, 62, 63, 65, 68, 80, 82, 84, 87, 88, 89, 91, 185, 186 vuelto, 240, 243 vuelto, 245, 247, 247 vuelto, 249, 250 vuelto, 251, 256). Son numerosas las veces que Jose Miguel , Bremen) habla con Germán ) y con Maya (Cambri, Luis Andrés ): las conversaciones registradas son normalmente enigmáticas y sospechosas, y, en ocasiones, se usan términos y expresiones propios del mundo de la droga (vid. folios 88, 247, 256 vuelto).

En la diligencia de entrada y registro llevada a cabo en el domicilio de Luis Andrés y su esposa Celestina (folio 157), en la habitación del matrominio, se encontró «una caja de plástico de color verde y blanco, conteniendo en su interior tres pápelas, una de polvo blanco, al parecer heroína, otras dos de un polvo marrón al parecer heroína, así como dos envoltorios de papel de plata, el más pequeño conteniendo cinco pápelas de un polvo blanco, al parecer cocaína, y el mayor también de papel de plata, conteniendo una sustancia de color blanco de aspecto parecido a la cocaína y que pudiera tratarse de una sustancia similar o bien de un adulterante».

Al folio 19 obra la declaración prestada por Germán , a presencia judicial, con intervención de Letrado, en la que él mismo reconoce que se dedicaba al tráfico de droga, suministrada por Chambri, y que «por conversaciones que tiene oídas a Chambri y Bremen deduce el declarante que eran socios no sólo en el negocio de ellos, sino también en lo de la droga». Luego, tras leerle la conversación obrante al folio 39, mantenida con Manolo, (a) Bremen, dice que «dicha conversación supone que se refiere a que el Bremen se interesa por saber si el declarante había vendido o no la mercancía del Chambri; que esa es otra razón por la que supone que el Bremen y el Chambri estaban asociados en lo de la droga, porque varias veces le llamaban para saber si el declarante había vendido la droga que le había suministrado el Chambri. Que otras veces el Bremen llamaba interesándose dónde está el Chambri». Se le dio también lectura del folio 88 y dice que «un chisme es un gramo de heroína». Con posterioridad, en los careos celebrados (vid. folio 286), Germán dice que «no recuerda haber dicho que Jose Miguel se interesase telefónicamente si había vendido o no la droga». Finalmente, en el juicio oral, Germán dijo que «no recuerda qué dijo en las declaraciones; no estaba bien...».

No cabe negar, por tanto, la existencia en los autos de diversos medios probatorios directos y sobre todo indirectos, que pueden estimarse de cargo y con suficiente entidad inculpatoria contra los recurrentes, cuya valoración es competencia exclusiva del Tribunal de instancia (vid. arts. 117.3 de la Constitución y 741 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal ). Esta Sala debe limitarse pues a efectuar dicha constatación, poniendo de relieve, además, que en los supuestos en que en la causa existan declaraciones contradictorias de unas mismas personas corresponde también al Tribunal sentenciador valorarlas, contrastarlas y aceptar la versión que estime más verosímil y convincente (vid. ad exemplum la sentencia del Tribunal Constitucional de 28 de abril de 1988 ). Debe recordarse también que la prueba indirecta es válida para desvirtuar la presunción de inocencia, siempre que los indicios estén debidamente probados y la conclusión del Tribunal no sea ilógica, irracional o absurda y, por tanto, arbitraria, como no lo es la del Tribunal de instancia.

El testimonio de los coinculpados, finalmente, puede ser válido para desvirtuar la presunción de inocencia (Sentencias de 25 de marzo de 1987, 26 de enero de 1988 y 18 de febrero de 1989)».

Y un comentario final: Dinitrotoluenos y nitroglicerinas

Volvemos con los explosivos, dado que mañana finaliza el plazo para que los peritos entreguen el borrador de informe de los análisis y, dependiendo de los resultado, podremos llegar a leer afirmaciones tajantes que no tienen sustento alguno.

Existen dos tipos de Goma-2 fabricadas por UEE, la ECO y la EC; de la misma forma, existen diversas variantes del Titadyne fabricado por la empresa francesa Titanite (30 y 50, y dentro de éstas, AG y F), que es a la empresa que ETA robó dinamita en 1999 y en 2001. La principal dinamita fabricada por UEE es la Goma-2 ECO (que es la que contiene nitroglicol, nitrato amónico y carbonato de calcio), mientras que la principal dinamita fabricada por Titanite es el Titadyne 30AG (cuya composición es un 62-68% de nitrato amónico y un 25-29% de nitroglicol, es decir, los mismos componentes orgánicos que la Goma-2 ECO).

La otra dinamita fabricada por UEE (Goma-2 EC) tiene en su composición nitroglicerina y dinitrotolueno, igual que ocurre con las otras variantes del Titadyne fabricado por Titanite.

Por lo tanto, hablar de que lo que estalló en los trenes (sin tener en cuenta ninguna prueba más) es Goma-2 ECO tiene exactamente la misma consistencia que hablar de que estalló Titadyne 30AG; y de la misma forma, la posible aparición de nitroglicerina o de dinitrotoluenos en esos focos puede suponer tanto que estalló Goma-2 EC como que estalló Titadyne 30F, pues ambas dinamitas contienen estos dos componentes.

Por lo tanto, sólo puede afirmarse, como ya se especificó en el informe pericial de los TEDAX, que estalló algún tipo de dinamita; conocer el tipo exacto de esa dinamita (su marca comercial) es algo que debe probarse en base a otros datos aportados por las investigaciones. Y esos datos, en el caso del 11-M, no son simples indicios, sino que forman parte de dos Sentencias ya dictadas.

La primera, la que probó que Gabriel Montoya Vidal (que fue juzgado y condenado en Noviembre de 2004 -al ser menor, fue juzgado en un proceso distinto al actual- por trasladar la dinamita que le facilitaron Suárez Trashorras y Antonio Toro desde Avilés hasta Madrid en autobús) entregó una mochila de alguna dinamita (sin que se sepa el nombre comercial de la misma) a Jamal Ahmidan en Enero de 2004; está probado, por lo tanto (en Sentencia firme), que Trashorras y Toro suministraron dinamita a Jamal Ahmidan a través de César Montoya Vidal.

La segunda Sentencia hace referencia a la trama asturiana, cuya existencia (un grupo organizado dedicado al tráfico de estupefacientes y explosivos) también ha sido probada en el caso Pípol, en el que se condenó a Suárez Trashorras y Antonio Toro por ese tráfico de explosivos; además, en este caso sí ha quedado probado que ambos tenían a su disposición tanto Goma-2 ECO como Goma-2 EC. Está probado, por lo tanto, que Antonio Toro y Suárez Trashorras se dedicaban al tráfico de explosivos, y que esos explosivos respondían al nombre comercial de dinamitas Goma-2 ECO y Goma-2 EC.

Si ha quedado probado (repito: mediante Sentencias de juicios ya finalizados) que Antonio Toro y Suárez Trashorras disponían de dinamita Goma-2 ECO y Goma-2 EC, si ha quedado probado que ambos se dedicaban al tráfico de esas dos dinamitas y si ha quedado pobado que suministraron la dinamita de la que disponían a Jamal Ahmidan (quien reivindicó los atentados del 11-M)... ¿qué pintan en estos atentados la nitroglicerina o los dinitrotoluenos del Titadyne?

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