lunes, 5 de febrero de 2007

Reportajes sobre el 11-M

Hay en YouTube un reportaje (dividido en dos partes de una hora de duración cada una, aproximadamente, la primera emitida el 10/03/2005 y la otra el 11/03/2005), en cuya elaboración participaron El Mundo TV, Telemadrid, Televisión de Galicia y Canal 9, que considero de consulta básica para encontrar muchas de las respuestas a las preguntas de los conspiracionistas.


En esta primera parte, sólo es necesaria una puntualización. En una de las intervenciones del periodista de El Mundo Fernando Lázaro, refiriéndose a las tres multas que le impusieron a Jamal Ahmidan el día 29 de Febrero de 2004 (cuando los terroristas transportaron la dinamita desde Avilés hasta la casa de Morata de Tajuña), afirma que transportaba en su coche 200 Kg de dinamita y ni tan siquiera se le revisó el maletero; a parte de que un dispositivo de tráfico de la Guardia Civil en raras ocasiones revisa un maletero, la dinamita no la transportaba Jamal Ahmidan, sino el coche que iba tras él (Jamal Ahmidan hacía el papel de coche-lanzadera).

Además, con posterioridad se ha sabido que las multas no eran dos por velocidad y otra por no disponer del seguro, sino una por velocidad, otra por el seguro y otra por el cinturón de seguridad; ninguna de las tres multas suponen la inmovilización del vehículo, por lo que la actuación de la Guardia Civil de Tráfico fue la habitual en estos casos.

A esta segunda parte no es necesario añadirle ningún comentario. En todo caso, resulta un tanto extraño observar cómo mientras El Mundo iba publicando los Agujeros Negros de Fernando Múgica, El Mundo TV (y Fernando Lázaro, periodista de El Mundo) produce un reportaje que se ajusta de forma bastante verosímil a las investigaciones que con posterioridad quedarían reflejadas en el Auto de Procesamiento.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

En El Mundo se da libertad plena a sus periodistas. En el tema del 11-M, algunos apoyan la V.O., otros investigan la posible conexión con ETA, y otros investigan la implicación de los servicios de espionaje de varios países.
Para llegar a la verdad del 11-M, no se puede dejar ningún cabo suelto.

Por ejemplo éste:

http://www.elcomerciodigital.com/prensa/20070206/portada/guardia-civil-supo-2003_20070206.html

Anónimo dijo...

La Guardia Civil supo en 2003 por un preso de Villabona que Toro había negociado la venta de 'goma 2' a ETA
El avilesino ofrecía «2,5 kilos de explosivo por un millón de pesetas» y tenía «150 enterrados» «La intención de los etarras, al parecer, era quitárselos y no comprárselos», declaró el testigo a la UCO aasdfa sd
LETICIA ÁLVAREZ/GIJÓN
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Agentes de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil estuvieron en Villabona para contrastar una información relevante sobre Antonio Toro y el tráfico de explosivos en Asturias. Fue el 14 de febrero de 2003, un año antes de los atentados del 11-M. Dos investigadores se personaron en el centro penitenciario asturiano para entrevistar a un recluso que podía tener conocimiento de una posible transacción de dinamita a la banda terrorista ETA. Los agentes querían contrastar de este modo los datos que sobre el mismo asunto les había facilitado hacía apenas una semana su confidente el marroquí Rafá Zouhier, hoy imputado, al igual que Toro, en la masacre de Madrid.

La entrevista se produjo entre las 10.15 y las 11.30 horas y en ella, además de los agentes enviados desde Madrid, se encontraba presente el entonces capitán jefe de la Unidad Orgánica de Policía Judicial de la Comandancia de Oviedo, Pedro Amable Marful. En ella el recluso I. P. M. aseguró que conocía personalmente a Antonio Toro, si bien matizó que «sólo habló con él en dos o tres ocasiones», y añadió que «conoce muchas de sus actividades a través de un amigo en común». Tras esas puntualizaciones, el informador aseguró a los tres agentes que Antonio Toro «posee unos ciento cincuenta kilos de 'goma 2' enterrados» en algún lugar que dijo desconocer.

EL COMERCIO ha tenido acceso al informe oficial que los agentes encargados de esa operación realizaron al día siguiente y que fue remitido a sus superiores en la Dirección General de la Guardia Civil. Ese documento forma parte del sumario del 11-M. En él los agentes recogen cómo I. P. M. les contó que «el explosivo lo tiene almacenado Emilio, novio de la hermana de Antonio, el cual fue encargado de una mina».

Cuenta, además, que «tiene conocimiento de que han vendido cantidades importantes de explosivos y que hace unos meses unos jóvenes que pertenecían a ETA realizaron negociaciones para adquirirlos». Al parecer, según cuenta el testigo, la transacción no llegó a realizarse porque «la intención que tenían era quitárselos y no comprarlos».

A preguntas de los guardias civiles, I. P. M. contesta que «Toro conoció a los miembros de ETA cuando estuvo interno en la prisión de Villabona», es decir durante su reclusión entre julio y diciembre de 2001 tras ser detenido por la 'operación Pipol'.

También enumeró otras actividades delictivas a las que, dijo, se dedicaba habitualmente Toro, como el tráfico de drogas, «sobre todo de cocaína y pastillas, y a la venta de coches robados bajo la tapadera de una casa de venta de vehículos de segunda mano».

El informador mencionó de oídas la 'operación Pipol' y así lo recoge el informe y de ella dijo que «se intervinieron numerosos detonadores, si bien lo que estaban siguiendo era la incautación de explosivos».

El informe de la UCO es detallado hasta el punto de que describe el estado psicológico del denunciante: «El interno se muestra muy nervioso, con temblores de manos y dice que esta situación se debe a que tiene mucho respeto a los agentes y que es la primera ocasión en que facilita información a las Fuerzas de Seguridad». Añade, además, que «todo lo que va a decir es verdad».

Eufórico ante el negocio

Los agentes de la UCO contactaron con I. P. M. después de mantener un encuentro con su confidente Rafá Zouhier, quien les informó de que Toro «podía conseguir todo el explosivo que necesite». La entrevista entre el marroquí y los guardia civiles se produjo el 6 de febrero de 2003, en un restaurante de Oviedo, y duró tres horas y media. En ese tiempo, según se desprende del informe redactado por los agentes de la UCO, Rafa Zouhier se había visto con Toro tan sólo veinticuatro horas antes. Al marroquí le acompoñaba en esa cita un primo y ambos habían viajado a Oviedo en un coche alquilado. Zouhier comunicó a los agentes que la conversación comenzó con un negocio sobre la venta de un Jeep Cherokee y que, una vez la conversación derivó hacia los explosivos 'goma 2 Eco', «Antonio dijo que puede conseguir todo el explosivo que necesite y que vende dos kilos y medio a un millón de pesetas». También sugirió que acepta otras formas de pago «como canjearla por droga, en concreto cocaína, y que si llega a un acuerdo sobre la droga el canje sería de cinco kilos por uno de cocaína».

Antonio Toro, siempre según el testimonio del confidente de la Guardia Civil, se mostraba dispuesto a colocar el explosivo en el punto que interesase al cliente y lo consigue, dice, «a través de algún contacto que tiene en una mina».

También apuntó que volvieron a quedar para verse la semana del 10 al 17 (de febrero de 2003) y los agentes anotan que Toro se mostró «muy eufórico ante la posibilidad de realizar una venta o canje de una cantidad importante».

Entre los datos interesantes para la investigación que aporta Zouhier destaca las precauciones que supuestamente tomaba Toro para no ser capturado. «Los cartuchos de 'goma 2' tienen impresos una numeración y se encargan de eliminarla ya que a través de ésta se puede saber el origen», explica el confidente.

No era la primera vez que Rafá Zouhier escuchaba a Toro hablar de explosivos. Ambos se conocieron en setiembre de 2001 en el módulo 8 de la prisión de Villabona, cuando cumplían condena por distintos delitos. Toro, tras su detención en la 'operación Pipol', y Zouhier, porque había reventado el escaparate de una joyería en Parque Principado. Durante ese tiempo de reclusión Toro también le habló de los explosivos e, incluso, tuvo ocasión de conocer a Emilio Suárez Trashorras en los locutorios de la cárcel, cuando éste visitaba al hermano de su novia. Sobre estos hechos declaró Zouhier como testigo en el juicio del 'caso Pipol' que se acaba de cerrar con una sentencia condenatoria para los dos avilesinos por tráfico de drogas y también por depósito y tráfico de dinamita.

El testimonio de Zouhier y la confirmación del testigo I. P. M., que será llamado a declarar en el juicio del 11-M, llegó a la Guardia Civil a principios de 2003. Este informe, al que ha tenido acceso este periódico, pone en evidencia que una vez más las Fuerzas de Seguridad fallaron en su investigación de la trama de los explosivos previa al 11-M.

Sólo unos meses antes, en 2002, otro recluso de Villabona, José Ignacio Fernández Díaz, 'alias Nayo', prófugo de la 'operación Pipol' y conocido de Toro y Trashorras, había transmitido a su abogado, para que llegara a un pacto con la Fiscalía Antidroga y le fuera rebajada la condena, que los dos avilesinos guardaban en un zulo, cerca de Illas, 400 kilos de dinamita. La Policía abrió una investigación, pero no encontró nada.

Tras cometerse los atentados, el capitán Marful, que estuvo presente en el interrogatorio al testigo I. P. M, lamentó en su despacho, con lágrimas en los ojos: «Si hubiéramos investigado más...».

ElKoko dijo...

El gran problema, anónimo, es que ese artículo demuestra que la Guardia Civil sí investigó esos cabos sueltos (y se incorporaron al Sumario del 11-M, por lo que nadie los ha ocultado), pero no pudo llegar a ninguna conclusión; sin embargo, para algunos se trata de una negligencia interesada (es decir, no se llegó a ninguna conclusión porque alguien impidió que se investigara más para que así se pudiesen cometer los atentados).

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