lunes, 12 de febrero de 2007

Las pruebas en el juicio

Dado que es inminente el inicio del juicio sobre el 11-M, será necesario tener una base más o menos básica para entender lo que habitualmente utilizan los tribunales para determinar las pruebas válidas (métodos de prueba) y, sobre todo, para no asombrarse ante la aceptación por parte del Tribunal de las declaraciones de testigos, pruebas periciales, reivindicaciones y demás pruebas que, según nos han venido contando insistentemente los conspiracionistas, está sobradamente demostrado que son falsas.

Para empezar, utilizaremos la Sentencia 836/1991 del Tribunal Supremo, en la que se resumen, a grandes rasgos y en un solo párrafo, esos métodos de prueba: «En materia de presunción de inocencia, son constantes jurisprudenciales: a) que los medios de prueba dignos de tal nombre son los practicados en el juicio oral, pero cabe también otorgar dicha naturaleza a las pruebas sumariales cuando la persona de que procedan comparece en el acto del juicio, de suerte que las anteriores confesiones, testimonios o dictámenes puedan ser debidamente contrastados, y el Tribunal se halle por ello en condiciones de optar por una u otra versión (sentencias del Tribunal Constitucional, entre otras, de 23 de febrero y 28 de abril de 1988); b) si bien el atestado policial carece de valor probatorio, no dejan de reconocerse excepciones basadas en la objetividad de lo que aparezca reflejado, y en datos o informaciones de imposible reproducción posterior (sentencias del Tribunal Supremo de 23 de septiembre y 7 de noviembre de 1988); c) que en atención a las garantías técnicas y de imparcialidad que ofrecen los Gabinetes y Laboratorios oficiales se propicia la validez, "prima facie", de sus dictámenes e informes, siempre que no hayan sido objeto de impugnación expresa en los escritos de conclusiones, en cuyo caso han de ser sometidos a contradicción en juicio oral como requisito de eficacia probatoria (sentencias de 5 de junio y 5 de octubre de 1989, entre otras); d) asimismo, la validez probatoria de las declaraciones de los coimputados, siempre que no aparezca razón o motivo de venganza, resentimiento, deseos de autoexculpación o de recibir un trato favorable (sentencias del Tribunal Supremo de 5 de mayo y 23 de septiembre de 1988 y 30 de enero de 1989); e) aptitud de las manifestaciones de los agentes policiales en juicio oral para ser consideradas pruebas de cargo (sentencia del Tribunal Supremo de 18 de junio de 1990); y f) que la validez de las declaraciones en el atestado o las prestadas con incumplimiento de las garantías reconocidas al imputado no trascienden o se propagan a la restante actividad sumarial, quedando incólume la presunción de inocencia cuando constituyan el único fundamento de la inculpación (sentencia del Tribunal Constitucional de 19 de julio de 1989, y sentencia del Tribunal Supremo, entre otras, de 4 de octubre de 1990)».

En base a esta recopilación que nos brinda el Tribunal Supremo, comprobaremos cómo serán tratadas las pruebas que han sido aceptadas para el juicio oral por la Audiencia Nacional.

Pruebas testificales

Las pruebas testificales entran dentro de los apartados a) y f) del texto extractado de la Sentencia del Tribunal Supremo citada con anterioridad, que remite a tres Sentencias del Tribunal Constitucional (25/1988, 82/1988 y 135/1989) y a una del propio Tribunal Supremo (6885/1990) en las que se tratan con mayor detalle ambos apartados.

Vamos a ampliar el significado de ese apartado a) según las Sentencias a las que se hace referencia: «si bien es cierto que los medios de prueba válidos para desvirtuar la presunción de inocencia son, en principio, los utilizados en el juicio oral y los preconstituidos de imposible o muy difícil reproducción, ello no puede entenderse en un sentido tan radical que conduzca a negar toda eficacia probatoria a las diligencias sumariales practicadas con las formalidades que la Constitución y el ordenamiento procesal establecen, siempre que puedan constatarse en el acto de la vista en condiciones que permitan a la defensa del acusado someterlos a contradicción. [...] no ha existido en realidad una contradicción o rectificación en el juicio oral de las anteriores declaraciones de los testigos, en relación a la circunstancia fáctica de que el vehículo había sido dejado debidamente cerrado. En concreto el usuario del vehículo se limitó a matizar sus anteriores manifestaciones en el sentido de no poder afirmar con la misma certeza que anteriormente el extremo de si el vehículo sustraído estaba o no cerrado en el momento de la sustracción. El órgano judicial, ante cuya presencia inmediata se formuló esta declaración, ha podido llegar a la convicción de la certeza de que ese vehículo estaba cerrado, contando para ello también con las anteriores declaraciones en que ello se había afirmado con un mayor grado de rotundidad. Ha existido así una suficiente actividad probatoria que ha permitido a la Audiencia Provincial de Palencia llegar a la libre convicción del juicio de culpabilidad sobre el delito de robo» (Fundamento Jurídico 2º de la STC 25/1988); en este mismo sentido: «Lo que sí resulta evidente de nuestro análisis, y es decisivo para la cuestión suscitada en el presente recurso, es que con toda esta actividad, iniciada con la negativa de la hoy recurrente a confesarse culpable en el acto del juicio y la contradicción de los testigos con respecto a sus anteriores declaraciones, se pone de manifiesto que existió en el acto del juicio actividad probatoria de cargo, que permitió a los órganos de la jurisdicción ordinaria, en el proceso previo, a la vista de las declaraciones hechas en el sumario, reconocidas como tales por la hoy recurrente en amparo y los coinculpados, y las del plenario, en contradicción con aquéllas, a la vista también de lo dicho por los demás testigos, llevar a cabo una confrontación entre unas y otras y formar como consecuencia de ésta un juicio en conciencia acerca de su respectiva veracidad, y llegar a una conclusión acerca de la culpabilidad de la procesada, expresada en resoluciones fundadas, en las cuales esta Sala no puede entrar. Esta actividad probatoria y la ponderación de todos sus elementos por las dos instancias juzgadoras excluyen, por vía de consecuencia, que se haya producido en este caso vulneración de la presunción de inocencia, lo que conduce a la desestimación del recurso por este motivo» (Fundamento Jurídico 3º de la STC 82/1988).

Este apartado necesita una breve aclaración, dado que se refiere a las pruebas aportadas por el Sumario (en la fase de instrucción, cuyo colofón es el Auto de Procesamiento): «ni se puede confundir un Auto de procesamiento, que en sí mismo no encierra declaración de culpabilidad, con una Sentencia condenatoria; ni la actividad probatoria de cargo exigible en el juicio oral para disipar la presunción de inocencia es trasladable a la fase sumarial, pues, salvo excepción, en el sumario no se practican pruebas. Ello no significa que la presunción de inocencia no pueda ser vulnerada en un Auto de procesamiento, pues tal lesión podría producirse si el órgano judicial dictase su resolución de modo arbitrario, caprichoso o notoriamente infundado, pero siempre hay que tener en cuenta que, por las razones antes expuestas, al autor del Auto de procesamiento no se le puede exigir el mismo grado de certeza que al juzgador que condena, si bien sí le es exigible que razone de dónde emanan los indicios de criminalidad» (Fundamento Jurídico 6º de la STC 135/1989).

Y ampliamos también la información referida al apartado f): «la invalidez de las declaraciones sumariales prestadas con incumplimiento de las garantías reconocidas al imputado en el art. 118 de la L.E.Crim. sólo trascenderán con efecto difusor a otros actos del procedimiento, cuando se produzca una efectiva indefensión del imputado por ser su declaración irregular el único fundamento de su procesamiento. Si no se da tal circunstancia, aquella irregularidad no debe trascender por sí sola hasta causar la nulidad del juicio y menos aún la anulación de la declaración indiciaria de criminalidad a la que se refiere el art. 384 de la L.E.Crim., siempre que pueda decirse que el procesamiento se adoptó con abstracción de las manifestaciones del imputado en su declaración irregular, y que los correspondientes indicios racionales de criminalidad en que debe basarse todo Auto de procesamiento resultan de otros elementos o diligencias sumariales distintos de aquella declaración viciada y respecto de los cuales no se formule tacha de invalidez alguna» (Fundamento Jurídico 3º de la STC 135/1989); «las posibles irregularidades cometidas en el trámite de instrucción, no determinan la nulidad de toda la actividad sumarial, sino la irrelavancia jurídica de los actos practicados sin cumplimentar las exigencias constitucionales o procesales, sin trascender a la validez del juicio oral, estableciendo, por otra parte, el artículo 238.3 de la Ley Orgánica del Poder Judicial el supeditarse la declaración de nulidad a que del vicio o defecto procesal cometido se haya derivado o podido producir indefensión. [...] Respecto a la diligencia de reconocimiento en rueda, que se aduce se efectuó sin las prescripciones legales, por la inasistencia de Abogado, y sin la comparecencia de otras personas de circunstancia físicas exteriores similares a la de los recurrentes, hay que tener presente para la debida resolución de tal cuestión, que una doctrina jurisprudencial de esta Sala -cfr. Sentencias 30 Enero y 24 Febrero 1.990- expresa que tal prueba obtenida de forma no ajustada a las precisiones normativas contenidas en los artículos 368, 369 y 370 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, no puede ser adornada con las condiciones necesarias para que se le repute prueba de cargo obtenida en forma regular. Es evidente que la efectuada en el supuesto aquí enjuiciado, ni se practicó a presencia de Letrado, ni se hizo constar que intervinieron otras personas de caracteristicas somáticas y de hábito externo semejantes a los procesados, pues no se menciona a ninguna otra persona además de aquellos para constituir la preceptiva rueda que exigen los preceptos procesales citados. Ello no obstante, no afecta como en el apartado anterior a la validez del juicio oral, sino en todo caso a la presunción de inocencia de los procesados al indagar sobre la existencia de pruebas practicadas con garantías procesales» (Fundamento de Derecho Primero de la STS 6885/1990).

Vamos a aplicar estos conceptos a algunas declaraciones testificales del juicio sobre el 11-M. En lo referente al apartado a), podemos aplicarlo, por ejemplo, a las declaraciones de los testigos que vieron a Jamal Zougham en los trenes; la mayor o menor concreción de esas declaraciones en el juicio oral dependerá de lo que recuerden los testigos tres años después de la masacre. Si se diese el caso, por ejemplo, de un testigo que no recordara el vagón en el que estuvo el día 11 de Marzo de 2004, se tendría en cuenta también la declaración recogida en el Sumario, no como base de la declaración en el juicio oral, sino para complementar lo que el testigo responda a las preguntas tanto de las defensas como de las acusaciones; las contradicciones en las que pueda incurrir cada testigo serán tenidas en cuenta en función del tiempo transcurrido, de forma que una contradicción accesoria (por ejemplo, el color exacto del abrigo que llevaba Jamal Zougham el día 11 de Marzo de 2004) no tiene por qué convertirse en una contradicción flagrante que invalide su testimonio como prueba de cargo. Evidentemente, todo ello según las propias consideraciones de los tres jueces del Tribunal.

En cuanto al segundo apartado mencionado (el f)), lo aplicaremos a este mismo caso (los testigos que reconocieron a Jamal Zougham) y, concretamente, a las ruedas de reconocimiento que, según Jamal Zougham y Luís del Pino, podrían haber supuesto una indefensión para el acusado (recordemos que, según Jamal Zougham, en su primera rueda de reconocimiento era el único árabe, por lo que la considera inválida); a pesar de ser un asunto ya solventado por el juez instructor en el Auto de Procesamiento de Julio (la queja se realizó meses después en una carta de Jamal Zougham a su abogada, que estuvo presente en las ruedas y no interpuso ninguna queja al respecto, considerando además el juez instructor que esas ruedas fueron absolutamente correctas), insistiremos en él (dado que la defensa, con toda seguridad, lo volverá a plantear en el juicio oral). En caso de que esa rueda de reconocimiento fuese considerada nula por el Tribunal, esa nulidad sólo afectaría a esa rueda de reconocimiento, y no a los reconocimientos fotográficos anteriores ni a las declaraciones de los testigos, como tampoco al resto de ruedas de reconocimiento referidas al acusado, y mucho menos a otras pruebas que puedan referirse a Jamal Zougham (como las tarjetas y llamadas telefónicas, las reuniones proselitistas con algunos de los suicidados en Leganés o las reuniones con islamistas fundamentalistas encarcelados por los atentados de Casablanca).

Hemos de ser consicentes, por otra parte, de que las pruebas testificales tienen una parte de subjetividad (cada persona puede tener una mayor o menor capacidad de retener datos, tiene sus propios prejuicios...) que ha de ser tenida en cuenta por el Tribunal (y los jueces también son conscientes de ello); sin embargo, esa subjetividad puede contrarrestarse, como sería el caso de los cuatro testigos que vieron a Jamal Zougham en los trenes o de los siete testigos que reconocen la voz de Jamal Ahmidan en los vídeos de reivindicación encontrados en Leganés, a través de la coincidencia de declaraciones no contradictorias entre sí. Que la inocencia de un acusado dependa exclusivamente de la declaración de un único testigo requiere mucha mayor cautela a la hora de tomar una decisión sobre su culpabilidad, por lo que la más mínima duda en la declaración del testigo podría ser suficiente para descartarla como prueba de cargo; sin embargo, en los dos ejemplos expuestos son siete y cuatro los testigos que confirman, respectivamente, quién es el locutor de los vídeos de reivindicación y dónde estaba Jamal Zougham la mañana del 11 de Marzo de 2004.

Los jueces son conscientes de la subjetividad que lleva implícita cualquier declaración testifical, por lo que tendrán en cuenta la consistencia de cada una de esas declaraciones, comparando y comprobando los datos contradictorios o incompatibles, pero también los datos coincidentes; y siempre teniendo en cuenta que una declaración testifical en raras ocasiones es completamente fiel a la realidad (por su subjetividad), por lo que se incidirá en los detalles que realmente interesan para el juicio (si Jamal Zougham fue visto en el lugar de los hechos o si es la voz de Jamal Ahmidan la que se oye en las reivindicaciones) y se obviarán aquéllos detalles accesorios que no sean completamente incompatibles entre sí (si la chaqueta que llevaba Jamal Zougham era negra o marrón oscuro). En base a ello, y no en base a las afiliaciones políticas de los testigos (argumento ad hominem) ni en base a elucubraciones sobre posibles sobornos a los mismos (argumentos profusamente manidos por los conspiracionistas), el Tribunal decidirá si las declaraciones son válidas como pruebas de cargo o no y, en consecuencia, las utilizará para declarar culpables o inocentes a los acusados.

Incluyo, como ampliación de información, las declaraciones de los testigos que vieron a Jamal Zougham en los trenes el 11-M (estas declaraciones están disponibles en las páginas 125 a 129 del Escrito de Acusación de la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M):

«Sobre las siete horas y cinco minutos del día de ayer, llegó a la estación de tren de cercanías de Renfe de Alcalá de Henares. Que tras esperar unos cinco minutos, llegó a la estación un convoy procedente de Guadalajara y con destino Alcobendas-San Sebastián de los Reyes. El declarante se introdujo en el vagón que estaba situado aproximadamente en el centro del convoy, el cual consta de dos plantas.

Que el declarante se ubicó en el piso bajo del vagón, aproximadamente en la zona central, justo en el lado derecho según el sentido de la marcha y sentado junto a la ventana. En ese momento los asientos que había a su alrededor se encontraban vacíos y el declarante aprovechó para recostarse pegado a la ventana y cerrar los ojos para descansar.

Que tras breves instantes, sintió como alguien le empujaba desde lado izquierdo, y al abrir los ojos para mirar pudo observar cómo un individuo se encontraba sentado junto a él e intentaba introducir una bolsa de deportes de color azul oscura justo debajo del asiento que había en frente de el desconocido.

Que las características de la bolsa de deportes eran: azul oscuro, de unos cincuenta centímetros de longitud y unos treinta de altura, con asas y dando la sensación de albergar contenido no muy pesado, aproximadamente 10 o 15 kilos.

Que el desconocido, tras introducir la bolsa debajo del asiento, se colocó en posición agachada, con la cabeza entre las manos y mirando hacia el suelo, como descansando, lo cual extrañó bastante al declarante. Es por eso por lo que no pudo observar el rostro de esta persona.

Las características físicas del varón mencionado eran: pelo rizado moreno no muy corto, complexión normal, de tez oscura, dando la sensación al declarante de ser gitano o árabe, vistiendo una chaqueta de color marrón no muy claro, sin que pueda precisar la edad, aunque la sensación que obtuvo es que era un hombre joven. Que como dato característico, el declarante pudo observar que el desconocido portaba una cedula de escayola en la nariz, como si estuviera lesionado.

Tras los hechos relatados, el declarante recuerda que el desconocido se apeó del tren en la estación de Torrejón o San Femando, aunque sí pudo observar que una vez que el desconocido abandonó el tren, la bolsa de deportes seguía en el lugar donde había sido depositada, incluso cuando se apeó el declarante en la estación de Vicálvaro.

Tras caminar con dirección a su trabajo, y abandonar la estación de Vicálvaro, el declarante pudo escuchar una explosión que provenía de la zona de la estación de Santa Eugenia, sin darle mayor importancia. Cuando por fin llegó a su trabajo y se introdujo en un vestuario, pudo sentir como las paredes del mismo se movían bruscamente, sin motivo aparente».

Este testigo viajaba en el tren de El Pozo y se subió a él en Alcalá de Henares; Jamal Zougham se bajó, según el testigo, en la estación de Torrejón o de San Fernando.

«El pasado día once de los corrientes, se dirigió a la estación de tren de Alcalá de Henares, con el fin de ir a su trabajo en la localidad de Aravaca (Madrid), tomando para ello el tren que parte de Alcalá de Henares a las 07:15 horas.

Que se introdujo en el segundo o tercer vagón del convoy (donde explosionó un artefacto) y comprobó que había poca gente a esas horas. Se subió en la parte derecha del vagón, últimos asientos mirando hacia el sentido de la marcha, exactamente en el lado del pasillo.

Que observó como en la estación de Torrejón de Ardoz, entre otras personas, se introdujeron en el tren dos hombres que hablando en árabe, portando uno de ellos una mochila muy grande de color negra. Entonces, ambos sujetos mantuvieron una breve conversación en idioma árabe y se separaron, sentándose uno de ellos (en adelante, INDIVIDUO N° 1) justo delante del declarante, dándole la espalda.

Que el otro individuo (N°2) que portaba la gran mochila, se sentó en otro lugar más cerca de la puerta, en unos asientos abatibles laterales del lado izquierdo según el sentido de la marcha, junto a una papelera.

Que el declarante quedó extrañado al comprobar que ambos individuos, se separaron, pudiendo haberse sentado juntos, debido a que junto al INDIVIDUO N° 2, había dos asientos libres.

Además, el declarante recuerda como el INDIVIDUO N°1, cuando se dispuso a sentarse, se quitó la chaqueta, y giró sobre sí mismo observando el resto del vagón, y emitió una tos anormal, que le dio la sensación de que podía ser algún tipo de contraseña.

Que el INDIVIDUO Nº 2 respondía a la siguiente descripción: 1,80 aproximadamente, complexión normal, pelo despeinado, moreno, largo hasta los hombros y liso, con cara alargada y gran nariz, con piel morena, con rasgos del tipo de un gitano o un indio. Que vestía un tres cuartos de color negro y pantalones vaqueros.

Además, este INDIVIDUO Nº 2 portaba una gran mochila de color negro, la cual se encontraba bastante llena y con cierto peso. Era una mochila que, pudiendo llevarse a la espalda, el desconocido la llevaba en la mano.

PREGUNTADO por como situó el INDIVIDUO 2 la mochila que portaba, en el momento de sentarse, MANIFIESTA que la colocó junto al su pie izquierdo, al lado de la papelera.
Que el declarante no pudo seguir observando a los desconocidos, debido a que entró bastante gente en el vagón con posterioridad, hasta que finalmente, en la Estación de Santa Eugenia, tras la parada del tren, y cuando comenzó la marcha, a unos 20 metros recorridos sintió una fuerte explosión que provocó el caos en el interior del vagón
»

Este testigo subió también en Alcalá de Henares, pero al tren inmediatamente posterior al que cita el anterior testigo (aquél subió en el tren que estallaría en El Pozo y éste en el de Santa Eugenia); como podemos observar, Jamal Zougham se baja (según el primer testigo) del tren de El Pozo en la estación de Torrejón de Ardoz, espera al siguiente tren (el de Santa Eugenia, donde viajaba el segundo testigo) y sube junto a otro de los terroristas. No hay, por lo tanto, ninguna contradicción: Jamal Zougham sube al tren de El Pozo en Alcalá con una mochila, se la deja olvidada debajo de un asiento y se baja en Torrejón de Ardoz; espera, junto a otro terrorista (que podía perfectamente ser el portador de la segunda mochila), a que llegue el tren siguiente, suben ambos, se dejan olvidada otra mochila y se bajan en alguna de las tres estaciones siguientes (San Fernando, Coslada o Vicálvaro).

«El pasado jueves día 11 de marzo, cogió un tren de Cercanías en la Estación de Renfe de Alcalá de Henares, con dirección a Madrid-Atocha, a las 07:15 horas, tren que tenía su parada inicial en Alcalá de Henares.

Que la declarante se sentó en el quinto vagón contando desde la cabecera y, una vez en marcha, entre las estaciones de Torrejón de Ardoz y la de Coslada observó cómo un joven se hallaba apoyado en la puerta que comunica el segundo vagón con el primero a la vez que leyendo un libro, fue empujado violentamente por otro joven.

Que el segundo joven agarró el picaporte de la puerta que comunicaba los vagones y tiró bruscamente de ella, empujando al primer joven (el que leía el libro), sin pedirle permiso ni disculpas.

Que el segundo joven era de altura cercana a los 180 centímetros de complexión media y respecto al resto de rasgos, dice que podría reconocerlo en persona o en fotografía.

El segundo joven vestía una cazadora oscura y portaba una bolsa de deportes de color oscuro y de tamaño medio, la cual llevaba colgando del hombro.

La declarante viajaba en el tren con la intención de bajarse en Atocha, pero justo al ponerse en marcha alrededor de las 07:40 horas, el tren en la estación de Santa Eugenia, de repente estalló uno de los vagones del tren y los viajeros hubieron de bajarse mezclados con cuerpos muertos, mutilados y heridos de diversa consideración.

La declarante piensa que el joven que vio cambiar de vagón durante el trayecto portando una mochila pudiera tener algo que ver con la explosión e insiste en que sería capaz de reconocerlo si lo volviera a ver».

Recordemos de nuevo que Jamal Zougham subió al tren de Santa Eugenia (donde viajaba también este tercer testigo) en Torrejón de Ardoz, y es justo entre esta estación y la siguiente cuando ocurren los hechos que indica la testigo; el testigo anterior vio cómo subían al tren Jamal Zougham y otra persona (en el segundo o el tercer vagón, aunque también podría ser en el cuarto, dado que especifica que se sentó en el vagón que después estalló), cómo se sentaron separados uno del otro y cómo los perdió de vista cuando empezó a entrar gente en el vagón. Por lo tanto, en un principio tampoco son incompatibles las dos declaraciones, pues Jamal Zougham pudo perfectamente levantarse de su asiento ante la presencia de demasiada gente y recorrer varios vagones en busca de una mejor ubicación para dejar su mochila.

«Una persona le dio un golpe a su amiga en el hombro al pasar, y miraron para ver si lo conocía, no lo conocía. Que tenía una cara muy rara, de boca grande y nariz grande y reflejaba tensión en la cara».

Este es el último testimonio que consta en el Escrito de Acusación de la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M. En los cuatro casos, los testigos reconocieron fotográficamente a Jamal Zougham (el primero de ellos el día 13 por la mañana, antes de ser detenido) y también posteriormente en rueda de reconocimiento. Como ya se ha apuntado con anterioridad, será el Tribunal quien decida si estas declaraciones son o no son compatibles entre sí, pero lo que sí queda claro es que las principales pruebas de cargo contra Jamal Zougham no van a ser ni la mochila nº 13 (a no ser que el Tribunal considere que la mochila que detalla el primer testigo es la misma) ni una tarjeta telefónica comprada en su locutorio (a nadie se le acusa porque unos terroristas compren en su tienda, ya sean teléfonos móviles, tarjetas de teléfono o ácido bórico), sino estos cuatro testimonios que lo reconocen en los trenes.

Respecto a Abdelmajid Bouchar, en la página 131 del Escrito de Acusación de la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M puede leerse la declaración de otro testigo. Para finalizar este apartado, sin embargo, es más revelador el testimonio de un testigo que vio a Basel Galyoun; y es revelador, sobre todo, para aquellos que se atreven a incluir hasta a los testigos como parte de la conspiración (en los comentarios de artículos anteriores de esta misma bitácora, algún conspiracionista ha llegado a preguntar las razones por las que se protege a los testigos y ha preguntado, de forma maliciosa y torticera, quiénes serán esos testigos, dando a entender que son testigos comprados para que declaren en contra de los actuales imputados y, por lo tanto, para apuntalar la Versión Oficial):

«En la estación de Renfe de Alcalá de Henares, se subió con su amiga Tina a un tren que salía a la 07:05 horas, en dirección Madrid, teniendo intención de bajarse en la estación de Nuevos Ministerios.

Que en esta estación se subió un hombre joven, entre 25 y 30 años, de un metro y setenta y cinco centímetros de altura, de complexión fuerte, de unos 80 u 85 kg de peso, de tez morena, pero sin apariencia de árabe, guapo y de gesto "simpático", de cara redonda.

Que este hombre llevaba puesto en la cabeza un gorro de lana multicolor y una bufanda alrededor del cuello del mismo color, a juego. El gorro le tapaba todo el pelo y lo llevaba calado hasta las orejas y la bufanda la llevaba ceñida al cuello. Llevaba ropa de color oscura y gastada, como llevan las personas que toman el tren para ir trabajar.

Que también portaba una bolsa de tela de varios colores, oscuros, predominando entre ellos el rojo, que por la forma que se veía externamente, parecía que contuviese algo pesado y redondo, de unos 30 cm de diámetro aproximadamente.

(…) Que se sentó el final del vagón junto a la puerta que da acceso al siguiente vagón, ella en el pasillo y su amiga junto a la ventana, y que el hombre anteriormente citado se sentó diagonalmente a ella, en el centro de tres asientos que están adosados junto a una de las ventanas, dejando en un principio la bolsa en el suelo, junto a él.

Que en ese momento es cuando su amiga y ella comentaron el hecho de que iba muy abrigado para la temperatura que hacía y que además les llamó también la atención porque les parecía guapo.

Que posteriormente el hombre se levantó de su asiento portando la bolsa, pasó junto a ellas y se introdujo en el vagón siguiente.

Que a los quince minutos, más o menos, volvió de nuevo y se sentó en el asiento que estaba al otro lado del pasillo, justo a su izquierda, dejando la bolsa en el suelo, observando posteriormente que estaba metida muy atrás, tocando la pared del vagón.

Que en una de las paradas del tren, no recuerda cual, su amiga le dijo que el hombre se había bajado y se había olvidado la bolsa debajo del asiento y que podría ser la comida, respondiéndole la dicente que podría ser una bomba, no haciéndole mayor caso.

Que minutos después oyó una explosión en otro vagón y entonces se acordó de la bolsa y pensando que podría ser otra bomba, diciéndole a su amiga que echase a correr. Cuando habían corrido dos o tres metros explotó la bomba de su vagón, matando a su amiga que iba detrás de ella, no recordando nada más hasta que la ayudaron».

Los policías como testigos

Las declaraciones de los agentes de la autoridad se reconocen, según el apartado e) de la Sentencia que se cita al inicio del artículo, como aptas para ser tenidas como pruebas de cargo contra los acusados; ampliando la información con la sentencia que se cita, tenemos que «el derecho a la presunción de inocencia desenvuelve su eficacia cuando existe falta absoluta de pruebas de cargo o cuando las practicadas no reúnen las garantías procesales, y en los hechos a que se contrae el recurso ha existido prueba inculpatoria y de cargo practicada con todas las garantías, obtenida legítima y contradictoriamente en el acto del juicio oral, que enerva la presunción de inocencia constitucional; ciertamente la declaración del policía víctima de la agresión del recurrente, que narra, a preguntas del Ministerio Fiscal y de la defensa, cómo sucedieron los hechos, concretando que se encontraba de servicio, con el uniforme reglamentario, constituye prueba de cargo más que suficiente para desvirtuar la presunción de inocencia alegada; el recurrente pretende, sin fundamento, hacer una propia valoración de las pruebas, lo que le es vedado en cuanto desborda el ámbito de la presunción de inocencia» (Fundamento de Derecho Primero de la STS 4693/1990). En este caso, incluso siendo el policía parte afectada en el proceso (era él el agredido en acto de servicio), su declaración es suficiente como prueba de cargo contra el agresor; un relato de los hechos coherente y sin contradicciones por parte de un agente de la autoridad es, por lo tanto, suficiente, dado que sus declaraciones son consideradas veraces mientras no sean contradichas coherentemente, algo que es considerado generalmente para todas las declaraciones de funcionarios públicos, a los que se les presupone objetividad (reforzada en el caso de los agentes de la autoridad dadas las funciones que éstos desempeñan).

En el caso del 11-M, todas las declaraciones de agentes de la autoridad contenidas en el Auto de Procesamiento son, cómo no, consideradas falsas por Luís del Pino y por los Peones Negros, introduciéndose además el elemento fundamental de las teorías conspiracionistas: el policía que, con sus declaraciones, apuntala la Versión Oficial (es decir, aporta datos en contra de los actuales imputados) lo hace porque forma parte de la conspiración contra el Partido Popular; dado que todas las declaraciones de policías y guardias civiles incluidas en el Auto de Procesamiento aportan datos contra los actuales imputados, podemos ir haciendo cuentas sobre el número de personas implicadas en esa conspiración.

Como ya se ha dicho, la justicia española (como ocurre en el resto de países democráticos) concede un plus de credibilidad a las declaraciones tanto de agentes de la autoridad como a las declaraciones de funcionarios públicos, pues son consideradas declaraciones con mayor objetividad (la función pública lleva implícita esa objetividad); evidentemente, dado que se trata de testigos, el Tribunal habrá de tener en cuenta también en este caso esa subjetividad que llevan implícita todas las declaraciones testificales.

El Auto de Procesamiento abunda en las declaraciones testificales de agentes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, justo por esa mayor objetividad que se les presupone a esas declaraciones; sin embargo, Luís del Pino y los Peones Negros conceden el mismo grado de subjetividad a todas las declaraciones, considerándolas, de entrada, todas falsas: se han utilizado numerosas declaraciones de policías para demostrar supuestas contradicciones.

Uno de los casos más manidos por los conspiracionistas es la declaración del Jefe Provincial de los TEDAX (no confundir con Sánchez Manzano, Comisario Jefe de los TEDAX), que en un primer momento (minutos después de las explosiones) consideró que los efectos sobre los vagones podrían ser debidos al uso de un explosivo de tipo militar (con una alta velocidad de detonación); esa declaración ha sido utilizada por los autores conspiracionistas para demostrar que los explosivos utilizados no fueron Goma-2 ECO, sino explosivos militares. Pero veamos si esa declaración es, como desean los Peones Negros, contradictoria con los hechos.

El Jefe Provincial de los TEDAX no realiza esas declaraciones para identificar el tipo de explosivo utilizado en los trenes, sino para justificar la técnica utilizada (que resultaría errónea) para desactivar las dos mochilas que se localizaron en Atocha y en El Pozo: se utilizó un chorro de agua a presión para desactivarlas porque esa es la técnica que se usa para desactivar explosivos militares, y los efectos (visuales y preliminares) de las explosiones en los trenes llevaron a pensar al Jefe Provincial de los TEDAX (a falta de análisis químicos que confirmaran o desmintieran esa primera impresión) que eran debidos al uso de un explosivo militar. ¿Se contradice esa declaración con el hecho de que los análisis químicos determinaran que se utilizó dinamita en lugar de explosivos de tipo militar? El hecho es que esa declaración, lejos de ser contradictoria, queda reforzada por los análisis: las dos mochilas estallaron con una técnica que se utiliza para desactivar explosivos militares, por lo que no pudo ser explosivo militar el utilizado en los trenes, aunque sí tuvo que ser un explosivo de fabricación industrial (que son los que tienen mayores velocidades de detonación), como es el caso de las dinamitas.

Otro de los casos al que más jugo le han sacado los conspiracionistas es a la supuesta Renault Kangoo vacía en Alcalá y llena en el complejo policial de Canillas; el hecho es que los policías que realizaron la primera inspección ocular en Alcalá declaran que no vieron los detonadores ni la cinta coránica (no vieron nada que les infundiera sospechas) en el interior de la Renault Kangoo, no que la furgoneta estuviese vacía. ¿Son contradictorias esas declaraciones con las evidencias encontradas más tarde en sede policial? La literalidad de algunas declaraciones, sacada de su contexto (no había nada a la vista) podría parecer que sí lo son; sin embargo, dentro del contexto en el que se realizan las preguntas a los testigos (si vieron los detonadores o la cinta coránica en esa inspección ocular), se les da a esas declaraciones el sentido que les corresponde (no había a la vista ni detonadores ni cintas coránicas), como pudo confirmar el propio Luís del Pino cuando preguntó a los operarios de la grua que remolcó la Kangoo desde Alcalá hasta Canillas si pudieron ver algo en el interior de la furgoneta: efectivamente, pudieron llegar a ver una bolsa de plástico y algunas herramientas, por lo que en la Kangoo sí había objetos a la vista (pero no eran ni los detonadores -que estaban bajo el asiento del copiloto- ni la cinta coránica -que estaba introducida en la radio de la furgoneta-, que son los objetos a los que se refieren los policías en sus declaraciones).

Una vez más, será el Tribunal quien considere válidas o no válidas esas declaraciones, pero el punto de partida de los jueces (las declaraciones de los agentes de la autoridad van a ser consideradas inicialmente veraces) será justo el contrario del que han utilizado los conspiracionistas (las declaraciones de los agentes de la autoridad son falsas por definición).

Pruebas periciales

La primera cuestión que hemos de tener en cuenta, como en el caso de las declaraciones de funcionarios públicos, es que a un laboratorio público (en el que trabajan funcionarios públicos) se le presupone objetividad, por lo que los resultados de los análisis son considerados válidos por definición. Ampliamos la información del apartado c) de la Sentencia que se cita al principio del artículo: «La doctrina jurisprudencial, y de ella son muestra las recientes Sentencias de 21 de enero, 2 de marzo y 5 de junio de 1989, viene otorgando significación probatoria de cargo a los dictámenes dactiloscópicos, fundándose en la fiabilidad de esta prueba -la singularidad de las huellas dactilares y su invariabilidad en el transcurso de la vida-, y en las garantías técnicas y de imparcialidad que ofrecen prima facie los gabinetes de identificación de la Policía, en tanto no se haya formulado impugnación explícita por el acusado en el escrito de calificación, lo que exigiría -solamente en esta hipótesis- el sometimiento del dictamen al examen contradictorio que en el plenario se realiza. En el caso sub iudice, la identificación se realizó a través de las huellas papilares advertidas en un cenicero del domicilio asaltado, con anterioridad a la detención de la acusada, que resultó ser una mujer con antecedentes por delitos contra la propiedad y policialmente conceptuada como autora de robos en pisos, siendo detenida, precisamente, como inculpada en una serie de ellos. En definitiva, debe apreciarse la existencia de prueba de cargo suficiente, y entenderse enervada la presunción constitucional de inocencia con desestimación del motivo segundo del recurso en que se hizo valer» (Fundamento de Derecho Segundo de la STS 5089/1989).

Aunque esta Sentencia se refiere a las pruebas dactiloscópicas realizadas en los Laboratorios de la policía, la Sentencia que se cita al principio del artículo extiende esa validez (como prueba de cargo plenamente válida) a todos los Gabinetes y Laboratorios de la policía (siempre y cuando sus informes no hayan sido impugnados); dado que todos los informes periciales del Sumario del 11-M han sido realizados en sede policial, con los recursos y el personal de los Laboratorios públicos de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, todos aquellos informes que no hayan sido explícitamente impugnados forman parte ya de las pruebas de cargo contra los imputados, incluyendo los informes sobre huellas dactilares o sobre ADN.

Respecto a los informes impugnados (de los que se ha solicitado prueba pericial contradictoria), no significa en absoluto que sus resultados hayan sido invalidados; estos informes siguen formando parte de las pruebas contra los imputados, sólo que durante el juicio oral se confrontarán con los nuevos informes periciales realizados, de forma que, en caso de contradicción en los resultados, todos los peritos que hayan participado en los primeros y en los segundos informes serán preguntados acerca de esas contradicciones, siendo el Tribunal el que decidirá si la contradicción es óbice para descartar uno de los dos informes, ambos o incorporarlos todos como prueba de cargo. En caso de obtener resultados compatibles en ambos informes periciales (el inicial y el contradictorio), los dos serán incorporados como prueba de cargo contra los imputados.

Como ampliación a este apartado, puede consultarse este artículo; simplemente añadir, como ya se señalaba en el artículo enlazado, que la firma de un informe pericial elaborado en un Laboratorio de la policía (un Laboratorio oficial, como explícitamente cita la Sentencia transcrita al principio de este artículo) puede ser del Jefe de Laboratorio en solitario, teniendo la misma validez que la firma de dos o más peritos; aunque desde algunos medios conspiracionistas se insista en que la firma única sólo es válida para Laboratorios homologados, lo cierto es que no hay ni una sola Sentencia del Tribunal Supremo ni del Tribunal Constitucional que hagan referencia a esa homologación para dar plena validez a los informes periciales firmados por el Jefe de un Laboratorio público, sino que sólo se exige que esos Laboratorios formen parte de una Administración Pública (algo indudable en el caso de los Laboratorios pertenecientes al Ministerio del Interior, como es el caso de los Laboratorios de los TEDAX, de la Policía Científica y de la Guardia Civil).

Atestados policiales

Respecto a los atestados policiales, será suficiente con transcribir lo especificado en las Sentencias del Tribunal Supremo que se citan al principio del artículo (la 6427/1988 y la 7802/1988): «Es doctrina de esta Sala firmemente asentada desde la sentencia de 20 de enero de 1986 que si bien los atestados policiales sólo tienen el valor de denuncia a efectos legales, según preceptúa el artículo 279 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal , si de tales atestados se desprenden diligencias de carácter objetivo que llevan a la aprehensión de los efectos del delito como consecuencia de las declaraciones de los propios encartados, entonces se está en presencia de los llamados delitos cuasiflagrantes o testimoniales que presentan como rasgo esencial la inseparable percepción directa de los funcionarios de la Policía Judicial, por lo que tales datos objetivos, no acreditada su irrealidad, deben tenerse como probados (sentencias de 23 de enero, 31 de marzo, 22 y 23 de abril de 1967, 15 de marzo de 1988 y otras muchas)» (Fundamento de Derecho Segundo de la STS 6427/1988). «El acto del juicio oral es, efectivamente, la pieza esencial de proceso pero las cosas que han ocurrido antes y fuera de él pueden ser y son constantemente contenido de los juicios orales. Es legítimo preguntar en relación con declaraciones, diligencias u ocupaciones verificadas fuera de él para comprobar, a través de los principios de oralidad, contradicción, inmediación, acusatorio, defensa, etc., la veracidad o inveracidad de tales datos» (Fundamento de Derecho Primero de la STS 7802/1988).

Como ampliación a esta información, puede consultarse la reciente Sentencia 1215/2006 del Tribunal Supremo, en el que se considera prueba de cargo suficiente la declaración de un etarra ante la policía.

Declaraciones de coimputados

Ampliamos la información sobre las declaraciones inculpatorias de los coimputados (apartado d) de la Sentencia citada al principio del artículo: «En el presente caso uno de los acusados se confesó autor del hecho en unión de los otros tres coprocesados señalando la actuación de cada uno de ellos; esta declaración la hizo en presencia de Abogado y después la ratificó ante el Juez también asistido de Letrado y sólo después de la detención de tres de ellos -mediando una conversación en el local de detención que fue oída por la Policía Municipal de Guardia y que consta en el sumario (folio 84) en la que el recurrente y otro procesado decían a Esteban que debía reconocerse como autor único del hecho- cambió la declaración para culpar primero a uno de los procesados, entonces ausente y finalmente para inculparse a sí mismo, exculpando a los demás y afirmando que la muerte se había producido accidentalmente a causa de las relaciones sexuales que tenía con la víctima (un anciano que iba a cumplir al día siguiente de su muerte 83 años) habiéndole matado sin querer porque tal vez le golpeó algo más fuerte ya que le gustaba que le golpearan. En la causa no se ha alegado en ningún momento por los otros coacusados ni aparece por ninguna otra vía que existieron relaciones de enemistad con el procesado que los inculpó ni han invocado que existiera motivación alguna para hacer tal imputación ni incluso en la diligencia del careo (folio 81) con otro de los procesados. Esta declaración tiene, pues, virtualidad para destruir la presunción de inocencia de los acusados correspondiendo su valoración, con los demás elementos de prueba que se practican en el juicio, exclusivamente al Tribunal de instancia» (Fundamento de Derecho Quinto de la STS 3299/1988).

Si bien las declaraciones de algunos de los imputados han servido para inculpar a otros de los sospechosos, la autoinculpación más importante de todas las recogidas en el Sumario es sin lugar a dudas la que hace Jamal Ahmidan en nombre de todo el grupo terrorista a través de las dos grabaciones de reivindicación de los atentados encontradas en el desescombro del piso de Leganés.

La existencia de un grupo terrorista como ETA durante tantas décadas ha permitido desarrollar una legislación y una jurisprudencia capaz de llegar, manteniendo los derechos fundamentales de las personas (y entre ellos la presunción de inocencia), a prácticamente todas las formas organizadas de terrorismo (entendidas incluso por la mera existencia de un grupo sin una clara estructura jerarquizada); los grupos organizados (y entre ellos los terroristas) tienen un especial tratamiento en nuestra legislación y en nuestra jurisprudencia, de forma que los actos perpetrados por un miembro de un grupo terrorista son extensibles al resto de integrantes de ese grupo aun cuando la participación en los hechos haya sido circunstancial. En el caso del atentado de Barajas, por ejemplo, los responsables de la muerte de las dos personas asesinadas no se limitarán al conductor de la furgoneta (que fue quien realmente depositó el explosivo), sino que también lo serán los que esperaron a ese conductor para emprender la huída en otro vehículo, pues se entiende que cualquiera de ellos podría haber sido el conductor de la furgoneta y, por lo tanto, se estima que tienen la misma responsabilidad.

En el caso del 11-M, una vez comprobado que varios miembros del grupo terrorista estuvieron en los trenes la mañana de los atentados, bien poco importa el número de mochilas que depositaron cada uno de ellos, bien poco importa si simplemente las portearon y no las colocaron, bien poco importa si su función dentro del grupo terrorista fue el simple traslado de los terroristas o de las bombas hasta la estación de Alcalá: si pertenecen al grupo terrorista y estuvieron en el lugar de los hechos (aun cuando sea como mero apoyo logístico) serán considerados autores materiales de la muerte de todas las personas asesinadas en los trenes (de los 191, y no sólo de las muertes que hubiese causado la mochila que cada uno de ellos depositó), pues se considera que las funciones asignadas a cada uno de los integrantes del grupo terrorista pueden ser intercambiadas entre cualquiera de sus miembros.

Como ampliación, pueden consultarse este artículo (en el que ya se trataron anteriores condenas por terrorismo etarra) o este otro (en el que se trató la pertenencia al grupo terrorista de Jamal Zougham y de Abdelmajid Bouchar).

Un inciso adicional: los indicios como pruebas

Los indicios son una parte importante de las pruebas que ha de tener en cuenta un Tribunal a la hora de juzgar un delito, aunque han de venir respaldados siempre por un hecho probado (ya sea a través de un testigo, a través de una prueba pericial o a través de las declaraciones de los agentes de la autoridad); es importante destacar que aun sin una prueba directa en la que apoyarse, los indicios pueden ser suficientes para condenar a alguien (es necesario disponer al menos de un hecho probado -relacionado directamente con los hechos- que pueda desvirtuar la presunción de inocencia de un acusado).

El Fundamento de Derecho Segundo de la Sentencia 3176/1990 del Tribunal Supremo puede servirnos de ejemplo a este respecto; las conversaciones telefónicas enigmáticas, el intercambio de llamadas entre varios de los imputados (aun cuando no se sabe su contenido), la coincidencia reiterada en espacio y tiempo de varios imputados... son considerados indicios (pruebas indiciarias) que refuerzan a las pruebas directas. Los dos enlaces facilitados al final del apartado anterior pueden también servir para ampliar la información al respecto.

«El examen de los autos permite constatar la existencia de una serie de conversaciones telefónicas, intervenidas en virtud de la correspondiente autorización judicial (vid. folios 2, 102, 225), oportunamente transcritas bajo fe pública judicial (vid. folios 16, 184, 191, 236, 242, 246, 252), así como diversas diligencias de entrada y registro en los domicilios de los procesados, previos los correspondientes mandamientos judiciales (vid. folios 148 y siguientes), y declaraciones de los procesados y testigos, a presencia de Letrado, amén de las prestadas en el juicio oral.

Es de destacar que en varias conversaciones telefónicas se habla abiertamente de drogas y en la mayor parte de ellas en términos que lo hacen suponer claramente (vid. folios 4, 6, 7, 8, 9, 14, 15, 18, 19, 22, 23, 25, 26, 28, 30, 31, 35, 36, 40, 41, 50, 51, 55, 56, 59, 61, 62, 63, 65, 68, 80, 82, 84, 87, 88, 89, 91, 185, 186 vuelto, 240, 243 vuelto, 245, 247, 247 vuelto, 249, 250 vuelto, 251, 256). Son numerosas las veces que Jose Miguel , Bremen) habla con Germán ) y con Maya (Cambri, Luis Andrés ): las conversaciones registradas son normalmente enigmáticas y sospechosas, y, en ocasiones, se usan términos y expresiones propios del mundo de la droga (vid. folios 88, 247, 256 vuelto).

En la diligencia de entrada y registro llevada a cabo en el domicilio de Luis Andrés y su esposa Celestina (folio 157), en la habitación del matrominio, se encontró «una caja de plástico de color verde y blanco, conteniendo en su interior tres pápelas, una de polvo blanco, al parecer heroína, otras dos de un polvo marrón al parecer heroína, así como dos envoltorios de papel de plata, el más pequeño conteniendo cinco pápelas de un polvo blanco, al parecer cocaína, y el mayor también de papel de plata, conteniendo una sustancia de color blanco de aspecto parecido a la cocaína y que pudiera tratarse de una sustancia similar o bien de un adulterante».

Al folio 19 obra la declaración prestada por Germán , a presencia judicial, con intervención de Letrado, en la que él mismo reconoce que se dedicaba al tráfico de droga, suministrada por Chambri, y que «por conversaciones que tiene oídas a Chambri y Bremen deduce el declarante que eran socios no sólo en el negocio de ellos, sino también en lo de la droga». Luego, tras leerle la conversación obrante al folio 39, mantenida con Manolo, (a) Bremen, dice que «dicha conversación supone que se refiere a que el Bremen se interesa por saber si el declarante había vendido o no la mercancía del Chambri; que esa es otra razón por la que supone que el Bremen y el Chambri estaban asociados en lo de la droga, porque varias veces le llamaban para saber si el declarante había vendido la droga que le había suministrado el Chambri. Que otras veces el Bremen llamaba interesándose dónde está el Chambri». Se le dio también lectura del folio 88 y dice que «un chisme es un gramo de heroína». Con posterioridad, en los careos celebrados (vid. folio 286), Germán dice que «no recuerda haber dicho que Jose Miguel se interesase telefónicamente si había vendido o no la droga». Finalmente, en el juicio oral, Germán dijo que «no recuerda qué dijo en las declaraciones; no estaba bien...».

No cabe negar, por tanto, la existencia en los autos de diversos medios probatorios directos y sobre todo indirectos, que pueden estimarse de cargo y con suficiente entidad inculpatoria contra los recurrentes, cuya valoración es competencia exclusiva del Tribunal de instancia (vid. arts. 117.3 de la Constitución y 741 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal ). Esta Sala debe limitarse pues a efectuar dicha constatación, poniendo de relieve, además, que en los supuestos en que en la causa existan declaraciones contradictorias de unas mismas personas corresponde también al Tribunal sentenciador valorarlas, contrastarlas y aceptar la versión que estime más verosímil y convincente (vid. ad exemplum la sentencia del Tribunal Constitucional de 28 de abril de 1988 ). Debe recordarse también que la prueba indirecta es válida para desvirtuar la presunción de inocencia, siempre que los indicios estén debidamente probados y la conclusión del Tribunal no sea ilógica, irracional o absurda y, por tanto, arbitraria, como no lo es la del Tribunal de instancia.

El testimonio de los coinculpados, finalmente, puede ser válido para desvirtuar la presunción de inocencia (Sentencias de 25 de marzo de 1987, 26 de enero de 1988 y 18 de febrero de 1989)».

Y un comentario final: Dinitrotoluenos y nitroglicerinas

Volvemos con los explosivos, dado que mañana finaliza el plazo para que los peritos entreguen el borrador de informe de los análisis y, dependiendo de los resultado, podremos llegar a leer afirmaciones tajantes que no tienen sustento alguno.

Existen dos tipos de Goma-2 fabricadas por UEE, la ECO y la EC; de la misma forma, existen diversas variantes del Titadyne fabricado por la empresa francesa Titanite (30 y 50, y dentro de éstas, AG y F), que es a la empresa que ETA robó dinamita en 1999 y en 2001. La principal dinamita fabricada por UEE es la Goma-2 ECO (que es la que contiene nitroglicol, nitrato amónico y carbonato de calcio), mientras que la principal dinamita fabricada por Titanite es el Titadyne 30AG (cuya composición es un 62-68% de nitrato amónico y un 25-29% de nitroglicol, es decir, los mismos componentes orgánicos que la Goma-2 ECO).

La otra dinamita fabricada por UEE (Goma-2 EC) tiene en su composición nitroglicerina y dinitrotolueno, igual que ocurre con las otras variantes del Titadyne fabricado por Titanite.

Por lo tanto, hablar de que lo que estalló en los trenes (sin tener en cuenta ninguna prueba más) es Goma-2 ECO tiene exactamente la misma consistencia que hablar de que estalló Titadyne 30AG; y de la misma forma, la posible aparición de nitroglicerina o de dinitrotoluenos en esos focos puede suponer tanto que estalló Goma-2 EC como que estalló Titadyne 30F, pues ambas dinamitas contienen estos dos componentes.

Por lo tanto, sólo puede afirmarse, como ya se especificó en el informe pericial de los TEDAX, que estalló algún tipo de dinamita; conocer el tipo exacto de esa dinamita (su marca comercial) es algo que debe probarse en base a otros datos aportados por las investigaciones. Y esos datos, en el caso del 11-M, no son simples indicios, sino que forman parte de dos Sentencias ya dictadas.

La primera, la que probó que Gabriel Montoya Vidal (que fue juzgado y condenado en Noviembre de 2004 -al ser menor, fue juzgado en un proceso distinto al actual- por trasladar la dinamita que le facilitaron Suárez Trashorras y Antonio Toro desde Avilés hasta Madrid en autobús) entregó una mochila de alguna dinamita (sin que se sepa el nombre comercial de la misma) a Jamal Ahmidan en Enero de 2004; está probado, por lo tanto (en Sentencia firme), que Trashorras y Toro suministraron dinamita a Jamal Ahmidan a través de César Montoya Vidal.

La segunda Sentencia hace referencia a la trama asturiana, cuya existencia (un grupo organizado dedicado al tráfico de estupefacientes y explosivos) también ha sido probada en el caso Pípol, en el que se condenó a Suárez Trashorras y Antonio Toro por ese tráfico de explosivos; además, en este caso sí ha quedado probado que ambos tenían a su disposición tanto Goma-2 ECO como Goma-2 EC. Está probado, por lo tanto, que Antonio Toro y Suárez Trashorras se dedicaban al tráfico de explosivos, y que esos explosivos respondían al nombre comercial de dinamitas Goma-2 ECO y Goma-2 EC.

Si ha quedado probado (repito: mediante Sentencias de juicios ya finalizados) que Antonio Toro y Suárez Trashorras disponían de dinamita Goma-2 ECO y Goma-2 EC, si ha quedado probado que ambos se dedicaban al tráfico de esas dos dinamitas y si ha quedado pobado que suministraron la dinamita de la que disponían a Jamal Ahmidan (quien reivindicó los atentados del 11-M)... ¿qué pintan en estos atentados la nitroglicerina o los dinitrotoluenos del Titadyne?

36 comentarios:

Baaden dijo...

ElKoko:

Este artículo tienes que cambiarle, IMHO, la URL y ponerlo en:

http://peongris.blogspot.com/wow

Sobre lo último, la parte que más conozco, habría mucho más que decir, pero pienso que lo que has escrito llega de sobra.

Help Tip: Lo del WOW va por el anuncio del Windows Vista... ;)

Anónimo dijo...

elkoko no te esfuerzos.

La versión oficial ha quedado destruida puesto que no se han encontrado componentes de la Goma 2 ECO en los focos de las explosiones.

¿a que te vas a dedicar ahora elkoko?

Puedes investigar el GAL, a ver si logras exculpar al PSOE.

Mangeclous dijo...

Anónimo: los resultados del análisis todavía no son públicos, así que tu euforia resulta un poco precipitada.

La acusación solo necesita confirmar que el análisis no es incompatible con la Goma-2 ECO para confirmar sus tesis.

Baaden dijo...

Anónimo:

Existe una diferencia cualitativa entre himbestigar y leer, con un mínimo de raciocinio, unos documentos.

Y la "emotividad" está totalmente contraindicado para el uso del raciocinio. Incluso con la realidad.

Por mucho que te esfuerces, siento decirlo, la versión oficial no ha quedado destruida. Tienes un problema, y hay unos buenos profesionales para tratarlo.

Incluso muchas compañías de seguros de salud incluyen sus servicios. ;)

lalo dijo...

El explosivo del 11M no es Goma 2 ECO. Asi que la version oficial ha quedado hecha trizas.
La fiscal Olga Sanchez dijo “Es Goma 2 ECO y Vale YA”.
Ahora esta fiscal tendrá que dimitir.

Y ahora esta Web es el hazmerreir de Internet.

Siento que hayais perdido tanto tiempo que podriais haber dedicado a vuestras familias, trabajo y estudios.

A partir de ahora podeis pasar a leer el trabajo de Peones Negros.

Ikke Leonhardt dijo...

Pues sí... si lo ha adelantado nada menos que CITY FM, no cabe duda. Ha sido la ETA.

Elkoko, ve echando el cierre al blog. Yo voy a hacer el camino de Santiago de rodillas con una gorra de peones negros, "PJ Special Edition".

ElKoko dijo...

A los Peones Negros también los leo, lalo. Y el ridículo te aseguro que no lo voy a hacer yo.

ElKoko dijo...

ikke:

Sí, sí, sí... estoy pensando en donar todos los ingresos que me han hecho Moraleda y Polanco (por contribuir al Golpe de Estado de PRISA y PSOE) para financiar a los conspiracionistas del 11-S, que aquí la gente todavía no está enterada de lo que realmente pasó con las Torres Gemelas... y es que ya se sabe, que todos los conspiracionistas saben la verdad verdadera revelada por quienes más saben (sus jefes, claro).

Ikke Leonhardt dijo...

No me diga que lo de las Torres Gemelas también fue la ETA...

ElKoko dijo...

Ikke:

No puedo dar más detalles ahora, pero en cuanto se sepa la verdad verdadera, la Versión Oficial (así, sin cursivas ni nada) del 11-S se desmoronará... ah, no, que lo que se desmoronaron fueron las Torres... bueno, que temblarán los cimientos de la Tierra cuando quienes siguen queriendo saber la verdad destapen toda la mierda y las negligencias de los pilotos de los aviones...

Baaden dijo...

Pues no dice nada cityfm. Lo suelta en una única frase, y luego pasa a hablar del sexo de los ángeles. Eso sí, en plan mesiánico:

¡Pecadoressssss!!! Hace un año que os lo advertimosss!!!!.

Lo que me llamó la atención es el banner superior. Una pastita. ¿Quien lo paga?

Hoy me he levantado con la izquierda, y por lo tanto conspiranoico. Hete aquí lo que divagué mientras no metía algo al estómago, que ya sabeis que causa bajón de azúcar en sangre y por lo tanto la glucosa escasea en el cerebro, con los consiguientes efectos delirio paranoicos:

El 11S ya se sabe que fue montado por Bush, Aznar y Blair para entrar a saco en afghanistan.

Obviamente, por que los moritos de afghanistan, al qaeda incluidos, eran unos pelanas. ¿Cómo iban unos pelanas hacerse con unos aviones y estrellarlos contra las torres gemelas?

El motivo: Hacer un oleoducto desde Kazajastán hasta el oceano índico, y controlar el petróleo.

Una vez hecho lo de afghanistan, se les fue al mano y se metieron en Irak por el mismo motivo.

¿Y quien dice que el 11M no fue algo orquestado por los mismos y se les fue la mano?

Por que tan pelanas eran aquellos como éstos. Y por eso quisieron endilgársela a ETA... para despistar de los moros.

QUEREMOS SABER LA VERDAD. QUE DECLARE AZNAR, RAJOY, ACEBES Y ZAPLANA SOBRE EL 11M.

¿De dónde se iba entonces a sacar el "explosivo militar" si no es de una buena fuente? Es que los moros éstos son unos cabezas de turco y pelanas. ¡Queremos saber!

Y para demostrar que es verdad, al lorito, que el próximo es IRAN. Motivo: Petróleo de nuevo.

Y dentro de un año ya os diré: ¡¡¡YA OS LO DECÍA YO!!!

¡¡Arrepentíos PNs pecadores!! Dos rosarios, dos avemarías y 10 padrenuestros. Amén.

Anónimo dijo...

Una pregunta: lo que se rumorea que han encontrado, ¿no es un componente presente en la Goma 2 EC con la que también traficaba Trashorras según la sentencia? Porque si es así, vaya mierda de revelación.

Mangeclous dijo...

Anónimo: es pronto para decirlo, pues todavía no se han hecho públicos los informes del análisis.

ElKoko dijo...

Anónimo:

Así es. La Goma-2 EC contiene tanto nitroglicerina como dinitrotolueno, y según los tribunales, Trashorras y Toro ya habían tenido acceso y habían traficado tanto con ella como con Goma-2 ECO. La gran revelación sólo indicaría que, además de Goma-2 ECO, Trashorras y Toro suministraron también Goma-2 EC.

De todas formas, es mejor esperar a los análisis completos para conocer el alcance real de la aparición de DNT.

Anónimo dijo...

Por supuesto, hay que esperar a los resultados oficiales.

Solamente quería indicar que, según yo creía entender, tampoco sería un "golpe mortal a la versión oficial" descubrir que alguna de las mochilas contenía este otro explosivo. Si se diera el caso.

Tuppence dijo...

En fin, qué tensión más grande. No puedo con la vida y tal. Baaden que ldp dice que han encontrado dnt por cromatografía de gases.

Baaden dijo...

Y puede que sí, que encontraran dinitrotolueno. Y ya puestos a jorobar, ¿cual, o cuales son?

El 2,4? el 2,5? el 2,6? o alguna de las otras especies rarras rarrsa raaarrraaas???

Y puestos a jorobar mucho más:
FYI: Las cosillas del DNT
(En castellano, para que no haya problemas de traducción, y de una fuente fiable: los colegas del otro lado del charco, ¡no sea que ZP también los tenga en nómina!)

A ver, ¿hicieron los test pertinentes a las pinturas, plásticos, etc.. de los trenes para demostrar que la única fuente de DNT fue un explosivo?

Que me responda un AnóNimoPn, porfa :P

Otro "enigma del 11M". ¿Le ponemos el número tropecientos-1?

Tuppence dijo...

hombre, no, cómo van a perder el tiempo en eso. Está claro que viene del titadine, lo que pasa es que no sabemos de cual, pero no importa, seguro que ldp sabe hacer cuantitativos estupendos de la muerte y lo averigua el solito y sin pisar el laboratorio.

Baaden dijo...

En plan de coña, por ahí arriba, ya dije que incluso urea... y sus derivados (si procede, que una explosión da energía para hacer perradas químicas), que también son nitrocosas(TM), si alguien se le ocurrió mearse por allí.

¿¿¿Se dan cuenta que están hablando de "trazas"??? ¿¿¿Se dan cuenta que no pueden obtener nada cuantitativo???

Baaden dijo...

Un último apunte.

Luís del Pino, este año, propuesto para el NOBEL DE QUÍMICA, por sus increíbles aportaciones al análisis químico forense.

Tuppence dijo...

No. No se dan cuenta. Ese es el problema. LdP no sabe qué significa que dos cosas tengan concentraciones con diferencias de varios niveles de magnitud. Y por supuesto los PPNNNNVV no saben ni lo que es un orden de magnitud.
Yo exijo los diamantes ¿quien se ha quedado con los diamantes? Me los había pedido hace mucho y son MIOS. Está comprobado que salen, de hecho es una de las rutas de fabricación, así que no me vengan con rollos. QUIERO MIS DIAMANTES :P

Baaden dijo...

Fabricar se fabrican, solo que no brillan como a uno le gustaría ;)

Una cuestión de varios órdenes de magnitud temporal y de presión.

Tuppence dijo...

a mí eso no me importa, total son varios órdenes de magnitud más pequeños de lo que nadie puede ver a simple vista, así que, me da igual que no brillen mucho y no se puedan ni tallar. Vamos, que quiero diamantes, no brillantes. Es que un diamante es para siempre, aunque sea un UDD.
:P

ElKoko dijo...

Tuppence:

Urge la patente para nitrocosas® y PPNNNNVV­™, que si no nos las apropiaremos y después no vengas con monsergas ;)

Al final voy a tener que publicar el artículo sin conocer el borrador de informe de los peritos... aunque no creo que me vaya mucho... a ver si lo publica alguien esta tarde...

Tuppence dijo...

os cedo los derechos, siempre que me citeis, los científicos somos muy puñeteros con las citas, aunque hayamos abandonado la ciencia :P

(de todas formas lo de nitrocosas es de mangeclous, pero si no decimos nada...)

Mangeclous dijo...

Gracias, Tuppence ;) Es un término surgido de una joint venture entre mi ignorancia y mi imaginación, cuyo uso cedo de buen grado a todos los investigadores de bien, y a los PPNN, en cambio, no, que luego lo utilizarán para designar cualquier otra cosa.

Por cierto, ¿qué eran? ¿Moléculas con nitrógeno de alto peso molecular o algo así?

Tuppence dijo...

nitrocompuestos :) da igual el peso molecular, en química orgánica se llama así a las nitrocosas, compuestos orgánicos con grupos NO2. Como ves los químicos de la IUPAC tampoco se lo curran tanto con los nombres :)

de Cartagena dijo...

Otro "nosequé" para 5ª Enmienda

http://www.cityfmradio.com/detalle_noticia.php?id_noticia=195

Por cierto ¿se ha caído desiertos lejanos?

Mangeclous dijo...

DL se ha caído. Han sido las negras, que están nerviosas (bueno, esto es verdad, están fuera de sí al ver que aparece DNT por todas partes, je, je...).

Tuppence dijo...

Se ha caído, joer, ahora que iba yo a llamar mata de habas a erflai, con casi todas las letras, snifff. Conspiración!!!!

anonimo de Cartagena dijo...

Mi asombro y mi ira no tiene límites.

¿EN LOS TRENES ESTALLÓ GOMA2 EC?

Por Dios, han sido tres años. ¿De verdad se creen que alguien los va a tomar en serio? ¿De verdad piensan que se van escapar?

¿De verdad os vais a tragar eso?
Leeros otra vez los autos, por favor, antes de empezar a disparatar. Los envoltorios de Goma 2 ECO, los restos de Morata, la dinamita de la Kangoo, la heroica busqueda de Sánchez manzano a traves de lotes de Goma 2 ECO

anónimo de Cartagena dijo...

ElKoko, perdona, me he liado con los botones ¿me puedes editar los post sobrantes? Gracias

Tuppence dijo...

anónimo de cartagena, no. La goma2ECO está mezclada o contaminada con DNT, toda, la que explotó en los trenes, la de vallecas, la de leganés...No sabemos cómo se contaminó, no es importante.

anónimo de cartagena dijo...

Te estas cahondeando de mí

ElKoko dijo...

Anónimo de Cartagena:

No puedo editar comentarios, sólo puedo borrarlos...

Tuppence dijo...

No. Esas cosas pasan a menudo, ¿sabes?

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