martes, 29 de agosto de 2006

Los sospechosos (V)

Continúo con el Grupo de Leganés antes de realizar una incursión en las relaciones de algunos integrantes de este grupo con el terrorismo islamista internacional ubicado en Bélgica en aquellas fechas. Para cerrar este círculo con relaciones directas con los hermanos Youssef y Mimoun Belhadj, hablaré ahora de las investigaciones realizadas a Abdelmajid Bouchar.

Abdelmajid Bouchar

Fue quien huyó del piso de Leganés antes de producirse la explosión el 3 de Abril de 2004. Está acusado de 191 asesinatos terroristas consumados y 1.755 tentativas de asesinato terrorista, además de 4 delitos de estragos terroristas, 1 presunto delito de integración o pertenencia a organización terrorista y 1 presunto delito de tráfico, tenencia, suministro y depósito de sustancias explosivas. Su defensa presentó recurso de reforma y subsidiario de apelación por secreto de actuaciones e indefensión y falta de publicidad de las actuaciones, desigualdad de medios entre Acusaciones y Defensas, falta de indicios racionales de criminalidad contra su defendido y nulidad de reconocimientos en rueda del 8 de Marzo de 2006; todos ellos son denegados.

Está entre los musulmanes residentes en poblaciones del sur de Madrid a los que se les detectó un sentimiento favorable a la yihad a partir de los atentados del 11-S en los Estados Unidos y de la invasión de Afganistán.

Conocía a los hermanos Mohamed y Brahim Moussaten y a Mohamed Afalah, con quienes se reunía junto a los hermanos Mimoun y Youssef Belhadj (marroquíes residentes en Bélgica y tíos de los hermanos Moussaten) con ocasión de sus viajes a Madrid; en estas reuniones se trataba la yihad y se mostraba la voluntad común de acudir a luchar como mujahidines a Afganistán y a otros lugares en conflicto, recibiendo el adoctrinamiento de los hermanos Belhadj. Estos contactos y reuniones se remontan a fechas anteriores a 2003.

En los últimos meses de 2003 se le vio, junto a Allekema Lamari y Mohamed Afalah, en las reuniones que se celebraban en el barrio de Lavapiés, donde también concurrían Said Berraj, Sarhane Ben Abdelmajid Fakhet y Jamal Zougam.

En Noviembre de 2003 viaja a Valencia junto a Allekema Lamari y Mohamed Afalah, con un Opel Vectra de Jaouad El Bouzrouti, a visitar a Safwan Sabagh.

Durante los últimos días de Noviembre de 2003, Abdelmajid Bouchar viaja a Bélgica, a casa de los hermanos Belhadj (para pasar los últimos días del Ramadán); concretamente, el día 27 de Noviembre se detecta el uso de una tarjeta telefónica de Mimoun Belhadj en el móvil de Abdelmajid Bouchar. Tras su regreso a España, el planteamiento islamista de Abdelmajid Bouchar se vuelve mucho más estricto, según declararía Jaouad El Bouzrouti. Con posterioridad, se descubriría que en las agendas de los hermanos Belhadj figuraban los números tanto de Abdelmajid Bouchar como de Mohamed Afalah (quien visitó a los hermanos Belhadj en Bélgica después de la visita de Abdelmajid Bouchar).

En Febrero de 2004, ayuda a Mohamed Afalah a hacer el traslado del primer compañero que tuvo éste en la habitación que alquiló en Fuenlabrada.

Durante la última estancia de Youssef Belhadj en España (hasta el 3 de Marzo de 2004), Abdelmajid Bouchar le acompañó a diversos centros (junto a Brahim Moussaten) donde, a través de Internet, conectaban con páginas web islamistas en las que aparecían acciones terroristas.

El 3 de Marzo de 2004 realiza tres llamadas a Mohamed Afalah. El 5 y el 6 de Marzo de 2004 mantiene diversos contactos telefónicos con Abdennabi Kounjaa. Sin embargo, Abdelmajid Bouchar niega conocerlos en sus declaraciones judiciales.

Respecto a los atentados, se localizaron restos de su ADN en la casa de Morata de Tajuña (en una maquinilla de afeitar) y en la bolsa de basura que depositó en el contenedor antes de iniciar su huída del piso de Leganés (en huesos de dátil y de aceitunas); sus huellas se localizaron en la casa de Morata de Tajuña (cinco huellas en una plancha metálica) y en el piso de Leganés (en un libro árabe); además, se localizón en el piso de Leganés un abono de transporte a su nombre y un pasaporte del Reino de Marruecos.

Mohamed Afalah compró, el 2 de Abril de 2004, un Renault 19 blanco utilizando la documentación de Abdelmajid Bouchar y que finalmente sería utilizado por Mohamed Bouharrat.

Fue visto por uno de los policías que estaba controlando la zona en las inmediaciones del piso de Leganés el día 3 de Abril de 2004, cuando salió de la vivienda y depositó una bolsa de basura en un contendor; al verse seguido, emprendió la huida corriendo (su condición de corredor le permitió despistar al policía que le seguía); el policía le reconoció en rueda de reconocimiento el 8 de Marzo de 2006. Esa misma noche (el 3 de Abril de 2004), pregunta a la familia de Mohamed Afalah por su paradero, indicándoles que Mohamed había escapado del piso que había estallado en Leganés.

En Diciembre de 2004, Mohamed Moussaten pregunta a Youssef Belhadj sobre Abdelmajid Bouchar, a lo que Youssef le contesta que Majid sabía salir de España.

Finalmente, pudo ser detenido y está en prisión provisional desde el 25 de Septiembre de 2005.

Comentario final

Con esta recopilación de las investigaciones llevadas a cabo sobre Allekema Lamari, Mohamed Afalah, Mohamed Belhadj y Abdelmajid Bouchar, se puede afirmar que éste último (el único de los cuatro integrantes del Grupo de Leganés estudiados hasta ahora que está a disposición de la Justicia) será una pieza clave para conocer ciertos aspectos todavía no clarificados sobre la preparación, la ejecución y las actuaciones posteriores a los atentados. Junto a la información que puedan aportar Youssef Belhadj y Mimoun Belhadj, pueden clarificarse tanto la autoría material como la autoría intelectual de los atentados del 11-M.

El próximo artículo lo dedicaré a los hermanos Belhadj, uno de los cuales (Youssef) podría ser uno de los autores intelectuales de los atentados; con posterioridad, retomaré de nuevo el estudio del resto de integrantes del Grupo de Leganés.

Los sospechosos (IV)

Sigo con el Grupo de Leganés. En el anterior artículo sobre los sospechosos resumía las investigaciones realizadas sobre Mohamed Afalah, uno de los huídos a Bélgica tras el suicidio en el piso de Leganés. Ahora le toca el turno al compañero de huída de Mohamed Afalah, Mohamed Belhadj.

Por cierto, que me asaltan unas dudas desde hace algún tiempo: ¿por qué Luís del Pino no dedica ningún Enigma a clarificar el paradero de los huídos y las razones por las que huyeron?; ¿por qué Luís del Pino no dedica ningún Enigma a las relaciones con el terrorismo islamista de algunos de los sospechosos, como Allekema Lamari o Jamal Zougam?

Mohamed Belhadj

En busca y captura.

Convivió con Mohamed Afalah en Fuenlabrada en una habitación alquilada por éste en Febrero de 2004.

Fue quien alquiló el piso de Leganés, el 8 de Marzo de 2004, con dinero de Mohamed Afalah. Como teléfono de contacto facilitó uno de los teléfonos utilizados por la célula terrorista.

Huyó junto a Mohamed Afalah la noche del 3 de Abril de 2004, tras la explosión del piso de Leganés; en la huída pasaron por Barcelona (Mohamed Belhadj realizó un reintegro en una oficina de La Caixa en la Plaza de Sans el 4 de Abril), donde abandonaron el coche que utilizaron en su huída (un Volkswagen Golf rojo propiedad de Ibrahim Afalah, hermano de Mohamed Afalah). El destino de ambos era la casa de los hermanos Youssef y Mimoun Belhadj en Bélgica, pero no estaban en su domicilio el 5 de Abril de 2004 (cuando se detecta una llamada de Mohamed Afalah en las inmediaciones del domicilio de ambos), el primero de ellos porque fue detenido en Marzo de 2004 por la policía belga y el segundo porque se había marchado a Irak (para integrarse en una red de envío de mujahidines encabezada por Mohsen Khaibar, antiguo miembro de la célula de Mustapha Maymouni). La aparición de las huellas dactilares de Mohamed Afalah en la casa de Mourad Chabarou (detenido en Junio de 2004 en Bélgica y condenado por terrorismo en Febrero de 2006 en ese mismo país) hace suponer que existe una red de ayuda más o menos organizada en Europa para los huídos por delitos de terrorismo.

Mohamed Belhadj fue visto en Bélgica el 13 de Junio 2004 y el 27 de Abril de 2005.

Recopilando

Tenemos hasta ahora, dentro del Grupo de Leganés, a Allekema Lamari -quien ya pasó unos años en prisión por pertenencia al GIA argelino y suicidado en el piso de Leganés-, a Mohamed Afalah -con relaciones directas con Allekema Lamari y con terroristas islamistas residentes en Bélgica, huído el día de la explosión del piso de Leganés y en paradero desconocido tras su paso por Bélgica- y a Mohamed Belhadj -quien compartía piso con Mohamed Afalah, alquiló el piso de Leganés con dinero de Mohamed Afalah y huyó tras la explosión del piso de Leganés junto a Mohamed Afalah, estando en la actualidad también en paradero desconocido tras haber sido visto en Bélgica en al menos dos ocasiones.

Empezar por el final

Los responsables y los autores (materiales e intelectuales) de los atentados del 11-M son ETA, una parte corrupta de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y los nuevos GAL creados por el Gobierno de Zapatero. Al frente de todos ellos y como máximo resposable está Alfredo Pérez Rubalcaba. Los actuales sospechosos sólo fueron utilizados por los autores reales para desviar la atención; para ello, participaron los servicios secretos marroquíes, franceses y, según las últimas revelaciones, también los sirios. No se descarta la participación del Mossad israelí y de la CIA estadounidense.

Estas son las conclusiones de una larga investigación de más de dos años, encabezada por Luís del Pino, alimentada por el diario El Mundo y respaldada por Federico Jiménez Losantos; se ha contado con la inestimable ayuda de Pío Moa para estudiar los antecedentes del PSOE en 1934 para reafirmar la participación de este partido político en anteriores golpes de estado.

La Justicia, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, el Gobierno, todos los partidos políticos menos uno, los gobiernos internacionales, los servicios secretos de otros países y los ciudadanos en general siguen sin admitir estas autorías debido a la intoxicación informativa de Jesús de Polanco, que insiste en dar por buenas las pruebas aportadas por las corruptas Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado que participaron en la elaboración del Sumario.

España se desmorona de tal manera que ni tan siquiera las conclusiones de investigadores independientes, que aun no han podido demostrar las acusaciones pero las demostrarán, sirven para abrir los ojos a los manipulados ciudadanos españoles.

Las pruebas incriminatorias tienen una importancia secundaria ante unas conclusiones tan demoledoras y tan clarificadoras de lo que realmente ocurrió en Madrid el 11-M. La socialización de la duda llevada a cabo por los Peones Negros acabará por dar luz a tanta oscuridad.

¿Seguiremos con esto dos años más? ¿Dos años más de conclusiones sin pruebas? ¿Aprenderán alguna vez esos investigadores independientes que las conclusiones se sacan después de estudiar las pruebas?

lunes, 28 de agosto de 2006

¿Bandazos desesperados?

Luís del Pino nos ha sorprendido (a mí, pero también a los Peones Negros) con un nuevo Enigma (el 28, titulado Zouhier tiene un problema), un Enigma tan enigmático que ha tenido que publicar, a las pocas horas, una nota aclaratoria en su Bitácora.

No sé muy bien hacia dónde va a encaminar esta revelación, pero todo parece indicar que se trata de un punto de inflexión en las teorías conspirativas si tenemos en cuenta que Libertad Digital respaldó este Enigma con una noticia y con una editorial.

Según dijo en la COPE Luís del Pino, hay datos nuevos sobre las conversaciones telefónicas a las que se refiere el Enigma 28; en la noticia que publicaba Libertad Digital se cita una frase en árabe entre Rafá Zouhier y Jamal Ahmidan: "date prisa". Pocas horas después de esa conversación (tras la que, según Libertad Digital, hubo una reunión entre Rafá Zouhier y Jamal Ahmidan), se detenía a Rafá Zouhier.

Tanto en el Enigma como en la noticia publicada en Libertad Digital se intentan introducir dudas respecto a la relación entre Rafá Zouhier y Jamal Ahmidan con preguntas acerca de si realmente las conversaciones eran entre ambos o si el teléfono asignado a Jamal Ahmidan pertenecía a otra persona (relacionada con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, que tenían a Rafá Zouhier como confidente); lo cierto es que en el Enigma, Luís del Pino reconoce una coincidencia de contactos (un total de 13 contactos comunes) entre Jamal Ahmidan y Rafá Zouhier (no debería hacerlo, pero voy a dar por buena esta afirmación sin comprobarla). Quedaba por dilucidar si existieron contactos directos entre ambos, extremo negado inicialmente por la policía (tampoco lo he comprobado) tras los análisis de las llamadas telefónicas; sin embargo, en Febrero de 2005 se le remitió al Juez un informe (según dice Luís del Pino) con nuevos datos en los que se detectaron hasta tres números de teléfono utilizados -según la policía- por Jamal Ahmidan que sí tenían llamadas al teléfono de Rafá Zouhier.

De estos datos utilizados por Luís del Pino pueden desprenderse varias conclusiones. En primer lugar, que Rafá Zouhier, como imputado que es, ha ejercido su derecho a mentir en aquéllos aspectos que podrían ser más comprometedores para él (según dice Luís del Pino, en sus declaraciones no ha reconocido nunca que haya hablado directamente con Jamal Ahmidan, lo cual entra en contradicción frontal con los datos manejados actualmente por la policía); en segundo lugar, que las acusaciones a terceras personas (la trama asturiana) no tienen por qué formar parte de una mentira más, pues no afectaría a sus propias imputaciones (informó exclusivamente de lo que supuestamente sabía, que era su función); en tercer lugar, que Rafá Zouhier sí podría estar al tanto de los atentados e incluso podría haber participado en ellos, dada la abundante comunicación telefónica entre él y Jamal Ahmidan los días anteriores y posteriores a los atentados; en cuarto lugar, que si el otro interlocutor no fuese Jamal Ahmidan podría tratarse (siempre según Luís del Pino y sus discípulos) de algún miembro de la policía que hablara árabe (no se aporta ninguna prueba al respecto, claro; se prefiere pensar en la implicación de la policía que en la posibilidad de que su interlocutor fuese otro de los actuales sospechosos de los atentados).

En definitiva, parece que se trata de un intento más de implicar a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en los atentados; una nueva vía para dar fuerza a la teoría del GAL. Ahora sólo tendremos que esperar (¿hasta cuándo?) a que Luís del Pino se digne a decir quién era el que estaba al otro lado del teléfono si realmente sospecha que no era Jamal Ahmidan.

martes, 22 de agosto de 2006

Los sospechosos (III)

He repasado hasta ahora los antecedentes y las implicaciones de dos de los sospechosos del 11-M, ambos con relaciones directas con grupos terroristas islamistas (el GIA argelino en el caso de Allekema Lamari y Al Qaeda en el caso de Jamal Zougam); en el Sumario del 11-M se ha intentado (con mayor o menor éxito) elaborar un organigrama con los diferentes grupos que participaron en la elaboración y/o ejecución de los atentados, de forma que Allekema Lamari quedaría integrado dentro del denominado Grupo de Leganés y Jamal Zougam quedaría dentro del llamado Grupo de Lavapiés. Este artículo inicia una serie sobre los otros sospechosos que estaban integrados en el Grupo de Leganés y que estaban, por lo tanto, directamente relacionados con Allekema Lamari.

Mohamed Afalah

En busca y captura. Se le conoce también como Mohamed Abduri.

Aparece como integrante, ya en 2002, del grupo neo-salafista yihadista encabezado por Mustapha Maymouni y del que formarían parte también, entre otros, Sarhane Ben Abdelmajid Fakhet (suicidado en Leganés y conocido también como El Tunecino), Said Berraj y Mohamed Larbi Ben Sellam (Rabei Osman El Sayed Ahmed -Mohamed El Egipcio, que era quien facilitaba el material de carácter proselitista a través de Mohamed Larbi Ben Sellam-, Mohamed El Ouzzani y Jamal Zougam también estarían integrados en este grupo). Como ya he comentado en anteriores artículos, este grupo se adscribiría a la corriente Takfir Wal Hijra y las reuniones se realizaban de forma secreta y con estrictas medidas de seguridad para evitar ser detectados por la policía. La referencia a los jóvenes takfires la realiza Imad Eddin Barakat Yarkas (Abu Dahdah), y es Mouhannad Almallah Dabas quien señala que Sarhane Ben Abdelmajid Fakhet pertenecía a esta corriente. En un principio (sobre Noviembre de 2002), este grupo estaba adoctrinado para cometer atentados -ese adoctrinamiento era el que se llevaba a cabo en las reuniones-, pero no disponían de la capacidad económica suficiente para llevarlos a cabo.

Además de a estas reuniones, Mohamed Afalah también asistía a las reuniones que se organizaban en las visitas de Mimoun y Youssef Belhadj a Madrid (los hermanos Belhadj residían en Bélgica y eran tíos de los hermanos Moussaten); a estas reuniones asistían también Mohamed y Brahim Moussaten y Abdelmajid Bouchar, y se trataban temas sobre la yihad a realizar en Afganistán (los asistentes recibían el adoctrinamiento de los hermanos Belhadj).

Todos estos jóvenes residían o en Leganés o en otras poblaciones del sur de Madrid, donde la comunidad musulmana es muy numerosa; tras los atentados del 11-S y tras la posterior invasión de Afganistán, el sentimiento favorable a la yihad se puso de manifiesto entre algunos de los residentes en estas poblaciones, entre los cuales se encontraba también Mohamed Bouharrat (radicalizado tras su paso por prisión, de donde salió a principios de 2003), quien conocía también a Mohamed Afalah.

En los últimos meses de 2003 es cuando se detecta la presencia de Allekema Lamari en el entorno de Mohamed Afalah (estando presente en las reuniones que se celebraban en Lavapiés).

En Octubre de 2003, Hicham Ahmidan y Mohamed Oulad Akcha realizan gestiones para obtener placas de matrículas falsas, para lo cual utilizan el coche de Mohamed Afalah.

En Noviembre de 2003, Mohamed Afalah y Abdeljamid Bouchar le piden el Opel Vectra (sobre las 8 de la mañana) a Jaouad El Bouzrouti para realizar un viaje a Valencia junto a Allekema Lamari; se lo devuelven el mismo día entre las 5 y las 7 de la tarde.

A principios de Diciembre de 2003, Mohamed Afalah viaja a Bélgica a visitar a los hermanos Belhadj (los días anteriores, correpondientes a los últimos días del Ramadán, les visitó Abdelmajid Bouchar). En las agendas de los hermanos Belhadj aparecen los números de teléfono tanto de Mohamed Afalah como de Abdelmajid Bouchar.

A finales de 2003, Mohamed Larbi Ben Sellam vuelve a España (se fue a Marruecos entre Febrero y Junio de ese mismo año) y comparte vida laboral con Mohamed Afalah (ya se conocían de las reuniones de los jóvenes takfires) hasta unos días antes de los atentados, cuando ambos abandonan sus puestos de trabajo.

En Febrero de 2004, Mohamed Afalah alquila una habitación en Fuenlabrada, en la que permaneció hasta el 3 de Abril de ese mismo año; convivió, entre otros, con Mohamed Belhadj. Abdelmajid Bouchar ayudó a realizar la mudanza del primer compañero que tuvo Mohamed Afalah. Ese mismo mes tiene lugar la conversación entre Jamal Zougam y Mohamed Afalah (a través del móvil de Jamal Zougam que figuraba en las listas de Al Qaeda).

El 2 de Marzo de 2004, Mohamed Bouharrat le facilita a Mohamed Afalah un contacto para conseguir tres colchones de 90 cm.; a las 17:05 y a las 17:20, Mohamed Afalah se pone en contacto con quien podía conseguirle esos tres colchones, pero las negociaciones no fructificaron.

El dinero para que Mohamed Belhadj alquilara el piso de Leganés salió, supuestamente, de Mohamed Afalah; el alquiler se firmó el día 8 de Marzo de 2004.

Respecto a los atentados, sus huellas fueron encontradas en el piso de Leganés (en dos libros), en la finca de Morata de Tajuña (en un reloj despertador), en la calle Topacio (en un folio) y en el Volkswagen Golf (en un ejemplar del periódico Segunda Mano). Su perfil genético fue detectado en el Skoda Fabia.

El 2 de Abril de 2004, Mohamed Afalah compra un Renault 19 utilizando la documentación personal de Abdelmajid Bouchar, vehículo que es utilizado finalmente por Mohamed Bouharrat (se encontraron efectos con su ADN en dicho vehículo).

El 3 de Abril de 2004, Mohamed Afalah y Mohamed Belhadj desaparecen de la casa alquilada por el primero en Fuenlabrada, marchándose nerviosos y con prisas esa misma noche con el Volkswagen Golf de Ibrahim Afalah (hermano de Mohamed Afalah, quien le había pedido el coche unas horas antes); Abdelmajid Bouchar preguntó también esa noche por Mohamed Afalah a los familiares de éste, a quien les dijo que Mohamed había escapado del piso de Leganés que había explotado.

Mohamed Afalah encomendó a su hermano Ibrahim que contactase con Brahim Moussaten para que le facilitara los teléfonos de los hermanos Belhadj en Bélgica para asegurar su huída de España (los teléfonos se los facilitó el hermano de Brahim, Mohamed Moussaten, pues Brahim no estaba en casa); además, le solicitó que obtuviera dinero de Abdelgani Chedadi, aunque no pudo ser localizado.

El día 4 de Abril de 2004, Mohamed Belhadj realiza una operación bancaria de reintegro desde un cajero de La Caixa en la Plaza de Sans (Barcelona), donde abandonaron el Volkswagen Golf del hermano de Mohamed Afalah.

El 5 de Abril de 2004, Mohamed Afalah realiza una llamada a su hermano Ibrahim desde la Plaza Duchesse de Brabant (en Molenbeek, Bélgica), domicilio de los hermanos Belhadj; éstos no se encontraban en su domicilio, pues Youssef Belhadj (identificado como Abu Dujana, nombre que se menciona en las reivindicaciones del 11-M) fue detenido en Marzo por la policía belga y Mimoun Belhadj huyó a Irak para integrarse en la red de Mohsen Khaibar (anterior miembro de la célula de Mustapha Maymouni y vinculado al Grupo Islámico Combatiente Marroquí); Mimoun Belhadj fue posteriormente detenido en Siria y entregado a las autoridades marroquíes.

En Junio de 2004 fue detenido Mourad Chabarou (relacionado estrechamente con Rabei Osman El Sayed) en Bélgica (fue condenado en Febrero de 2006 por un delito de terrorismo), en cuyo domicilio se encontraron las huellas de Mohamed Afalah (en el mueble de la televisión). De ello se deduce que ante la ausencia de los hermanos Belhadj, fue Mourad Chabarou quien acogió y refugió a Mohamed Afalah y a Mohamed Belhadj.

Con la ayuda de Mohamed Larbi Ben Sellam (siendo ya punto de conexión y responsable de una presunta red de captación, adoctrinamiento y traslado de jóvenes para participar en la yihad) y de Mohamed El Idrissi, Mohamed Afalah se pone en contacto con su familia en Madrid entre Marzo y Mayo de 2005; las llamadas tuvieron su origen en Irak.

Las últimas noticias aparecidas de Mohamed Afalah están relacionadas con posibles terroristas suicidas en Irak (Estados Unidos solicitó los datos de su ADN para compararlos con el ADN de varios terroristas suicidas de Irak), aunque a día de hoy no se ha confirmado ni desmentido nada al respecto.

sábado, 19 de agosto de 2006

Los sospechosos (II)

Allekema Lamari

Es uno de los terroristas que se suicidó en Leganés el 03/04/2004; no se le puede acusar, por lo tanto, de ningún delito, aunque sí se han investigado sus relaciones con el resto de acusados para determinar el papel que jugó en la preparación, elaboración y ejecución de los atentados.

Llegó a Alicante, desde Orán, en 1992; cinco años después (en Abril de 1997) fue detenido (en la Operación África) por ser miembro del GIA argelino junto a otras 10 personas; en el registro de la pensión en la que residía se le incautaron una pistola Rhoner, un revólver en mal estado y varios ejemplares del boletín del GIA (Al Ansar), junto a varios vídeos sobre muyahidin y documentación falsa. La Audiencia Nacional lo condenó a 14 años de prisión por preparar actos terroristas, aunque su abogado consiguió que la condena se le rebajara a 7 años; salió de prisión a finales de Junio de 2002.

En Octubre de 2003, Allekema Lamari fue visto al menos en dos ocasiones, acompañado de Mohamed Afalah y Sarhane "El Tunecino", en las reuniones del grupo neo-salafista (jóvenes takfires) liderado por Mustapha Maymouni, a las que también acudía el Grupo de Lavapiés (entre quienes estaba Jamal Zougam).

En una nota informativa del CNI desclasificada (del 6 de Noviembre de 2003), se especifica que, en Octubre de 2003, Allekema Lamari envía 5 giros postales por valor de 150 € cada uno a Nourredine Salim Abdoumalou, Bachir Belhakem, Abdelkrim Bensmail, Mohamed Amine Akli y Souhbi Khouni (todos ellos encarcelados en esas fechas por pertenencia al GIA argelino); el informador especifica que este envío de dinero y el hecho de que se lo haya comunicado al propio informador puede entenderse como una despedida, bien porque fuera a abandonar España o bien porque fuera a cometer una acción violenta de forma inminente. La misma fuente puso en conocimiento del CNI en Septiembre de 2003 que Allekema Lamari podría estar organizando una acción terrorista en España que él mismo se encargaría de ejecutar.

En los últimos meses de 2003, este argelino mantenía contactos con Mohamed Afalah y con Abdelmajid Bouchar, además de acudir a reuniones en las que éstos se encontraban con Said Berraj y con Sarhane Ben Abdelmajid, junto al grupo en el que se encontraba Jamal Zougam. En Noviembre de 2003, Abdelmajid Bouchar, Mohamed Afalah y Allekema Lamari viajan a Valencia (en un Opel Vectra prestado por Jaouad El Bouzrouti) a visitar a Safwan Sabagh.

Respecto al día de los atentados, fue visto al menos por un testigo, junto a otras dos personas, en el tren que después estallaría en la Estación de Santa Eugenia (fue visto en la Estación de Alcalá de Henares).

Sus huellas dactilares fueron encontradas en dos libros árabes (en el piso de Leganés); su ADN se encontró en el piso de Leganés (en sus restos biológicos y en prendas de vestir), en la Renault Kangoo (en una bufanda a cuadros) y en el Skoda Fabia (en prendas de vestir).

Otra nota informativa del CNI desclasificada (ésta de fecha 15/03/2004, es decir, cuatro días después de los atentados), apunta a Allekema Lamari como posible planificador y/o ejecutor de los atentados, dados sus antecedentes y las informaciones obtenidas por informadores de fiabilidad media/alta (se considera que Allekema Lamari tiene el suficiente liderazgo, grado de fanatismo, motivación y capacidad técnica para la preparación, en todos sus detalles, de atentados como los ocurridos el 11-M); en esta nota se advierte de que Abdennabi Chedadi podría formar parte del grupo de personas implicadas en los atentados y de que se esperaban, a corto plazo, nuevas acciones terroristas si Allekema Lamari no era detenido en breve (se señalaban las fiestas de las Fallas de Valencia, dado que Yassine -así se hacía llamar en Valencia- conocía bien la ciudad; ha quedado evidenciado que se equivocaron de lugar, pero no de intenciones -se encontró una bomba el 02/04/2004 en las vías del AVE Madrid-Sevilla con el perfil genético de Asrih Rifaat Anouar, otro de los suicidados en el piso de Leganés). En esta misma nota informativa se advierte de las numerosas medidas de seguridad que adopta Allekema Lamari en sus contactos, así como la no utilización de teléfonos móviles y el envío de dinero de forma periódica a miembros de su red encarcelados.

Una posterior nota informativa del CNI también desclasificada (ésta del 18/05/2004, es decir, una vez suicidado Allekema Lamari en Leganés) recopila todos los antecedentes de Allekema Lamari e incluye una información que revela que pudo salir de España a principios de 2004 utilizando una documentación falsa, pero desechó la oportunidad alegando que su existencia tenía un único objetivo, que no cejaría en su empeño y que no regresaría nunca a prisión. Sus ingresos le llegaban de atracos y robos a traficantes de drogas (por lo que se aseguraba que no sería denunciado). Al final de esa nota informativa se prioriza la identificación tanto de quien realiza la reivindicación de los atentados (el CNI sospechaba que pudiera ser Allekema Lamari) como la identificación de los restos biológicos encontrados en el desescombro del piso de Leganés, pues se consideraba que si no estuviese entre los suicidas podría llevar a cabo nuevos atentados en breve.

Tenemos, hasta ahora, a un terrorista islámico ya encarcelado con anterioridad por pertenecer al GIA argelino y por preparar un atentado en 1997 (Allekema Lamari), que formaría parte del Grupo de Leganés y que, como se ha podido observar, tampoco visitó durante los días anteriores a los atentados los pisos francos donde se habían de preparar las bombas (dados sus antecedentes, no parecía muy conveniente su presencia en ellos); es de destacar su extremo cuidado en sus movimientos, no apareciendo comunicación alguna a través de teléfono móvil.

Y, por otro lado, tenemos a un experto en explosivos (según la propia Al Qaeda) cuyo comportamiento es también muy cauto durante los días anteriores a los atentados (su presencia tampoco sería recomendable en los lugares donde se debían preparar las bombas) y que estaría dentro del Grupo de Lavapiés (hablo ahora de Jamal Zougam).

La relación entre ambos grupos existe, tanto por una llamada (en Febrero de 2004) entre Mohamed Alfalah (del Grupo de Leganés) y Jamal Zougam (del Grupo de Lavapiés), como por la coincidencia en las reuniones del grupo neo-salafista liderado por Mustapha Maymouni.

Tanto Jamal Zougam como Allekema Lamari fueron vistos por testigos en los trenes que estallaron el 11-M, por lo que la participación de ambos en los atentados parece indiscutible.

viernes, 18 de agosto de 2006

Ni verdad, ni dignidad, ni justicia

Lo he intentado de nuevo en el Blog de Luís del Pino con una pregunta facilita, facilita: ¿puede considerarse la bolsa de deportes una prueba incriminatoria suficiente para determinar a los culpables? La única respuesta posible era sí o no.

Pues ni uno solo de los Peones Negros me ha contestado a la pregunta. He insistido, al hacer la pregunta, en que no estaba preguntando si la mochila era una prueba falsa o no; estaba preguntando simplemente si, en cualquier otro juicio (contra ETA, por ejemplo), podría ser válida una prueba de este tipo si no fuera posible determinar los componentes de otra explosión previa.

¿Cuál es el razonamiento? Hay varias pruebas que podrían ser incriminatorias: los análisis del tipo de explosivos en los focos de los trenes, la mochila (bolsa de deportes) encontrada en la comisaría (proveniente de los trenes y, por lo tanto, del mismo tipo que las utilizadas en ellos), los testigos que vieron a algunos de los sospechosos en los trenes (alguno de ellos visto dejando olvidada una bolsa de deportes bajo un asiento), las reivindicaciones de los atentados, las relaciones anteriores de algunos sospechosos con el entorno de Al Qaeda o del GIA argelino... Para facilitar la pregunta, he obviado todas las pruebas excepto la mochila y los restos encontrados en los trenes, de forma que he considerado sólo dos pruebas incriminatorias; si alguna de ellas es suficiente para culpabilizar a los sospechosos, la otra no es necesaria.

Como a la pregunta me han contestado justo con las supuestas pruebas falsas, que es lo que les había insistido que no quería que me contestaran, me he respondido a mí mismo. La cuestión era cómo saber quiénes fueron los que pusieron las bombas en los trenes (saber la verdad, vamos):

1. Si la bolsa de deportes no puede considerarse una prueba incriminatoria, para poder determinar los culpables es necesario saber el detalle de los focos de explosión de los trenes. En este caso, las opciones son dos (recordemos que no hemos tenido en cuenta ninguna de las otras pruebas): que en los análisis sólo consten "componentes de las dinamitas" (en cuyo caso no sería posible culpabilizar a nadie, pues no se sabría el tipo de dinamita utilizado y, por lo tanto, no se podría saber nunca el origen de la misma) o que en los análisis consten los componentes detallados. En este último caso estaríamos ante dos posibles opciones: que los únicos componentes detallados sean comunes a un gran número de dinamitas (por ejemplo, que sólo se hallara nitroglicol, que puede estar tanto en la Goma-2 ECO como en algunos tipos de Titadyne), en cuyo caso tampoco sería posible culpabilizar a alguien (habría una duda razonable sobre el origen real de los explosivos); o que los componentes encontrados pertenezcan, sin ningún tipo de dudas, a un solo tipo de dinamita (por ejemplo, de Goma-2 ECO o de Titadyne).

2. Si la bolsa de deportes sí fuese una prueba incriminatoria, la propia bolsa sería suficiente para culpabillizar a los sospechosos; quedaría por dilucidar (y, por lo tanto, debería ser la prioridad absoluta de los Peones Negros) si esa bolsa es una prueba válida o es una prueba falsa. Para cerciorarse de que esa bolsa pueda ser falsa, ha de existir una denuncia por falsificación de pruebas y debería determinarse quién, cómo, cuándo, dónde y por qué falsificó esa prueba; si esa denuncia no existe (o si no puede determinarse que hubo un alguien, un cómo, un cuándo, un dónde y un por qué), la bolsa no ofrece ninguna duda respecto a su validez como prueba, pues la cadena de custodia fue comprobada por el propio Juez. Si se puede demostrar que la bolsa es una prueba falsa, volvemos a necesitar los análisis de los focos de las explosiones (las opciones serían las mismas que las especificadas en el punto anterior). Y si no se pudiese demostrar que la bolsa es falsa, los análisis detallados de los componentes encontrados en los focos de las explosiones no serían necesarios para demostrar la culpabilidad de los actuales sospechosos (los "componentes de las dinamitas" que constan actualmente en el Sumario serían suficientes).

Las contestaciones, una vez más, mirando hacia otro lado (los informes son necesarios, se invierte la lógica, está quien no se ha leído el Sumario, está quien sólo es capaz de asimilar las pruebas científicas, está quien no se ha leído ni el Sumario ni el Blog...).

Y si aquí no hay absolutamente nadie dispuesto a clarificar definitivamente si la bolsa de deportes es falsa (insisto: la falsificación de pruebas es un delito que requiere de un culpable), es porque ni quieren saber la verdad, ni tienen dignidad, ni quieren justicia.

Juegan a la mentira, a la acusación gratuita y a la venganza.

Manipulación y Censura

Estos últimos días parece que están los nervios como escarpias tanto en el Blog de Luís del Pino como en los artículos de opinión del líder de la secta.

En mi anterior artículo (una respuesta rápida a una lectura superficial de las últimas revelaciones de Luís del Pino) contraponía los dos ejemplos de atentados de ETA utilizados por Luís del Pino (en los que se encontraron los componentes del explosivo utilizado) con otros dos ejemplos en los que no se pudo determinar qué tipo de explosivo se había utilizado (utilicé para ello, además, dos fuentes conspiracionistas, por aquello de evitar suspicacias sobre posibles manipulaciones informativas: El Mundo y la Web 11-M.net).

Pues bien, una lectura más pormenorizada del artículo de Luís del Pino revela algo más que una simple generalización de dos ejemplos: una burda y malintencionada manipulación informativa.

Nos cuenta Luís del Pino que "desde instancias oficiales se pretendió hacer creer que las pruebas analíticas no permiten determinar los componentes de la dinamita después de una explosión. Sin embargo, las experiencias anteriores con atentados de ETA, documentadas en el sumario del 11-M, demuestran que esa afirmación es simplemente falsa". Primera mentira: que las instancias oficiales dicen que nunca se pueden determinar los componentes de la dinamita después de una explosión; esas instancias oficiales a las que se refiere (y Luís del Pino lo sabe muy bien) están hablando exclusivamente de los atentados del 11-M. Segunda mentira: que las experiencias anteriores de ETA demuestran que las instancias oficiales mienten; la primera afirmación que hace Luís del Pino (la premisa) es falsa, por lo que la conclusión a la que llega es una burda manipulación informativa.

Sigue Luís del Pino con la mochila de Vallecas (bolsa de deportes, en realidad), dando a entender que una simple masa de Goma-2 ECO amasada a mano es razón suficiente para dejar más rastros, cuando resulta que la Goma-2 ECO puede utilizarse dentro de los propios cartuchos o fuera de ellos, precisamente amasándola porque su densidad (como la plastilina) permite amasarla; sigue con la mochila de Vallecas, dando a entender que si la Goma-2 ECO no está dentro de un recipiente ha de dejar más rastro, cuando resulta que el recipiente ni aumenta ni disminuye la explosión (la cantidad y la calidad de la dinamita es la única variable que determina la potencia de la explosión); y sigue con la mochila de Vallecas, dando a entender que un único detonador supone que han de quedar más restos de explosivo, cuando sabe (o debería saberlo, después de darle tantas vueltas a los explosivos de los trenes) que eso no depende del número de detonadores utilizados. Y acaba por afirmar que "si eso fuera así, forzosamente hubiera debido quedar una gran cantidad de pequeños fragmentos de Goma-2 ECO sin detonar repartidos por los escenarios de explosión"; forzosamente es siempre, y ésta es la tercera mentira que nos ha contado en apenas dos párrafos de artículo.

Pero, lejos de darse por satisfecho con tres mentiras en dos párrafos, sigue con el mismo párrafo y nos dice que "es lo que sucedió, por ejemplo, en Leganés, donde apareció una infinidad de pequeños trozos de Goma-2 ECO sin estallar por toda la escena, incluido un trozo de tan sólo 19 gr que apareció en la azotea del edificio". Y esto no es que sea sólo la cuarta mentira (no es eso lo que sucedió en Leganés, porque en Leganés habían al menos dos focos diferentes de explosión: el central -el más potente- y otro a unos metros del central, mientras que un tercer foco -el más alejado- no llegó a estallar -los dos cuerpos que aparecieron en la piscina tenían en los alrededores varios cartuchos de dinamita sin estallar- y, por lo tanto, pudieron salir despedidas multitud de partículas de dinamita); esto significa que, además de mentirnos, Luís del Pino o es un completo ignorante en cuanto a explosivos se refiere (considera que es lo mismo una única masa de explosivos que varios focos de explosivos distantes entre sí) o es un manipulador sin escrúpulos al intentar que asintamos sus afirmaciones sin más.

Si a estas mentiras añadimos lo que está pasando estos días en el Blog de Luís del Pino (al menos dos Peones Negros han sido expulsados y no se les permite la publicación de comentarios, justo por intentar averiguar ciertas cuestiones sobre el tipo de explosivo utilizado en los trenes), yo propondría a los Peones Negros que, además de exigir la verdad al Gobierno, se la exigieran también al periodista al que tanto les gusta aplaudir: Queremos un periodista que no mienta. Queremos saber la verdad. Queremos libertad de expresión en Libertad Digital.

Y lo más triste es que los Peones Negros aplauden sus mentiras, censuras y manipulaciones sin apenas inmutarse. Como en una secta.

Ciegos selectivos

Luís del Pino nos sorprende hoy con otro descubrimiento espeluznante: en dos atentados de ETA se pudieron determinar todos los componentes del explosivo utilizado. ¿Las conclusiones? Por supuesto, el Gobierno de Zapatero miente.

Los atentados de ETA que ha elegido Luís del Pino son similares a otros realizados por ETA en otras ocasiones. Por ejemplo, el 27 de Septiembre de 2005 en una estación eléctrica abandonada de Añón del Moncayo (Zaragoza): unos dos kilogramos de explosivo... desconocido ("no pudieron determinar de qué tipo se trataba").

Pero claro, Luís del Pino nos dice que "en el caso del 11-M hubiera debido ser todavía más factible, teniendo en cuenta que detonaron 12 bombas de tamaño superior a la de Pasajes, que por consiguiente dejarían una cantidad de restos mucho mayor"; pues vamos a ver si con más cantidad de explosivo (de 30 a 40 Kg., es decir, de 3 a 4 veces más que cada bomba del 11-M) se encuentran más restos: el 3 de Diciembre de 2002 en un aparcamiento de Santander, el explosivo también resultó ser... desconocido ("no se ha podido determinar el tipo de explosivo empleado").

Y ya que estamos con los explosivos, algo referente a los daños causados en los trenes; la Titadyne robada por ETA en 1999 podía conservar, en 2004, un poder de deflagración de unos 3.200 m/s, mientras que la Goma-2 ECO alcanza los 5.300 m/s. Las vigas metálicas de los vagones quedaron seccionadas verticalmente como si hubiesen sido cortadas por un soplete: eso no es posible con una potencia de deflagración de 3.200 m/s (no, en esta ocasión no pongo ningún enlace a la fuente; si hay alguna fuente disponible al público que pueda confirmar esto, que alguien la inserte en los comentarios, si no, tendrá que ser un acto de fe).

En fin, que a vueltas siempre con la misma historia; lo que no acabo de entender es para qué solicitan unos informes sobre lo que estalló en los trenes si los van a considerar falsos o manipulados (si es que se han podido determinar los componentes). Si en lugar de exigir lo que no existe estuvieran exigiendo a Rubalcaba que dote de más medios a los TEDAX para que lo que pasó con los componentes de los explosivos de los trenes el 11-M (y en tantas otras ocasiones, como los dos ejemplos que pongo en este mensaje) no vuelva a suceder, estaríamos avanzando algo. Pero como los intereses políticos y/o económicos son los que priman tanto en Luís del Pino como en la mayoría de los Peones Negros...

miércoles, 16 de agosto de 2006

La buena fe

Considero una ofensa a la inteligencia de los españoles el intento de Luís del Pino de sumar a su particular causa (la publicación de la trilogía sobre el 11-M) a los que creemos en el esfuerzo que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado han realizado en las investaciones sobre los atentados del 11-M. Estos últimos días ha publicado una especie de carta dirigida a los defensores de la Versión Oficial solicitando que se unan a su causa para aclarar las implicaciones de Al Qaeda en los atentados; y pretende hacerlo a través del alquiler de la casa de Morata de Tajuña, propiedad de la mujer de un preso que fue encarcelado por pertenencia a Al Qaeda. Todo parece de muy buena fe si no fuera porque su línea argumental ha ido en otra dirección desde hace mucho, mucho tiempo: a Jamal Zougam, con relaciones sobradamente conocidas con el entorno radical isalmista (y en las listas de Al Qaeda como especialista en explosivos con el que contactar para obtener información sobre la elaboración de explosivos), lo considera un cabeza de turco.

¿A qué vienen esas sospechas de que un preso, desde dentro de la misma prisión, pueda haber formado parte de la autoría de los atentados? Muy fácil: es la única relación que han encontrado entre el PSOE y los atentados; y menuda relación. La sobrina de Joaquín Almunia, Yamila Pardo Candelas (española musulmana), es la abogada de Mohamed Nidal Acaid -el condenado por pertenecer a Al Qaeda- y de su mujer, Nayat Fadal -quien alquiló la casa-; y quiere tirar del hilo desde ahí, pero no de las relaciones de Jamal Zougam, porque con éste no hay forma de implicar al PSOE. ¿Qué forma de buscar la verdad es ésta? Si realmente lo que se quiere es saber la verdad, habrán de investigarse ambas relaciones, pero ninguna de las peticiones de información de Luís del Pino o de los Peones Negros han ido dirigidas a encontrar una relación de culpabilidad de Mohamed Nidal Acaid (sólo se ha utilizado en alguna ocasión para establecer un vínculo entre Al Qaeda y el PSOE), sino a exculpar a Jamal Zougam; algo no acaba de encajar en esa repentina vuelta a Al Qaeda, y todo parece indicar que se trata, una vez más, de una mezcla de intereses económicos (para Luís del Pino) e intereses políticos (equilibrar la responsabilidad del Partido Popular -por participar en la Guerra de Irak, que recordemos que es la causa de los atentados- con la responsabilidad del PSOE -familiares de dirigentes podían conocer las intenciones de los que cometieron los atentados- de cara a las próximas elecciones).

También incluye algunas referencias a la imposibilidad de que unos pelanas (o los moritos de Lavapiés, pueden elegir cuaquiera de los dos calificativos a cual más despectivo) controlados por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado pudiesen cometer los atentados y, en todo caso, culpa a la policía y a la Guardia Civil por no detectar sus movimientos. El problema que tiene Luís del Pino es que pretende que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado sospecharan que unos pelanas (según sus propias consideraciones) como presuntos terroristas islámicos (antes de que cometieran los atentados) y ahora pretende que, una vez cometidos los atentados, no sospechemos de esos pelanas. Vamos, el mundo al revés: antes de cometer un crimen se puede (y se debe) sospechar de ellos, pero una vez lo han cometido son inocentes.

Si Luís del Pino realmente va de buena fe, lo primero que debería estar haciendo es ayudar al esclarecimiento de los hechos y no a lanzar acusaciones sin pruebas: cuando Luís del Pino (o a quien corresponda) presente una denuncia contra los policías (todos ellos perfectamente identificados en el Sumario del 11-M) que realizaron el traslado de los efectos personales recogidos en la Estación de El Pozo (por falsificación de pruebas) empezaré a creer que realmente es la búsqueda de la verdad lo que le guía; mientras tanto, seguiré considerando que las intenciones son, con muy mala fe (porque está manipulando y utilizando a personas, porque las mentiras de sus Enigmas y de sus artículos no son rectificadas y por otras muchas razones), económicas y políticas.

Finalmente, unas notas sobre la participación de Al Qaeda en los atentados del 11-M. La implicación de Al Qaeda es evidente, en tanto que el funcionamiento del terrorismo islamista se basa en las directrices básicas de unos líderes (a través de las fatwas) que marcan los objetivos generales de los atentados; estos objetivos son concretados por los propios autores materiales, sin la necesidad de una cadena de informaciones desde abajo hacia arriba (la cadena de informaciones sólo es imprescindible desde arriba hacia abajo). Las únicas formas más o menos centralizadas de funcionamiento de Al Qaeda son esas directrices básicas y los campos de entrenamiento; el resto (reclutamiento, aprendizaje y ejecución) se realizan de forma totalmente descentralizada, aprovechando la importancia de la religión (por encima de cualquier otro aspecto de la vida) para algunos musulmanes; en el proceso abierto como consecuencia del 11-M hay implicados de grupos terroristas conocidos (el GIA argelino, por ejemplo) que pueden considerarse como parte de Al Qaeda (en el sentido estricto de organigrama que entendemos que tiene cualquier organización, aunque no sea exactamente así en el caso del terrorismo islamista), además de constar como imputado un experto en explosivos (según las listas de contactos de la propia Al Qaeda) llamado Jamal Zougam. Si ahora Luís del Pino quiere demostrar que hay otro integrante de Al Qaeda implicado en los atentados, será una prueba más de la participación directa de esta organización en los atentados del 11-M (bienvenida sea la investigación); pero me temo que lo que pretende Luís del Pino es tomar posiciones de cara a los próximos procesos electorales que se avecinan para el 2007 y el 2008 (Pío Moa fue el primer movimiento en este sentido, y todo parece indicar que éste es el segundo), para implicar al PSOE en la planificación y/o la ejecución de los atentados.

martes, 15 de agosto de 2006

Los sospechosos (I)

Aunque desde el Blog de Luís del Pino se insiste en la ausencia de pruebas incriminatorias en base a algunas incongruencias o errores detectados en el Sumario del 11-M, lo cierto es que desde esas páginas sólo se tienen en cuenta las pruebas incriminatorias que pueden llegar a suscitar algún tipo de duda y que, además, para poder llegar a asumir esas dudas como tales, sea necesaria una absoluta predisposición a creer en una conspiración urdida contra el Gobierno del 11-M; es un caldo de cultivo, por lo tanto, para todos aquellos votantes, simpatizantes o militantes del Partido Popular que nunca han llegado a comprender las razones de un atentado como el ocurrido en los trenes de Madrid.

Con la serie de artículos que hoy inicio pretendo reunir todas las pruebas incriminatorias que la investigación ha encontrado a lo largo de estos más de dos años de trabajo. Iniciaremos el recorrido con uno de los imputados, Jamal Zougham, al que Luís del Pino ha dedicado uno de sus Enigmas (el ); se indicarán las supuestas falsedades del Sumario detectadas por Luís del Pino alrededor tanto de este personaje como del resto de sospechosos.

Jamal Zougam

Dueño del locutorio en donde se compraron las tarjetas utilizadas para elaborar las bombas del 11-M. Fue detenido el día 13 de Marzo de 2004 junto a cuatro personas más, tres de las cuales han quedado en libertad sin cargos; está acusado de 191 asesinatos terroristas consumados y 1.755 tentativas de asesinato terrorista, además de 4 delitos de estragos terroristas y 1 presunto delito de integración o pertenencia a organización terrorista. Su defensa presentó recurso de reforma y subsidiario de apelación por falta de contestación a diligencias de investigación propuestas y por falta de indicios racionales de criminalidad.

Juicio oral: Según la declaración del testigo protegido 18403 (UCIE) (minuto 41:32), Jamal Zougham (según consta en el Sumario 35/01 y en la Comisión Rogatoria a Marruecos relativa a la investigación sobre Maimouni -dentro del Sumario 9/03-) tenía la intención de participar en la yihad en Afganistán.

Aparece relacionado con los detenidos en 2001 por la pertenencia a una célula terrorista de Al Qaeda en España; en 2002 se detecta, a través de un confidente, la existencia de un grupo neo-salafista yihadista (adscrito a la corriente Takfir Wal Hijra), al cual estaba vinculado Jamal Zougam, si bien éste no solía asistir a las reuniones por razones de seguridad, aunque sí asistió a algunas de las que tenían lugar en el río, en las que se realizaba una labor de proselitismo del ideario islamista y a favor de la yihad (captación de personas para dicha causa, inluido el reclutamiento de mujahidines para hacer el yihad). Con motivo de la invasión de Irak, este grupo señaló la posibilidad de realizar una acción terrorista en territorio español. En los últimos meses de 2003, coincidió con al menos 5 de los imputados en varias reuniones celebradas por este grupo en el barrio de Lavapiés.

En un informe policial referido a los atentados suicidas de Casablanca (16 de Mayo de 2003), se detalla que Al Qaeda facilitó a los autores materiales de aquellos atentados los contactos necesarios con conocimientos en técnicas de explosivos; entre estos contactos figuraba el número de teléfono 626519296, perteneciente a Jamal Zougam.

Mohamed Larbi Ben Sellam (también procesado por el 11-M), integrante de la red encargada de trasladar a musulmanes para hacer el yihad en Irak e incluido en el mismo informe citado en el párrafo anterior (sobre los atentados suicidas de Casablanca), señala en una declaración que conoce a Jamal Zougam.

Asimismo, Khalid Zeimi Pardo (imputado inicialmente por el 11-M) afirma que Amer Azizi (en busca y captura por su pertenencia a la red norteafricana de Al Qaeda y relacionado directamente con Mouhannad Almallah Dabas, organizador de las reuniones dirigidas a adoctrinar y a captar personas para la causa yihadista) iba bastante por la zona de Lavapiés y también conocía a Jamal Zougam.

Respecto a Mouhannad Almallah Dabas, Jamal Zougam mantiene contacto con él en Agosto de 2002, en Tánger (según reconocen dos testigos), admitiendo el primero en sus declaraciones que se conocen.

En las páginas 152 y siguientes del auto de confirmación pueden encontrarse las múltiples relaciones de Jamal Zougam tanto con otros imputados en el 11-M como con el entorno islamista radical.

Por lo que se refiere a los atentados en sí, además de facilitar las tarjetas con las que se prepararon las bombas, son varios los testigos que le reconocen tanto en el tren que explotó en la Estación de Santa Eugenia (tres testigos lo reconocen fotográficamente y en rueda de reconocimiento, en dos ocasiones y de manera indubitada) como en el tren que explotó en la Estación de El Pozo (en este tren, el inmediatamente anterior al de Santa Eugenia, le reconoce un testigo como la persona que introdujo una bolsa de deportes -los detalles coinciden con la encontrada el día 12 a las 2 de la mañana en una comisaría, entre los efectos personales recogidos en esta Estación- debajo de un asiento).

Finalmente, en un Mitsubishi Galant de su propiedad (matrícula 0720 BLX) se halló una agenda telefónica en la que consta el teléfono 617814307, perteneciente a Mohamed Alfalah (cuyo perfil genético aparece en el piso de Leganés), y una tajeta SIM perteneciente al teléfono 626519296; entre estos teléfonos existe al menos una llamada, el 4 de Febrero de 2004 a las 15:02:31, con una duración de 47 segundos.

Los principales argumentos que utiliza Luís del Pino para considerar a Jamal Zougam un cabeza de turco es la ausencia de huellas dactilares o restos de ADN en el piso de Leganés, en la casa de Morata de Tajuña, en la Renault Kangoo o en otros escenarios analizados; sin embargo, Luís del Pino oculta todos los antecedentes que relacionan a Jamal Zougam con grupos integristas, por lo que sus lectores no podrán llegar nunca a la conclusión de que Jamal Zougam era una persona poco recomendable para frecuentar los pisos francos en los que se habían de preparar las bombas o los vehículos que se habían de utilizar para transportarlas. También argumenta que no hay ninguna llamada entre Jamal Zougam y el resto de imputados, cuando no es cierto; y, en todo caso, y dado que ya había estado implicado en anteriores investigaciones, también puede ser normal el mínimo uso del móvil (que puede ser intervenido), más aún si podía hablar en persona con muchos de ellos. Y se olvida de que uno de los testigos lo reconoció el día 12 (antes de que se publicara ninguna fotografía suya en los medios de comunicación) y, además, le vio dejando una mochila bajo su asiento que se olvidó llevarse cuando bajó del tren. Y olvida también que figuraba en las listas de Al Qaeda como experto en explosivos con el que se podía contactar para obtener ayuda al respecto, por lo que sus lectores nunca podrán llegar a saber que sí existía un experto en explosivos entre los acusados de ser autores de los atentados.

¿Un cabeza de turco, como dice Luís del Pino? Con sus antecedentes, no lo parece, desde luego. ¿Podrá ser condenado con las pruebas aportadas? La prueba testifical es bastante elocuente: se olvidó una mochila debajo del asiento de uno de los trenes que explotó el 11-M. Y esa mochila era igual (el testigo la describe con bastante detalle) que la que se encontró más tarde en comisaría con una bomba dentro. Y la relación con otros de los sospechosos existe.

Nota aclaratoria (17/08/2006): Aunque en el artículo hablo de la mochila que se olvidó Jamal Zougam en los trenes, en realidad se trata de una bolsa de deportes, como puede observarse en la página 1408 del Sumario (también es una bolsa de deportes lo que se encontró en comisaría, como puede observarse en las páginas 69 y siguientes del Sumario). Pido disculpas si a alguien le ha podido suponer algún tipo de confusión.

viernes, 11 de agosto de 2006

Los 7 enanitos

La confirmación de que la cromatografía de capa fina no es capaz de distinguir la nitroglicerina del nitroglicol (se necesitan pruebas adicionales y cantidades suficientes de muestras para analizar) y que, por lo tanto, los informes realizados por los TEDAX no podían reflejar más que componentes de las dinamitas ha supuesto un serio revés para la teoría de la conspiración; y lo ha supuesto especialmente para El Mundo, que ha sido el máximo responsable del desprestigio de los TEDAX y de la persecución tanto a Sánchez Manzano como a la Jefa de los Laboratorios de los TEDAX.

Sin embargo, no podemos olvidar que El Mundo se ha basado en supuestos expertos independientes para confirmar que los TEDAX estaban mintiendo; todos ellos, por supuesto, haciendo gala de una profesionalidad exquisita. Hasta siete expertos, según el propio diario, han sido consultados para desprestigiar la actuación de los TEDAX durante el 11-M y los días siguientes; siete científicos de pacotilla. O siete enanos intelectuales (¿o sería mejor decir éticos?), como se prefiera.

El Mundo se excusará en estos siete expertos para eludir cualquier responsabilidad por la persecución que se le ha brindado a Sánchez Manzano y por el desprestigio ocasionado a los TEDAX; sin embargo, sus responsabilidades existen, en tanto en cuanto ha tenido que buscar a los siete expertos con menos ética profesional que ha podido encontrar. Este artículo está dedicado a esos siete profesionales.

Antonio Ruíz de Elvira Serra, Catedrático de Física de la Universidad de Alcalá de Henares y Presidente de Amigos de la Tierra, afirma que la cromatografía de capa fina es capaz de analizar muestras del orden de 0,000000001 gramos y que es perfectamente capaz de discriminar hasta entre isótopos del mismo elemento químico, y, por supuesto, entre alcoholes de diferente número de átomos, como glicerinas y glicoles y sus compuestos.

Teresa de Lara Carbó, experta en cromatografía, con una larga trayectoria profesional en el Departamento de Química Orgánica de la Universidad de Barcelona y en la empresa alemana Höechst (y no Hertz, como se dice en El Mundo) y Diputada del Partido Popular por Córdoba (en El Mundo no aparece este último dato de su currículo), se atreve a diagnosticar que parece como si se hubieran obtenido resultados en una analítica que no se quisieran hacer públicos y ahora buscan excusas para ocultar lo que encontraron porque no les interesa que se sepa y añade que desde el punto de vista científico, lo que están diciendo los responables de los TEDAX es totalmente inverosímil y que no tiene ningún sentido. Como toda buena política, se extiende aun más allá y afirma que lo que no es creíble es afirmar tajantemente la imposibilidad técnica de identificar los componentes de una muestra, porque los que trabajamos con cromatografía hacemos eso de forma rutinaria con gran precisión; además, tiene claro que si afirmas que has encontrado dinamita, es porque has logrado indentificar una serie de componentes.

Francisco Javier Bermejo, investigador en una empresa farmacéutica (no se dan más datos), dice que le parece todo bastante extraño porque hoy contamos con unas herramientas de enorme precisión que nos permiten determinar los componentes de cualquier sustancia, aunque la muestra tenga un tamaño ínfimo; de hecho, este investigador trabaja con muestras de picogramo y asegura que se pueden diferenciar los componentes de esa sustancia.

Fernando María García Bastante, profesor de la Escuela Superior de Minas de la Universidad de Vigo, afirma que en la gran mayoría de los casos es posible saber el tipo y la procedencia del explosivo, porque siempre queda algún vestigio de los explosivos o restos de su embalaje y que para que no quedasen restos sería necesario que todo el explosivo se iniciase al mismo tiempo y que toda la carga fuese detonada, pero, en la práctica, eso es imposible.

Enrique de la Morena, ex-Jefe del Departamento de Bioquímica Experimental de la Fundación Jiménez Díaz (actualmente es consultor independiente en la sección "¿Qué me pasa doctor?" del programa de Federico Jiménez Losantos "La mañana", en la Cadena COPE), dice que los que trabajamos en esto sabemos que no es complicado descomponer una muestra, por ínfimo que sea su tamaño, y, por lo tanto, es muy sencillo diferenciar, por ejemplo, la nitroglicerina del nitroglicol.

Luís Ángel Marugán Casado, ex-Agente de los TEDAX, dice que no tiene ningún sentido hablar de dinamita sin especificar las sustancias que se han hallado.

Miguel Torres, oficial del Ejército en el Cuerpo General de Armas y técnico en desactivación de explosivos con muchos años de experiencia trabajando sobre el terreno, dice que, por su propia experiencia, si afirmamos que algo es dinamita, es porque se sabe de qué tipo de dinamita estamos hablando, y añade que es como si dijera que una sustancia es chocolate: ha de poder precisarse si es blanco o negro.

La contestación a todas estas afirmaciones, según el informe On-Site Analysis of Explosives in Soil - Evaluation of Thin-Layer Chromatography for Confirmation of Analyte Identity, del Cold Regions Research and Engineering Laboratory (perteneciente al Departamento de Defensa de los Estados Unidos), es la misma: pues va a ser que no. Con la nitroglicerina y con el nitroglicol se obtienen los mismos resultados, pues ambos son ésteres del ácido nítrico, que es lo que se detecta con la cromatografía de capa fina (en el informe, se distingue entre diferentes tipos de explosivos, entre los que está el NG, que es la abreviatura que se le da a la nitroglicerina y a los componentes equivalentes, es decir, que se incluye el nitroglicol entre ellos); en definitiva: componentes de las dinamitas, que es lo que dicen los informes de los TEDAX.

Así pues, estos siete expertos independientes pueden tener una nula ética profesional (si realmente son expertos en cromatografía, porque habrían mentido interesadamente) o pueden tener un simple afán de protagonismo (si realmente no sabían de lo que hablaban); ambas conductas, cuando hay casi 200 personas asesinadas de por medio, son totalmente reprobables y merecen, cuando menos, una explicación. Tanto por su parte como por parte de quien utilizó sus palabras para mentir a los españoles.

Pío, socializado

Pío Moa, anterior convencido de que la autoría del 11-M correspondía a terroristas islamistas, ha sido socializado por los Peones Negros y ha publicado su primer artículo de opinión en Libertad Digital defendiendo la posibilidad de una autoría de los atentados por parte del PSOE.

Luís del Pino dedica uno de sus artículos a alabar el cambio de criterio de Pío Moa, atribuyendo este cambio de opinión a la socialización de la duda llevada a cabo por los Peones Negros.

Con esta incorporación, los Peones Negros y los defensores de la conspiración contra el Partido Popular se arman con un agitador social que sólo puede comportar una mayor radicalización de los ya de por sí extremos argumentos esgrimidos hasta ahora; Pío Moa, defensor de otra teoría conspirativa (esta vez se trata del pacto entre socialistas, separatistas y terroristas para acabar con la Constitución de 1978 e instaurar una dictadura al puro estilo bolchevique), aportará con toda seguridad los datos históricos necesarios para encadenar el golpe de estado de 1934 con el golpe de estado de 2004, fundiendo, con toda seguridad, ambas tramas conspirativas en una sola.

Todo parece indicar que éste es el fin de la búsqueda de la verdad caiga quien caiga. Con la incorporación de la extrema derecha y de uno de sus máximos estandartes, la caída sólo puede concebirse en un lado; y si hasta ahora las mentiras de los conspiracionistas podían considerarse ignorantes, a partir de este momento las mentiras habrán de ser consideradas, desde un principio, interesadas.

El uso de la confrontación social y de la manipulación que hace Pío Moa tendrá sus resultados inmediatos en la teoría conspirativa; la contínua insistencia en la necesidad de la desobediencia a un Gobierno ilegítimo utilizando cualquier medio disponible no tardará en reflejarse en el movimiento conspiracionista. La incitación a una nueva Guerra Civil como respuesta a un supuesto Gobierno guerracivilista e ilegal es una de las más repetidas consignas de Pío Moa.

Puede que algunos Peones Negros eviten caer en la vorágine antisistema que se vislumbra, pero la mayoría de ellos, votantes o militantes del Partido Popular, estarán encantados de colaborar en la caída del sistema democrático mientras su partido no esté en el poder.

Tampoco hay que caer en el catastrofismo, porque el sistema democrático puede soportar los ataques virulentos de algunas minorías; sin embargo, es necesario advertir de la existencia de esas minorías y explicar los métodos que están dispuestos a utilizar para conseguir sus fines.

Cromatógrafos profesionales

Los Peones Negros parece que van descubriendo lo que la cromatografía puede hacer y lo que no puede hacer; desde mi primer mensaje en el Blog (en el que les advertía de la necesidad de otro tipo de pruebas complementarias para confirmar los resultados de la cromatografía) han tenido que pasar más de 20 días hasta que uno de ellos ha encontrado la información.

Como la opinión de las blancas es siempre una burda mentira o una manipulación, han de ser ellos mismos los que comprueben lo que se les ha dicho por activa y por pasiva. En un mensaje de ayer de uno de los Peones Negros (en el foro del Fondo Documental han abierto un tema al respecto), descubren que la cromatografía "sirve para saber rápidamente de qué tipo de explosivos estamos hablando, pero no da la totalidad de los componentes".

Las burlas a los informes que hablaban de "componentes de la dinamita" parece que van a tener que pasar a mejor vida, porque es necesaria una prueba adicional para poder distinguir la nitroglicerina del nitroglicol; y con las muestras recogidas en los trenes no fue posible realizar las pruebas adicionales necesarias para distinguir ambos componentes.

Así pues, tanto la inepta Jefa del Laboratorio de los TEDAX como el injuriado Jefe de los TEDAX (Sánchez Manzano, ya defenestrado públicamente) decían la verdad cuando dijeron que lo único que se pudo encontrar en los focos fueron componentes de la dinamita. ¿Alguna rectificación, disculpa o reconocimiento del error de los Peones Negros? Nunca. Ellos buscan la verdad, y si han de ridiculizar a alguien para conseguirla, aun equivocándose, se ridiculiza y punto; aunque le pueda costar su puesto de trabajo y su reputación. Ya sabemos: caiga quien caiga.

Sin embargo, este caso (el de los componentes de la dinamita) también ha sido utilizado tanto por El Mundo como por Luís del Pino para desacreditar, con la inestimable ayuda de expertos independientes que confirmaban las mentiras de los TEDAX, a Sánchez Manzano y a la Jefa del Laboratorio. ¿Debemos esperar alguna rectificación o alguna disculpa por parte de todos ellos? Nunca. Es periodismo de investigación, caiga quien caiga.

Desde el primer día de mi participación en el Blog de Luís del Pino, hace 23 días, he visto caer dos de los argumentos de la teoría conspirativa: la falta de custodia policial en IFEMA y los componentes de la dinamita. Los Peones Negros esperaban grandes avances en sus investigaciones para septiembre, pero ¿llegarán los Peones Negros a septiembre?

Aunque en el Blog todavía no se ha iniciado la discusión sobre la información obtenida, la respuesta (al menos por parte de El Mundo) será clara: si no se puede saber el tipo de dinamita utilizado, no se puede saber quién puso las bombas en los trenes. Ahora sólo queda denunciar a los policías que trasladaron desde IFEMA hasta comisaría los bolsones de los efectos recogidos en el tren de la Estación de El Pozo para probar que la mochila ha sido introducida por ellos; estos policías están perfectamente identificados en el Sumario. El problema es que esta denuncia no llegará nunca, porque supondría acabar con los ingresos de algunos. Si no hay conspiración, no hay beneficios.

Las mentiras de la teoría conspirativa empiezan a salir a la luz. ¿Cuánto tardará en caer el castillo de naipes?

P.D.: En la vorágine de injurias a Sánchez Manzano del Blog de Luís del Pino, acusé al Jefe de los TEDAX de cometer errores y de actitud negligente en algunos casos; creo que es necesaria una rectificación, porque todo parece indicar que los errores no son tales, y las negligencias, menos. Cada vez veo más claro que en la Comisión de Investigación, efectivamente, se refería a focos en general cuando hablaba de la nitroglicerina (el único error que cometió es hablar de la nitroglicerina como componente de todas las dinamitas, aunque visto que la cromatografía no distingue entre nitroglicerina y nitroglicol, el error se convierte prácticamente en una anécdota).

miércoles, 9 de agosto de 2006

Una blanca por testigo

De mi participación en el Blog de Luís del Pino todavía no he podido encontrar ni un solo testigo que tenga alguna credibilidad para los Peones Negros: todos juegan con blancas; esto significa que todos los testigos son parte de la trama conspirativa del 11-M.

En el Sumario del 11-M hay multitud de pruebas testificales que afectan tanto a la determinación de los autores materiales de los atentados como a otras circunstancias que determinarían de forma fehaciente la relación entre los hechos delictivos y la forma de llevarlos a cabo; en este artículo detallaré las declaraciones realizadas por diversos testigos y las razones que llevan a los Peones Negros a descartarlos por falso testimonio (es necesario destacar que el falso testimonio es un delito, por lo que alguien tendrá que acusar a estos testigos de ese delito).

Testigos que ven a los autores materiales en el lugar de los hechos

En las páginas 1408 y siguientes del Sumario del 11-M se recogen diversos testimonios de personas que reconocen a Allekema Lamari (un testigo lo reconoce mediante reconocimiento fotográfico como una de las tres personas que vio en la Estación de Alcalá de Henares, en el tren que después estallaría en la Estación de Santa Eugenia), a Jamal Zougam (un testigo lo reconoce como la persona que introduce debajo de su asiento una bolsa de deportes de color azul oscuro dentro del tren que estalló en la Estación de El Pozo -esta declaración es realizada el día siguiente a los atentados y en ella se detallan también las medidas aproximadas de la bolsa- y tres testigos lo reconocen dentro del tren que explotó en la Estación de Santa Eugenia) y a Basel Ghalyoun (un testigo lo reconoce fotográficamente el 23 de Marzo de 2004 en el Hospital, pero no lo identificó en rueda de reconocimiento el 21 de Abril de 2005).

En el Sumario (página 1409) se indica que existen más declaraciones que reconocerían a los sospechosos en las inmediaciones de los lugares de los hechos, pero fuera de los trenes, por lo que no son tenidas en cuenta como prueba; también se indica que hay testigos que los vieron en los lugares de los hechos en fechas anteriores o posteriores al 11-M, por lo que tampoco son tenidas en cuenta sus declaraciones.

Es importante destacar que las ruedas de reconocimiento se realizan dos veces y los sospechosos son identificados en ambas (excepto Basel Ghalyoun) y que lo mismo ocurre con el reconocimiento fotográfico.

En su Enigma 21º, Luís del Pino habla de tres testigos que reconocen a Jamal Zougam, uno de ellos en el tren que estalló en la Estación de Atocha; Luís del Pino lo descarta (también lo hace el Sumario, pues no habla de este testigo en ningún momento) por una supuesta incompatibilidad de horarios con las declaraciones de los otros dos testigos. Los otros dos testigos lo ven, uno en el tren que estalló en la Estación de El Pozo y el otro en el de la Estación de Santa Eugenia; Luís del Pino concluye que estos dos testigos vieron a dos personas distintas basándose en algunos detalles compativos según las descripciones de esos dos testigos: el pelo (rizado-despeinado y liso, moreno-moreno, largo hasta los hombros-no muy corto), por la chaqueta (marrón no muy claro-negra) y por una supuesta férula de escayola que le vio en la nariz uno de los testigos (el otro no). Sin embargo, los otros dos testigos que constan en el Sumario parece que no son del interés de Luís del Pino (en total, son cuatro los testigos que reconocen a Jamal Zougam en el Sumario, mientras Luís del Pino menciona sólo a dos de ellos).

¿Y los Peones Negros qué opinan al respecto? Tras una referencia mía a los testigos, las contestaciones son de lo más variado, incluyendo la inaplicabilidad de las ruedas de reconocimiento en el caso del 11-M, la descalificación de todos los testigos en base a la declaración de uno de ellos, la ignorancia de lo que dice el Sumario (ver el artículo Lectores de rumores), las declaraciones que faltan... Es decir, que ninguno de los testigos tiene credibilidad alguna.

Testigos que reconocen la voz de quien lee la reivindicación de los atentados

En las páginas 335 y siguientes del Sumario se detalla el contenido de las dos cintas de vídeo reivindicativas halladas en el desescombro del piso de Leganés (también se recuperó la cámara que las grabó, que es la misma que grabó la cinta de la primera reivindicación -la de la papelera junto a la mezquita de la M-30-, como puede observarse en las páginas 327 a 332 del Sumario).

La comparación entre las voces de las cintas y las conversaciones telefónicas grabadas no pueden determinar quién es el lector de la reivindicación de los atentados, pues en el laboratorio se descartan todas las conversaciones telefónicas grabadas a Jamal Ahmidan (El Chino) por no tener la calidad suficiente (páginas 337 a 339 del Sumario). Algunos Peones Negros consideran que el hecho de no haber probado pericialmente que ambas voces son las mismas es parte de la conspiración (si no se han podido comparar es porque los responsables de los atentados no quieren que se comparen, ya que son -dicen los Peones Negros- dos personas diferentes).

Sin embargo, en la página 336 del Sumario se citan 7 testigos que reconocen a Jamal Ahmidan (a través de la voz) como la persona que lee el comunicado reivindicando los atentados (se transcribe la declaración de cuatro de ellos). ¿Qué lleva, entonces, a los Peones Negros (y a Luís del Pino) a descartar la validez de las reivindicaciones?

Luís del Pino dedica uno de sus artículos a descalificar a uno de los testigos que reconocen la voz de Jamal Ahmidan (su compañera), poniendo como ejemplo tres declaraciones en las que cambia alguna fecha. Es la teoría de los testigos teledirigidos, muy manida también por los Peones Negros (los testigos protegidos cobran dinero del Estado, por lo que testifican lo que la policía dice que han de testificar); así, se detecta una incongruencia de un testigo que participa en el reconocimiento de uno de los sospechosos y se generaliza a la totalidad de testigos que han participado en ese reconocimiento (miente uno, mienten todos).

Alguno de los Peones Negros se empeña en descalificar las declaraciones de todos los testigos que reconocen la voz de Jamal Ahmidan: a su compañera porque "todo lo que confiesa lo pongo en cuarentena", a un amigo marroquí de Jamal porque no sabe si está "en situación legal" y al resto por recibir algo a cambio.

Conclusiones

Cualquier testigo que declare a favor de la Versión Oficial miente, es decir, todos mienten; y esto vale para cualquier testimonio (policías, testigos presenciales...). Matrix se quedó corta con las realidades virtuales.

martes, 8 de agosto de 2006

Como a unos chinos

Luís del Pino ha publicado su 27º Enigma sobre el 11-M en Libertad Digital; en esta ocasión, se pregunta por qué las fotografías las realizó un TEDAX en lugar de la Policía Científica que acababa de llegar desde IFEMA (me pregunto yo también si sería por seguridad, que digo yo que los TEDAX no irán en manga de camisa para acercarse a un explosivo) y por qué no se realizaron fotografías de la mochila una vez desactivada la bomba (y me pregunto yo si lo lógico no es fotografiar la bomba montada, por si acaso estalla, en lugar de hacerle las fotos una vez que la existencia de la prueba ha quedado asegurada al desactivar el artefacto). El calor del verano parece que espesa las ideas, así que esta parte del 27º Enigma es más bien tonta.

Pero hay una segunda parte del Enigma, ésta un poco más sustanciosa (aunque no según las pretensiones de su autor). Luís del Pino nos cuenta que hay una contradicción entre las declaraciones del Sumario (en las que la policía asegura que los bolsones llegados desde IFEMA con los efectos personales recogidos en la Estación de El Pozo se guardaron bajo llave en comisaría, como puede observarse en las declaraciones de varios policías en las páginas 66 y siguientes) y otras declaraciones de la policía (no especifica dónde están recogidas esas declaraciones, aunque no tenemos por qué dudar, en un principio, de sus fuentes) en las que se asegura que en la comisaría no sabían de dónde había salido la mochila con la bomba.

En este Enigma se vuelve, por lo tanto, a la dichosa mochila; sin embargo, ahora se trasladan las dudas de la custodia a la comisaría (aunque según parece tampoco lo tiene demasiado claro Luís del Pino, que esta noche ha declarado en CityFM que la mochila se introdujo en el camino entre IFEMA y la comisaría; en este caso, ya hay culpables -los policías con números 87.843, 87.750 y 89.324 declaran haber realizado este recorrido-, así que las acusaciones de manipulación de pruebas ya pueden realizarse... ¿se acusará a alguien de una vez?).

La frase de la discordia ("Y no sabían su procedencia"), tras la pregunta a otro policía que había estado en IFEMA clasificando los efectos personales de los cadáveres sobre si habían enviado una mochila a la comisaría puede tener muchas interpretaciones, y la que menos sentido tiene es la que Luís del Pino intenta mostrarnos.

Me imagino la primera reacción de los policías al ver una bomba dentro de una mochila: "¿De dónde coño ha salido ésto?". Que no quiere decir que no sepan su procedencia. También me imagino que los Peones Negros se han dado cuenta de que justo al policía al que le preguntan no tiene por qué saber nada de los bolsones recogidos en la Estación de El Pozo, porque él estaba con los cadáveres, clasificando sus efectos personales, y no con los efectos recogidos en la Estación de El Pozo, por lo que no pudo enviar ninguna mochila (es evidente que Luís del Pino no dice ésto, pero como los malentendidos entre los Peones Negros suelen ser habituales, es mejor dejarlo claro por si el Enigma les ha cegado). Por otra parte, lo que se envía a la comisaría son bolsones de basura (17) y no mochilas (página 70 del Sumario); dentro de los bolsones podrá haber mochilas o no, pero mochilas, como tales, no se trasladaron ni enviaron nunca hasta comisaría.

En todo caso, quienes encontraron la mochila durante el recuento de efectos sí conocían su procedencia (páginas 69 a 72 del Sumario); que el policía que pronuncia la frase de la discordia preguntara a quien lo desconocía no significa que todos los presentes lo desconocieran.

Las preguntas que realiza Luís del Pino parecen un último intento a la desesperada de seguir dándole vida a una elucubración mental que ya no tiene sentido alguno si no se apoya, en breve, en las correspondientes acusaciones de manipulación o falsificación de pruebas (el cambio de criterio en el lugar en el que se introdujo la mochila tambalea la supuesta veracidad de esa acusación).

Aclarado esto, queda la explicación del título de este artículo. Las preguntas sobre las razones por las que mienten, manipulan u ocultan información tanto el Gobierno actual como algunos policías son constantes entre los Peones Negros; supongo que se habrán dado cuenta de que Luís del Pino sabía, desde no sabemos cuánto tiempo, que en IFEMA sí había medidas de seguridad suficientes para custodiar todos los efectos que se iban almacenando, sin posibilidad de manipulación alguna.

¿Desde cuándo Luís del Pino ha estado ocultando esta información a los Peones Negros? ¿Por qué ha dejado que los Peones Negros insistieran en un supuesto fallo de seguridad en IFEMA cuando él sabía que la seguridad existía y que no era posible una manipulación de los efectos allí depositados? ¿Por qué ha dejado que los Peones Negros hagan el ridículo apoyándose en un dato que Luís del Pino sabía que era falso?

¿Alguien quiere abrir los ojos o prefiere seguir ayudando a este señor a publicar una trilogía que acabará estando en las estanterías de novela negra o en las de humor?

P.D.: El título inicial de este artículo era "Mochila custodiada, Peón engañado", pero como iba a tratar de enigmas...

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