jueves, 7 de diciembre de 2006

Cartagena, la policía y los jueces

Exponía en el anterior artículo cómo, a partir de unas notas de la UCIE filtradas a El Mundo por el controlador del confidente Cartagena, se precipitaron las detenciones de la Operación Nova y cómo, a partir de ese momento, se inicia la carrera de El Mundo por relacionar a ETA con el 11-M y se da inicio a las acusaciones a Garzón y al Ministerio del Interior aprovechando tanto esas notas como otras investigaciones policiales que surgieron de aquellas detenciones.

La publicación de las notas de Cartagena

El 31 de Mayo de 2005 (más de medio año después de estar a su disposición), El Mundo publica las notas de la UCIE con las declaraciones del confidente Cartagena. En un extenso artículo que titulan «Las notas del confidente 'Cartagena' prueban que la Policía controlaba a la cúpula del 11-M», se explica cómo el confidente aportó información sobre Rabei Osman (Mohamed el Egipcio), Serhane Ben Abdelmajid Fakhet (El Tunecino), Mohamed Larbi Ben Sellam o Mustafá Maimouni durante el tiempo que estuvo informando (desde Octubre de 2002 a Febrero de 2004) a la Unidad Central de Información Exterior y cómo advirtió de que este grupo estaba dispuesto a hacer la yihad tanto en España como en Marruecos.

Es en ese artículo de El Mundo donde se desvela la identidad completa del confidente Cartagena, quien denunciaría un año después a los servicios de inteligencia españoles por ello; en las notas publicadas en ese artículo, sin embargo, se omiten las referencias a ETA que fueron utilizadas en Octubre de 2004 por El Mundo para relacionarla con los atentados del 11-M.

Las acusaciones vertidas contra las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado que se incluyen en este artículo de El Mundo alimentarían, por una parte, el posible conocimiento, por el propio Estado, de las intenciones de los terroristas que realizaron los atentados del 11-M (es decir, la pasividad, interesada o negligente, con que parte del Estado habría actuado a la hora de impedir los atentados), y, por otra parte, el interés de esa misma parte del Estado en ocultar información sobre las investigaciones del 11-M (dado que esa información podría tener consecuencias delictivas). Recordemos, sin embargo, varias cuestiones clave que se han estado omitiendo cada vez que se han expuesto las declaraciones del confidente Cartagena.

Los jueces han incorporado a los Sumarios las notas de la UCIE

Tanto en el Sumario de la Operación Nova como en el del 11-M han sido incorporadas las declaraciones del confidente Cartagena; en el caso de la Operación Nova, es en los propios artículos de El Mundo donde se reconoce este extremo (por ejemplo, en su artículo del 25 de Octubre de 2004, aunque también en el reciente artículo del pasado 4 de Diciembre). Además, y como también reconoce El Mundo en este último artículo, las declaraciones de Cartagena respecto a los contactos de ETA están incluidas en el Sumario que instruye Garzón y, por extensión (dado que el juez instructor del 11-M solicitó las diligencias a este respecto que constaban en el Sumario de la Operación Nova), en el Sumario del 11-M. En este caso, las notas han sido incorporadas al Auto de Procesamiento, además de haberle tomado declaración en Diciembre de 2004, por lo que no se acaba de entender esa supuesta ocultación de información de la que acusa El Mundo a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado o a los jueces instructores.

En este punto, es necesario incidir en las fechas en las que el confidente Cartagena informa sobre la célula terrorista del 11-M a la UCIE; como se recoge en el artículo del 31 de Mayo de 2005 de El Mundo, el confidente informa sobre movimientos de posibles terroristas en Madrid desde Octubre de 2002 hasta Junio de 2003, antes de trasladarse a Andalucía (primero a Salobreña -Granada- y después a Roquetas de Mar -Almería). Tras este traslado, Cartagena sigue informando sobre las noticias que le llegan por terceras personas de Madrid, pero se dedica básicamente a informar sobre los movimientos existentes en Andalucía (de hecho, la Operación Nova se realiza gracias a la información que este confidente aporta a la UCIE respecto a posibles terroristas que se mueven, sobre todo, por Almería, que es donde se producen las primeras detenciones de esa operación antiterrorista).

Estas fechas, a las que El Mundo no les ha prestado la más mínima atención para elaborar sus titulares, son extremadamente importantes, no sólo por sus implicaciones en cuanto al control que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado tenían sobre algunos de los implicados en los atentados del 11-M, sino también por gran parte de los recientes titulares de El Mundo en referencia a la denuncia presentada por Cartagena ante la Audiencia Nacional.

En el Sumario del 11-M se reconoce explícitamente que se tenía conocimiento, a través de este confidente, pero también a través de otros, de la existencia de un grupo de personas (integrado, entre otros, por Mohamed El Egipcio, por El Tunecino y por Mustafá Maimouni) que estarían dispuestas a realizar atentados en nombre de la yihad en España y en Marruecos; eso es lo que dice Cartagena en sus declaraciones, eso es lo que se recoge en las notas de la UCIE, eso es lo que se traslada al Auto de Procesamiento y eso es lo que ha publicado El Mundo. Estas informaciones, sin embargo, hacen referencia a la etapa en la que el confidente residía en Madrid (hasta Junio de 2003), tal y como se especifica en las propias notas incluidas en el Auto de Procesamiento; lo que El Mundo no contempla, y de ahí esos grandilocuentes titulares, es que este grupo de personas carecía en esas fechas de la capacidad económica suficiente para financiar un atentado (con las consecuencias que esto supone a la hora de priorizar la vigilancia de los movimientos de posibles grupos terroristas). Recordemos que esa capacidad económica fue adquirida con la aparición de Jamal Ahmidan (El Chino), que llegó a Madrid tras el traslado de Cartagena a Andalucía, por lo que el control sobre el grupo, una vez adquirida esa capacidad económica necesaria para cometer los atentados, no era el mismo que en fechas anteriores.

Obviando datos una vez más

Durante varios días, El Mundo sigue con su estrategia de dar a entender a la opinión pública que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado actuaron de una forma extraña (más tarde veremos que su intención no era dar a entender un comportamiento extraño, sino más bien negligente e incluso de cooperación -por omisión- con los terroristas) durante los meses anteriores a la ejecución de los atentados del 11-M. El Editorial del día 31 de Mayo de 2005 (bajo el título «Unas notas que prueban que la policía pudo evitar el 11-M»), advierte de la verdadera estrategia que va a seguir El Mundo en adelante; ese mismo día, junto a las notas de la UCIE, se publica un resumen de las personas de las que habla el confidente en sus declaraciones («Los fichados de la UCIE»); el día siguiente se introduce a los servicios secretos marroquíes (para quienes también trabajaba Cartagena), incluyendo detalles sobre chantajes y otros comportamientos ilícitos por encargo («La Embajada marroquí encargó a 'Cartagena' que averiguara "debilidades" de compatriotas»); el 26 de Julio, tres semanas después del cierre de la Comisión de Investigación del Congreso, se publica otro Editorial en el que se recuerda que la policía conocía, antes del 11-M y gracias al confidente Cartagena, a muchos de los que participaron en la planificación y la ejecución de los atentados y no se hizo nada para evitarlos.

Varios meses después, en Octubre, El Mundo vuelve con las declaraciones del confidente Cartagena en dos artículos más, pero ahora añade también al marroquí Rafá Zouhier y al sirio Sabagh Safwan. De Rafá Zouhier afirma que conocía todos los movimientos de Jamal Ahmidan y que informó de la venta de dinamita a sus controladores («Tres jefes del 11-M estaban vigilados por agentes especiales»); este periódico obvia, sin embargo, que Rafá Zouhier está imputado en el 11-M porque sólo informó de ese tráfico de dinamita antes de la llegada de Jamal Ahmidan (el único informe al respecto corresponde al 20 de Febrero de 2003), habiendo ocultado conscientemente todo el tráfico posterior (recordemos que, en Octubre de 2003, Rafá Zouhier, junto a Rachid Aglif y el propio Jamal Ahmidan, resultó herido al manipular una pila de un teléfono móvil con un detonador). Sobre Sabagh Safwan informa de que seguía todos los pasos de Allekema Lamari, hasta el punto de estar presente en Madrid el día 2 de Abril de 2004 (el día anterior al suicidio de Leganés) para ayudar en la localización de los sospechosos; obvia El Mundo, sin embargo, que Sabagh Safwan vivía y regentaba una pollería (de ahí el apodo de El Pollero) en Valencia, mientras que Allekema Lamari se movía por Madrid, por lo que no puede hablarse de ninguna manera de un control absoluto, como se desprende del titular de la noticia («Un agente del CNI apodado 'El Pollero' controlaba cada paso del jefe del 11-M»).

Una nueva coctelera

Hablaba en el anterior artículo de la forma de mezclar datos inconexos de relaciones (algunas de ellas completamente improbables al tratarse de una simple coincidencia de presos, durante pocos días, en una misma cárcel) entre algunos islamistas y etarras encarcelados, descartando o minimizando aquellos datos que pudieran suponer una clara contradicción con la afirmación del titular y sobredimensionando otros datos completamente irrelevantes que puedan reforzar la noticia.

En este caso nos encontramos en la misma situación: lo que fue el control de un confidente durante un período de tiempo en el que los controlados tenían una capacidad económica muy reducida e insuficiente para afrontar la financiación de un atentado, se traslada al período de tiempo inmediatamente posterior, aun cuando el confidente ya no controla al grupo; lo que fue un control a distancia (Valencia - Madrid) de uno de los terroristas se transforma en un control férreo a prácticamente todo el grupo; lo que fue la colaboración de uno de los confidentes en el primer intercambio de dinamita (además, en mal estado) se traslada al resto de intercambios, aun cuando el confidente no informara de ellos (lo cual le ha supuesto estar imputado en el caso)...

De esta forma, de lo visto hasta ahora (omitiendo algunos datos y reforzando otros), tenemos a un grupo terrorista absolutamente controlado por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado que comete un atentado ante la pasividad de esa parte del Estado y la posterior ocultación de información que pudiera revelar esa actitud pasiva. Por otra parte, tenemos las múltiples relaciones entre el terrorismo islamista y el terrorismo etarra que, por alguna razón, son también ocultadas por parte de esas mismas Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado (además de por algunos jueces).

Cuando el resultado se convierte en alarma

Como hemos visto, en el mes de Octubre de 2004 se relaciona a ETA con el 11-M a través de una operación antiterrorista que nada tiene que ver ni con ETA ni con el 11-M, al tiempo que se induce a desconfiar de algunos jueces y del Ministerio del Interior porque no acaban de ver esa relación que ha encontrado El Mundo a través de datos inconexos.

Y como acabamos de ver, en el mes de Octubre de 2005 se introduce el elemento de desconfianza necesario hacia las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, incapaces (por activa o por pasiva) de impedir un atentado realizado por terroristas que tenían completamente controlados.

Quedan por relacionar ambos aspectos; El Mundo esperaría a crear la alarma (colaboración activa de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado para ocultar la participación de ETA en los atentados del 11-M) hasta el mes de Abril de 2006, tras la aprobación del Estatuto de Autonomía de Cataluña. Y aunque pueda parecer algo inconexo y que estoy cayendo en el mismo error que El Mundo, en este caso no lo es.

1 comentario:

Tuppence dijo...

¿haciendote el interesante? jejeje. Weno, no nos dejes mucho con la intriga (¿sale carod? jeje).

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