miércoles, 20 de diciembre de 2006

Duelo de titanes

Publicaba el Director de El Mundo, Pedro J. Ramírez, el pasado Domingo (17/12/2006), una Carta del Director un tanto confusa; aunque la misiva estaba dedicada a la Ley de Memoria Histórica (que pasó su primer trámite por el Congreso de los Diputados tres días antes), incluía algunos párrafos en referencia tanto a la destitución del Jefe de los TEDAX (Sánchez Manzano) como a las intenciones de ese periódico en cuanto a la investigación de los atentados del 11-M.

Tan confusa era la misiva que Luís del Pino tuvo que intervenir en los comentarios de su bitácora ante la avalancha de críticas a Pedro J. Ramírez por parte de algunos Peones Negros; una intervención, por otra parte, en la que Luís del Pino interpretaba la misiva del Director de El Mundo de una forma más acorde a las teorías de la conspiración.

Pedro J. Ramírez consideraba la destitución de Sánchez Manzano un acto de prudencia por parte del Presidente del Gobierno, José Luís Rodríguez Zapatero («Retirando su confianza a Manzano y arrojándolo a los pies de los caballos que lo pisotearán durante la vista oral, Zapatero se ha comportado como si no tuviera nada que temer de lo que a partir de ahora pueda descubrirse sobre el 11-M. No faltará quien lo vea como un rasgo de inconsciencia, pero yo lo interpreto como una prueba de prudencia»), al tiempo que afirmaba que esa decisión vendría dada porque el Presidente se habría dado cuenta de que en el 11-M hay gato encerrado («Fulminando al testigo de cargo número uno con que cuentan el juez Del Olmo y la fiscal Sánchez, el presidente nos viene a decir que él también ha terminado por darse cuenta de que aquí hay gato encerrado»). Además, aclaraba en dicha misiva que la intención de su periódico no había sido en ningún momento implicar al PSOE en los atentados («Y es que nuestro propósito nunca fue acusar a Zapatero o a su partido de complicidad en la matanza de Madrid»).

De una primera lectura parecen entenderse tres cuestiones clave: que la destitución de Sánchez Manzano es del agrado del Director de El Mundo -«El presidente ha sido muy hábil destituyendo al policía que ha aportado todos los datos clave en los que se asienta el sumario del 11-M cuando sólo quedan dos meses para la vista oral»- (algo, por otra parte, que parece obvio dada la campaña de descrédito -en algunas ocasiones merecido, pero en tantas otras desmesurado- que El Mundo viene llevando a cabo desde ya demasiados meses), que Sánchez Manzano ha sido la única causa de la campaña de El Mundo contra las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado -«El cese de Manzano al frente de los Tedax implica cortar el principal cordón umbilical que unía a su Gobierno con la manipulación policial de la investigación y dejar por completo en manos del tribunal la patata caliente de qué hacer con un sumario forjado a base de chapuzas y mentiras»- (aunque habría que añadir aquí a los mandos de la Policía Científica imputados por el caso del ácido bórico) y que El Mundo pide disculpas al PSOE por haber dado a entender algo que no pretendía dar a entender el periódico que dirige Pedro J. Ramírez.

De una segunda lectura, tras haber consultado la interpretación que hace Luís del Pino de la misiva de Pedro J. Ramírez, se desprenden las conclusiones contrarias: que la destitución de Sánchez Manzano (aun siendo del agrado de Pedro J. Ramírez) será el principio del fin del Gobierno del PSOE, que Sánchez Manzano es sólo una pieza más dentro del cúmulo de mandos policiales corruptos y que El Mundo no ha pretendido implicar al PSOE hasta ahora en los atentados del 11-M, pero amenaza con hacerlo a partir de ahora.

Nótese, en la aclaración de Luís del Pino, el paralelismo de Sánchez Manzano con un viejo conocido de El Mundo: Amedo (del caso GAL). Según Luís del Pino, Sánchez Manzano será el nuevo Amedo, el que tirará de la manta para destapar los nuevos GAL y para destapar a los verdaderos asesinos del 11-M (que, por supuesto, serán algo así como la segunda parte de los GAL): «Leed entre líneas. Pedro J. es un maestro. Está reflejando una obviedad: "cuando ahora preguntemos por los informes, Zapatero puede limitarse a responder que no constan en los archivos", pero aprovecha para lanzar un mensaje muy claro: "Zapatero ha dejado a los pies de los caballos a un colaborador de segunda fila, para que se coma el marrón". No se me ocurre mensaje más letal para las blancas».

Al día siguiente, de las noticias publicadas en El Mundo parece desprenderse que es esta segunda interpretación (la de Luís del Pino) la que realmente pretendía transmitir Pedro J. Ramírez, dada la insistencia en implicar a Rafael Vera (Secretario de Estado para la Seguridad en los primeros gobiernos de Felipe González y condenado por su pertenencia a los GAL) y a Juan Carlos Rodríguez Ibarra (quien, supuestamente, habría cedido a Rafael Vera un despacho de la Junta de Extremadura los días posteriores a los atentados para llevar a cabo una conspiración contra el Gobierno del Partido Popular).

Sin embargo, ayer pude oir algo en la Cadena COPE que me hace decantarme casi definitivamente por la primera interpretación; en la tertulia del programa La Mañana (dirigido por Federico Jiménez Losantos, y de ahí el título de este artículo), todos los tertulianos -incluido Federico Jiménez Losantos- acusaban al PSOE (algo habitual, por otra parte) de haber gobernado arrodillados ante ETA desde que accedió al poder el 14 de Marzo de 2004; todos, menos uno: Pedro J. Ramírez defendió al Gobierno del PSOE por no haber cedido ante ETA en ninguna de las reivindicaciones históricas de la banda terrorista.

Esto, que en otras circunstancias podría formar parte de un debate más o menos acalorado sobre política antiterrorista, tiene una lectura mucho más amplia si tenemos en cuenta la misiva del Domingo de Pedro J. Ramírez y lo explicado en artículos anteriores acerca de la transformación de los atentados del 11-M en un Golpe de Estado del PSOE; el enlace de bolillos que se hacía hasta ahora desde los medios conspiracionistas entre los atentados del 11-M y la autoría de los mismos por parte de ETA pasaba de forma obligada por un pacto anterior de la banda terrorista con el PSOE, de forma que éste podría acceder al poder gracias a un atentado ocultado convenientemente bajo el manto del islamismo fundamentalista y ETA conseguiría a cambio al menos una parte de sus reivindicaciones históricas.

La defensa del Gobierno que Pedro J. Ramírez hizo el martes ante uno de los más acérrimos seguidores (aunque sería mejor decir creadores o, cuanto menos, inductores) de esas teorías del pacto entre el PSOE y ETA deja prácticamente sin cobertura mediática a las teorías del Golpe de Estado: si no han habido concesiones por parte del Gobierno es porque no han habido pactos políticos entre el PSOE y ETA; si no ha habido pacto político entre el PSOE y ETA, el Estatuto de Autonomía de Cataluña deja de ser una moneda de cambio para que ETA declarara una tregua; si no hay moneda de cambio para una declaración de tregua de ETA, el alto el fuego permanente es una decisión unilateral de la banda terrorista; y si es la banda terrorista la que decide unilateralmente declarar una tregua, la relación PSOE - ETA - 11-M y el tan manido "cui prodest" (utilizado insistentemente en los ámbitos conspiracionistas para explicar el supuesto pacto entre PSOE, separatistas y terroristas, que serían los máximos beneficiarios de los atentados) saltan por los aires.

Es evidente que el único que sabe exactamente qué significado tienen sus palabras es el autor de las mismas (en este caso, Pedro J. Ramírez); también es evidente que la detención de dos de los informadores policiales de El Mundo no es razón suficiente para abandonar una línea editorial que tiene su origen pocas semanas después de los atentados (con el inicio de la publicación de los Agujeros Negros de Fernando Múgica). Sin embargo, Pedro J. Ramírez lleva ya varias semanas dando la sensación de que está publicando lo poco que le queda de sus particulares investigaciones del 11-M para llegar al juicio oral como un espectador más (eso sí, con la tranquilidad de poder decir "ya lo decía yo" si el tribunal no tiene en consideración alguna de las pruebas o no logra condenar a alguno de los imputados).

Veremos en las próximas semanas hacia dónde se dirige Pedro J. Ramírez y si Federico Jiménez Losantos lo sigue admitiendo en su tertulia si se va a dedicar a defender la firmeza del Gobierno de Zapatero ante ETA.

domingo, 17 de diciembre de 2006

Una entrevista memorable

Acabo de ver una entrevista que le realizaron a Luís del Pino en Telemadrid el pasado 21 de Noviembre (está disponible en YouTube, en tres partes: esta es la primera, esta la segunda y esta la tercera).

En la segunda parte de la entrevista (minuto 6:32), Luís del Pino habla como experto en terrorismo islamista: «Nos dicen que fue un atentado de Al Qaeda; sin embargo, como tú has señalado, no se parece en nada el antentado de Madrid a otros atentados de Al Qaeda, por la ausencia de suicidas, por la presencia de cristianos en la trama, por la presencia de confidentes policiales, por la presencia de vulgares chorizos del mundo de la noche... Pero es que, además, la Versión Oficial con la que han intentado engañar a los españoles es completamente incoherente en sí misma. Nos dicen que fue un atentado de Al Qaeda y resulta que en todas las investigaciones sólo ha aparecido una persona que fuera miembro de Al Qaeda, que es el dueño de la casa de Morata de Tajuña -donde nos cuentan que se montaron las bombas-; bueno, pues esta persona, miembro condenado de Al Qaeda, que está en la cárcel en España, resulta que no está procesado en el 11-M. Pero hombre, ¿no me está usted diciendo que fue un atentado de Al Qaeda? ¿No me está usted diciendo que en casa de este señor de Al Qaeda se montaron las bombas? Entonces, ¿cómo es que no le procesan ustedes? Es completamente absurdo». Este hombre, que dice haberse leído el Sumario, se habrá saltado alguna página del mismo, porque en el Auto de Procesamiento se encuadra con total claridad a la célula islamista del 11-M: «Células influenciadas por Al Qaeda, compartiendo su ideología, pero sin contacto personal ni frecuente con el Centro de Al Qaeda» (en las páginas anteriores del Auto de Procesamiento, desde la 1378 hasta la 1407, se hace un repaso exhaustivo a toda la red de organizaciones terroristas islamistas, algunas relacionadas con Al Qaeda y otras que actúan por libre, aunque compartan una misma ideología); además, siguiendo los razonamientos de Luís del Pino, los atentados realizados por el Grupo Islámico Combatiente Marroquí (GICM) o por el GIA (Grupo Islámico Armado) no serían atentados islamistas, porque ninguno de sus miembros son de Al Qaeda (y recordemos que fue el GICM quien cometió los atentados de Casablanca, que pertenece al GICM Mustafá Maimouni -el maestro de El Tunecino detenido por esos atentados-, que el hermano de Youssef Belhadj está detenido en Marruecos por su pertenencia al GICM o que Allekema Lamari fue detenido por su pertenencia al GIA en 1997). Y todo esto por no hablar de la culpabilidad probadísima del dueño de la casa de Morata de Tajuña (encarcelado desde 2001) por su relación con los atentados del 11-M.

Por si alguien tenía dudas sobre si Luís del Pino tiene una teoría sobre los verdaderos autores de los atentados del 11-M, en el minuto 7:29 de la segunda parte de la entrevista nos revela la verdad verdadera: «En realidad, ¿qué fue lo que pudo pasar el 11-M? Pues que alguien, desde luego no Al Qaeda, cometió el atentado y alguien, posiblemente por motivación política, decidió tapar lo que había pasado. Y ahí, pues se quemó esta trama asturiana y se utilizó también para construir esa falsa trama islamista a una célula de islamistas, articulada en torno a uno de los procesados, que se llama Mouhanad Almallah, que efectivamente eran islamistas, pero eran nuestros islamistas; es decir, era la célula que el CNI utilizaba para infiltrarse en los ambientes islamistas. ¿Es posible que estas dos células controladas -la islamista del CNI y la policial de Asturias- fueran los responsables del atentado? Es imposible. ¿Que nadie se entarara de ninguno de los controladores? Es imposible. Es mucho más lógico pensar que se quemó a ambas tramas para construir esa falsa historia islamista». Es decir, que los asturianos y los islamistas no fueron, porque estos sólo fueron utilizados por la policía y por el CNI para quemar ambas tramas; y si el CNI y la policía quemaron esas tramas para construir una falsa historia islamista es porque conocían la verdadera trama autora de los atentados, que además se guió por motivaciones políticas... Así, a bote pronto y como mera hipótesis de trabajo, sólo se me ocurren unas siglas que puedan utilizar al CNI y a la policía para conseguir unos fines políticos (y no son ni el PP ni ETA), pero no las voy a nombrar (cuestión de protección jurídica, para que no me puedan denunciar, que ya sabemos que son los asesinos de 192 españoles y son muy peligrosos).

En esa misma segunda parte de la entrevista (en el minuto 4:45), nos dice: «Cuando hay gente que afirma "es que el nombre de ETA no aparece por ninguna parte en el Sumario", eso es una falsedad; uno de los miembros de la trama asturiana que está imputado en el 11-M ya fue condenado en el año 1979 por entregar 400 Kg de dinamita a Terra Lliure a través de un intermediario de ETA. Por tanto, uno de los imputados del 11-M ya ha trabajado con ETA anteriormente». Se olvida Luís del Pino de que, anteriormente, los vascos fueron unos de los pocos españoles que no quisieron colaborar con los moritos, lo cual es prueba inequívoca de que en el 11-M no pudo haber ninguna relación entre islamistas y etarras; y me estoy refiriendo a los años anteriores a la expulsión de los moritos, cuando los Reyes Católicos. También se le olvida a Luís del Pino que en el Sumario del 11-M sí aparece ETA, pero como no le debe interesar lo que dice el Auto de Procesamiento, esas páginas se las habrá saltado. Pero Luís del Pino continua en 1979: «Pero, ¿sabes cuál fue la condena que se le impuso por entregar esos 400 Kg de explosivo en el año 1979? Una multa de 5.000 pesetas. ¿Cómo es posible? Está claro que esa persona trabajaba para nuestros servicios del Estado, es decir, la trama asturiana era una trama controlada, que probablemente utilizaban los servicios del Estado para entregar dinamita marcada a ETA con el fin de proceder a realizar operaciones antiterroristas». Ahora empiezo a entender: el 11-M fue planificado en Suresnes por Felipe González y Alfonso Guerra, en colaboración con Adolfo Suárez, y en previsión de que el PP entrara en la Guerra de Irak, guerra que todos conocían excepto Manuel Fraga Iribarne, a quien se le estuvieron ocultando datos para que su sucesor perdiera las Elecciones Generales 25 años después.

En la tercera parte de la entrevista (minuto 3:06) nos muestra esa transformación de atentado terrorista a Golpe de Estado a través del Estatuto de Autonomía de Cataluña que expuse en este artículo: «Yo creo que la gente de la calle, en todos los pueblos de España, en estos momentos es perfectamente consciente de algo muy extraño. Antes del 11-M, ETA era una organización que estaba asfixiada judicial, policial, social y políticamente, ETA estaba agonizando; después del 11-M, de repente entramos en un proceso donde se inicia una centrifugación del Estado y donde ETA comienza a estar triunfante y aparece en una posición en la que cualquiera diría que es ella la que marca el calendario al Gobierno. Si antes del 11-M ETA estaba muerta y después del 11-M resucita y aparece triunfante, lo que tenemos entremedias es simplemente el 11-M; en el programa electoral del Partido Socialista no había nada relativo a una eventual negociación con ETA, es más, el programa electoral con el que el Partido Socialista fue a las Elecciones decía que se perseguiría a ETA exactamente igual que se la venía persiguiendo, con apoyo al Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo, con sostenimiento de la Ley de Partidos... ¿Qué pasó el 11-M para que el Partido Socialista esté ahora mismo incumpliendo su propio programa electoral y consintiendo que ETA se rearme, que Batasuna se crezca y que los nacionalistas cada vez estén más machacados en el propio País Vasco?». Yo juraría que lo que pasó fue que ETA declaró un alto el fuego permanente en Marzo de 2006 (dos años después del 11-M), y también juraría que estando el Partido Socialista de Gobierno se han producido bastantes detenciones de etarras; pero bueno, si Luís del Pino cree que pasó algo más, algún día nos lo contará.

Y como previsión de la continuidad de las teorías conspiranoicas más allá de los resultados del juicio, el final de la entrevista (minuto 8:28 de la tercera parte) resulta elocuente: «Desde luego, en un país normal, donde no existieran presiones a los jueces, donde los abogados pudieran trabajar en condiciones, sería prácticamente imposible condenar, con las pruebas existentes, a ninguna de las personas que van a ser juzgadas». En plena sintonía con El Mundo, él también sabe que la verdad verdadera es la suya y que los jueces son subnormales perdidos.

Por último, voy a hablar del fichaje de una de las contertulias, que razona tal que así (minuto 3:00 de la segunda parte): «Pero a mí todavía hay algo que me parece todavía mucho más chocante, y es que unos cuantos musulmanes, moritos, árabes -llamémoslos como queramos- unidos a tres o cuatro chorras de Asturias que vendían de vez en cuando unos canutos de dinamita, esta gente pudiera tener el cerebro suficiente para montar la que se montó». Pues a mí lo que me parece chocante es que haya cerebros que puedan llegar a decir esto y que, además, estén contratados por una televisión pública; menos mal que no tengo la posibilidad de sintonizar Telemadrid.

Nota sobre el título: Iba a titular el artículo "Este tío es tonto", pero como no sé si lo es o es que se ha entrenado mucho para serlo, he decidido cambiarlo.

jueves, 14 de diciembre de 2006

Y la Kangoo estaba llena

El Enigma 31 de Luís del Pino, esta vez sí, acerca un poco más a los Peones Negros hacia la verdad (aunque no sea la verdad que ellos esperan); y, por el contrario, confirma con creces que El Mundo está instalado en una mentira constante (ver la famosa foto de la Kangoo vacía y la Kangoo llena, protagonista de dos portadas de este periódico).

A pesar de que Fernando Múgica, en su Agujero Negro XXIX, ya adelantara que la Renault Kangoo se vio vacía en Alcalá y se llenó de objetos en Canillas; a pesar de que Fernando Lázaro (cuatro meses después) insistiera en que la Renault Kangoo estaba vacía en Alcalá y se llenó en Canillas; a pesar de Editoriales y Editoriales de El Mundo sobre la Kangoo vacía en Alcalá y llena en Canillas... va Luís del Pino y ayer nos cuenta que no, que la Renault Kangoo ya estaba llena en Alcalá:

«En la parte trasera, que estaba prácticamente vacía, había una bolsa de un supermercado y alguna herramienta: un martillo y unos alicates».
Y los culpables de este inmenso descubrimiento son los responsables de la grua que trasladó la Renault Kangoo desde Alcalá hasta Canillas. No es necesario ningún comentario más. Una imagen vale más que mil palabras, y la imagen fue publicada por El Mundo en dos ocasiones y en portada; que cada cual piense lo que quiera de las portadas de El Mundo.
Actualización (15/12/2006):
Parece que algunos no entienden lo que significa la frase «los operarios de la grúa tuvieron la oportunidad de ver el interior de la furgoneta», así que incluyo otra imagen de otra furgoneta, en la que se ve su interior (y recordemos que en su Enigma Luís del Pino sólo dice eso: que pudieron ver el interior de la Kangoo).

miércoles, 13 de diciembre de 2006

Ya no hay vuelta atrás

Las teorías conspiracionistas han entrado ya en un punto de no retorno. El Mundo ha hecho aparecer de nuevo a los GAL y a Luís del Pino se le ha soltado la lengua (o sería mejor decir el teclado) con las acusaciones, al tiempo que algunos diputados del Partido Popular hablan abiertamente y sin tapujos de un Golpe de Estado del Partido Socialista y, por lo tanto, de un Gobierno ilegítimo, ilegal y terrorista. Ahora sí: ya no hay vuelta atrás.

Los GAL - Segunda parte

Publicaba anteayer El Mundo que Rafael Vera (ex-Secretario de Estado para la Seguridad y condenado por su pertenencia a los GAL), Juan Carlos Rodríguez Ibarra (Presidente de la Junta de Extremadura), José Blanco (Secretario de Organización del PSOE) y Alfredo Pérez Rubalcaba (Ministro del Interior), desde la oposición, manejaron información de la que no dispuso del 11 al 14 de Marzo de 2004 el Gobierno del Partido Popular y la utilizaron electoralmente para vulnerar la jornada de reflexión y ganar las Elecciones Generales. Siguen siendo acusaciones gratuitas y sin pruebas, pero la aparición de uno de los condenados por el GAL en la portada de El Mundo supone una asociación inequívoca de terrorismo de Estado, PSOE y 11-M (aunque en esta ocasión el terrorismo de Estado se ejerciera desde la oposición).

No quiero entrar a valorar lo que supondría que una sola persona hubiese conseguido una información que todo un Gobierno fue incapaz de obtener teniendo a todo el aparato del Estado a su servicio; no quiero entrar a valorar lo que supondría que ese Gobierno, teniendo a todo el aparato del Estado a su servicio, hubiese descartado esa información -porque dispuso de ella y de primera mano- por sus propias obsesiones personales o por sus particulares intereses electorales. Sólo entraré a valorar el artículo (y sus adjuntos, como el Editorial) y la particular forma de echar el freno (que no de rectificar) al día siguiente; eso sí: el GAL ya ha aparecido en los atentados del 11-M.

Casimiro García-Abadillo dice en su primer artículo que Rafael Vera sabía el 12 de Marzo de 2004 que iban a haber detenciones de islamistas el día siguiente (el titular es muy explícito: «Vera anticipó al PSOE que el 13-M habría detenciones de islamistas»); en el artículo del día siguiente, otro periodista de El Mundo afirma en un titular que Rafael Vera llamó a Ibarra para trasladarle su opinión sobre la autoría de los atentados: «Vera admite que trasladó a Ibarra su opinión de que ETA no estaba detrás de los atentados del 11-M». Han desaparecido, como por arte de magia, las detenciones, los islamistas, el PSOE y el 13-M y se ha quedado todo en una opinión sobre la autoría; y Casimiro Gacía-Abadillo, en un artículo titulado «Desmentido teatral», que necesita reafirmarse y utiliza como argumento lo que el PSOE no ha hecho: «Es una lástima que, para ese alud de desmentidos, el PSOE no haya logrado la colaboración de Margarita Robles».

En el primer artículo, Casimiro García-Abadillo dice: «El presidente de la Junta extremeña no vaciló un momento y le ofreció un despacho y un teléfono seguros en las cercanías de Mérida, para que éste instalara allí su improvisado centro de operaciones. En efecto, Vera se trasladó hasta la provincia de Badajoz y, desde un lugar secreto, movilizó a todos sus contactos policiales en España y Francia»; el día siguiente, la única referencia sobre ese despacho y ese teléfono es la llamada de Vera a Ibarra para trasladarle su opinión sobre la autoría de los atentados. En este caso, Casimiro García-Abadillo no osa ni tan siquiera a reafirmarse en esa información; parece que el teatro (o la mentira teatral), en este caso, iba a cargo del periodista.

El Editorial va un poco más lejos. Se inicia con una clara referencia a un Golpe de Estado producido el 14 de Marzo de 2004: «Frente a quienes tienden a amortizar el 11-M como una especie de catástrofe natural de la que cuanto menos se hable mejor y a quienes aceptan dócilmente la versión oficial que, sin pruebas de ninguna clase, viene a presentar lo ocurrido como una consecuencia directa de los errores de Aznar sobre Irak, EL MUNDO no olvidará nunca ni los 192 asesinatos perpetrados en Madrid ni la manipulación de nuestro proceso democrático que tanto coadyuvó a los resultados del 14-M»; no podía faltar la referencia a las víctimas para ocultar las verdaderas intenciones políticas de la parrafada: la deslegitimación de los resultados electorales de 2004 y el voto manipulado de los 11 millones de españoles que votaron al PSOE y de los más de 5 millones de españoles que votaron a otros partidos distintos al Partido Popular. Pero no se queda ahí: «Que la alargada sombra de un hombre sin escrúpulos como Vera, que entonces veía acercarse su ingreso en prisión por el más infame delito que pueda cometer un custodio de fondos públicos, planee sobre esas horas decisivas en las que se encauzó la investigación del 11-M, no hace sino acrecentar las fundadas sospechas de que hubo una trama policial empeñada en manipular las pruebas y engañar a la Justicia»; es decir, que Rafael Vera encauzó la investigación del 11-M y dirigió la trama policial que fabricó las pruebas falsas y que engañó no sólo a la Justicia, sino a más de 16 millones de españoles.

A Luís del Pino se le calienta la lengua

El día anterior a la publicación del artículo en el que hace su aparición el GAL, Luís del Pino nos deleita con una sarta de acusaciones a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, al Ministerio del Interior que ordenó fabricar la mochila de Vallecas (parece que no recuerda cómo se llamaba el Ministro del Interior que ordenó esa fabricación) y, sobre todo, al malo de toda esta película: Rubalcaba.

«Cuéntenos a qué se debe la casualidad de que esos dos policías prestaran servicio el 11-M en la misma comisaría donde apareció la mochila número 13, llena de Goma-2 ECO. Háblenos de quién fabricó esa mochila y de quién dio la orden de fabricarla. Coméntenos desde qué hora sabía usted de su existencia. Díganos si la trama asturiana era un grupo creado por las propias fuerzas de seguridad para entregar dinamita marcada a ETA. Háblenos de quién dejó el 11-M unas cajas de Goma-2 ECO vacías en un garaje de Pozuelo. Explíquenos de qué cartucho salieron los pegotes de Goma-2 que se enviaron a la Policía Científica para convencernos de que en la furgoneta de Alcalá apareció ese tipo de dinamita». Impresionante doble, triple o cuádruple vara de medir: la falsificación de informes cuando al Ministro del Interior se le puede añadir la coletilla de socialista es obra (y orden) de un tal Rubalcaba; pero cuando al Ministro del Interior no se le puede añadir la coletilla de socialista (porque se llama Ángel Acebes y es del Partido Popular), la obra (y la orden) de la falsificación de pruebas es, también, de un tal Rubalcaba. Si no fuese porque ha aparecido alguna vez por televisión, empezaría a plantearme (y debería planteárselo también Luís del Pino) si ese tal Rubalcaba no será Dios.

Pero Luís del Pino estaba sembrado estos días, así que al día siguiente nos deja otra buena colección de acusaciones: «Durante el 11-M y los días sucesivos, alguien tuvo que dar la orden de ocultar las muestras de los trenes a la Policía Científica, alguien tuvo que dar la orden de ocultar los análisis de los focos de explosión, alguien tuvo que dar la orden de transmitir informaciones erróneas al Gobierno, alguien tuvo que dar la orden de introducir en la Kangoo un resto de explosivo, alguien tuvo que dar la orden de difundir la mentira del suicida de los trenes, alguien tuvo que dar la orden de fabricar la mochila de Vallecas, alguien tuvo que dar la orden de intervenir el teléfono de Rafa Zouhier, alguien tuvo que dar la orden de grabar la falsa reivindicación del 11-M, alguien tuvo que dar la orden de detener en plena jornada de reflexión a cinco personas que nada tenían que ver con los atentados...». ¿Otra vez el tal Rubalcaba haciendo las veces de Dios? Pues no, parece que Luís del Pino no es monoteísta: «¿Fue Vera la persona encargada de impartir esas órdenes y de coordinar la creación de la versión oficial? Es una posibilidad». Por si quedaba alguna duda, se contesta él mismo un poco más arriba: «[...] la pregunta fundamental es: ¿para qué utilizó Vera ese despacho seguro que Rodríguez Ibarra puso a su disposición? ¿Se trataba de recopilar la información que iba llegando para transmitírsela al PSOE, o lo que se hizo fue coordinar desde allí la fabricación de la inmensa patraña, con montaje de las pruebas falsas incluido? Dicho de otro modo: ¿en ese despacho se preguntaba o se transmitían órdenes?». Ya tenemos la teoría completa; la lástima es que ese supuesto despacho se montara el día 12, cuando la mochila, la Kangoo y las informaciones erróneas al Gobierno ya se habían fabricado.

Y el Partido Popular ve la luz

Lo que han estado diciendo por activa y por pasiva con la boca pequeña, en entornos afines y a personas de su confianza, ya pueden decirlo a voces y a los cuatro vientos: el PSOE les quitó del poder a través de un Golpe de Estado.

Sin embargo, sólo se hicieron eco de estas declaraciones de Alicia Castro en la Cadena COPE (el enlace corresponde al programa La Linterna de César Vidal, el mismo día 11 de Diciembre, sobre las 8 de la tarde, aunque las declaraciones son de un programa anterior de esta misma cadena de radio), mientras que en los artículos periodísticos de Libertad Digital y de El Mundo sólo se recogen las declaraciones de Ángel Acebes, mucho más comedidas (habla sólo de «deslealtad, como mínimo», del PSOE hacia el Gobierno).

martes, 12 de diciembre de 2006

De atentado terrorista a Golpe de Estado

Acababa el anterior artículo con una referencia al Estatuto de Autonomía de Cataluña como punto de partida utilizado por El Mundo para acabar de urdir el entramado que relacionaría a ETA con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y a ambos con los atentados del 11-M.

La transformación en clave política de un atentado terrorista

Durante los primeros meses de 2006 se producen varios acontecimientos que alterarán visiblemente la percepción social de las hasta entonces secundarias acusaciones tanto hacia las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado como hacia la participación de ETA en los atentados del 11-M.

La aprobación inicial en el Congreso del Estatuto de Autonomía de Cataluña, con numerosas transferencias de competencias desde el Estado a la Generalitat y con el controvertido concepto de nación (para muchos equivalente a una autodeterminación efectiva), fue interpretada por muchos como una cesión con un transfondo mucho más que político, sobre todo cuando ETA declaró pocas horas después un alto el fuego permanente. Estos dos acontecimientos se unieron en un todo desde algunos sectores de la sociedad, de forma que para esos sectores el Estatuto de Autonomía de Cataluña era el primer pago político al nacionalismo radical y una señal inequívoca por parte del Gobierno que permitió a ETA esa declaración de tregua.

Una vez más, dos sucesos inconexos son unidos artificialmente para seguir alimentando las teorías conspiranoicas, suponiendo en este caso un inmenso paso cualitativo: se entraría directamente en el cui prodest (a quién benefició) de los atentados del 11-M, en el que entraría el terrorismo islamista, pero también el PSOE, los nacionalistas y la propia ETA. Se tenían ya todos los elementos para alimentar las teorías del Golpe de Estado. A grandes rasgos, lo que supuso, en el plano teórico, esta sucesión de acontecimientos fue lo que sigue:

ETA y el PSOE habrían pactado, con anterioridad a las Elecciones Generales de 2004, un alto el fuego; conscientes de la imposibilidad de que el PP permitiese, con mayoría absoluta o sin ella, llegar a un fin dialogado del terrorismo etarra, ETA podría haber contactado con posibles terroristas islamistas para que cometiesen un atentado indiscriminado con la excusa de la salida de las tropas españolas de Irak; las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, conocedoras de ese pacto y de la necesidad de quitarle el poder al PP, habrían permitido el atentado para contribuir al fin de ETA; como pago del PSOE a ETA a cambio de auparle al poder de forma indirecta, el PSOE debía corresponderle, siendo el primer paso la aprobación de un Estatuto de Cataluña que permitiese a ETA tener expectativas de conseguir sus principales fines políticos (la autodeterminación y la anexión de Navarra); una vez realizado ese primer pago político, ETA declararía una tregua y podría iniciarse el diálogo a través del cual ETA dejaría de matar a cambio de un Estatuto del País Vasco con unas condiciones soberanistas por encima de las del Estatuto de Cataluña.

Son tantos los detalles que han de obviarse o fabricarse para llegar a esta conclusión (de ahí que desde los sectores conspiranoicos se evite a toda costa explicitar de forma clara que lo expuesto más arriba sea una teoría, sino que lo consideran una mera hipótesis de trabajo) que sólo voy a detenerme en uno de ellos (el que trasformó los atentados en clave política), para después continuar con los pasos dados por El Mundo para alimentar esa teoría.

Y es que el máximo beneficiario de los atentados fue el terrorismo islamista, que consiguió con creces una parte importante de sus fines: la retirada de las tropas españolas de Irak (no así las de Afganistán, también exigidas en las reivindicaciones de los atentados). El PSOE se benefició, pero no de los atentados, sino de la gestión que de los mismos hizo el entonces Gobierno (otra cosa muy distinta es el uso electoral de la Guerra de Irak por parte del PSOE antes de los atentados, que sí podría ser criticable -por su oportunismo político, aunque nunca por su respaldo social- vistas las consecuencias y el uso que de ello hicieron los terroristas); sin embargo, el beneficio de ETA está más que en entredicho si tiramos de hemeroteca y comprobamos que las detenciones tras el 11-M se siguieron produciendo con total normalidad (el día 17 de Marzo de 2006 se detuvo a dos etarras en San Sebastián y Barakaldo, e incluso después de la tregua se han seguido produciendo detenciones), pues el 11-M supuso un incremento de los efectivos policiales para dedicarse al terrorismo islamista, pero no una disminución de los efectivos destinados al terrorismo etarra (son dos unidades independientes).

Lo que oculta la policía

El 4 de Abril de 2006, El Mundo publica el primer titular tras la tregua en el que se da a entender una cooperación de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado para ocultar la participación de ETA en los atentados del 11-M («La Policía oculta al magistrado Del Olmo un informe que relaciona a la banda ETA con 'El Chino'»); sin embargo, y como suele hacer con demasiada habitualidad este periódico en todo lo relacionado con el 11-M, en el cuerpo de la noticia comprobamos que más que una ocultación por parte de la policía se trata de un ejercicio de adivinación por parte del periodistaOtro de los documentos o notas informativas que está en posesión de EL MUNDO y que todavía no han llegado al sumario (de momento, no aparecen en los tomos de los que el juez ha levantado el secreto) son las fichas internas elaboradas por la Unidad Central de Información Exterior (UCIE) sobre el confidente conocido por Cartagena»; notas que, como vimos en el artículo anterior, sí están incluídas en un Sumario con más de 90.000 folios, de los cuales son una ínfima parte -cuatro tomos con un total de apenas 1.000 folios- los que se han hecho públicos al haberse levantado el secreto).

Dos semanas después (el 18 de Abril) publica un nuevo artículo, éste relacionado con la Operación Nova, con otro sonoro titular: «La Policía pierde la nota que relacionaba a Benesmail con los etarras Parot e Iragi»; en este caso, en el primer párrafo de la noticia se clarifica la manipulación del titular: «El escrito original en el que el terrorista Abdelkrim Benesmail anotó los nombres de los etarras Henri Parot y Harriet Iragi ha desaparecido. La Policía sólo dispone de una fotocopia del mismo». Sólo le faltó añadir al periodista que dicha nota consta en el Sumario de la Operación Nova. El 8 de Mayo continua con las ocultaciones de la policía en lo que pueda afectar a ETA: «La Policía ocultó durante meses a Del Olmo que había tenido un topo en la célula de 'El Tunecino'». Desde entonces, las portadas y los titulares sobre ocultación de pruebas por parte de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado que pudieran incriminar a ETA han sido contínuas (recordemos una vez más el ácido bórico).

Tenemos ahora una visión aproximada de la evolución de las teorías conspiranoicas y cómo ha sido El Mundo el conductor de esa evolución, desde una posible participación de ETA a una segura ocultación y manipulación de pruebas por parte de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado; una evolución que ha venido marcada desde el principio por las confidencias de Cartagena incluidas en unas notas de la UCIE (que, recordemos, están incluidas en el Sumario del 11-M) y que han permitido, mediante la conexión artificial y artificiosa de hechos aislados, llegar hasta el punto en el que nos encontramos.

Cuando el confidente contradice sus confesiones

La detención del controlador de Cartagena por revelación de secretos y la denuncia presentada por éste, el mismo día, ante la Audiencia Nacional ha permitido a El Mundo una nueva serie de titulares; el pasado día 4 de Diciembre inicia la serie con un titular en la misma línea que los anteriores titulares en los que participó Cartagena: «La Policía me prohibió mencionar al juez la relación ETA-islamistas»; sin embargo, el titular choca frontalmente con la remisión al juez, por parte de esa misma Policía, de las notas elaboradas en base a las declaraciones del confidente, en las que se incluyen esas relaciones entre ETA y los islamistas que supuestamente le prohibieron mencionar ante el juez. El recurso a la confusión por parte del periodista es tan burda que causa sonrojo; tras afirmar en un párrafo que «los inspectores de la Unidad Central de Información Exterior [...] prohibieron a Abdelkader Farssaoui comunicar o trasladar esas informaciones al juez Baltasar Garzón», tres párrafos después inicia la frase con un contundente «en efecto, EL MUNDO ha podido comprobar...» que finaliza con un sorprendente «esa declaración policial está incorporada al sumario de la operación Nova». Extraña forma la de la UCIE de ocultar información al juez y más extrañas todavía las comprobaciones que el periodista realiza para acabar contradiciendo sus propios titulares.

El 5 de Diciembre aparece el piso de Leganés: «El piso de Leganés estaba controlado». Se introduce en el artículo un nuevo dato aportado por Cartagena respecto a la localización del piso de Leganés, incluyendo las supuestas contradicciones respecto a este piso en las que habrían incurrido la Fiscalía, el juez y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado («deja en entredicho la información del comisario Mariano Rayón, jefe de la UCIE, la del juez Del Olmo y la de la fiscal Olga Sánchez»); según la denuncia de este confidente, a las 7 de la mañana del día 3 de Abril de 2004 le recoge un coche oficial para trasladarle desde Almería a Madrid, por lo que, según el Mundo, el piso estaría localizado desde al menos la noche anterior.

Recordemos, antes de continuar, que, según El Mundo, Sabagh Safwan (el controlador de Allekema Lamari apodado El Pollero) se trasladó desde Valencia a Madrid el día 2 de Abril de 2004 para ayudar en la localización de los terroristas (El Mundo incluiría, un año después, una nueva lectura de este viaje, más acorde con la participación de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en un Golpe de Estado, según la cual Sabagh Safwan -agente del CNI según El Mundo- habría trasladado al propio Allekema Lamari desde Valencia a Madrid el día 2 de Abril de 2004). Aunque sería necesario un artículo completo para explicar la consistencia de lo ocurrido en Leganés según las diferentes fuentes de información de la llamada Versión Oficial, es necesario resaltar aquí varios datos aportados tanto por el Sumario como por los propios autores conspiracionistas (incluido Luís del Pino, si bien obviaré las versiones horarias de Casimiro García-Abadillo, quien parece inventarse los horarios según mejor le convenga). Que Sabagh Safwan estuviese el día 2 de Abril de 2004 en Madrid para ayudar en la localización de Allekema Lamari y del resto de terroristas sólo significa eso: que no se sabía dónde estaban y que estaban buscándolos, a lo cual contribuyó El Pollero; que se trasladase a Cartagena desde Almería a Madrid sólo significa que se consideró conveniente su presencia para contactar con El Tunecino y comprobar que el piso del que sospechaban las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado era el correcto; que la UCIE le solicitase a Cartagena que visitase el piso de Leganés para comprobar cuántas personas había en su interior sólo significa eso: que no se sabía cuántas personas podían haber en su interior; que eso se le solicitase a Cartagena después de ser trasladado (en coche) desde Almería sólo significa que se le tuvo que solicitar al menos pasadas las 13:00 del mismo día 3 de Abril de 2004 (son unas 6 horas de viaje desde Almería a Madrid, obviando los atascos); que Cartagena no quisiese comprobar, por las razones que fuese, el número de personas que había en el piso de Leganés, sólo confirma la necesidad de comprobarlo por otros medios, tal y como ocurrió poco después, cuando se envió a varios efectivos de la Policía a la zona (sobre las 14:15 del mismo día 3 de Abril) y un agente tuvo que llamar al timbre para comprobar si había alguien en su interior; que pocos minutos después saliese Abdelmajid Bouchar del piso a tirar una bolsa de basura y emprendiese la huída al comprobar la presencia de la Policía sólo significa que Abdelmajid Bouchar estaba en el interior del piso y que pudo ser él mismo el que contestó a la llamada del agente; y que se confirmara cual era el piso que estaban buscando tras la huída de Abdelmajid Bouchar es completamente compatible con la hora a la que hacen referencia el jefe de la UCIE, el juez instructor y la Fiscalía.

El mismo día 5 de Diciembre se insiste en una noticia anterior (la intención de El Tunecino, antes de Junio de 2003, de cometer un atentado en España: «'El Tunecino' quería mártires en España»); tan solo cabe recordar la ausencia de capacidad económica, en esas fechas, para financiar un atentado.

Y como no hay dos sin tres, ese mismo día se publica otro artículo en el que se insiste una vez más en la inocencia de Jamal Zougam'Cartagena' revela que la Policía le pidió que captara a Zougam para 'El Tunecino'»), en la misma línea del Enigma nº 7 de Luís del Pino; es una lástima que Jamal Zougam fuese visto olvidándose debajo del asiento de uno de los trenes una bolsa de deportes sospechosamente similar a la desactivada en Vallecas, que su número de teléfono estuviese incluido en documentos de Al Qaeda o que a ese mismo número de teléfono le llamara Mohamed Afalah.

Sin embargo, hay otra noticia dentro de ese mismo artículo aun más chocante; denuncia Cartagena que «recibió instrucciones de la UCIE para que no revelara que estuvo en el chalé que Jamal Ahmidan, El Chino, tenía en Morata de Tajuña (Madrid) y donde los terroristas prepararon las mochilas-bomba de los trenes de la muerte»; es también una lástima que este confidente abandonara Madrid en Junio de 2003, cuando Jamal Ahmidan todavía no estaba en Madrid y cuando la casa de Morata de Tajuña no estaba habitada por nadie. Una vez más, El Mundo mezcla dos períodos de tiempo (el anterior inquilino de la casa de Morata de Tajuña fue Mustafá Maimouni, detenido por los atentados de Casablanca y también conocido del confidente Cartagena) para intentar cuadrar a martillazos el sentido que se le quiere dar al titular.

El día siguiente (6 de Diciembre de 2006) se publica otro titular relacionado con Cartagena: «El imam elaboraba los informes al dictado y no cobraba por su trabajo»; es también una lástima que fuese el propio periódico el que, en Mayo de 2005, publicase las cantidades que cobraba este confidente por realizar su trabajo (300 € mensuales). Finalmente, ese mismo día se publica otra noticiaEl confidente 'Cartagena' denuncia que la 'operación Nova' fue un montaje de la Policía»), debidamente adornada de manipulaciones policiales que puedan ser comparadas con la fabricación de pruebas del 11-M (y a pesar de contradecir completamente las declaraciones anteriores del confidente).

El extraño descrédito en la credibilidad de un confidente

Todas las noticias aparecidas desde el 4 al 6 de Diciembre de 2006 están basadas en la denuncia que el confidente Cartagena presentó el 1 de Diciembre ante la Audiencia Nacional; la condición de fuente de confianza media/alta de este confidente (a pesar de su condición de doble agente) durante al menos dos años (2002 a 2004) choca frontalmente con las contradicciones que esa denuncia representa, tanto respecto a sus declaraciones anteriores (como la prohibición de mencionar la relación entre ETA y los islamistas) como respecto a los nuevos datos que se incorporan (como la visita a una casa de Morata de Tajuña sin inquilinos).

Asimismo, choca también que la denuncia se presente el mismo día que detienen a su controlador por revelación de secretos y que sea El Mundo (el periódico con el que tenía relación el controlador de Cartagena) el que disponga del texto íntegro de la denuncia presentada por el confidente.

Sea cual sea la razón por la que el confidente Cartagena haya decidido desacreditarse a sí mismo en las informaciones facilitadas a la UCIE durante varios años, sería extraño que ese descrédito no tuviese nada que ver con los teóricos conspiracionistas y su empeño en que queden en libertad quienes hasta ahora se han visto implicados en los atentados del 11-M.

jueves, 7 de diciembre de 2006

Cartagena, la policía y los jueces

Exponía en el anterior artículo cómo, a partir de unas notas de la UCIE filtradas a El Mundo por el controlador del confidente Cartagena, se precipitaron las detenciones de la Operación Nova y cómo, a partir de ese momento, se inicia la carrera de El Mundo por relacionar a ETA con el 11-M y se da inicio a las acusaciones a Garzón y al Ministerio del Interior aprovechando tanto esas notas como otras investigaciones policiales que surgieron de aquellas detenciones.

La publicación de las notas de Cartagena

El 31 de Mayo de 2005 (más de medio año después de estar a su disposición), El Mundo publica las notas de la UCIE con las declaraciones del confidente Cartagena. En un extenso artículo que titulan «Las notas del confidente 'Cartagena' prueban que la Policía controlaba a la cúpula del 11-M», se explica cómo el confidente aportó información sobre Rabei Osman (Mohamed el Egipcio), Serhane Ben Abdelmajid Fakhet (El Tunecino), Mohamed Larbi Ben Sellam o Mustafá Maimouni durante el tiempo que estuvo informando (desde Octubre de 2002 a Febrero de 2004) a la Unidad Central de Información Exterior y cómo advirtió de que este grupo estaba dispuesto a hacer la yihad tanto en España como en Marruecos.

Es en ese artículo de El Mundo donde se desvela la identidad completa del confidente Cartagena, quien denunciaría un año después a los servicios de inteligencia españoles por ello; en las notas publicadas en ese artículo, sin embargo, se omiten las referencias a ETA que fueron utilizadas en Octubre de 2004 por El Mundo para relacionarla con los atentados del 11-M.

Las acusaciones vertidas contra las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado que se incluyen en este artículo de El Mundo alimentarían, por una parte, el posible conocimiento, por el propio Estado, de las intenciones de los terroristas que realizaron los atentados del 11-M (es decir, la pasividad, interesada o negligente, con que parte del Estado habría actuado a la hora de impedir los atentados), y, por otra parte, el interés de esa misma parte del Estado en ocultar información sobre las investigaciones del 11-M (dado que esa información podría tener consecuencias delictivas). Recordemos, sin embargo, varias cuestiones clave que se han estado omitiendo cada vez que se han expuesto las declaraciones del confidente Cartagena.

Los jueces han incorporado a los Sumarios las notas de la UCIE

Tanto en el Sumario de la Operación Nova como en el del 11-M han sido incorporadas las declaraciones del confidente Cartagena; en el caso de la Operación Nova, es en los propios artículos de El Mundo donde se reconoce este extremo (por ejemplo, en su artículo del 25 de Octubre de 2004, aunque también en el reciente artículo del pasado 4 de Diciembre). Además, y como también reconoce El Mundo en este último artículo, las declaraciones de Cartagena respecto a los contactos de ETA están incluidas en el Sumario que instruye Garzón y, por extensión (dado que el juez instructor del 11-M solicitó las diligencias a este respecto que constaban en el Sumario de la Operación Nova), en el Sumario del 11-M. En este caso, las notas han sido incorporadas al Auto de Procesamiento, además de haberle tomado declaración en Diciembre de 2004, por lo que no se acaba de entender esa supuesta ocultación de información de la que acusa El Mundo a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado o a los jueces instructores.

En este punto, es necesario incidir en las fechas en las que el confidente Cartagena informa sobre la célula terrorista del 11-M a la UCIE; como se recoge en el artículo del 31 de Mayo de 2005 de El Mundo, el confidente informa sobre movimientos de posibles terroristas en Madrid desde Octubre de 2002 hasta Junio de 2003, antes de trasladarse a Andalucía (primero a Salobreña -Granada- y después a Roquetas de Mar -Almería). Tras este traslado, Cartagena sigue informando sobre las noticias que le llegan por terceras personas de Madrid, pero se dedica básicamente a informar sobre los movimientos existentes en Andalucía (de hecho, la Operación Nova se realiza gracias a la información que este confidente aporta a la UCIE respecto a posibles terroristas que se mueven, sobre todo, por Almería, que es donde se producen las primeras detenciones de esa operación antiterrorista).

Estas fechas, a las que El Mundo no les ha prestado la más mínima atención para elaborar sus titulares, son extremadamente importantes, no sólo por sus implicaciones en cuanto al control que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado tenían sobre algunos de los implicados en los atentados del 11-M, sino también por gran parte de los recientes titulares de El Mundo en referencia a la denuncia presentada por Cartagena ante la Audiencia Nacional.

En el Sumario del 11-M se reconoce explícitamente que se tenía conocimiento, a través de este confidente, pero también a través de otros, de la existencia de un grupo de personas (integrado, entre otros, por Mohamed El Egipcio, por El Tunecino y por Mustafá Maimouni) que estarían dispuestas a realizar atentados en nombre de la yihad en España y en Marruecos; eso es lo que dice Cartagena en sus declaraciones, eso es lo que se recoge en las notas de la UCIE, eso es lo que se traslada al Auto de Procesamiento y eso es lo que ha publicado El Mundo. Estas informaciones, sin embargo, hacen referencia a la etapa en la que el confidente residía en Madrid (hasta Junio de 2003), tal y como se especifica en las propias notas incluidas en el Auto de Procesamiento; lo que El Mundo no contempla, y de ahí esos grandilocuentes titulares, es que este grupo de personas carecía en esas fechas de la capacidad económica suficiente para financiar un atentado (con las consecuencias que esto supone a la hora de priorizar la vigilancia de los movimientos de posibles grupos terroristas). Recordemos que esa capacidad económica fue adquirida con la aparición de Jamal Ahmidan (El Chino), que llegó a Madrid tras el traslado de Cartagena a Andalucía, por lo que el control sobre el grupo, una vez adquirida esa capacidad económica necesaria para cometer los atentados, no era el mismo que en fechas anteriores.

Obviando datos una vez más

Durante varios días, El Mundo sigue con su estrategia de dar a entender a la opinión pública que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado actuaron de una forma extraña (más tarde veremos que su intención no era dar a entender un comportamiento extraño, sino más bien negligente e incluso de cooperación -por omisión- con los terroristas) durante los meses anteriores a la ejecución de los atentados del 11-M. El Editorial del día 31 de Mayo de 2005 (bajo el título «Unas notas que prueban que la policía pudo evitar el 11-M»), advierte de la verdadera estrategia que va a seguir El Mundo en adelante; ese mismo día, junto a las notas de la UCIE, se publica un resumen de las personas de las que habla el confidente en sus declaraciones («Los fichados de la UCIE»); el día siguiente se introduce a los servicios secretos marroquíes (para quienes también trabajaba Cartagena), incluyendo detalles sobre chantajes y otros comportamientos ilícitos por encargo («La Embajada marroquí encargó a 'Cartagena' que averiguara "debilidades" de compatriotas»); el 26 de Julio, tres semanas después del cierre de la Comisión de Investigación del Congreso, se publica otro Editorial en el que se recuerda que la policía conocía, antes del 11-M y gracias al confidente Cartagena, a muchos de los que participaron en la planificación y la ejecución de los atentados y no se hizo nada para evitarlos.

Varios meses después, en Octubre, El Mundo vuelve con las declaraciones del confidente Cartagena en dos artículos más, pero ahora añade también al marroquí Rafá Zouhier y al sirio Sabagh Safwan. De Rafá Zouhier afirma que conocía todos los movimientos de Jamal Ahmidan y que informó de la venta de dinamita a sus controladores («Tres jefes del 11-M estaban vigilados por agentes especiales»); este periódico obvia, sin embargo, que Rafá Zouhier está imputado en el 11-M porque sólo informó de ese tráfico de dinamita antes de la llegada de Jamal Ahmidan (el único informe al respecto corresponde al 20 de Febrero de 2003), habiendo ocultado conscientemente todo el tráfico posterior (recordemos que, en Octubre de 2003, Rafá Zouhier, junto a Rachid Aglif y el propio Jamal Ahmidan, resultó herido al manipular una pila de un teléfono móvil con un detonador). Sobre Sabagh Safwan informa de que seguía todos los pasos de Allekema Lamari, hasta el punto de estar presente en Madrid el día 2 de Abril de 2004 (el día anterior al suicidio de Leganés) para ayudar en la localización de los sospechosos; obvia El Mundo, sin embargo, que Sabagh Safwan vivía y regentaba una pollería (de ahí el apodo de El Pollero) en Valencia, mientras que Allekema Lamari se movía por Madrid, por lo que no puede hablarse de ninguna manera de un control absoluto, como se desprende del titular de la noticia («Un agente del CNI apodado 'El Pollero' controlaba cada paso del jefe del 11-M»).

Una nueva coctelera

Hablaba en el anterior artículo de la forma de mezclar datos inconexos de relaciones (algunas de ellas completamente improbables al tratarse de una simple coincidencia de presos, durante pocos días, en una misma cárcel) entre algunos islamistas y etarras encarcelados, descartando o minimizando aquellos datos que pudieran suponer una clara contradicción con la afirmación del titular y sobredimensionando otros datos completamente irrelevantes que puedan reforzar la noticia.

En este caso nos encontramos en la misma situación: lo que fue el control de un confidente durante un período de tiempo en el que los controlados tenían una capacidad económica muy reducida e insuficiente para afrontar la financiación de un atentado, se traslada al período de tiempo inmediatamente posterior, aun cuando el confidente ya no controla al grupo; lo que fue un control a distancia (Valencia - Madrid) de uno de los terroristas se transforma en un control férreo a prácticamente todo el grupo; lo que fue la colaboración de uno de los confidentes en el primer intercambio de dinamita (además, en mal estado) se traslada al resto de intercambios, aun cuando el confidente no informara de ellos (lo cual le ha supuesto estar imputado en el caso)...

De esta forma, de lo visto hasta ahora (omitiendo algunos datos y reforzando otros), tenemos a un grupo terrorista absolutamente controlado por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado que comete un atentado ante la pasividad de esa parte del Estado y la posterior ocultación de información que pudiera revelar esa actitud pasiva. Por otra parte, tenemos las múltiples relaciones entre el terrorismo islamista y el terrorismo etarra que, por alguna razón, son también ocultadas por parte de esas mismas Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado (además de por algunos jueces).

Cuando el resultado se convierte en alarma

Como hemos visto, en el mes de Octubre de 2004 se relaciona a ETA con el 11-M a través de una operación antiterrorista que nada tiene que ver ni con ETA ni con el 11-M, al tiempo que se induce a desconfiar de algunos jueces y del Ministerio del Interior porque no acaban de ver esa relación que ha encontrado El Mundo a través de datos inconexos.

Y como acabamos de ver, en el mes de Octubre de 2005 se introduce el elemento de desconfianza necesario hacia las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, incapaces (por activa o por pasiva) de impedir un atentado realizado por terroristas que tenían completamente controlados.

Quedan por relacionar ambos aspectos; El Mundo esperaría a crear la alarma (colaboración activa de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado para ocultar la participación de ETA en los atentados del 11-M) hasta el mes de Abril de 2006, tras la aprobación del Estatuto de Autonomía de Cataluña. Y aunque pueda parecer algo inconexo y que estoy cayendo en el mismo error que El Mundo, en este caso no lo es.

martes, 5 de diciembre de 2006

Casablanca, Madrid, Almería

Antonio Jesús Parrilla, controlador del confidente Abdelkader el Farssaoui (conocido como Cartagena) y detenido el pasado viernes por revelación de secretos, inició su trabajo como informador de El Mundo en Octubre de 2004, justo antes de la detención de la célula islamista que tenía planeado atentar con un camión bomba contra la Audiencia Nacional. De hecho, y como ya ocurriera con las detenciones del pasado viernes, la publicación de un artículo en El Mundo supuso la interrupción de las investigaciones y la obligada detención de los investigados.

La Operación Nova

El 18 de Octubre de 2004 (seis meses después del 11-M), El Mundo publica un artículo en su portada (con el título «Un confidente de los servicios marroquíes avisó a España de que se gestaba un 11-M») en el que desvelaba que un marroquí («el imam de una mezquita del sur de Madrid») había estado facilitando datos sobre los implicados en los atentados de Casablanca y del 11-M. Ese mismo día acaba con la detención de 7 islamistas que pretendían volar la Audiencia Nacional con un camión bomba y Baltasar Garzón decide declarar a Cartagena (el confidente del que habló El Mundo ese mismo día) como testigo protegido, dado que las informaciones para realizar esas detenciones fueron suministradas, igual que las de Casablanca y el 11-M, por ese confidente.

La información suministrada a El Mundo para elaborar el artículo del día 18 de Octubre de 2004 procedía, sin lugar a dudas, de alguien que tenía conocimiento de todas las declaraciones anteriores del confidente, pues El Mundo abrió su portada del día siguiente con el titular «Detenidos 7 islamistas que iban a comprar dinamita a ETA para volar la Audiencia»; esa referencia al origen de la dinamita que pretendían utilizar los terroristas proviene de la declaración de Cartagena en la que afirma que los islamistas habrían entrado en contacto con el etarra Juan José Rego Vidal para que fuese ETA la que les suministrase la dinamita o la que les pusiese en contacto con quien se la había de suministrar.

Es importante destacar que los detenidos los días 18 y 19 de Octubre de 2004 (Ismail Latrech, Mourad Yala -Abu Anas-, Mehdí, Magid Mchmacha, Alí Omar -Jelloul-, Djamel Merabet, Ahmed Mohamed Ahmed y Mohamed Achraf) en la Operación Nova no guardaban relación alguna con la célula que supuestamente cometió los atentados del 11-M (fueron detenidos en diferentes ciudades españolas, como Almería, Gandía, Málaga y Madrid, y uno de sus líderes -Mohamed Achraf- en Suiza); aun cuando hubiesen intentado obtener la dinamita de ETA, también es necesario recordar en qué se basó El Mundo para redactar esa portada.

Según las declaraciones del confidente Cartagena, Mohamed Achraf -uno de los líderes de esa célula islamista- coincidió varios días (en el año 2001) en la prisión de Valdemoro con el etarra Juan José Rego Vidal (según publicó el día 20 de Octubre de 2004 El Mundo en un artículo titulado «El comando integrista que quería volar la Audiencia ha tenido contactos con ETA en Topas y Valdemoro»); no se conoce otra relación ni coincidencia de este etarra con otros terroristas islamistas (ni relacionados con la Operación Nova, ni relacionados con los atentados de Casablanca, ni relacionados con los atentados del 11-M), por lo que todas las gestiones para conseguir la dinamita de ETA tuvieron que realizarse durante esos días en los que coincidieron Mohamed Achraf y Juan José Rego Vidal en la cárcel de Valdemoro. En el Editorial de ese mismo día, El Mundo inicia su particular convencimiento sobre los suministradores de explosivos de los terroristas islamistas detenidos en la Operación Nova: «Tan verosímil es la conexión con ETA como el plan de volar la Audiencia»; pero no se queda ahí e introduce las primeras críticas a Garzón (que afirmó que no le constaba la conexión con ETA) y al entonces Ministro del Interior, José Antonio Alonso (que afirmó que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado se conducen con datos objetivos), por no comulgar con esa idea, al tiempo que extiende la posible relación de ETA con los atentados del 11-M.

Garzón contradice a El Mundo

Tras varios días publicando algunos detalles de las notas de la Unidad Central de Información Exterior (UCIE), redactadas en base a las declaraciones del confidente Cartagena y facilitadas al diario El Mundo por su controlador, Antonio Jesús Parrilla, el día 25 de Octubre abre el diario con un titular que puede explicar en parte la actual beligerancia de El Mundo con Garzón: «Garzón no menciona la denuncia del confidente 'Cartagena' sobre los contactos con ETA».

En un Auto hecho público el día 23 por la noche, Baltasar Garzón confirma que el suministrador de los 1.000 Kg. de Goma-2 iba a ser (porque el contacto todavía no se había producido) un hombre de etnia gitana, de nombre Antonio y dedicado al tráfico de armas y explosivos en la provincia de Almería (donde fueron detenidos varios de los integrantes de la célula terrorista); como respuesta, El Mundo acusa a Garzón de omitir «la información proporcionada por el confidente Cartagena [...] sobre las conexiones entre los islamistas y ETA».

El día anterior a la publicación de ese artículo, El Mundo se hacía eco de un registro en la celda de Abdelkrim Benesmail (detenido en 1997 junto a Allekema Lamari por su pertenencia al GIA y a quien éste le remitía giros postales), en el que se encontraron las direcciones de las cárceles en las que estaban los etarras Henri Parot y Harriet Iragi («Garzón encuentra en la celda del lugarteniente de Lamari la dirección de dos terroristas de ETA»), además de recordar que Benesmail coincidió con Juan Luís Camarero (líder de Jarrai), con Rafá Zouhier y con Antonio Toro en la prisión asturiana de Villabona; aunque en la parte final de ese mismo artículo se reconoce que la policía ya comprobó, a través de una investigación al efecto, si se habían producido contactos entre Benesmail y los dos etarras y descartó por completo ningún tipo de contacto (ni telefónico ni por correo), en el artículo del día siguiente El Mundo insiste en que «el juez tampoco considera relevante dejar constancia en el auto de que la agenda de Benesmail incluía los teléfonos de dos etarras» (algo, por otra parte, erróneo, dado que lo que se encontró a Benesmail fue una nota con direcciones, no con teléfonos).

Cárceles nodriza

Basándose en parte del Auto de Garzón, en el que se detalla la forma de reclutar a futuros mártires en la cárcel de Topas (en Salamanca) a través de Said Afif (a quien El Mundo también le encontró una relación con otro etarra, José Manuel Errazkin), El Mundo extiende esa forma de hacer proselitismo de la yihad para extender la forma de actuar entre islamistas a la forma de actuar entre etarras e islamistas.

Los futuros mártires eran reclutados por Said Afif, líder islamista en la prisión de Topas (donde utilizaban uno de los espacios comunes como mezquita improvisada), entre personas integradas en redes delincuenciales comunes (los captadores se acercaban a los presos comunes ofreciéndoles una visión extremista del Islam como medio de expiación de sus pecados anteriores, para sacarlos de su anterior modo de vida y conferirles así la purificación a través del martirio); a su salida de la cárcel, eran recibidos por Mohamed Achraf con el fin de mantener el espíritu de radicalidad y unidad hasta el momento en que fueran requeridos para alguna misión.

Una relación que poco o nada tiene que ver con las relaciones que puedan haber con presos no islamistas dentro de las propias cárceles.

La coctelera y sus ingredientes

El Mundo se ha estado dedicando a lo largo de estos más de dos años a recoger los ingredientes más adecuados de los atentados de Casablanca, de los atentados del 11-M y de la desarticulada célula islamista de la Operación Nova y los ha mezclado en una coctelera llamada Cartagena para relacionar a todos los terroristas islamistas con la organización terrorista ETA.

Evidentemente, para conseguir ese cóctel de terroristas ha tenido que descartar aquéllos ingredientes poco útiles para conseguir una mezcla compacta: se han descartado todas las investigaciones policiales que han separado los ingredientes islamistas de los ingredientes etarras, se han descartado las nulas probabilidades de que Mohamed Achraf y Juan José Rego Vidal llegaran ni tan siquiera a verse en los días que coincidieron en la cárcel de Valdemoro, se ha descartado cualquier relación de los terroristas islamistas con traficantes de explosivos que no estuviesen relacionados con ETA...

Pero, no siendo suficiente, han añadido los ingredientes necesarios para hacer un poco más compacta si cabe la mezcla: se acercan las fechas distantes en el tiempo (en algunos casos de más de tres años), se transforman los conocidos en amigos inseparables (o, al menos, en colaboradores necesarios), se añade el elemento prevaricador de los jueces, se incluye la tregua de ETA, se añade un poco de ácido bórico...

Y el resultado final

ETA aparece, omnipresente, en Cartagena, en Casablanca, en Almería, en Madrid, en Salamanca, en Valencia, en Burgos, en Asturias, en Bélgica, en Marruecos, en Siria, en Afganistán, en Suiza, en Argelia, en prisión, en libertad, en los trenes, en furgonetas... y, sobre todo y por encima de todo, entre los terroristas islamistas.

lunes, 4 de diciembre de 2006

Clarificando intenciones

La detención de dos de los policías que suministraban información a El Mundo ha acelerado irremisiblemente el final de la lluvia fina y se atisba, al fin, el anunciado chaparrón que confirmará las teorías conspirativas defendidas durante más de dos años por el periódico de Pedro J. Ramírez.

Dejo aparcado, por el momento y debido a las confusas informaciones publicadas hasta ahora, el asunto del supuesto tráfico de Goma-2 ECO por parte de otros dos policías (hoy declaran ante el juez los detenidos, por lo que las primeras filtraciones llegarán, seguramente, esta tarde), aunque sí lo relacionaré con el artículo publicado hoy respecto a la denuncia presentada por el confidente Cartagena ante la Audiencia Nacional.

Objetivo: Rubalcaba

El Editorial de hoy clarifica a los lectores de El Mundo las razones por las que se apostó por un caso tan absurdo como el del ácido bórico; con el título «La UCIE tenía la misma consigna que la Policía Científica» se entiende perfectamente tanto la lapidaria frase de otro de los Editoriales de El MundoSerá la Justicia quien tenga la última palabra sobre sus responsabilidades penales, pero, al margen de ese veredicto, los hechos han quedado ya muy claros») como la insistencia en la importancia de eliminar la palabra ETA del informe 48-Q3-05 redactado por los tres peritos.

Con el Editorial publicado hoy, basado en una nueva denuncia ante la Audiencia Nacional (en este caso por parte del confidente Cartagena, que acusa a sus controladores de presionarle para que no mencionase las supuestas relaciones entre ETA y algunos islamistas relacionados con el 11-M), El Mundo intenta elevar las responsabilidades por ocultación de pruebas más allá de los mandos policiales: dos instancias diferentes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado habrían estado ocultando pruebas que relacionarían a ETA con los atentados del 11-M, por lo que la coordinación entre ambas instancias sólo podría provenir de una instancia superior.

El tono del Editorial (junto a algún dato adicional proporcionado por el artículo sobre la denuncia presentada por Cartagena) permite, además, aventurar que no habrá dos sin tres; y recordemos que está pendiente de aparecer el famoso informe que citó Díaz de Mera.

¿Ocultan o informan?

A pesar de lo claro que ha resultado el Editorial, el artículo vuelve a dejar para otra ocasión la clarificación definitiva de tantas vueltas sobre la palabra ETA. Si consideramos absurda la motivación de los superiores de la Policía Científica alegada por los conspiracionistas (como ya expuse en el anterior artículo), podemos considerar más absurda todavía la motivación alegada respecto a la UCIE en el caso del confidente Cartagena, pues apenas tres párrafos después de afirmar que «los inspectores de la Unidad Central de Información Exterior, que en aquella época dirigía el comisario Mariano Rayón, prohibieron a Abdelkader Farssaoui comunicar o trasladar esas informaciones al juez Baltasar Garzón», se confirma, sin apenas inmutarse, que:

«En efecto, EL MUNDO ha podido comprobar que días antes de la declaración judicial, el 14 de septiembre de 2004, Cartagena manifestó a la UCIE: «Med Achraf le dijo al testigo que había coincidido en una ocasión en los calabozos de la Audiencia Nacional con el miembro de ETA que intentó matar en una ocasión al Rey de España, y que el ETARRA (sic) le había dejado teléfonos de contactos por si necesitaba alguna colaboración». Esa declaración policial está incorporada al sumario de la operación Nova.»

Así pues, se presiona a un confidente para que no mencione la palabra ETA delante del juez Garzón, pero se le remite al juez la declaración en la que ese mismo confidente habla de ETA; se presiona a un confidente para que no hable de ETA delante del juez instructor del 11-M, pero se le remite al juez la misma declaración en la que habla de ETA.

Y todo ello adornado con un delator «en efecto» al inicio del párrafo, para disimular que lo que se comprueba contradice completamente lo afirmado en el artículo: que la UCIE remitió las declaraciones del confidente en las que hablaba de ETA.

De ahí que lo contundente del Editorial permita augurar nuevos datos, pues ni el ácido bórico ni la denuncia del confidente permiten presuponer, como se pretende, una consigna emanada desde el Ministerio del Interior para eliminar a ETA de las investigaciones relacionadas con el terrorismo islamista.

El momento de la denuncia

La detención del policía Antonio Jesús Parrilla, el controlador de Cartagena, el pasado viernes y la presentación de la denuncia de este mismo confidente ese mismo día podría formar parte, cuanto menos (y ahora voy a utilizar argumentos conspiranoicos), de una extraña casualidad.

¿Era el controlador un escollo para que el confidente interpuesiese la denuncia ante la Audiencia Nacional o era el controlador el viaducto del confidente y, una vez perdido ese viaducto, el confidente se vio obligado a presentar la denuncia para protegerse? ¿La detención del controlador fue consecuencia colateral del artículo de El Mundo del jueves o el artículo del jueves de El Mundo se publicó para que detuviesen al controlador y permitir así la interposición de la denuncia ante la Audiencia Nacional? ¿El controlador forma parte de la falsa trama de tráfico de explosivos? ¿Los detenidos por simular tráfico de explosivos pactaron con El Mundo sus llamadas o intentaron utilizar a El Mundo a través de sus llamadas?

Podríamos continuar con las preguntas, sin saber prácticamente nada sobre esta trama, y dirigirlas para dar a entender la incriminación en la propia trama de cualquiera de los periodistas de El Mundo que ha participado en la alimentación de las teorías de la conspiración; pero como ese no es el cometido de esta bitácora, lo dejaremos en un simple "habrá que esperar más datos para poder opinar".

miércoles, 29 de noviembre de 2006

El ácido bórico sí importa

Aunque no pretendía volver con el caso del ácido bórico, dado que el resultado judicial del mismo no puede demorarse demasiado (al haberse tramitado por el procedimiento abreviado) y sabremos en breve las razones jurídicas para una condena o para una absolución de los actuales imputados, en los comentarios a los dos últimos artículos se ha producido un nuevo debate acerca de este caso que he considerado interesante trasladar a un artículo.

Aunque El Mundo y el resto de conspiracionistas ya han dictado su propia sentencia condenatoria a los actuales imputados («Será la Justicia quien tenga la última palabra sobre sus responsabilidades penales, pero, al margen de ese veredicto, los hechos han quedado ya muy claros»), lo cierto es que su culpabilidad no está tan clara como algunos pretenden.

Recordemos que, para los conspiracionistas, el fondo de la cuestión es la eliminación de la palabra ETA de cualquier informe que pudiese llegar al juez instructor del 11-M (aunque en el Sumario del 11-M se hayan incluido al menos 9 informes para estudiar las posibles relaciones de ETA con los atentados).

A pesar de insistir en que el fondo de la cuestión no es el ácido bórico, sino la eliminación de la palabra ETA, no podemos perder de vista que lo que se eliminaron fueron unas observaciones que incluso sus autores han considerado sin base real alguna.

Y es que no podemos hablar de corrección de errores (revisión de informes periciales, función expresamente reservada al jefe del laboratorio) si no existe un error que corregir; igual que no podemos hablar de ocultación de pruebas (la relación de ETA con el 11-M) si no existe una prueba que ocultar.

Partiendo de la base de que el ácido bórico, por sí solo, no puede ser considerado parte de un explosivo, y teniendo en cuenta que en ninguno de los registros se encontraron el resto de sustancias que podrían haber servido para sospechar de su uso terrorista, he incluido un ejemplo en los comentarios al artículo anterior que voy a reproducir aquí:

1. Se encuentran 5 botellas de Channel nº 5 en el registro de un burdel.

2. Se encuentran 10 botellas de Channel nº 5 en el registro de la casa de Julián Muñoz.

3. Los peritos, tras consultar su base de datos y comporbar la coincidencia, incluyen unas observaciones en las que se afirma que en casa de Julián Muñoz podría estar ejerciéndose la prostitución.

4. El jefe de los peritos exige la corrección de esas observaciones, a lo que se niegan los peritos.

5. El jefe de los peritos, consciente de que corregir eso por su cuenta puede ser considerado falsificación de documento público, decide estampar el sello del laboratorio del que es responsable y remitirlo tal cual al juez.

6. El Mundo se hace con una copia del informe y publica a 5 columnas en su portada: "La Policía Científica acusa sin pruebas a Isabel Pantoja de ejercer la prostitución".

7. Isabel Pantoja y Julián Muñoz se querellan contra el laboratorio de la Policía Científica por falsas acusaciones.

8. El responsable del laboratorio, junto a los peritos que elaboraron el informe, son condenados e inhabilitados por un delito de falsas acusaciones o de prevaricación.

¿Por qué el responsable del laboratorio? Muy simple: al incluir en el informe el sello de la institución a la que representa (el laboratorio de la Policía Científica), el contenido de ese informe es asumido como propio por la propia institución y, por lo tanto, por quien la representa. Por lo tanto, ante una actuación delictiva de un subordinado, el responsable del laboratorio sólo puede optar por elegir entre el delito menor que le corresponda.

¿Tendría sentido la denuncia de falsas acusaciones o el de prevaricación? Se ha trasladado a un juzgado un posible hecho delictivo (prostitución), por la tenencia de una sustancia (Channel nº 5) que no tiene relación directa con el presunto delito del que se les acusa (falsas acusaciones); y, además, tanto los peritos como su superior conocían perfectamente que la tenencia de Channel nº 5 no implica prostitución si no hay otros elementos que permitan afirmarlo (prevaricación).

El ácido bórico, igual que el Channel nº 5, es una sustancia legal, que puede adquirirse sin restricciones por cualquier persona; en estos casos, la intención de un superior al eliminar unas observaciones que relacionen dos hechos delictivos en base a estas sustancias no es otra que la de corregir un error en el informe pericial. Un error, además, en unas observaciones erróneas, no en las conclusiones (conclusiones que, en ambos casos, coincidirían con las de los peritos: ácido bórico y Channel nº 5).

¿Podríamos hablar en este mismo sentido si se hubiese encontrado pentrita en lugar de ácido bórico o grabaciones caseras de actos sexuales en las habitaciones de la casa en lugar de Channel nº 5? Evidentemente, no: si el responsable del laboratorio eliminara la relación entre dos casos de pentrita o entre dos casos de grabaciones pornográficas caseras estaría ocultando pruebas al juez, porque la pentrita sí se puede utilizar en actos terroristas y porque la grabación de películas pornográficas puede tener relación directa con la prostitución. Aunque, con toda probabilidad, en estos casos los peritos no hubiesen incluido esas relaciones en unas simples observaciones, sino en las conclusiones del informe.

Se suele recurrir en el caso del ácido bórico a la imposibilidad de modificar el informe realizado por un perito; sin embargo, no puede obviarse que no es equiparable un perito individual (que trabaja por cuenta propia y es, por lo tanto, responsable de sus propios actos por cuanto sus informes periciales quedan autentificados con su firma, sin necesidad del sello alguno que le dé plena validez) que los peritos de un laboratorio público, cuyos actos han de ser siempre verificados y autentificados por los representantes de la institución, pues los informes periciales emanados de estos laboratorios pertenecen a la institución y son asumidos como propios por quienes la representan (de ahí que, para ratificarse en un juicio oral, sea en muchas ocasiones el representante del laboratorio el que acuda ante el tribunal, en nombre y representación de la institución a la que representa y como firmante del informe remitido al juez, independientemente de qué funcionarios concretos hayan realizado los análisis).

El Mundo echó toda la carne en el asador con el caso del ácido bórico; Baltasar Garzón explicó en su Auto (recordemos que era un Auto dentro de la instrucción contra El Haski por los atentados de Casablanca, y no una interferencia con la denuncia de España y Libertad, que no ha salido nunca del Juzgado de Instrucción nº 35) las razones por las que imputaba a los tres peritos (imputación a la que está obligado cualquier juez que observe indicios de delito en la declaración de un testigo) y no veía indicios de delito en sus superiores (única cuestión reprochable de ese Auto); del escueto Auto de Gemma Gallego no se desprenden más datos de los que ya se conocían tras el Auto de Garzón, pero mantuvo la imputación de los superiores de los tres peritos (por la denuncia presentada por España y Libertad), por lo que es posible que existan datos que no han sido hecho públicos (pues, de lo contrario, los indicios de delito son, bajo mi punto de vista, inexistentes). Así pues, habrá que esperar al desarrollo del juicio oral para conocer las razones de esa imputación y esperar una sentencia que, como ya he expresado en alguna ocasión, considero que debería mantener la inocencia tanto de los tres peritos como de sus superiores.

Para finalizar, aunque el caso del ácido bórico no está ahora en las portadas de los periódicos, eso no significa que no se sigan produciendo novedades; de hecho, y en consonancia con lo que he expresado en este artículo, las defensas de los superiores ahora imputados solicitaron (según se desprende de dos artículos periodísticos del ABC y de La Razón del pasado día 27) la revisión del Auto de la juez Gemma Gallego, justo por entender que no se ha tenido en cuenta que la no supresión de las observaciones hubiese supuesto un delito de falso testimonio por parte de los tres peritos, al haberse demostrado (citando el Auto de Garzón) que esas observaciones carecían de fundamento y que, por lo tanto, suponían una falsa acusación de tenencia de explosivos en los tres casos expuestos en el informe elaborado inicialmente. A ese delito de falso testimonio, que con la supresión de las observaciones (siempre según las defensas de los superiores de los tres peritos) se hubiese quedado en grado de tentativa, podría haberse sumado otro delito de falsedad documental al haber omitido el resto de informes periciales en los que aparecía el ácido bórico y que, casualmente, hubiesen sido suficientes para descartar la tenencia de explosivos como consecuencia del hallazgo de esta sustancia.

domingo, 26 de noviembre de 2006

Policía asesina

No, no es el título de una canción de Las Vulpess:

«Al margen de la respectiva responsabilidad penal de cada uno de los 29 procesados, nueve de ellos españoles, los Peones Negros –al igual que dos de las tres asociaciones con víctimas del 11-M- tenemos claro que no están todos los que son. Aunque uniéramos los supuestos siete suicidados de Leganés –el acto final de la gran farsa-, estamos convencidos de que faltan, como mínimo, más españoles, alguno de ellos pertenecientes a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y de nuestros servicios de inteligencia.»

Enrique Boto, periodista de Libertad Digital (HarryLib en los foros conspiracionistas), acaba de acusar sin tapujos a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y al CNI del asesinato de 192 españoles y de causar heridas terroristas a más de 1.700 compatriotas; y no sólo eso, sino que se permite hacerlo en nombre de los Peones Negros, de la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M y de la AVT. Desde el convencimiento, desde la clarividencia, y sin pruebas.

Esta es la culminación de lo que han creado los iluminados conspiracionistas. Si Enrique Boto considera que por nombrar a las víctimas del terrorismo puede pasarse por el forro de sus cojones al Estado de Derecho, sólo está demostrando que, además de una catadura moral nula, tiene un cerebro mucho más que diáfano.

El comentario de Enrique Boto está incluido dentro de las aportaciones a la nueva revista de los Peones Negros (QSV - Queremos Saber la Verdad); si la publicación sale a la luz con aportaciones como ésta, van a tener realmente difícil disociar la ultraderecha de los Peones Negros.

P.D.: Ante una posible modificación del texto de Enrique Boto, incluyo el enlace al artículo impreso en formato PDF.

Otro P.D.: Ayer ví la película GAL; de forma independiente a lo que me parezca la película en sí, podemos hacernos una idea de cual va a ser el final de la futura película sobre el 11-M. Si en la película del GAL aparece el Presidente del Gobierno (Felipe González por aquel entonces) en la portada de El Mundo bajo las letras impresas que recuerdan que nadie fue condenado como fundador del GAL (la fundación de un grupo terrorista no es un delito: lo es su pertenencia, y por ello fueron juzgados y condenados Barrionuevo o Vera), podemos imaginarnos que en el caso del 11-M, dentro de 10 años, aparecerá la X que ahora tiene en mente Pedro J. Ramírez (haya sido condenada o no por los tribunales de justicia) con otro delito inventado que justifique y que nos muestre que él, el sumo salvapatrias, tiene una verdad que nadie más conoce. Que tiemblen Rubalcaba y Zapatero.

viernes, 24 de noviembre de 2006

Las falsas dudas (I)

¿Cómo pudieron unos pelanas realizar un atentado como el del 11-M?

El recurso a los moritos de Lavapiés para referirse a los actuales sospechosos da mucho juego a los conspiranoicos, aun con el riesgo de incurrir en contradicciones infantiles que avergonzarían a cualquiera.

El primer recurso es a la condición de pequeños delincuentes, que, por alguna extraña razón que todavía no han explicado, les impediría a los moritos de Lavapiés el paso a la condición de delincuente (a secas). A algunos de estos pequeños delincuentes se les encontraron 120.000 pastillas de MDMA (con un valor en el mercado de 1,5 millones de euros, aproximadamente) y 60 Kg de hachís; desconozco la cantidad de drogas que convierten a un pequeño traficante en un traficante (a secas), por lo que entiendo que esta cantidad es, para los conspiracionistas, pura calderilla. Sin embargo, según las investigaciones policiales y el Auto de Procesamiento, con esta calderilla se pudo financiar el atentado (se calcula que el atentado costó unos 60.000 €).

Tampoco parece posible, siguiendo los razonamientos de los conspiracionistas, que un delincuente pueda cometer más de un tipo de delito: o se es traficante o se es terrorista, pero ambas cosas son incompatibles. Es una lástima que hayan reconocido (en innumerables ocasiones, para intentar establecer un vínculo entre Jamal Ahmidan y ETA) el control que tiene ETA sobre el tráfico de drogas en el País Vasco, por lo que entiendo que ETA será, para los conspiracionistas, una extraña excepción a esa división de poderes en el mundo de la delincuencia.

Para referirse a los pelanas traficantes, sin embargo, han de dejarse en el tintero a una serie de individuos que, por extrañas razones (tampoco explicadas por los conspiracionistas hasta ahora), rompieron esa división de poderes en el mundo de la delincuencia; y es que algunos de los que se suicidaron en Leganés junto a esos pequeños delincuentes ya habían tenido relación anteriormente con grupos terroristas islamistas (alguno fue condenado años atrás por pertenencia al GIA argelino), como es el caso de Allekema Lamari.

Otra cuestión no menos importante para dudar de que fueran los moritos de Lavapiés los que realizaron los atentados es que nunca antes habían realizado un atentado; es un tanto extraño que, por una parte, se olviden de que ningún terrorista de ETA ha cometido un segundo atentado si antes no ha atentado una primera vez (lo cual es obvio para el resto de personas, porque si no hay una primera vez no puede haber una segunda), y por otra parte se olviden de que Allekema Lamari ya fue detenido en 1997 por estar organizando un atentado o de que Jamal Zougham tenía relaciones conocidas con el entorno del GICM. Si los tribunales tuviesen que considerar la primera cuestión (que no se puede condenar a alguien si antes no ha cometido el mismo delito al menos una vez), podríamos enviar a todos los jueces directamente al paro.

Tampoco entienden los conspiracionistas cómo es posible que unos pelanas consiguieran soldar dos cables a un teléfono móvil y enrrollarlos en el otro extremo a un detonador; entiendo que Luís del Pino, que es ingeniero, considere que sólo una persona especializada (como él) pueda realizar labores de este tipo (parece que es realmente complicadísimo conseguir un taladro y un soldador en España, sobre todo si le comentas al vendedor que es para realizar un atentado), pero todo parece indicar que la operación no era tan complicada como se pretende.

Por otra parte, los autores conspiracionistas se empeñan en destacar la adaptación a la vida occidental de algunos de los sospechosos (en contraposición con la preconcebida idea de un terrorista islamista ejemplar, que, supongo, debería haber andado por la calle escupiendo a los cristianos que se le fuesen cruzando por el camino), mientras obvian la existencia de los cambios de actitud de gran parte de ellos a partir de la Guerra de Irak, la asistencia a reuniones proselitistas, la relación directa con terroristas islamistas ya condenados por otros atentados, los viajes a Bélgica de algunos de los sospechosos durante los últimos días del Ramadán para pasarlos junto a uno de los posibles autores intelectuales, el trajín de vídeos de preparación para la yihad facilitados por El Egipcio a través de El Tunecino...

¿Por qué no se suicidaron en los trenes?

Insisten también estos autores en lo extraño de no haberse inmolado en los propios trenes, acudiendo a justificaciones encontradas en Internet en un supuesto manual del perfecto terrorista islamista y obviando, como siempre, los múltiples casos de terrorismo islamista sin suicidas (como está ocurriendo casi a diario, por ejemplo, en Irak). En este punto encontramos, sin embargo, la primera gran contradicción en todas las ideas preconcebidas anteriores: si son unos pelanas adaptados a la vida occidental, ¿qué razón tenían para suicidarse en los trenes?

No se puede pretender utilizar unos argumentos preconcebidos para dudar de la autoría de los actuales sospechosos para acabar dudando en base a los argumentos contrarios: o dudamos de su autoría porque llevaban una vida normal, o dudamos de su autoría porque deberían haber actuado de forma anormal, pero ambas cosas a la vez son marear la perdiz.

Evidentemente, para hacer el razonamiento de su no suicidio en los trenes han de olvidarse del posterior suicidio en el piso de Leganés, cuando se vieron presionados y rodeados por la policía; han de olvidarse de esa inmolación o inventarse el traslado de sus cuerpos, ya muertos, al piso de Leganés, el montaje de un equipo de audio controlado a distancia para simular los cánticos y los disparos y, cómo no, la voladura controlada de la vivienda por parte de alguien para simular el suicidio. Tan demencial es esta idea que El Mundo no ha sido capaz de atreverse (todavía) con el suicidio del piso de Leganés.

Respecto al suicidio, arguyen también que los suicidas no se amortajaron, como todo buen suicida, antes de volarse por los aires; evidentemente, también se olvidan de que en los vídeos de las reivindicaciones, los que aparecían en las imágenes iban vestidos con las ropas de personas ya muertas (es decir, que se consideraban a ellos mismos ya muertos al menos desde el día 13 de Marzo, que es cuando se grabó la primera cinta de reivindicación), algo habitual en los vídeos de reivindicación de los terroristas suicidas, que ya fue explicado en su día en la Comisión de Investigación del Congreso y que fue lo que permitió aventurar a los investigadores que podrían cometer más atentados, incluyendo los atentados suicidas.

Este asunto se obvia para argumentar contra la actuación de los GEO, que, según los autores conspiracionistas, no actuaron como actuan habitualmente (tardaron mucho en actuar); lo que también obvian es que los GEO se enfrentaban por primera vez a unos terroristas que podían morir matando, que sabían que estaban preparados para hacerlo (porque la información de la vestimenta de los vídeos de reivindicación ya se sabía desde que se estudió la cinta de vídeo del día 13 de Marzo) y que, además, disponían del explosivo necesario para hacerlo llevándose por delante a quien intentara impedirlo (como desgraciadamente ocurrió).

Concluyendo

Con tanta argumentación y contraargumentación, lo normal es perder de vista lo que realmente ocurrió: los pelanas acabaron inmolándose cuando se vieron rodeados.

Suicidarse con 30 Kg de dinamita y llevarse por delante a quien esté dentro de su alcance no sé lo que significa para los conspiracionistas, pero para el resto del mundo se llama terrorismo islamista suicida.

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