miércoles, 23 de julio de 2008

Despedida y cierre

Hace ahora dos años visité por primera vez una bitácora en la que, según decían ellos mismos, querían saber toda la verdad sobre el 11-M; eran los momentos álgidos de las grandes acusaciones a las cloacas del Estado, de los contínuos insultos a cualquier nombre que apareciera en el recientemente publicado Auto de Procesamiento, de las más increíbles teorías sobre lo realmente ocurrido en los atentados del 11-M... Ilusionados por contribuir a destapar un nuevo GAL, mucho más cruel e indiscriminado que el de los años 80, y espoleados por la regularidad y constancia editorial de los agujerólogos, surgieron (y, lo que es más inaudito, se dio pábulo) las acusaciones a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado de haber organizado y ejecutado (directamente o a través de mercenarios) los atentados, de haber colocado los cuerpos congelados de unos cabezas de turco en un piso de Leganés para hacerlo estallar y colgarles, a través de autopsias falsas, los 191 muertos, de haber sembrado de pruebas falsas (la mochila de Vallecas, la Renault Kangoo...) todos los escenarios investigados, de haber creado falsos personajes (como el de El Chino) para dar credibilidad a toda la farsa... Eran los momentos álgidos en los que se lanzaban acusaciones e insultos a quienes osaran entrar en aquella bitácora a defender la autoría islamista de los atentados.

Dos años después, aunque sólo residualmente, aun quedan en aquella bitácora quienes creen que El Chino no existió nunca, quienes ven en las Sentencias un respaldo a la ausencia de terroristas suicidas en Leganés, quienes dicen no saber qué estalló en los trenes o quienes concluyen que las Sentencias afirman que ni fue ETA ni fue el terrorismo islamista.

La dependencia ideológica de unos peligrosos terroristas

La dependencia ideológica respecto de los postulados defendidos por ETA es, en nuestro país, sinónimo de terrorista o, en todo caso, se asimila al terrorismo independentista vasco; así, los actos de terrorismo callejero, los actos en favor del entorno etarra o los entramados de financiación indirectos de ETA están completamente asimilados, incluso en los periodistas que han estado abanderando una supuesta superioridad moral en la lucha antiterrorista (como es el caso de Federico Jiménez Losantos o de Luis del Pino), al terrorismo de ETA. Cabría añadir, para tener todos los datos encima de la mesa, que fue justamente la AVT (la asociación de víctimas que se puso al servicio de los medios conspiracionistas para servirles de coartada moral en sus delirantes teorías) la que más presionó en su día para equiparar la kale borroka a actos de terrorismo etarra, aun cuando los grupos organizados a los que se les juzgara no tuviesen una relación jerárquica con la banda terrorista, sino una mera dependencia ideológica.

«La dependencia ideológica respecto de los postulados defendidos por Al Qaeda resulta asimismo del contenido de las reivindicaciones de la autoría de los actos terroristas y del resto del material incautado. Sin embargo no aparece relación alguna de carácter jerárquico con otros grupos o con otros dirigentes de esa organización, lo que permite establecer que la célula que operaba en Madrid, en la medida en que ha sido identificada, no dependía jerárquicamente de otra y por lo tanto puede considerarse a los efectos penales como un grupo u organización terrorista diferente e independiente» (Sentencia del Tribunal Supremo 503/2008, página 581).

Este párrafo, que bien podría estar referido (cambiando simplemente ETA por Al Qaeda) a cualquiera de los grupos organizados que cometen los actos de terrorismo callejero en el País Vasco, ha sido utilizado por la totalidad de los medios conspiracionistas como el ejemplo del fracaso de lo defendido por la fiscalía: no hay relación jerárquica con Al Qaeda y, por lo tanto, no puede saberse quién organizó o dio la orden de ejecutar el atentado.

Resulta una obviedad que un grupo organizado, independiente de cualquier otra organización, tiene sus propios líderes; que penalmente no haya podido plasmarse en una Sentencia el papel de todos y cada uno de sus miembros (porque siete se suicidaron y un número indeterminado consiguieron huir, por lo que no se les han podido imponer responsabilidades penales individuales) no puede ser un pretexto para interpretar que nadie ejercía el papel de líder. Para forzar esa interpretación es necesario argumentar, como hacen los medios conspiracionistas, que un Licenciado en Ciencias Económicas (El Tunecino) era un «fanático sin capacidad operativa alguna» (según el editorial de El Mundo del día 18), que el jefe de una banda de narcotraficantes y de venta ilegal de coches de gama alta (El Chino) era «un delincuente de poca monta» (también según El Mundo de ese mismo día, aunque Luis del Pino, en los días anteriores a la publicación de la Sentencia, se atreviese incluso a afirmar que ni tan siquiera llegó a existir nadie llamado Jamal Ahmidan) o, mejor aun, ignorar cualquier nombre que pueda resultar molesto para tal argumentación (como es el caso de Allekema Lamari, miembro del GIA argelino visto en los trenes -así se ratificó en el juicio por parte de dos testigos- y uno de los suicidas de Leganés, de quien los medios conspiracionistas se han olvidado por completo).

Pero todo esto resulta mucho más absurdo en un país en el que se juzgan contínuamente a grupos terroristas de los que nadie se ha preocupado por conocer quién era su autor intelectual; es decir, en un país en el que las quemas de autobuses en el País Vasco no tienen asociada ninguna orden por parte de ningún dirigente de ETA y en cuyos juicios ni tan siquiera existe una condena como autores por inducción.

Aun así, lo cierto es que la definición que utiliza el Tribunal Supremo para referirse a la célula islamista que cometió los atentados del 11-M es la misma que la utilizada tanto por la Fiscalía como por el juez instructor; una definición, por cierto, que ya se conocía en Abril de 2006, cuando se hizo público el Auto de Procesamiento (página 1.407 de ese Auto). Más de dos años investigando y hay quien todavía no ha llegado a esa página del Auto de Procesamiento.

Otra de las falacias preferidas de los autores conspiracionistas es afirmar, como hacía El Mundo en portada el pasado día 18, que sólo tres de los condenados lo han sido por el 11-M; no se sabe muy bien cómo encaja en esa afirmación la pertenencia o la colaboración del resto de condenados. El Supremo, como ya hiciera la Audiencia Nacional, no deja lugar a la duda.

«La gravedad de los hechos ejecutados por este grupo organizado y por quienes han cooperado con ellos resulta sin dificultad alguna del relato de hechos de la sentencia de la Audiencia Nacional. Asimismo, de la gravedad de esos hechos se deduce la extrema peligrosidad de quienes se han integrado en ese grupo, y también la de quienes le han prestado su colaboración conociendo a sus integrantes y sus ideas extremadamente radicales» (Sentencia del Tribunal Supremo 503/2008, página 581).

El sistema penal español incluye, para cada uno de los delitos por los que se pueda juzgar a un delincuente, distintas penas en función de la gravedad del delito; la integración en un grupo terrorista puede penarse desde 6 hasta 12 años, siendo las penas de 12 años las que corresponden a los integrantes de los grupos terroristas con hechos muy graves a sus espaldas; si un terrorista pertenece a un grupo que no ha cometido todavía ningún delito o si los atentados cometidos no son considerados graves, las penas siempre serán inferiores a esos 12 años. En el caso de la colaboración con un grupo terrorista estamos ante la misma tesitura, pues las penas van desde los 5 hasta los 10 años.

Han sido en total ocho los condenados por pertenecer a la célula islamista que cometió los atentados del 11-M (Jamal Zougham, Otman El Gnaoui, Abdelmajid Bouchar, Fouad El Morabit Amghar, Rachid Aglif, Mohamed Bouharrat, Saed El Harrak y Hamid Ahmidan) y dos más por colaboración con la misma (Emilio Suárez Trashorras y Rafá Zouhier); los otros dos condenados por integración lo han sido por su pertenencia a otras dos organizaciones terroristas con crueles e indiscriminados atentados a sus espaldas: el GICM (Hassan El Haski, en calidad de dirigente) y la misma Al Qaeda (Youssef Belhadj).

Si, como se empeñan en afirmar los medios conspiracionistas, los únicos condenados por el 11-M hubiesen sido Jamal Zougham, Otman El Gnaoui y Emilio Suárez Trashorras, nos encontraríamos, para el resto de condenados, con penas inferiores a los 12 años para los integrantes y a los 10 años para los colaboradores, pues formarían parte o habrían colaborado con un grupo terrorista sin hechos graves a sus espaldas; pero la realidad es bien distinta, y todos los integrantes y colaboradores han sido condenados a las máximas penas posibles (12 y 10 años, respectivamente). Como especifica de forma meridianamente clara la Sentencia del Tribunal Supremo, las penas máximas impuestas a los integrantes y a los colaboradores son acordes con los hechos ejecutados por el grupo terrorista al que pertenecían o con el que colaboraron; no es necesario tener muchas luces para saber por qué hechos se les han impuesto las penas máximas.

De todas formas, y como siempre hay algún despistado que se negará a aceptar este argumento, hay otra parte de la Sentencia que podrá servirnos para entenderlo mucho mejor con un ejemplo real: la reducción de la pena por pertenencia a banda armada (de 12 a 9 años) a Mohamed Larbi Ben Sellam:

«La mera pertenencia a una organización yihadista, sin más concreciones, no puede considerarse suficiente justificación para imponer la pena en su máximo legal. Es cierto que el recurrente mantenía alguna clase de relaciones con el grupo de personas que en la sentencia se vinculan a la ejecución de los atentados del 11 de marzo, pero en los hechos probados no se describe ningún acto de participación en los mismos, ni tampoco se establece su integración en el grupo terrorista que aquellos formaban, pues lo que ha quedado acreditado es su pertenencia a organización terrorista demostrada por sus actividades de proselitismo en relación a Mohamed El Idrisi y en la ayuda prestada a otra persona para que contactara con su familia antes de suicidarse en un acto terrorista. Sin embargo, sus acciones revelan un nivel superior en sus responsabilidades, pues se trata de una persona encargada de captar y adoctrinar a otros. En atención a todo ello la Sala entiende que la pena debe imponerse en el máximo de la mitad inferior, esto es, nueve años de prisión» (Sentencia del Tribunal Supremo 503/2008, página 694).

Utilizando el razonamiento inverso, podremos llegar a saber por qué al resto de condenados por pertenencia o por colaboración sí se les ha impuesto la pena en su máximo legal.

Las absoluciones

Respecto a las absoluciones del Tribunal Supremo, la de El Egipcio ha sido la que más repercusión mediática ha tenido; también es, curiosamente, la única absolución (la referente a su integración en un grupo terrorista) que no es tal, pues a efectos legales a El Egipcio no se le ha absuelto de su pertenencia a una organización terrorista, sino que no se le ha procesado, si bien hacerlo estaba en la mano de quienes recurrieron la aplicación del non bis in idem. Este es, sin duda, el mayor error cometido tanto por el Tribunal de la Audiencia Nacional (ya que debería haber incluido todas las pruebas que habían contra El Egipcio antes de entrar a valorar si debía aplicarse el non bis in idem) como por la fiscalía y el resto de acusaciones que presentaron recurso contra la Sentencia de la Audiencia Nacional:

«Dadas las circunstancias, hubiera podido plantearse la procedencia de devolver la causa al Tribunal de instancia para la valoración de la prueba practicada sobre los hechos concretamente imputados al acusado Rabei Osman, pero no existe en ese sentido ninguna petición expresa de las acusaciones» (Sentencia del Tribunal Supremo 503/2008, página 797).

La absolución de Basel Ghalyoun se basa en la insuficiencia de las pruebas de su integración como miembro del grupo terrorista, pues existe, según el Tribunal Supremo, otra posible explicación a las pruebas que se aportaron contra él:

«Es una persona de ideas radicales e incluso violentas, que se relacionaba con otras personas que sostienen ideas similares, lo cual, si bien debe ser claramente rechazado en nuestra sociedad y en cualquier otra caracterizada por un sistema de libertades, y puede constituir un conjunto de indicios que justifiquen una investigación e incluso la sumisión a alguna especie de control acerca de la progresión de sus actividades, no alcanzan el rango de pruebas bastantes para acreditar la pertenencia a una banda armada, a un grupo o a una organización terrorista, para lo cual es preciso, como ya se dijo, acreditar que de la mera forma de pensar se ha pasado a alguna forma de acción para hacerla efectiva por medio de la violencia o el terror. En el caso concreto, las pruebas disponibles no demuestran que integrara efectivamente el grupo terrorista que formaban, al menos, algunos de los ocupantes del piso de Leganés. Dicho de otra forma, los datos disponibles igualmente podrían significar que los miembros de la organización terrorista trataban de captar al recurrente y que, incluso, habían avanzado hacia la obtención de su objetivo, pero no demuestran que aquel hubiera aceptado sus propuestas y se hubiera integrado en el grupo» (Sentencia del Tribunal Supremo 503/2008, páginas 714 y 715).

Es el mismo caso de Mouhannad Almallah Dabas, quien regentaba la vivienda de la calle Virgen del Coro:

«Las pruebas valoradas por el Tribunal son útiles para acreditar en alguna medida la inclinación del recurrente hacia determinadas ideas violentas relacionadas con la imposición del pensamiento propio del islamismo radical, así como sus contactos, más o menos intensos, con otras personas que pudieran participar de las mismas [...] Tal como se argumentaba en el correspondiente motivo del anterior recurso de casación, los datos disponibles igualmente podrían demostrar que los miembros de la organización terrorista trataban de captar al recurrente, sin que se haya demostrado que lo hubieran logrado» (Sentencia del Tribunal Supremo 503/2008, página 718).

El resto de absoluciones han venido provocadas por la insuficiente motivación de las entradas y registros de los domicilios de Hamid Ahmidan (detenido el 26 de Marzo) y de Abdelilah El Fadoual El Akil (detenido el 2 de Abril), ambos del entorno de Jamal Ahmidan; en el primer caso, la policía solicitó la entrada y registro en sus dos últimos domicilios conocidos, considerando el Tribunal Supremo que la motivación para el registro de su anterior domicilio no fue suficiente (la policía tenía constancia de que, aunque lo seguía frecuentando -era la vivienda de Hicham Ahmidan-, ya no vivía allí, por lo que se requería una mayor motivación para la entrada en un domicilio que ya no era el suyo), dejando sin efecto las pruebas encontradas en su interior (las 125.000 pastillas de MDMA que sirvieron para condenarle a 13 años por tráfico de drogas muy dañinas para la salud) y manteniendo las que se encontraron en su último domicilio (la condena por tráfico de drogas se limita a 1 año al mantenerse como prueba los 300 gramos de hachís que se le encontraron allí, manteniéndose su condena a 12 años por su pertenencia al grupo terrorista). La insuficiente motivación de la entrada y registro al domicilio de Abdelilah El Fadoual El Akil ha supuesto también la anulación de las pruebas encontradas en su interior, de forma que el delito de colaboración por el que fue condenado se ha quedado con el único sustento del transporte de un Volkswaagen Golf del grupo terrorista (el utilizado para el traslado de explosivos) desde Madrid hasta Ceuta, no habiendo pruebas suficientes de que ese traslado se produjese con el único objetivo de ocultar el vehículo; otra de las pruebas anuladas por el Tribunal Supremo es un teléfono que se encontró en su domicilio (el 627373225, del que no se conoce su propietario) y que fue utilizado para contactar con El Chino y con Mohamed Oulad Akcha, lo que podría afectar a las investigaciones que siguen abiertas.

El delito de falsificación por el que se condenó a 2 años a Otman El Gnaoui queda también sin efecto al haberse encontrado la documentación falsa en el registro del anterior domicilio de Hamid Ahmidan, declarado nulo como se ha visto anteriormente.

La absolución de El Egipcio ha sido utilizada por los medios conspiracionistas como justificación a sus desmanes periodísticos de estos últimos cuatro años (como no hay inductores condenados, hay que buscarlos -y si es fuera del entorno islamista, mucho mejor-, de ahí que esté justificado todo lo que puedan escribir los investigadores independientes); a esa absolución (ya utilizada cuando se hizo pública la Sentencia de la Audiencia Nacional) se han unido las absoluciones de dos de los integrantes del llamado grupo de Virgen del Coro (Basel Ghalyoun y Mouhannad Almallah Dabas), que, según los conspiracionistas, era el único grupo verdaderamente islamista (los carnets de islamistas, por supuesto, los reparten a su antojo). Es necesario obviar (los conspiracionistas se han convertido en especialistas en obviar todo aquello que los tribunales han considerado probado), para ello, la pertenencia (y su correspondiente condena) de Fouad El Morabit Amghar -habitante de esa vivienda y quien ofreció refugio a Asrih Rifaat Anouar la misma tarde del 11 de Marzo tras haber recibido cuatro llamadas de Jamal Ahmidan- a la célula terrorista que cometió los atentados del 11-M, el hecho de que todos los habitantes de la vivienda tuvieran plenamente asimilados (aunque algunos no los hubiesen puesto todavía en práctica, lo que les ha servido para ser absueltos) los postulados defendidos por Al Qaeda o el hecho de que El Tunecino fuese uno de los habituales de esa vivienda; igualmente, es necesario obviar, para afirmar que este subgrupo era el único verdaderamente islamista de toda la organización, tanto las reivindicaciones de los atentados como el resto de material incautado en los diversos escenarios relacionados con el caso, así como la existencia de individuos como Allekema Lamari (miembro del GIA argelino y visto en los trenes) o Mohamed Bouharrat (que se dedicaba a recopilar información sobre posibles objetivos judíos en los que cometer futuros atentados y condenado por su pertenencia a la célula islamista).

¿Que se siga investigando?

Por supuesto que se ha de seguir investigando, pero partiendo de los hechos probados y no de las absurdas ocurrencias de unos manipuladores profesionales y sin escrúpulos. Seguir investigando es lo que han estado haciendo los jueces y la policía desde que se hizo público el Auto de Procesamiento, en Abril de 2006, para resolver todas las incógnitas que todavía quedan entorno al 11-M.

El 11-M es un caso cerrado en cuanto a su fundamentación inicial, que es la que se han negado a asumir desde siempre los medios conspiracionistas (ver a Luis del Pino, el pasado día 18 en El Mundo, afirmando que el Tribunal Supremo ha confirmado que el islamismo no tiene nada que ver con el 11-M): un grupo terrorista ubicado en Madrid, siguiendo las directrices ideológicas marcadas por Al Qaeda y ampliamente difundidas a través de Internet, decidió atentar indiscriminadamente tres días antes de las Elecciones Generales de 2004 en cuatro trenes de Madrid, llevándose por delante a 191 personas y dejando heridas a más de 1.800. Varios días después, con la amenaza de seguir realizando atentados en España, siete de los miembros de ese grupo terrorista fueron rodeados por la policía y decidieron inmolarse con la dinamita sobrante de los atentados de los trenes, llevándose por delante a un GEO e hiriendo a varios policías más.

Ocho de los miembros de ese grupo terrorista y dos colaboradores del mismo han sido juzgados y condenados, incluyendo al terrorista que colocó la bomba en el tren de Santa Eugenia y que mató a 14 personas, a uno de los terroristas que trasladó y ocultó el explosivo utilizado en los atentados y al suministrador de ese mismo explosivo.

Además de los siete terroristas que se inmolaron al verse rodeados, un número indeterminado de miembros del grupo terrorista consiguieron huir y no han podido ser juzgados todavía; entre ellos, como recordaba El Mundo el pasado día 19, Abdelilah Hriz (que será juzgado en Marruecos al haber sido detenido allí y no existir convenio de extradición entre ese país y España), Hicham Ahmidan (que también será juzgado en Marruecos por las mismas razones), Moutaz Almallah Dabas (que será el próximo juzgado por el 11-M en España al haber sido extraditado desde Londres en Marzo de 2007), Saad Huseini (sospechoso a quien se intentaron tomar muestras de ADN en Marruecos, aunque se negó), Said Berraj, Mohamed Afalah, Daoud Ouhnane y Mohamed Belhadj (estos cuatro en paradero desconocido y alguno de ellos, o incluso todos, posiblemente muertos en atentados suicidas en Irak).

Estas son las investigaciones que deben seguir su curso para intentar conocer toda la verdad sobre el 11-M; el resto, aunque puedan vender más en algunos sectores de la sociedad que no son capaces de asimilar los errores de algunos, seguirá dando los mismos frutos que hasta ahora: ninguno. Porque las posibles negligencias o errores policiales (que los hay, como es el caso de la ausencia de motivación suficiente en la entrada y registro de los domicilios de dos de los acusados) han de ser corregidos para evitar que se puedan volver a producir; pero eso, por mucho que aparezcan en relación con las investigaciones sobre el 11-M, no aclara nada sobre la organización interna de la célula terrorista ni sobre la ejecución de los atentados.

Querer conocer otra verdad no será nunca querer saber la verdad.

¿Se podrá mantener viva la teoría de la conspiración?

Por supuesto que sí; de hecho, El Mundo busca apoyo moral exterior ante la soledad interior. Pedro J. Ramírez y el resto de medios conspiracionistas necesitan encontrar algo (tras los fiascos de la Audiencia Nacional y del Tribunal Supremo, pero también tras el fiasco del caso del ácido bórico -el Tribunal dejó claro que los superiores jerárquicos de la Policía Científica están habilitados para eliminar opiniones subjetivas y absurdas como las introducidas por Escribano y Cidad, aunque la forma elegida no fuese la más correcta- y tras la primera de las condenas a Federico Jiménez Losantos por injurias a Gallardón) para no quedar en el más absoluto de los ridículos a nivel internacional.

El día 19, El Mundo publicó un recopilatorio de lo que la prensa internacional había destacado, haciendo mucho hincapié en las absoluciones y, sobre todo, en la exculpación de todos los cerebros. Así, cita un artículo de The Times (firmado por Thomas Catan), pero obvia que en ese artículo se dice que el juicio estuvo acompañado de enconados enfrentamientos políticos y por una serie de teorías de la conspiración; cita un artículo del New York Herald Tribune (firmado por Dale Fuchs y también disponible en The New York Times), pero obvia que en ese artículo se dice que el juicio resucitó las teorías de la conspiración sobre la autoría de los atentados, con algunos políticos conservadores, algunos medios de comunicación y algunas asociaciones de víctimas intentando introducir la involucración del grupo terrorista vasco ETA, así como que el Gobierno del ex-Presidente José María Aznar culpó inicialmente a ETA por los atentados a pesar de las pruebas que apuntaban a un grupo de islamistas radicales marroquíes ubicado en Madrid, siendo la insistencia en aquella autoría la que, según muchos expertos políticos, hizo perder las Elecciones Generales al partido de Aznar días después de los atentados. El resto de artículos citados (de Le Figaro, de sus socios europeos Libération y The Guardian, de Le Monde, de la página web de la CNN y de la BBC -obvio las citas de Al Jazeera y del Asharq Alawsat, periódicos en árabe de los que no dispongo de traducción fiable-) ignoran por completo cualquier referencia a investigaciones periodísticas que hayan aportado algo, por mínimo que sea, a la causa.

En definitiva, lo publicado durante estos últimos cuatro años por los conspiracionistas, o bien es ignorado o bien es tildado, lejos de las pretendidas (y pretenciosas) investigaciones periodísticas que dicen publicar los medios conspiracionistas, de meras teorías de la conspiración.

Dejarse embaucar por las extravagantes ocurrencias de estos manipuladores es completamente libre; darse cuenta de sus manipulaciones, también.

P.D.: El Tribunal Supremo vuelve a respaldar jurídicamente, por enésima vez, la validez de la mochila de Vallecas («la falta de un inventario en la recogida inicial, puede quedar subsanada por el hallazgo de la mochila dentro de una de las bolsas junto con otros efectos de la misma procedencia»), de la Renault Kangoo, de las huellas, del secreto del Sumario, del desguace de los trenes, de la dinamita y los detonadores utilizados, de los teléfonos móviles como iniciadores, de los listados telefónicos... No es necesario explicar dónde han ido a parar las teorías de la conspiración, por mucho que algunos intenten subirla de nuevo a los altares.

domingo, 23 de diciembre de 2007

El lastre de lo amoral

A más de un mes de la Sentencia del 11-M (cuyo efecto inmediato ha sido la dispersión de las posturas conspiracionistas), parece que es buen momento para realizar un pequeño análisis de sus consecuencias para el conspiracionismo; la Sentencia ha dejado tan en ridículo las tesis defendidas por algunos políticos, por algunos periodistas y por algunos ciudadanos que, ahora sí definitivamente, este artículo servirá como cierre definitivo de esta bitácora.

Los gurús del conspiracionismo: intentando superar el ridículo

Aun cuando las primeras reacciones de El Mundo fueron las de arrimar el ascua de la Sentencia a las tesis defendidas por este periódico (se intentó defender en varias ocasiones que la Sentencia reafirmaba la investigación llevada a cabo por El Mundo), parece que la realidad ha acabado por hacer mella en su dirección y se ha variado completamente aquella estrategia primigenia (que resultaba completamente indefendible); mucho más acorde con la realidad y con la habitual forma de actuar de Pedro J. Ramírez ante varapalos de semejante entidad, El Mundo ha optado por apartarse de los argumentos y se ha acabado centrando en la descalificación personal de quien les ha hecho quedar en el más absoluto de los ridículos. Quien inició la carrera conspiracionista con los cadáveres del 11-M todavía calientes (el 18 de Abril de 2004 se publicó el primer Agujero Negro de Fernando Múgica en El Mundo) critica ahora (y de qué forma y con qué insistencia) que la mujer de Gómez Bermúdez publique un libro sobre el desarrollo del Juicio por el 11-M ("La soledad del juzgador", de Elisa Beni); ver para creer, aunque es la única vía que le queda a Pedro J. Ramírez para intentar superar el ridículo, aun cuando es tal la amoralidad que ha venido exponiendo El Mundo a lo largo de estos casi cuatro años que corre el riesgo de hacer doblemente el ridículo, como es el caso de hace escasos días (cuando asignan al libro de Elisa BeniUn secreto revelado por Bermúdez obliga a aumentar la seguridad de una testigo»- una supuesta exclusiva que publicaron ellos mismos hace más de dos añosUna víctima vincula a Setmarian con el atentado de El Descanso»-, intentando de esta forma cargarse de una razón que no tienen: exigir, en su Editorial de hace tres días El Poder Judicial no tiene más remedio que expedientar a Bermúdez»-, que el Consejo General del Poder Judicial expediente a Gómez Bermúdez por revelar a su mujer que, gracias a una testigo protegida -cuyo nombre no se desvela en ningún momento, ni en la noticia de El Mundo de 2005 ni en el libro de Elisa Beni de 2007-, se pudo reabrir en Noviembre de 2005 el caso del atentado de El Descanso -y si, además, comprobamos que El Mundo fue el único periódico de tirada nacional que en 2005 habló ya de que esa víctima pertenecía a la Asociación presidida por Pilar Manjón, podemos hacernos una idea de hasta dónde pueden ser capaces de llegar algunos para defender lo indefendible, como finalmente han tenido que acabar reconociendo incluso en el CGPJ-).

En otro nivel encontramos a Federico Jiménez Losantos o a Luis del Pino; estos dos individuos, siguiendo con la apropiación de la voz de todas las víctimas que llevan practicando desde que se apuntaron a la teoría de la conspiración creada por el periódico de Pedro J. Ramírez, han optado por escudarse, tras la inmensa farsa destapada definitivamente por la justicia y creada (o alimentada) por ellos mismos, en el entorno de algunas de esas víctimas, que se han visto abocadas a elegir entre la justicia de un Estado de Derecho o la asunción de estar viviendo en un mundo miserable, creado y gestionado por el Partido Socialista, en el que la justicia ni existe ni se la espera. Esta última opción es la que han estado alimentando Federico Jiménez Losantos y Luis del Pino, que han acabado integrándose en el entorno del Presidente de la AVT, ejerciendo de ideólogos no de las víctimas del terrorismo, sino de la cúpula de la Asociación de Víctimas del Terrorismo; bajo el beneplácito del Presidente de esta asociación de víctimas (quien no olvidemos que fue también uno de los principales alimentadores de la teoría de la conspiración -tristemente desacreditada, como sus propulsores, entre ellos Alcaraz-, no sólo por tratarse de un referente social -es el representante de la asociación de víctimas mayoritaria- sino, y sobre todo, también por ser referente de las propias víctimas integradas en su asociación -y el posesivo adquiere aquí toda la extensión de su significado-), Luis del Pino se permite ejercer de voz de las víctimas (de todas las víctimas), utilizándolas sin ningún tipo de pudor como arma arrojadiza contra todo aquel que ose dejarlo en ridículo. Y mientras tanto, Federico Jiménez Losantos intenta darle cierta altura moral -a través de la moral católica que teóricamente rige la cadena de radio en la que trabaja- a una actitud tan execrable, dándoles voz y relevancia a las ocurrencias extravagantes y siniestras de alguien que ha sido completamente incapaz de someter y defender sus argumentos al menor debate público.

Son dos formas distintas de reaccionar y de intentar superar el ridículo. La primera corresponde al altivo y vanidoso que se ha visto malherido y renqueante al toparse de frente con la realidad e intenta excusarse en que ha sido atacado por la espalda y a traición, señalando con el dedo acusador a quien iba al frente de esa realidad. La segunda corresponde al cobarde que ha visto cómo la realidad se ha llevado por delante al líder al que adulaba y ha optado por parapetarse tras las personas a las que había convencido previamente de la superioridad del líder caído.

En cualquiera de los dos casos, haber sido los responsables de crear y alimentar una patraña que ha quedado completamente desacreditada por los hechos probados de una Sentencia de un Tribunal de justicia y pretender seguir adelante con la gran mentira (ya sea atacando vilmente a quienes, haciendo su trabajo, han destapado definitivamente la patraña o ya sea escudándose tras una supuesta y falsa voz de las víctimas -de todas las víctimas-) supone, lejos de la tan pretendida superioridad moral de estos gurús y visionarios (utilizando la grandilocuencia de querer saber la verdad y hablar en representación de las víctimas, aunque el contenido real de esos supuestos principios morales fuese un enorme vacío que se iba rellenando con las ventas de libros y periódicos), una completa y absoluta amoralidad.

Los fieles: un movimiento sectario con base política

Los traumas colectivos, como es el caso del atentado masivo e indiscriminado del 11-M, pueden ser superados por la sociedad de muy distintas formas; la más habitual, en un Estado de Derecho, es la de hacer pagar a los asesinos por los crímenes cometidos, con la diferencia fundamental respecto a éstos (que también aluden a un castigo por otros crímenes supuestamente cometidos por la sociedad contra la que atentan) de la individualización y el derecho a poder defenserse con las mismas garantías que cualquier otro ciudadano.

Los atentados del 11-M, sin embargo, significaron dos traumas consecutivos para una parte de la sociedad: al trauma humano se le sumó el trauma político de haber pasado de mayoría absoluta a la oposición.

Tras los atentados y durante los días que quedaban hasta las Elecciones, esa parte de la sociedad, que había ignorado y ninguneado a los españoles que estaban en contra de la Guerra de Irak (más del 80% según todas las encuestas, aunque el entonces Presidente del Gobierno cerrase los ojos ante 5 millones de manifestantes diciendo que había 35 millones de españoles que le apoyaban), reaccionaron al pánico de verse barridos electoralmente si se llegaba a relacionar la masacre con esa Guerra.

Esa parte de la sociedad (en torno al 15%, si atendemos a quienes no se oponían en 2003 a la Guerra de Irak y a quienes, a día de hoy, siguen viendo a ETA tras los atentados del 11-M) vio en las tesis conspiracionistas una explicación conocida (es decir, con elementos ya conocidos) a sus dos traumas: el mismo terrorismo de siempre (ETA) había asesinado y los terroristas de Estado (GAL - PSOE) se habían encargado de que todo pareciese estar relacionado con la Guerra de Irak. Esta explicación, además, no requería de ningún tipo de autocrítica por haber ignorado y ninguneado a más del 80% de españoles, ni ningún tipo de autocrítica ante la reacción de pánico de los días anteriores a las Elecciones: los asesinos eran los de siempre (ETA) y la Guerra de Irak fue introducida en los atentados por el PSOE (o por personas interesadas en un triunfo electoral del PSOE) para ganar las Elecciones. Las verdaderas víctimas de aquellos atentados y del Golpe de Estado posterior fueron (aunque pueda parecer repugnante, así han acabado considerándose ellos mismos) ese 15% de españoles.

Pues bien. A día de hoy, y tras una Sentencia en la que los hechos probados demuestran la autoría de un grupo terrorista islamista, empieza a resultar entre patético e indignante que sigan habiendo grupúsculos radicales que insistan en las mismas autorías que hace casi cuatro años, obviando cualquier relación del islamismo fundamentalista con los atentados para evitar tener que reflexionar sobre lo defendido por ellos mismos hasta ahora; no van muy desencaminados quienes acusan a estas personas, a estas alturas, de defendores del terrorismo islamista, pues es lo que están haciendo. Ponerles ante el espejo argumentativo de la izquierda abertzale (a la que, incomprensiblemente, ellos denostan) no les supone ningún tipo de remordimiento (a pesar de que sus argumentos son exactamente los mismos); acusarles directamente de defensores de terroristas (pues exigen la puesta en libertad de los condenados) tampoco les hace reaccionar (escudándose en otros casos en los que se ha condenado a inocentes, como el caso Dreyfus -ignorando que ese caso fue juzgado ante un tribunal militar francés en el siglo XIX, siendo las pruebas esgrimidas para condenarle justo la ausencia de pruebas, al considerar que si no las había era porque las había destruido- y erigiéndose como los nuevos Zola -el periodista que consiguió demostrar la inocencia de Dreyfus, con quien ha llegado a compararse, en un ataque supremo de vanidad, el propio Pedro J. Ramírez-)...

A lo único que pueden agarrarse es a algunos errores secundarios contenidos en la Sentencia (la forma de llegar a las dos empresas indias de telefonía móvil -Sindhu Enterprise y Bazar Top, en cuyo relato el Tribunal entremezcla erróneamente las declaraciones en el Juicio de tres policías- o la confusión del Tribunal al considerar exclusivos de la Goma-2 ECO dos componentes -el nitroglicol y el ftalato de dibutilo- cuando sólo es exclusivo el segundo -el ftalato de dibutilo, encontrado en todos los focos de las explosiones excepto en uno- mientras que el primero -el nitroglicol- es compartido con otras dinamitas), todos ellos completamente irrelevantes para determinar la participación de los condenados en los hechos de los que se les acusa (pues las condenas se han impuesto por las declaraciones de testigos presenciales, por la presencia de ADN y huellas en los alrededores de los escenarios del crimen, por la existencia de reivindicaciones elaboradas por el propio grupo terrorista, por la existencia de abundante comunicación entre los miembros del grupo terrorista en fechas y lugares relevantes para las investigaciones, por el probado tráfico de abundantes cantidades de una dinamita cuyo componente exclusivo y diferenciador -el ftalato de dibutilo- ha sido encontrado en todos los focos de las explosiones -excepto en uno-...).

El panorama que queda tras la debacle conspiracionista

Los absurdos e inversosímiles argumentos conspiracionistas, denunciados e incluso desmontados tanto desde esta bitácora como desde otros foros, que han luchado contra la manipulación informativa de Luis del Pino, Federico Jiménez Losantos y Pedro J. Ramírez (y hablo, por ejemplo, de 3 días de Marzo, de Manel Gozalbo, de Desiertos Lejanos o de Escolar.net), han quedado completamente enterrados tras la Sentencia de la Audiencia Nacional; la escasa, cuando no nula, deontología periodística de algunos medios (Libertad Digital, Cadena COPE y El Mundo principalmente) ha quedado desnuda ante la realidad de los hechos.

Que las reacciones de esos medios, una vez destapadas sus vergüenzas, sean la huida hacia adelante (ya sea por soberbia, por cobardía o por cualquier otra razón) y la continuidad en sus flagrantes manipulaciones (como la que ya se ha comentado de El Mundo), sólo pone de manifiesto que la amoralidad y la desvergüenza más absoluta se ha quedado instalada en las redacciones de esos medios, como si de un quiste maligno se tratase.

Que sigan existiendo los grupúsculos radicales que, huyendo de los hechos demostrados por la Sentencia (porque de la razón hace ya casi cuatro años que huyeron), sigan manteniendo las acusaciones sin pruebas (como también se hiciera con Dreyfus y como nunca se ha hecho con Zougham) contra policías, jueces o fiscales, sólo demuestra que hay en España ciertas capas sociales a las que la división de poderes de nuestro Estado de Derecho les sigue molestando (eso sí, sólo cuando cualquiera de los tres poderes les quitan la razón) 30 años después de haber abolido la concentración de poderes en un único caudillo.

Mientras algunos sigan entendiendo la libertad de expresión como sinónimo de libertad de manipulación, y mientras siga habiendo ignorantes dispuestos a tragar (porque les complace tragrar) con cualquier tergiversación interesada de la realidad, España nunca podrá autoproclamarse un país completamente libre.

Con este panorama, entrar en discusiones o debates (ya estériles a estas alturas) con quienes defienden a un grupo terrorista que asesinó, un 11 de Marzo de 2004, a 192 personas, requiere mucho estómago; y yo no lo tengo.

La credibilidad de los medios conspiracionistas es, respecto al 11-M, inexistente; habrá sin duda quien quiera seguir formando parte de la gran falacia de esos medios (siempre buscando una explicación preconcebida a unos hechos que no son capaces de asumir), pero las bases (los fundamentos) de esa gran falacia se han derrumbado y los escombros están a la vista de quien quiera verlos. Y la demostración la podemos ver cada vez que El Mundo, la COPE o Libertad Digital cargan, sin argumento alguno y mediante mentiras o medias verdades, contra quien ha demostrado abiertamente y en público la miserable manipulación que esos medios han estado ejerciendo durante casi cuatro años.

Hemos aprendido todos, durante estos últimos años, hasta dónde pueden ser capaces de llegar algunos para defender lo indefendible; utilicemos ese aprendizaje para que otros (quienes suelen confiar en los periodistas como último poder -y último recurso- del Estado de Derecho) puedan ejercer de límite a ese poder (que todo lo justifica en nombre de una libertad de expresión que nunca han entendido) a personas que nunca han sido votadas por nadie, a quienes nadie puede controlar y a quienes nadie puede oponerse (bajo la amenaza -o mejor dicho, el chantaje- de publicar en portada cualquier falsedad malévola en nombre de una supuesta -y falsa, aunque suene contradictorio- verdad).

viernes, 2 de noviembre de 2007

La Sentencia: Valoración

La autoría: el terrorismo yihadista

 

«Según el fallo de ayer, no hay ninguna duda de que El Chino, El Tunecino, Lamari y sus compañeros yihadistas colocaron las bombas en los trenes, pero lo que no está nada claro es quién les indujo a hacerlo. Ello no sólo deja profundamente tocada la versión oficial de la Fiscalía y del Gobierno, sino que además pone en evidencia que existen aspectos sustanciales sobre la masacre que seguimos sin conocer». Editorial de El Mundo (1 de Noviembre de 2007).

 

«Los que siempre hemos defendido que el 11-M no podía explicarse sólo por la concurrencia criminal de unos delincuentes de poca monta con unos fundamentalistas de medio pelo sin conexiones con ninguna red criminal del tipo Al Qaeda, tenemos razones para seguir investigando lo que ocurrió aquel día terrible que cambió nuestra historia». Casimiro García-Abadillo en El Mundo (1 de Noviembre de 2007).

 

La Sentencia sí es cerrada; completamente cerrada. Una célula islamista fue la que mató a 192 personas e hirió a casi 1.900 más, y uno de los condenados (Jamal Zougham) fue quien colocó la bomba en el tren de Santa Eugenia junto a los siete terroristas que se suicidaron en Leganés y otra persona más de la que no se sabe su identidad, que se encargaron de colocar las otras 12 bombas; quedan pendientes de juzgar los integrantes de esa misma célula islamista que consiguieron huir o que están encarcelados en prisiones de otros países, pero todos ellos pertenecen a esa misma célula islamista.

 

La absolución, por los cargos de conspiración para delitos terroristas, de tres de los acusados (todos ellos pertenecientes, según considera probado el propio Tribunal, a organizaciones terroristas -incluida Al Qaeda- y uno de ellos dirigente del GICM) ha sido aprovechada por los teóricos de la conspiración para intentar justificar su actitud durante los tres años y medio que han seguido a los atentados y, cómo no, para amenazar con seguir con sus delirios. Se equivocan otra vez.

 

La célula islamista que cometió los atentados del 11-M era una célula terrorista completamente autónoma. Tenía a un responsable de buscar posibles objetivos en los que cometer atentados terroristas (Mohamed Bouharrat, como ha declarado probado el Tribunal) y que ponía los datos a disposición del resto de la célula islamista (se encontraron futuros objetivos terroristas en el piso de Leganés, escritos a mano por el propio Mohamed Bouharrat); la propia célula buscaba y seleccionaba los objetivos más fáciles, por lo que no necesitaba de la ayuda externa de nadie más para ejecutar sus acciones terroristas. Tal vez buscar una estructura similar a la del resto de organizaciones terroristas conocidas (una estructura piramidal muy definida) haya sido lo que llevó a acusar de inductores erróneamente a Mohamed El Egipcio, a Youssef Belhadj y a Hassan El Haski; dado que los tres disponían de información previa y posterior a los atentados (Mohamed El Egipcio a través de El Tunecino, Youssef Belhadj a través de Abdelmajid Bouchar y Mohamed Afalah, y Hassan El Haski a través de Jamal Zougham) y este hecho, en organizaciones terroristas como ETA, suele suponer una implicación en las decisiones acerca del atentado de quienes tienen conocimiento del mismo, se intentó aplicar esta misma idea en el caso del terrorismo yihadista. El Tribunal no ha considerado probado que los tres supuestos inductores (los tres, en cualquier caso, terroristas) participaran activamente en la elección de los objetivos ni en la forma de ejecutar los atentados, por lo que, como ocurre con cualquier otro delito no probado, tuvo que absolverles de esos cargos; este hecho es, en sí mismo, una clarísima prueba de que el Tribunal ha actuado con absoluta independencia, sin aceptar las tesis expuestas por la Fiscalía (y supuestamente defendidas por el Gobierno) que no podían ser probadas sin ningún género de dudas. Es decir, una Sentencia dictada sin presiones y ajustada al Estado de Derecho.

 

En cualquier caso, es cierto que la Sentencia no ha podido fijar el nombre concreto de los terroristas que eligieron los trenes como objetivo; las razones, aunque obvias y de sentido común, están perfectamente recogidas en este breve artículo de Javier Jordán (a quien ya he citado en otras ocasiones por sus trabajos en materia de terrorismo yihadista) titulado «¿Por qué no se conoce la autoría intelectual del 11-M?» y publicado hoy mismo en Athena Intelligence.

 

Y para que a nadie se le olvide:

 

«Os quiero comunicar que vuestra mercancía os ha sido devuelta a través de lo que ocurrió el 11 de Septiembre y el 11 de Marzo». Osama Ben Laden en una grabación sonora emitida por Al Jazeera el 15 de Abril de 2004 (un mes después de los atentados).

 

Las pruebas falsas

 

«Lo que verdaderamente importa de la sentencia de mañana es la valoración que los jueces hagan de las distintas pruebas practicadas. Lo que importa es si los jueces dan carta de naturaleza a la mochila de Vallecas, o si dan por buenos los efectos encontrados dentro del Skoda, o si admiten tales o cuales datos extraídos de los informes de conexiones telefónicas. Es ahí donde se juega la partida. Es ahí, en realidad, donde se ha jugado desde el principio, aunque algunos quisieran fijarnos otro terreno de juego». Luis del Pino en su bitácora de Libertad Digital (30 de Octubre de 2007).

 

Todas las pruebas que fueron puestas en entredicho por los conspiracionistas, excepto el Skoda Fabia (del que, al no haber constancia documental de su presencia el día de los atentados en los alrededores de la Estación de Alcalá y al no ser una prueba imprescindible -todos los datos identificativos, incluidos los de Allekema Lamari, que ha aportado ese vehículo ya estaban presentes en la Renault Kangoo o en otros escenarios-, no se ha considerado probado que haya sido uno de los medios de transporte utilizados por los terroristas la mañana del 11-M), han sido validadas sin ningún género de dudas por el Tribunal: la mochila de Vallecas, la Renault Kangoo, las autopsias de Leganés, la investigación de los móviles y de las tarjetas, el origen del explosivo...

 

Y no sólo eso, sino que el Tribunal (como se ha expuesto en los tres artículos anteriores) ha explicado lo falaz, incongruente y absurdo de los razonamientos aducidos para intentar demostrar la falsedad de todas esas pruebas.

 

La Goma-2 ECO de los trenes

 

La presencia del ftalato de dibutilo (el gran olvidado de los medios conspiracionistas, que se han negado a citarlo en sus artículos), presente en todos los focos de los trenes y un componente exclusivo de la Goma-2 ECO (no lo tiene ninguna otra dinamita), ha sido lo que ha decantado al Tribunal a considerar que esa dinamita fue la que estalló, sola o mezclada, en todos los trenes; varios albaranes de 2004, en los que consta la compra de cientos de kilos de Goma-2 EC en Mina Conchita, han resuelto la aparición de uno de los componentes que no pertenecía a la Goma-2 ECO (el DNT, presente en la Goma-2 EC), quedando indeterminado el origen de la nitroglicerina encontrada en una de las muestras de uno de los focos de la explosión (en ese mismo foco había otras muestras que no presentaban restos de nitroglicerina, por lo que no puede afirmarse que este componente provenga del explosivo): toda o gran parte de la dinamita utilizada en los atentados procedía de Mina Conchita.

 

Los análisis químicos han servido de ayuda al Tribunal para determinar el explosivo, pero los jueces se han apoyado también en el resto de evidencias para llegar a alguna conclusión; en la Sentencia hay un apartado dedicado a explicarlo (Fundamento Jurídico III.5, en las páginas 536 y siguientes), aunque otros ya hicimos los deberes hace más de un año (y a algunos ya no le gustó).

 

¿Por qué?

 

Es curioso. Se dicta una Sentencia en la que se considera probado que siete suicidas pusieron varias bombas en cuatro trenes distintos que asesinaron a 191 personas la mañana del 11 de Marzo de 2004; tras ese suicidio se encuentran dos reivindicaciones de los atentados grabadas en vídeo, que estuvieron precedidas por otra del día 13 de Marzo de 2004, más otra reivindicación manuscrita remitida por fax a ABC el mismo día del suicidio y escrita por uno de los suicidas (El Tunecino).

 

«Los archivos informáticos y las cintas de vídeo encontradas prueban el carácter radical yihadista de la célula terrorista y su vinculación directa con los atentados del 11 de Marzo y del 2 de abril de 2004, ocho de los cuales se suicidaron. [...] En cuanto a las cintas de vídeo también halladas tras la explosión acaecida en la calle Martín Gaite núm. 40, planta 1ª, puerta 2ª de Leganés, estas conducen también a afirmar la existencia de una relación directa de los habitantes del inmueble con los atentados, pues todas las cintas -tres- con reivindicación de los atentados han sido grabadas por una cámara JVC encontrada en la inspección ocular de Leganés y presentan grandes similitudes». Sentencia 65/2007 de la Audiencia Nacional (Juicio por el 11-M), Fundamento Jurídico III.8.3 (páginas 573 y 574), que da lugar al Hecho Probado 8.3.5 (páginas 210 y 211).

 

En esas reivindicaciones (incluídas como prueba en la Sentencia) los terroristas explican con la suficiente claridad cuáles son sus razones. ¿Que era imprescindible dar publicidad en la Sentencia a las razones esgrimidas por unos terroristas como justificación a sus deleznables actos? Pues el Tribunal ha considerado que no, lo que no significa que esas razones hayan desaparecido como por arte de magia. De todas formas, y por si a alguien le interesa saber las razones esgrimidas por esos terroristas para justificar el asesinato de 192 personas, puede encontrar las traducciones de las reivindicaciones (reivindicaciones incluidas, aunque no reproducidas, dentro de la propia Sentencia) en las páginas 339 y siguientes (reivindicación del 13 de Marzo de 2004), 336 y siguientes (reivindicaciones recuperadas en el desescombro del piso de Leganés y grabadas el 27 de Marzo de 2004, aunque nunca fueron hechas públicas por los terroristas) y 284 y siguientes (fax remitido a ABC el 3 de Abril de 2004) del Auto de Procesamiento de Abril de 2006.

 

¿Y los conspiracionistas?

 

Las teorías de la conspiración surgieron por motivos que nada tienen que ver con la búsqueda de la verdad del 11-M, por lo que esas teorías, mientras sigan sin cumplirse los objetivos por los que nacieron, seguirán su curso, aunque (dado que han sobrevivido hasta ahora gracias al apoyo de una parte de la sociedad civil) cada vez en ámbitos más reducidos.

 

No podemos olvidar que los motivos de los conspiracionistas y de todas sus supuestas dudas son exclusivamente políticos: han girado siempre en torno a la detención, en pleno día de reflexión, de Jamal Zougham, lo que desequilibró la balanza de la autoría hacia el terrorismo islamista. Se pusieron en duda la Renault Kangoo (por la cinta con caracteres árabes) y la bolsa de deportes de Vallecas (porque llevó al locutorio donde trabajaba Jamal Zougham) porque eran pistas encontradas antes de las Elecciones que no conducían hacia la principal línea de investigación sostenida por el Gobierno hasta el día 13 de Marzo por la noche; esas pistas no podían ser parte de los atentados.

 

Pues bien. Con la Sentencia, Jamal Zougham, el detenido en pleno día de reflexión, era uno de los terroristas islamistas que asesinó dos días antes a 191 personas; con la Sentencia, la bolsa de deportes que llevó a su locutorio era una de las mochilas que utilizaron los terroristas para asesinar a 191 personas; y con la Sentencia, la Renault Kangoo fue la primera pista que conducía ya, pocas horas después de los atentados, hacia el terrorismo islamista. Son hechos probados.

 

Nadie plantó pruebas para confundir al Gobierno: los terroristas dejaron pistas y la policía las aprovechó. Nadie fue detenido antes de las Elecciones como cabeza de turco para ocultar otra u otras autorías y así poder cambiar el sentido del voto de los españoles: Jamal Zougham es un terrorista que asesinó a 191 personas inocentes a tres días de unas Elecciones Generales.

 

¿Queremos saber la verdad? Pues ya tenemos a quién preguntarle. Que canten los que saben la verdad. Que nos digan los asesinos quién les dio la orden de matar. Que nos digan los asesinos por qué razón mataron. Que nos digan los asesinos cómo organizaron, planificaron y ejecutaron el asesinato de 191 personas inocentes.

 

¿O es que ahora los únicos inocentes son los terroristas asesinos y esos, que han sido ya condenados, no saben nada de la masacre que cometieron?

 

La única pregunta que deberían responder ahora, con la Sentencia hecha pública, los conspiracionistas es ésta:

 

¿A quién coño buscáis?

La Sentencia: Extractos básicos (III)

Youssef Belhadj

 

Acusado de conspiración para delito de terrorismo y por pertenencia a organización terrorista. Absuelto de la primera y condenado por la segunda (pertenencia a Al Qaeda), está acusado de facilitar la huida a Bélgica (donde residía) de Mohamed Afalah, Mohamed Belhadj y Abdelmajid Bouchar.

 

«Es miembro de uno de los grupos que forman la red Al Qaeda, ha realizado labores de proselitismo y justificado los actos de terrorismo contra los infieles, además de recaudar fondos a través de la mezquita para financiar la actividad yihadista internacional». Sentencia 65/2007 de la Audiencia Nacional (Juicio por el 11-M), Hecho Probado 11 (página 215).

 

«El procesado Mohamed Moussaten estuvo alrededor de quince días en Bélgica a principio de diciembre de 2004 y se alojó en casa de su tío Youssef Belhadj. Durante su estancia el tío del procesado le dijo que era miembro de Al Qaeda, le mostró páginas web de acceso restringido con imágenes de preparación de individuos para cometer atentados suicidas y en las que se veía el degollamiento de una persona y le propuso ir a Afganistán a hacer la yihad». Sentencia 65/2007 de la Audiencia Nacional (Juicio por el 11-M), Hecho Probado 11.3 (página 216).

 

«Youssef Belhadj trataba de aleccionar a su sobrinos explicándoles que los opresores son los que van contra el islam, que tenían que ser hombres, pues esta vida no vale para nada, e ir a hacer la yihad - f. 36923-, comentarios que también hizo en la calle delante de Abdelmajid Bouchar, al que conocía. [...] Mohamed Moussaten declaró dos cosas: una, que su tío Youssef Belhadj le dijo que Abdelmajid Bouchar había encontrado el camino (para huir de España) y que Dios le había ayudado, la otra, que estaba de acuerdo con los atentados, que le parecía poco lo que había pasado. [...] La imbricación de Youssef Belhadj en las redes terroristas intenacionales y la actividad de estas en España está acreditada por otros datos periféricos, singularmente por su relación con los huidos tras el atentado de Leganés el 3 de abril de 2004, Abdelmajid Bouchar y Mohamed Afalah. [...] En la madrugada del lunes 5 de abril de 2004, sólo dos días después del suicidio de los ocupantes del piso de la calle Martín Gaite núm. 40, planta 1ª, puerta 2ª de Leganés, Ibrahim Afalah recibe una llamada de su hermano -que se había marchado precipitadamente de España con Abdelmajid Bouchar- en la que le encarga que vaya a casa de Ibrahim Moussaten en Leganés y que le pida los números de teléfono de Youssef Belhadj y de Momoun Belhadj en Bélgica y se los de, tal como declara Ibrahim Afalah en instrucción y en la sesión del plenario del 13 de marzo, Mohamed Moussaten y su padre Allal Moussaten, éste la sesión del 8 de mayo. Este dato, en relación con el comentario que Youssef Belhadj hace a su sobrino M. Moussaten en diciembre de 2004 sobre que Abdelmajid Bouchar ha sabido encontrar el camino para huir de España, demuestra que Youssef Belhadj estaba al corriente de las actividades ilícitas de ambos y que les auxilió en su huida, lo que constituye prueba de cargo adicional sobre su pertenencia a banda armada». Sentencia 65/2007 de la Audiencia Nacional (Juicio por el 11-M), Fundamento Jurídico IV.11.1 (páginas 641 a 643).

 

«Ni uno solo de los testigos que han comparecido en el juicio o que han declarado en alguno de los procesos seguidos en Bélgica e Italia o las investigaciones llevadas a cabo en Francia e incorporados por vía de comisión rogatoria, afirma haber oído ese alias. De otro lado, aunque fuera el nombre en clave que usa Youssef Belhadj, no hay posibilidad alguna de enlazar ese alias con el de el Abou Dojanah al Afgani en cuyo nombre se reivindican los atentados de Madrid. [...] El exhaustivo esfuerzo investigador hecho en torno a los teléfonos hallados en el registro de la plaza Duchesse de Brabant- Molenbeek St. Jean de Bruselas, donde residía Youssef Belhadj, sólo nos permiten llegar por vía de inferencia e interpretación de abreviaturas a la conclusión de que éste pudiera usar el alias de Abu Dujana -no Dojanah-, pero no existe ninguna prueba de que usara ese sobrenombre con la adjetivación "al afgani". [...] Hay sospechas, hay indicios, pero estos son equívocos, pues incluso está probado que las reivindicaciones hechas en nombre de Abou Dojanah fueron efectuadas por Jamal Ahmidan, el Chino, y Serhane el Tunecino». Sentencia 65/2007 de la Audiencia Nacional (Juicio por el 11-M), Fundamento Jurídico IV.11.2 (páginas 644 y 645).

 

«No está probado que Youssef Belhadj sea dirigente de uno de los grupos teroristas que se engloban bajo la denominación, cada vez más genérica, de Al Qaeda. Tampoco se acredita la existencia de una dependencia jerárquica entre los autores y cooperadores necesarios de los atentados de Madrid y el procesado. Y, más allá de todo esto, no consta siquiera la existencia de un “canal de transmisión de órdenes” a uno de cuyos lados esté el procesado y al otro uno o varios individuos subordinados a él. Por último, la inferencia que se pretende hacer de los datos de registro proporcionados por el comprador del terminal Sansung encontrado en el dormitorio de Youssef Belhadj en el registro de Bélgica, tampoco conduce, de forma lógica y sin forzamiento alguno, en conjunción con otros datos, a afirmar la responsabilidad del procesado. Dicho aparato se compra el 19 de octubre de 2003 y se hizo constar que el adquirente era Catherina Paquet, nacida el 11-03-1921, con domicilio en el número 84 de la calle Léscaut de Molenbeek St.Jean. De ahí las acusaciones extraen que la fecha de nacimiento es una clave que contiene la fecha de los atentados -el 11 de marzo- y los dos últimos números del año -1921- hacen referencia a la sura 21 del Corán. Desconociéndose quién hizo la compra y no constituyendo un indicio unívoco contra Belhadj, debe operar el principio in dubio pro reo». Sentencia 65/2007 de la Audiencia Nacional (Juicio por el 11-M), Fundamento Jurídico IV.11.3 (páginas 646 y 647).

 

Mohamed Larbi Ben Sellam

 

Acusado de conspiración para delito de terrorismo y por pertenencia a organización terrorista. Absuelto de la primera y condenado por la segunda, se le acusa de haber facilitado la huida de Mohamed Afallah y Mohamed Belhadj a través de Barcelona la noche del 3 al 4 de Abril de 2004.

 

«Como miembro de una de las células terroristas, tenía por misión adoctrinar, reclutar y auxiliar a individuos para hacer la yihad, entendida como comisión de actos violentos de todo tipo contra aquel que no comparta su visión radical y extrema del islam. [...] Conocedor de que Mohamed Afalah se había ido a Iraq y pretendía sucidarse en una acción terrorista, encargó a un discípulo suyo, Mohamed El Idrissi -al que había propuesto que se marchara también a Iraq- que comprase un teléfono móvil para hacérselo llegar al padre de Afalah con el fin de éste pudiera despedirse de él». Sentencia 65/2007 de la Audiencia Nacional (Juicio por el 11-M), Hecho Probado 10 (página 213).

 

«Respecto de la inexistencia del delito de conspiración para delinquir, [...] habiéndose ejecutado los delitos planeados, no constando la autoría o participación del procesado en ellos y no existiendo tampoco prueba alguna de que estuviera en la ideación de los mismos, procede absolverle respecto a él. [...] Fue Mohamed Larbi Ben Sellam quien le encarga [a Mohamed El Idrissi] la compra y entrega a la familia Afalah de un teléfono móvil con objeto de que Mohamed Afalah, huido de Leganés y entonces en Iraq, pudiera despedirse de su familia antes de suicidarse cometiendo un atentado». Sentencia 65/2007 de la Audiencia Nacional (Juicio por el 11-M), Fundamento Jurídico IV.10 (páginas 636 a 638).

 

Las autopsias de los suicidas de Leganés

 

Como ya dictaminó el Tribunal Supremo en dos ocasiones (en el archivo de una denuncia contra el Juez Juan del Olmo y contra la Fiscal Olga Sánchez por parte de Manos Limpias y en el archivo del recurso posterior), las autopsias sí se realizaron y constan en el Sumario; sin embargo, y dado que este Tribunal se ha esforzado en desmontar todas las falacias al respecto, tantas veces tratadas en esta bitácora (en esta o en otras "dudas"), merece la pena trasladar la opinión que le merecen a un Tribunal este tipo de argumentos que podemos encontrar contínuamente entre los conspiracionistas.

 

«Afirman [algunas defensas] que para ocultar lo realmente ocurrido -sea esto lo que sea, pues no lo dicen- no se han realizado autopsias o que éstas no se han hecho conforme a norma, por lo que se desconoce realmente la causa de la muerte de los ocupantes del piso de la calle Martín Gaite núm. 40, planta 1ª, puerta 2ª de Leganés. Y dejan entrever - pero nunca afirman- que lo que ocurrió el 3 de abril de 2004 en Leganés no fue consecuencia de la detonación voluntaria de una cargas de explosivo por parte de los inquilinos de la citada vivienda, sino obra de una mano desconocida que, como parte de un plan maquiavélico más amplio, ideó y ejecutó los atentados del 11 de marzo. En ese plan sus clientes son meras cabezas de turco. En resumen, el argumento -soterrado, poco claro y siempre confuso- es que si no se han practicado regularmente las autopsias a los cadáveres de Leganés, no se conoce la causa de la muerte y si no se sabe la causa de la muerte es porque se ha querido ocultar lo realmente acaecido -sea esto lo que sea- por lo que existe una duda razonable sobre qué paso que exculpa a los procesados. El argumento es falaz y parte de premisas falsas, con lo que la conclusión es, necesariamente, errónea. Como en muchas otras ocasiones a lo largo de este proceso, se aísla un dato -se descontextualiza- y se pretende dar la falsa impresión de que cualquier conclusión pende exclusivamente de él, obviando así la obligación de la valoración conjunta de los datos -prueba- que permita, mediante el razonamiento, llegar a una conclusión según las reglas de la lógica y la experiencia. Desde luego, hubo autopsia en sentido legal, se conoce la data y causa de la muerte, y no se aprecia infracción de norma jurídica alguna». Sentencia 65/2007 de la Audiencia Nacional (Juicio por el 11-M), Fundamento Jurídico I.2.1 (páginas 444 y 445).

 

«El art. 343 sólo ordena que se practique la autopsia para conocer la causa de la muerte en los sumarios por causa de muerte violenta o sospechosa de criminalidad -art. 340 LECr.- [...] Ni el RD 1619/1997, ni ninguna otra norma reglamentaria establecen la forma de realizar la autopsia. Es más, toda la argumentación de las defensas parte de otro error de principio: que toda autopsia debe describir absolutamente todos los restos y sustancias que haya en el cadáver y que deben abrirse al menos las tres cavidades tradicionales, cabeza, tórax y abdomen. Esto no es cierto. Sólo se hará así en tanto que lo buscado y/o hallado tenga relevancia para determinar la causa de la muerte, su data y su etiología, consignándolo en el respectivo informe. En el mismo sentido, sólo se procederá a la apertura de cavidades si estas están cerradas o si existen las partes respectivas del cuerpo. [...] Como argumento secundario o subsidiario, pero reiteradamente expuesto a lo largo de la vista oral, bien durante los interrogatorios a testigos o a peritos, o bien en los informes, diversas defensas -incluso, sorprendentemente, alguna acusación- cuestionaba los resultados y la exhaustividad de los exámenes medicolegales porque no se había detectado "humo o restos de gas" en los pulmones de los suicidas a pesar de que los GEO usaron bombas lacrimógenas antes de la explosión. Este argumento padece también del mismo defecto: toma un dato aisladamente -la ausencia de él, en este caso- para, omitiendo cualquier otro que lo explique, elucubrar sobre hipótesis puramente imaginativas, pues carecen del más mínimo sostén probatorio. La respuesta a esa cuestión está documentada y obra unida a los autos, como veremos, en el folio 985 de la pieza separada de Leganés». Sentencia 65/2007 de la Audiencia Nacional (Juicio por el 11-M), Fundamento Jurídico I.2.1.1 (páginas 445 y 446).

 

«En la práctica, las técnicas, extensión, modo de analizar los órganos, etc. aplicadas en ambos tipos de autopsias [las clínicas y las médico-legales] son las mismas, pero no existe obligación legal de practicar la autopsia judicial conforme a las normas de la autopsia clínica y, en todo caso, el mandato legal contenido en la Ley de Enjuiciamiento Criminal se cumple con que -sea cualesquiera las técnicas usadas- los forenses faciliten al juez los datos suficientes para conocer, con la mayor precisión posible, la etiología legal de la muerte y su data, pudiendo el juez ordenar cuantos exámenes complementarios estime necesarios y adecuados». Sentencia 65/2007 de la Audiencia Nacional (Juicio por el 11-M), Fundamento Jurídico I.2.1.3 (página 448).

 

«El Tribunal no encuentra defecto alguno con entidad anulatoria y, valorando según las reglas de la sana crítica dicha prueba pericial en relación con el resto de las practicadas, conforme se expondrá en el apartado correspondiente, estima que sus conclusiones son certeras». Sentencia 65/2007 de la Audiencia Nacional (Juicio por el 11-M), Fundamento Jurídico I.2.1.5 (página 452).

jueves, 1 de noviembre de 2007

La Sentencia: Extractos básicos (II)

Mohamed Bouharrat

 

Acusado y condenado por pertenencia a organización terrorista. Era el encargado de buscar los objetivos para cometer atentados.

 

«Mohamed Bouharrat, como miembro del grupo yihadista, realizaba las labores de captación y recopilación de información sobre posibles objetivos para los ataques violentos, información que ponía a disposición de la célula». Sentencia 65/2007 de la Audiencia Nacional (Juicio por el 11-M), Hecho Probado 15 (página 226).

 

«Respecto de la imputación de pertenencia a banda armada u organización terrorista, en las declaraciones que va prestando a lo largo de la fase de instrucción y posteriormente en el plenario, Mohamed Bouharrat incurre en numerosas contradicciones. Todas bajo un mismo hilo conductor: acomodarlas a los nuevos indicios y datos objetivos de contenido incriminatorio que se le ponen de manifiesto. [...] 3. La atribución, sin duda alguna, de la escritura de la nota aparecida en Leganés con referencia al colegio Brains de Alcobendas, según los informe periciales caligráficos unidos a los folios 22329 de la pieza principal y 1535 y siguientes del tomo 6 de la pieza separada de Leganés, ratificados en la vista oral el día 16 de mayo. Ésta anotación sólo puede ser interpretada como selección de posibles lugares contra los que atentar al ponerla en relación con el contenido de las memorias USB, y en concreto con la GENX, con número de serie 2, encontrada en el piso de Leganés. En los archivos de esta memoria aparecen numerosas consultas sobre lugares y centros culturales, religiosos o sociales vinculados a la comunidad judía que dan lugar a otras anotaciones manuscritas en las que aparecen referencias al centro de recreo "Masada", de Hoyo del Manzanares, o la "hospedería Sinagoga", sita en la calle Reyes Católicos 22 de Ávila. [...] De la valoración conjunta de los datos anteriores, el Tribunal llega a la convicción de la pertenencia de este procesado al grupo o grupos terroristas de carácter yihadista que perpetran los atentados del 11 de marzo y 3 de abril de 2004». Sentencia 65/2007 de la Audiencia Nacional (Juicio por el 11-M), Fundamento Jurídico IV.27 (páginas 698 y 699).

 

La mochila de Vallecas

 

El Tribunal considera plenamente válida como prueba la bolsa de deportes y todo su contenido (Hecho Probado 3 de la Sentencia 65/2007, en las páginas 181 a 185).

 

«Las partes mezclan en "totum revolutum" la cadena de custodia con la insinuación de que la bolsa con explosivo no estaba en realidad en el tren que explosiona en El Pozo y con la valoración de la prueba y consiguiente credibilidad de la misma en orden a formar la convicción del Tribunal [...] Los tribunales no pueden atender a especulaciones, insinuaciones, elucubraciones o hipótesis basadas en hechos negativos que no han sido explícitamente planteadas y de los que no aportan el más mínimo indicio». Sentencia 65/2007 de la Audiencia Nacional (Juicio por el 11-M), Fundamento Jurídico III.3 (páginas 511 a 513).

 

«La existencia de la cadena de custodia es exigible desde que se aprehende el efecto, vestigio u objeto y se tiene conocimiento de su relación con el delito, debiendo entonces recogerse o asegurarse su existencia -su integridad- para que puede surtir pleno valor como prueba». Sentencia 65/2007 de la Audiencia Nacional (Juicio por el 11-M), Fundamento Jurídico III.3.1 (páginas 513 y 514).

 

«No hay indicio alguno de un deficiente control de los efectos que, en todo momento, estuvieron bajo custodia de funcionarios policiales determinados o fácilmente determinables, habiendo depuesto en la vista aquellos que fueron propuestos como testigos por las partes. [...] No se puede obviar que no existió una orden homogénea y general sobre qué hacer con los objetos recogidos en los distintos lugares de los atentados puesto, que salvo los recogidos en Santa Eugenia, los de los demás escenarios -la calle Téllez y Atocha- fueron llevados directamente a IFEMA. Se trata, en definitiva, de un caso de descoordinación y mala transmisión de la información que debe corregirse en el futuro pero que carece de efectos jurídicos relevantes, siendo comprensible atendidas las extraordinarias circunstancias concurrentes esa mañana y la prioridad absoluta que se dio a la identificación de los cadáveres, que pudo ser inadecuada para la investigación, pero sin duda indiscutible desde el punto de vista humano. [...] Lo más correcto hubiera sido que, tras interrumpir apresuradamente el inventario y desalojar la comisaría, una vez recuperada la normalidad y reanudado el mismo, se hubiera hecho constar en qué momento preciso se produjo la incidencia, con indicación de los efectos inventariados inmediatamente antes y después de ella. No se hizo así. Pero, no obstante, no hay duda de cómo se produce el hallazgo». Sentencia 65/2007 de la Audiencia Nacional (Juicio por el 11-M), Fundamento Jurídico III.3.2 (páginas 515 a 517).

 

«El artefacto explosivo cuestionado, los hallados en el andén de El Pozo frente al vagón 3 y el neutralizado en la estación de Atocha, son visualmente iguales, tienen los mismos componentes y la misma estructura. [...] El detonador que ceba el explosivo de la bolsa de deportes es del mismo fabricante y de las mismas características y modelo que otros encontrados en tres escenarios distintos. [...] Todos los detonadores tienen un punto de conexión común, además del fabricante español "Unión de Explosivos - Ensign Bickford": Mina Conchita. [...] La bolsa de basura de color azul traslúcido que contiene la masa explosiva del artilugio desactivado en el parque Azorín es igual a la que aparece en la furgoneta Kangoo y en Chinchón/Leganés. [...] En consecuencia, existe un enlace múltiple, unívoco, preciso y directo entre el explosivo desactivado en el parque Azorín y los distintos escenarios de los atentados». Sentencia 65/2007 de la Audiencia Nacional (Juicio por el 11-M), Fundamento Jurídico III.3.3 (páginas 519 a 522).

La Sentencia: Extractos básicos (I)

Mohamed El Egipcio

 

Acusado por conspiración para delinquir y por pertenencia a organización terrorista. Absuelto de la primera por falta de pruebas y aplicado el principio non bis in idem (no se puede juzgar dos veces por un mismo delito, pues ya está condenado en Italia por pertenencia a la misma organización terrorista que El Tunecino, Basel Ghalyoun y Fouad El Morabit) en la segunda.

 

«La conspiración constituye una forma de actos preparatorios del delito que no pertenecen aun a la ejecución misma y cuya criminalización ha de ser interpretada de forma restrictiva. Por lo tanto, no es preciso que se inicie la ejecución material del delito, pero sí que los conspiradores desarrollen una actividad precisa y concreta, con realidad material y tangible que ponga de relieve la voluntad de delinquir, sin recurrir a meras conjeturas o suposiciones, debiendo el Tribunal tener en cuenta la intencionalidad de los acusados en el caso concreto». Sentencia 65/2007 de la Audiencia Nacional (Juicio por el 11-M), Fundamento Jurídico II.3.1 (páginas 490 y 491).

 

«Se le imputa [en Italia], entre otros cargos, la asociación con personas de otros países y se cita expresamente a Sarhane Ben Abdelmajid Fakhet, que se suicidó en Leganés el 3 de Abril de 2004, y a los procesados en esta causa Fouad El Morabit Anghar y Basel Ghalyoun, con alusión expresa a "los estragos de Madrid del 11 de Marzo de 2004". Dicha condena lo es por actividades que se prolongan hasta el momento de su detención el 7 de Junio de 2004. La excepción de cosa juzgada es consecuencia del principio "non bis in idem", que enlaza con los principios de legalidad y tipicidad de las infracciones, incluido en el artículo 25 de la Constitución Española, y que impide castigar doblemente por un mismo delito. [...] El delito de pertenencia a banda armada, organización o grupo terrorista es un delito permanente, existiendo identidad objetiva y subjetiva entre la presente causa y aquella por la que ha sido condenado el procesado en Italia, por lo que debe operar la pohibición de ser juzgado dos veces por el mismo hecho». Sentencia 65/2007 de la Audiencia Nacional (Juicio por el 11-M), Fundamento Jurídico IV.9.1 (páginas 631 y 632).

 

«La investigación de las autoridades italianas ha sido encomiable y han permitido probar sin duda alguna la pertenencia del procesado a células terroristas de tipo yihadistas, en las que realizaba, entre otras, una fuerte labor de proselitismo y captación. Sin embargo, respecto a los atentados de Madrid del 11 de Marzo de 2004, no aportan, con la certeza exigida por el derecho penal, prueba de la intervención como autor o partícipe del acusado. Los escasos datos que hay son ambiguos y equívocos y, a lo sumo, acreditan que tenía información general sobre la posible producción de atentados, no que los ordenara, coordinara o dirigiera». Sentencia 65/2007 de la Audiencia Nacional (Juicio por el 11-M), Fundamento Jurídico IV.9.2 (páginas 635 y 636).

 

La Renault Kangoo

 

Se considera hecho probado que tres miembros de la célula terrorista (sin poder determinar con absoluta certeza sus identidades) se desplazaron a primera hora de la mañana en este vehículo hasta Alcalá de Henares, portando varias bolsas de deporte y/o mochilas que contenían artefactos explosivos (Sentencia 65/2007 de la Audiencia Nacional -Juicio por el 11-M-, Hecho Probado 1 -página 173-).

 

«Más allá de meras interpretaciones voluntaristas, lo cierto es que la experiencia enseña que la detección de explosivos, droga o seres humanos por perros no es infalible. Si a esto añadimos la escasa cantidad y ubicación del explosivo hallado en la furgoneta -restos en papel parafinado en una bolsa debajo de un asiento al que no acceden los perros porque hay una rejilla de separación-, que los detonadores no desprenden olor y que, con una alta probabilidad, el explosivo transportado por los tres individuos iba dentro de bolsas de basura y éstas dentro de mochilas o bolsas de deporte, según se pudo constatar por la configuración de los artefactos que no explosionaron en Atocha y El Pozo, la conclusión es que el rastreo con los perros con resultado negativo no significa que en la furgoneta no se transportaran explosivos. Es más, de hecho había un resto, como dijimos escaso o insuficiente, y no lo detectaron». Sentencia 65/2007 de la Audiencia Nacional (Juicio por el 11-M), Fundamento Jurídico III.2.1 (página 507).

 

«Se cuestionó por algunas defensas que esos objetos estuvieran realmente allí. Decían que ninguno de los policías que intervienen en Alcalá de Henares los ve ni los hace constar en sus declaraciones y que el perro que entra por el portón trasero no tiene dificultades para deambular por el interior. Estas alegaciones, a las que las partes no asocian consecuencia jurídica alguna de modo explícito, no tiene base real alguna. Ya se ha expuesto y razonado más arriba sobre lo que declaran y ven los distintos funcionarios que realizaron las inspecciones oculares externas y los guías caninos (FJ 2.1 y 2.2), todos los cuales dijeron que buscaban un artefacto explosivo o cualquier otra cosa que entrañara un riesgo, no llamándoles la atención nada en particular. El guía canino con número 28.226 especificó que vio un chaleco reflectante y el oficial de policía número 79.858, a preguntas de la defensa de Zougham y Ghalyoun, que vio diversos objetos dentro de la furgoneta, pero que no eran significativos y por eso no les prestó atención. Pero es que sobre estos testimonios coherentes, claros y no contradichos por prueba alguna, se alza la realidad de la minuciosa relación de objetos que había dentro de la furgoneta hecha en el complejo policial de Canillas, de cuya lectura se comprueba sin dificultad que las más de 60 evidencias que se encuentran son papeles, cartas, pequeños objetos como linternas, prendas menores, etc. que, desde luego, no contradicen siquiera la genérica y usual acepción que en el lenguaje ordinario significa que una furgoneta está vacía». Sentencia 65/2007 de la Audiencia Nacional (Juicio por el 11-M), Fundamento Jurídico III.2.3 (páginas 510 y 511).

miércoles, 31 de octubre de 2007

La Sentencia: Penas

Este es el resumen de las penas máximas solicitadas en el Auto de Procesamiento, de las penas máximas y acumuladas solicitadas por la Fiscalía en su Escrito de calificaciones definitivas (tras el Juicio Oral) y de las penas máximas que se han establecido en la Sentencia por el Juicio sobre el 11-M.

Nombre
Auto de Procesamiento
Fiscalía
Sentencia
Jamal Zougham Asesinato terrorista consumado (40 años) Asesinato terrorista consumado (40 años). Penas acumuladas: 38.960 años. Asesinato terrorista consumado (40 años)
José Emilio Suárez Trashorras Asesinato terrorista consumado - Cooperador necesario (40 años) Asesinato terrorista consumado - Cooperador necesario (40 años). Penas acumuladas: 38.976 años. Asesinato terrorista consumado - Cooperador necesario (25 años)
Rafá Zouhier Colaboración con organización terrorista (10 años) Asesinato terrorista consumado - Cooperador necesario (40 años). Penas acumuladas: 38.968 años. Suministro de sustancias explosivas con fines terroristas (10 años)
Fouad El Morabit Amghar Pertenencia a organización terrorista (12 años) Pertenencia a organización terrorista (12 años) Pertenencia a organización terrorista (12 años)
Basel Ghalyoun Pertenencia a organización terrorista (12 años) Pertenencia a organización terrorista (12 años) Pertenencia a organización terrorista (12 años)
Mouhannad Almallah Dabas Pertenencia a organización terrorista (12 años) Pertenencia a organización terrorista (12 años) Pertenencia a organización terrorista (12 años)
Hamid Ahmidan Delito contra la salud pública (13 años). Delito contra la salud pública (13 años). Penas acumuladas: 23 años. Pertenencia a organización terrorista (12 años)
Antonio Toro Castro Suministro de sustancias explosivas (9 años) Colaboración con organización terrorista (10 años). Penas acumuladas: 23 años. Absuelto
Otman El Gnaoui Colaboración con organización terrorista (10 años) Asesinato terrorista consumado - Cooperador necesario (40 años). Penas acumuladas: 38.972 años. Asesinato terrorista consumado (40 años)
Abdelilah El Fadoual El Akil Colaboración con organización terrorista (10 años) Pertenencia a organización terrorista (12 años) Colaboración con organización terrorista (9 años)
Rachid Aglif Colaboración con organización terrorista (10 años) Pertenencia a organización terrorista (12 años). Penas acumuladas: 21 años. Pertenencia a organización terrorista (12 años)
Mohamed Bouharrat Colaboración con organización terrorista (10 años) Pertenencia a organización terrorista (12 años) Pertenencia a organización terrorista (12 años)
Saed El Harrak Colaboración con organización terrorista (10 años) Pertenencia a organización terrorista (12 años) Pertenencia a organización terrorista (12 años)
Carmen María Toro Castro Suministro de sustancias explosivas (4 años) Suministro de sustancias explosivas (4 años) Absuelta
Iván Granados Peña Suministro de sustancias explosivas (3 años) Suministro de sustancias explosivas (3 años) Absuelto
Javier González Díaz Suministro de sustancias explosivas (5 años) Absuelto Absuelto
Emilio Llano Álvarez Suministro de sustancias explosivas (5 años) Suministro de sustancias explosivas (5 años) Absuelto
Raúl González Peláez Suministro de sustancias explosivas (5 años) Suministro de sustancias explosivas (5 años) Suministro de sustancias explosivas (5 años)
Sergio Álvarez Sánchez Suministro de sustancias explosivas (3 años) Suministro de sustancias explosivas (3 años) Transporte de sustancias explosivas (3 años)
Antonio Iván Reis Palicio Suministro de sustancias explosivas (3 años) Suministro de sustancias explosivas (3 años) Transporte de sustancias explosivas (3 años)
Nasreddine Bousbaa Suministro de sustancias explosivas (3 años) Colaboración con organización terrorista (10 años) Falsificación de documentos oficiales (3 años)
Mahmoud Slimane Aoun Colaboración con organización terrorista (10 años) Colaboración con organización terrorista (10 años) Falsificación de documentos oficiales (3 años)
Rabei Osman El Sayed Ahmed Conspiración para delito de terrorismo (40 años) Conspiración para delito de terrorismo (40 años). Penas acumuladas: 38.962 años. Absuelto
Hassan El Haski Conspiración para delito de terrorismo (40 años) Conspiración para delito de terrorismo (40 años). Penas acumuladas: 38.962 años. Pertenencia a organización terrorista en grado de dirigente (15 años).
Brahim Moussaten Colaboración con organización terrorista (6 años) Absuelto Absuelto
Mohamed Moussaten Colaboración con organización terrorista (6 años) Colaboración con organización terrorista (6 años) Absuelto
Youssef Belhadj Conspiración para delito de terrorismo (40 años) Conspiración para delito de terrorismo (40 años). Penas acumuladas: 38.962 años. Pertenencia a organización terrorista (12 años)
Mohamed Larbi Ben Sellam Pertenencia a organización terrorista (12 años) Conspiración para delito de terrorismo (15 años). Penas acumuladas: 27 años. Pertenencia a organización terrorista (12 años)
Abdelmajid Bouchar Asesinato terrorista consumado (40 años) Asesinato terrorista consumado (40 años). Penas acumuladas: 38.960 años. Pertenencia a organización terrorista (12 años)

 

Leyenda:

* En prisión antes de dictarse la Sentencia.

* En libertad provisional antes de dictarse la Sentencia.

* Absueltos antes de dictarse la Sentencia.

* Autores materiales ó intelectuales.

* Integrantes de la célula terrorista.

* Colaboradores.

* Suministradores de los explosivos.

* Otros delitos no terroristas.

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